Yo, Enrique Javier del Pino León, de 37 años de edad, con L.E. N° 07775359, domiciliado en la calle San Carlos N° 518, 3er. piso departamento 11, Surquillo, Lima; bajo juramento declaro que:

Por un diario de esta Capital, en junio de 1976, me enteré que un telépata que recibía comunicaciones del divino Padre Eterno se encontraba en la dirección de la calle Francisco Lazo 1939, letra J, Lince, y, en compañía del hermano Ernesto Facho Castro, nos constituimos en la mencionada dirección que resultó ser la casa de la familia del hermano Antonio Córdova Quezada, donde estaba alojado, temporalmente, el hermano Luis Antonio Soto Romero quien, a primera vista, nos impresionó como una persona llena de amabilidad, sencillez, alegría, que irradiaba muchísima espiritualidad por su profunda sabiduría que pudimos advertir en el curso de la amplísima explicación que nos hizo al mostrarnos los Rollos del Cordero de Dios.

Desde la fecha en que lo conocí, inmediatamente, asistí a escuchar y leer sus enseñanzas sobre la Doctrina del Cordero de Dios, llamada también Ciencia Celeste, Divina Revelación o Tercera Doctrina Planetaria, lo que me llevó a estar convencido que no estaba frente a un conocimiento producto del ingenio humano sino, verdaderamente, frente a una Ciencia Celeste, dictada telepáticamente por nuestro Divino Padre Jehova a su Divino Enviado Luis Antonio Soto Romero que escribía, dibujaba y pintaba utilizando papel canson de más o menos 1.10 mts. de largo por 0.90 mts. de ancho el contenido de los Divinos Rollos del Cordero de Dios, que nos dijo se publicarán en todos los idiomas del planeta Tierra por muchísimos hermanos buscadores que vendrán deseosos de ilustrarse y de hacer conocer, mediante sus publicaciones, esta Divina Ciencia, con el seudónimo de Alfa y Omega, porque nadie es único y todos tienen iguales derechos delante de Dios.

En ese entonces conocí al hermano Ricardo Flores Herrera, quien tenía una especial y estrecha amistad con el Divino Enviado Luis Antonio Soto Romero, salían diariamente entre las 19 y 23 horas porque yo, los veía tanto al salir como al retornar, en razón de que me encontraba juntamente con otros hermanos, en casa del hermano Antonio Córdova Quezada investigando esta maravillosa Ciencia.

En los primeros meses del año 1978, el Divino Enviado Luis Antonio Soto Romero comenzó a sufrir una dolencia que fue agravándose y, es así, como en el mes de setiembre del mismo año en circunstancias que, junto con los hermanos Juan Sicha Cisneros y Ernesto Facho Castro, nos encontramos inmediatos a la habitación en que estaban el Divino Enviado Luis Antonio Soto Romero, los hermanos Ricardo Flores Herrera, Antonio Córdova Quezada y Olinda Córdova Valverde, pudimos escuchar cuando el Divino Enviado Luis Antonio Soto Romero se dirigió al hermano Ricardo Flores Herrera, diciendo: ¡Hermano Ricardo! El Padre dice que usted se encargará de los Rollos del Cordero de Dios; a lo que agregó ¿Quiere que le firme un papel?; el hermano Ricardo contestó: No creo que sea necesario, además, están aquí como testigos el hermano Antonio Córdova Quezada y su esposa Olinda Córdova Valverde; conversación que momentos después confirmaron los hermanos Antonio Córdova Quezada y Olinda Córdova Valverde al comunicar muy sorprendidos a todos los demás hermanos la determinación tomada por el Divino Enviado Luis Antonio Soto Romero y que todos dimos por aceptada.

Después del fallecimiento del Divino Enviado Luis Antonio Soto Romero, producido el 02 de Octubre de 1978, el hermano Ricardo Flores Herrera, con una semana de anticipación, personalmente nos hizo saber que el día sábado 18 de Noviembre de 1978, a las once de la mañana, vendría a recoger de la casa del hermano Antonio Córdova Quezada los Divinos Rollos del Cordero de Dios, los Divinos Títulos y todo por insignificante que fuera perteneció al Divino Enviado Luis Antonio Soto Romero, actitud que todos aprobamos, pero, fue en el curso de esta semana en momentos que me dirigía a mi domicilio, el hermano Antonio Córdova Quezada me abordó para invitarme a una urgente reunión para el día viernes 17 de noviembre de 1978, en su casa, a la que asistirán todos los hermanos que conocimos al Divino Enviado Luis Antonio Soto Romero a la que asistí en compañía de los hermanos Antonio Córdova Quezada, Olinda Córdova Valverde, José Córdova Córdova, Gregorio Córdova Padilla, Juan Sicha Cisneros, Rosa de Sicha, Luis Alberto Hidalgo León, Ernesto Facho Castro, Carmen Tasso Clímaco y Esther Tasso Clímaco. No estuvieron presentes los hermanos Ricardo Flores Herrera, Olga León de Pastor, Susana Rosas Díaz y Flori Torres Guerra por no haber sido invitados. El hermano Antonio Córdova Quezada al comenzar la reunión manifestó que nos había convocado porque su esposa Olinda Córdova Valverde había tenido un sueño que para ellos era un mensaje y pidió que la misma hermana Olinda lo contara. La hermana Olinda Córdova Valverde nos hizo saber que en su sueño se le apareció un ángel y que también escuchó la voz del Divino Padre que decía NO ENTREGAR los Divinos Rollos del Cordero de Dios al hermano Ricardo Flores Herrera, pues, en el local que había alquilado el hermano Ricardo Flores Herrera tenía el sello de la bestia -666- que está pintado en color negro, que significa tinieblas, todo ello lo contó sollozando, derramando muchísimas lágrimas y angustiosamente nos pidió toda la familia Córdova que les diéramos su apoyo para que los Divinos Rollos del Cordero de Dios y los Divinos Títulos NO SALGAN de su casa ni se los entreguemos al hermano Ricardo Flores Herrera. Todos nosotros muy conmovidos por los sollozos y los argumentos que nos daba toda la familia Córdova acordamos apoyarlos decididamente en nuestro convencimiento de que esta familia Córdova cumpliría con el Divino Mandato de difundir y publicar el contenido de los Divinos Rollos del Cordero de Dios en forma gratuita.

Ya la familia Córdova en posesión de los Divinos Rollos del Cordero de Dios y de todos los Divinos Títulos, cierto día la hermana Olinda Córdova Valverde nos comentó que todo el sueño y el mensaje que nos contó había sido solo un invento de ellos para quedarse en definitiva con los Divinos Rollos del Cordero de Dios y todo lo que perteneció al Divino Enviado Luis Antonio Soto Romero, ya que para ellos significaba mucho dinero para todos y, en especial, para el hermano Antonio Córdova Quezada, su esposa Olinda Córdova Valverde, sus hijos y demás familiares, al ver nuestra disconformidad con su malévola actitud como fuimos engañados, de inmediato nos sacaron de la hermandad, nos hostilizaban, no nos dejaban ingresar al local y nos indispusieron ante muchísimos hermano nuevos que no conocieron al Divino Enviado Luis Antonio Soto Romero y que tampoco conocían los entretelones de su mal intencionado sueño y mensaje.

Cuanto lamento no haber apoyado al hermano Ricardo Flores Herrera en la debida oportunidad en que se le debió hacer entrega de los Divinos Rollos del Cordero de Dios, tal como lo había mandado nuestro Divino Enviado Luis Antonio Soto Romero, actitud por la que quiero dejar constancia de mi más profundo arrepentimiento.

Lima, 14 de Octubre de 1997

Enrique Javier del Pino León

L.E. 07775359