—Hna: [Ininteligible]

—Hno: [Ininteligible] con alguien porque esta es la directriz dada. Esta es la herencia, ¿no?

Alfa y Omega: Exacto.

Hno: Sin egoísmo.

—Hna: [Ininteligible]

Hno: Eso se llama altruismo. Altruista es una persona que quiere el bien de todos y vivir feliz, y es abnegada.

Hno: Quieren lograr el bien para todos.

Alfa y Omega: El altruista tiene que cuidarse de que su altruismo no sea del materialismo, porque hay altruistas materialistas que niegan a Dios. Esa caridad, porque el altruismo es caridad, se divide por la negación a Dios, se anula totalmente.

—Hno: Hay una cosa bien real, bien cierta, le soy sincero, no hay ateos en el mundo. ¿Por qué?, desde el primer momento en que la persona dice que no hay Dios, ha tenido que primero suponer si hay, ¿no es cierto?, y al suponer que hay, ya está, ya está aceptando la existencia de Dios, pero [ininteligible] dice no hay Dios. Segundo, dentro de su corazón no pudo borrar [interrupción técnica] esa palabra impregnada [ininteligible] Dios, ahí está grabado, [ininteligible]. Es decir que él, él sabe ¿no?

Alfa y Omega: Sí, sí.

—Hna: [Ininteligible] porque somos su obra pues.

—Alfa y Omega: Y otra cosa, que no escapan a estar expuestos a la sorpresa. El materialista puede tener visiones, puede tener apariciones, contra su voluntad. Entonces, aquí hay una revelación que se lo voy a explicar. Los materialistas pidieron a Dios la sensación del materialismo porque no la conocían, pero no pidieron negar a Dios. El Eterno le dice a los espíritus que piden estos pedidos: Cuidado hijo, cuidado que no se puede servir a dos señores. Quiere decir, no puedes tener dos creencias y decir que crees en Mí. —En Él—. No, Padre Eterno, yo me [ininteligible], yo no voy a fallarte. He escuchado tanto esto del materialismo que quiero conocer la sensación, que como tú sabes no la conozco. Por eso es que los materialistas tienen esa sensación, y la prueba de ellos consistía en estudiar el materialismo, pero no negar a Dios, que es otra cosa. Llorar de todo materialista. Lloran cuando ven el rostro de Cristo brillando, porque el materialista es exigente, pide pruebas, y cuando ve pruebas que le dan la contra a lo que él creía, ¡ayayay!, una revolución mental, un arrepentimiento que termina en llanto, porque en lo más interior oculta un sentimentalismo muy grande el materialista, que trata de cubrirlo con su opinión que es probada. El materialista hizo un pedido muy peligroso, arriesga mucho, se pone en pugna con el Eterno. Es muy peligroso ese pedido, es muy peligroso. La mayoría cae pues, la mayoría niega a Dios, el materialista. Algunos con el tiempo —los menos— se transforman, se dan cuenta que van por el camino erróneo. Afortunadamente se dan cuenta a tiempo, pero la mayoría sigue en su idea. El materialista tiene un llorar y crujir de dientes más grande que el espiritualista. El espiritualista no le puso límite a Dios, menos, no lo negó. El materialista va más lejos, el materialista niega a Dios, porque una cosa es ponerle límite a Dios, que es reconocerlo hasta cierto punto, y otra cosa es negarle. El que en la prueba de la vida negó a Dios, no ve a Dios. El que en la prueba de la vida creyó en un Dios pequeño —le puso límites, lo redujo a chiquito— ve un Dios pequeño.

—Hno: Lo [redujo] a esa imagen.

Alfa y Omega: Sí.

Hno: Y luego dice: Es Él.

Alfa y Omega: El que creyó en un Dios infinito, conoce un Dios infinito, todo es por sensaciones. ¡A elegir, señores! Y es muy triste negarse el infinito.

—Hna: Por eso es que la [ininteligible] además ¿cómo lo hiciste?

—Alfa y Omega: [Interrupción técnica] quieren conversar…

—Hno: Fin de todas las cosas. [Cuando] venga [ininteligible] Cristo ya a [ininteligible] que creó. Los que amó sin pecado, ellos según Dios vivirán eternamente pues aquí.

Alfa y Omega: No. Se lo voy a explicar: Usted sabe que en el juicio de Dios están las esperanzas ¿no?, está el arrepentimiento, está la oportunidad. Esto se pidió a Dios. Es por eso que toda escritura proclama, con exclamativos: ¡Arrepentíos! Esto es muy notado en toda escritura en el planeta: ¡Arrepentíos! ¿Por qué?, porque la sensación del arrepentimiento es la única puerta que le queda al pecador, no hay más. El arrepentimiento habla delante de Dios en sus leyes de arrepentimiento, y el arrepentimiento defiende a la criatura que se arrepintió. En otras palabras, el pecador tiene un abogado delante de Dios, y el Padre, por escuchar al arrepentimiento, le da oportunidad al espíritu pecador. Pero si el espíritu no se arrepiente, ¿quién lo defiende delante de Dios? ¡Nadie! ¿Comprende ahora por qué el arrepentimiento se recalca tanto en las escrituras? Es la última puerta de salvación.

Hermana: Claro.

Alfa y Omega: Y el arrepentimiento, como usted comprenderá, tiene que salir de uno, porque el arrepentimiento de otro, proclamándolo por uno, no vale, tiene que ser de uno, ser sincero. Porque el Eterno dice que ese arrepentimiento no vale, falta sinceridad ahí, es un falso arrepentimiento. Entonces, la mayoría de la humanidad se va a acoger a los premios adelantados de Dios. Nada es imposible para Dios. Y el premio adelantado incluye arrepentimiento, es inseparable. Entonces, la gran masa de la humanidad, que es el grupo de los salvos, va a pedir en el en el llorar y crujir de dientes premios adelantados. Eso significa: Enjugará toda lágrima. Hablando de las sensaciones de cada uno. Los que van a estar felices van a ser los niños en el juicio, sus conciencias están tranquilas. Entonces, yo veo unas escenas en colores en que el hijo de Dios está rodeado por millones de niños, a los adultos les cuesta un triunfo acercarse a Cristo. Muchos envejecen esperando, y no se acepta, no puede. ¿Por qué?, porque como todo niño es bienaventurado, el bienaventurado tiene derechos. Si el bienaventurado quiere estar cerca de Cristo, está cerca de Cristo, y nadie le impide. Entonces, los niños le dicen al padre solar Cristo: Padre Solar —le dicen— mueve la luna. Entonces Él con la vista mueve la luna. Mueve el sol. Pidiéndole maravillas. Eso se llama: La gloria y majestad del hijo de Dios. Los niños pidiéndole cosas con los elementos. Padre Solar —le dicen— envía un aire fresco, y empieza a soplar. Todo pedido de bienaventurado es atendido por sobre todas las cosas. El término bienaventurado es la aspiración más grande de la criatura, porque el bienaventurado puede pedir ir a un paraíso, y se le concede. Pide conocer los cielos, y se le abren eternamente los cielos de colores, es una cosa de nunca acabar. Entonces, surge una psicología en que los niños imponen sus leyes —los niños genios— y la primera medida que toman los niños es que el alimento sea un dulce, la golosina, por eso se escribió: Y surgirá un mundo donde habrá leche y miel. La alimentación vegetariana, las frutas, los dulces, los caramelos. Y veo que los niños ordenan desmantelar las fábricas de armamentos que hacían tanques, cañones, buques. ¡Ya! ¡Que hagan tortas, caramelos, dulces! La golosina de los niños.

—Hno: [Cómo se] llamaría a eso, ¿el mundo de los niños o los niños y su mundo?

Alfa y Omega: Eso se llama: El nuevo reino, —se llama.

Hno: ¿Cómo Usted? —digamos— Digamos, para que sea más entendible, cómo se llamaría, ¿el mundo de los niños o los niños y su mundo?

Alfa y Omega: Sería el mundo de los niños, el mundo de los niños, pero más conocido: El nuevo reino. Estas criaturas empiezan a nacer con telepatía, son telepáticas, y el idioma hablado se emplea muy poco. A medida que avanza el milenio más telepáticos nacen.

Hno: Clarividencia.

—Alfa y Omega: No. Ese término no va a ser emplear. Ese término era de… es de disciplinas mentales, era de la prueba de la vida. Nada de este sistema de vida, nada queda, ni las costumbres quedan. Esto está en la parábola que dice: La tierra pasará, mas mis palabras no pasarán. La tierra pasará significa que cae el sistema de vida, creado por los hombres, que fue probado por un instante por Dios. Y: Mis palabras no pasarán, significa que de las palabras del Eterno nace nueva doctrina, doctrina viviente para seres vivientes. Entonces, hay polémicas entre los adultos y los niños. Yo veo unas escenas cómicas, en medio de las muchedumbres, en que un anciano que ha estado toda una vida, y ya anciano se acerca a Cristo y revienta en cólera: ¡Estos chiquillos están por todo el planeta metidos en todas partes! —dice el anciano con rabia—. Entonces, los niños le contestan: ¡Somos bienaventurados y nos vamos a quejar al primogénito! Así que [interrupción técnica]. Entonces, eso está en la parábola que dice: Dejad que los niños vengan a mí porque de ellos el reino de los cielos. Ellos triunfan en la vida. Del momento que se ganan el reino, se ganan la tierra también, porque lo de arriba es igual a lo de abajo. Entonces, dice el Padre: Los niños unificarán el planeta, lo que no pudieron hacer los llamados adultos de la prueba de la vida. Vergüenza para los adultos. Nunca unificaron el planeta, porque los seres adultos, con su sistema de vida del oro, desvirtuaron la inocencia, el egoísmo se apoderó. En cambio el niño, con su psicología de niño, mira a todos comunes, los mira como la cosa más natural. El niño no tiene complejos como el adulto, no está influenciado por el sistema, está empezando. ¿Comprende ahora por qué el Eterno cuida a sus niños?, ¿por qué Él se llena de ira cuando ve que a los niños los corrompen? ¡Porque tiene toda la esperanza en los niños!, es lo más limpio que hay en el planeta. Con toda su ilustración, el adulto no fue limpio en su inocencia. Si violó la ley. Y todo por conocer el mundo del oro. Si el hombre no creara el mundo del oro, o no lo hubiese creado, este mundo —dice el Padre— no necesita juicio, porque al crear otro sistema, no habría conocido otra psicología, tendría otras costumbres, tendría una moral más elevada. La prueba de la vida consistía en no tener juicio, a pesar que estaba anunciado, porque tenía la oportunidad el hombre de perfeccionarse, [interrupción técnica], pero el hombre siguió un camino que se hizo acreedor al juicio. Que oportunidad tuvo, eso está a la vista. ¿Era imposible unificar un planeta? Difícil, pero no imposible. La aparición de la psicología del oro hizo un imposible, la ambición, el dominio. Ahora, como solo Satanás divide, cuando se pidieron patria, a Dios, todos pedimos por patria a todo el planeta, nadie pidió por patria un pedacito del planeta, nadie fue egoísta delante de Dios. Los que defendieron por patria a todo… eh, como una parte del planeta, se perdieron todo el puntaje del planeta: Aguas, océanos, hemisferios, atmósfera, cuyo número escapa a la mente humana, y cuyo número le da, en números, para entrar al reino de los cielos. Otro llorar de la humanidad, porque es más fácil —dice el Padre— que entre al reino, uno que consideró a su patria al planeta completo, porque el planeta completo lo defiende delante de Dios, a ese espíritu, porque las moléculas, que la criatura no miró como patria, se quejan a Dios en sus leyes de moléculas. Eso se llama: El universo viviente de Dios. Él transforma a los seres inertes en vivos, los hace hablar, nada es imposible para Dios.

Hno: Hermano, le quiero hacer una pregunta. Cuando Dios creó al hombre, ¿ya habían seres antes que el hombre?

Alfa y Omega: Sí. Porque nadie es único. Adán y Eva son los padres del género humano, pero no son los únicos. El principio de Adán y Eva no enseña el principio del planeta. Interesante es esto.

Hno: Sí, pues.

—Alfa y Omega: Enseña el principio del género humano. Entonces, no hay que confundir esto, que Adán y Eva fueron los primeros en el planeta, no. Primero en el género humano, es diferente. Entonces, dice el padre: Así como hubo el paraíso de Adán y Eva, hubieron infinitos paraísos. El paraíso de Adán y Eva surgió cuando la Tierra era del porte de una pelotita de ping-pong, era un paraíso microscópico. Eran tan chiquititos, Adán y Eva, que el Eterno dijo: Del polvo eres y al polvo volverás ¿Qué más microscópico que un polvito?, que a veces hay que emplear la lupa para mirarlo. Entonces, lo que sucedió en el paraíso de Adán y Eva, sucedió en una molécula. Ellos vivían en otras dimensiones, sin tomar en cuenta lo que ocurría en el resto de las moléculas, nadie es único en la creación, ni Adán ni Eva son únicos. Esto, como comprenderá, transforma la teología de Dios. Porque esto se va a la parábola: Todo humilde —en el paraíso microscópico— es grande en el reino de los cielos. Ahora, ¿por qué el Creador tuvo que echar a Adán y Eva del paraíso? Por la ley de las ideas. Cuando se desobedece a Dios en un paraíso, las ideas que genera la criatura —que al principio son ideas perfectas de alabanza a Dios, porque aquí no viola la ley— empiezan a salir ideas con influencia con magnetismo de desobediencia. Entonces, el Eterno le pone corte. ¿Por qué? Porque con el correr del tiempo, en ese paraíso se va heredando la desobediencia como una pudrición, se extiende, se extiende, como algo legal en las leyes del paraíso. Cuando estaba el paraíso Adán y Eva, todo esto era observado por los platillos voladores, que en el evangelio están como las bolas de fuego, está en la parábola: Señales en los cielos. Se refiere a las señales de los platillos, no se refiere a las señales de los hombres, porque los hombres ya conocen sus señales ya. Entonces, ellos en los platillos, en la televisión solar, en todo instante veían multitudes de ideas de infinitos paraísos de la tierra, entre ellos los de Adán y Eva, y todos sin novedad, la generación de ideas. Porque la misión de ellos es recoger las ideas mentales de los seres y separar las buenas de las malas. Entonces, estaban viendo todo sin novedad, cuando de repente ven generación de ideas con tinieblas: ¡Alarma en el cosmos! Desobediencia al Eterno en el paraíso del barro [interrupción técnica] Adán y Eva. Órdenes en todo el cosmos. ¿Por qué? Cuando en un paraíso sus criaturas violan la ley, los elementos no quieren seguirle prestando su concurso. Nadie quiere ser cómplice de alguien que violó la ley. En un paraíso los elementos hablan, por algo se llama paraíso. El viento habla en sus leyes de viento, el agua habla en sus leyes de agua, la atmósfera habla en sus leyes de atmósfera, la piedra habla en sus leyes de piedra, los animalitos hablan en sus respectivas geometrías de carne. En un paraíso… lo de Adán y Eva, eran telepáticos con los animalitos, entre ellos estaba la serpiente, todos telepáticos. Entonces, cuando violan la ley, los elementos optan por retirarse, piden a Dios retirarse. Y como los elementos tienen libre albedrío, el Creador les concede. El paraíso se transformó en un mundo mudo, todo calló, hasta ahora. Pasó a llamarse: Planeta de prueba. Ese mundo viviente vuelve, porque la prueba dura un instante nomás, es prueba, toda prueba tiene un principio y un fin. Aquí en la tierra los atletas, cuando tienen prueba, les dan la partida, transcurre el tiempo en cronómetro y llega el fin, se acercan a los jueces y les preguntan cómo les fue en la prueba. Igual en la tierra, los jueces del juicio final. Entonces, esta historia se viene a explicar por revelación, pero no tiene fin. Esto se llama: Lo que sucedió en el paraíso de Adán y Eva. La serpiente que tentó a Eva es la misma serpiente faraónica, que también era telepático. Entonces, por eso es que la serpiente es el símbolo del mal, el mismo Satanás. Aquí hay una relación entre las dinastías faraónicas y Cristo… porque el planeta —dice el Padre— fue visitado por colonos del espacio. Como lo de arriba es igual a lo de abajo, hay colonos arriba y colonos abajo. Entonces, cuando está naciendo un planeta, es visitado por criaturas de otros planetas, de otras galaxias, de otros sistemas, para hacer avanzar el planeta. Así como el hombre coloniza aquí y hace avanzar aquí, en el cosmos se cumple la misma ley. Lo de arriba es igual a lo de abajo.

Hno: Es decir, como hay millones de átomos, de moléculas, también hay millones de planetas, de soles, de estrellas.

Alfa y Omega: Sí.

Hno: Como es arriba es abajo.

Alfa y Omega: Justamente. Entonces, como lo de arriba es igual a de abajo, hay vida solar arriba y vida humana abajo. Eso: Lo de arriba es igual a lo de abajo, se lo dice todo. Ahí eso quiere decir de que todo el cosmos está habitado, porque si aquí hay vida, y lo de aquí es igual a lo de arriba, el hombre estaba ocupando una posición, con su planeta, en que no puede llegar a ningún planeta habitado. El hombre pidió el aislamiento porque no lo conocía, pidió el olvido del pasado porque no lo conocía, pidió no ver a Dios por un instante, porque no conocía la sensación qué era no ver a Dios. Es el llorar de los que… los que insultaron a Dios en la vida: ¿Por qué Dios no se aparece? Había uno por allá, medio borracho, decía: ¡Por qué Dios no se me aparece!, y se golpea las mesas. Eso se paga en el juicio, es escándalo. Entonces, el Eterno no se deja ver porque la criatura pidió no verlo, para vivir la sensación, ¿en qué consistía no verlo? Y se parte del reino de los cielos, por parte de los espíritus pensantes, de que la vida es un instante. Por eso es que todos pidieron no verlo, si es un instante. Lo mismo la muerte, se pidió como una transformación que no se conocía. La muerte que pidió la humanidad, fue muerte por putrefacción, porque no sabía lo que era podrirse, y se le concedió. En resumidas cuentas no sabíamos nada de este planeta. ¿Comprende ahora que en todo momento que pasa el hombre está a la espera de acontecimientos?, porque la sensación que pidió no la conocía, la está sabiendo a medida que la vive, segundo por segundo.

Hno: ¿Puedo hacer una pregunta hermano?

Alfa y Omega: Diga hermano.

Hno: Los anunciados, los acontecimientos, los cambios geológicos en este planeta está relacionado con la presencia de Cristo, ¿no?

Alfa y Omega: Sí. Porque hay una cosa, el todo sobre el todo está subordinado al hijo de Dios. Eso se llama: La gloria y majestad del hijo de Dios. La materia está subordinada a la individualidad de Cristo. Cristo se alegra, la naturaleza se alegra. Cristo se enoja, y los elementos se enojan. Eso está escrito: Y nadie podrá sostenerse en pie. Sismos, provocados por la mente solar de Cristo.

—Hno: [Ininteligible] saldría de Dios.

—Alfa y Omega: Entonces, el hijo de Dios va a perseguir con sismos a los que fabricaron armas. Van a vivir, en el llorar y crujir de dientes, llenos de pavor. Yo veo la siguiente escena. El hijo de Dios está frente de un cuartel, donde hay cohetes, cañones y todos esos artículos del militarismo. Entonces, Él dice: Qué extraño —dice— esto no está en el evangelio mi Padre. Mira el cosmos viendo la escena en [ininteligible]. ¡Y se llena de ira! Y habla con voz de trueno, que atraviesan los valles, los cerros, porque todo lo amplifica: ¡Árbol que no plantó mi Padre de raíz es arrancado! Y la tierra empieza. Todos los que fueron militares ¡cómo se golpean el pecho y lloran!, ¡las [ininteligible]!, otros se suicidan. Y la tierra se empieza a cerrar el cuartel ¡Y se ve puro fuego! Entonces, ¿qué ocurre en el planeta?, ocurre lo siguiente: Que donde pasa Cristo, si sus ojos ven cuarteles del militarismo, hay terremoto. Y se ven millones de obreros en el planeta destruyendo cuarteles. Y dicen ellos, en sus conversaciones, apurados destruyendo todo: Si el hijo de Dios ve este, va a haber terremoto, y mi casa está más allá, a kilómetros, y se viene abajo. ¡No, no, no! [ininteligible] y se acabó el militarismo ahí nomás, a [ininteligible] sismos. Esto está en la parábola que dice: Dura es la cerviz para entender. Quiere decir: Duro es el entendimiento humano para comprender.

—Hno: Lo intentamos, hermano, y lo esperamos, y lo dijimos arriba: Señor, danos tu empoderamiento, danos tu sabiduría, danos tu opulencia, tu inteligencia para lo bueno y no ser malos. Nos [ininteligible] abundantemente [ininteligible]. Entonces, una vez que [ininteligible] toda la humanidad [ininteligible] toda la humanidad, es decir, que lo inferior pase a lo superior, que lo bajo vaya hacia lo alto, hacia arriba… [interrupción técnica].

—Alfa y Omega: Eso fue prueba del mundo antiguo… [interrupción técnica].

—Hno: [Ininteligible].

—Alfa y Omega: Entonces, la ira de Dios la provocan el militarismo [interrupción técnica] la provoca [ininteligible], por culpa de ellos surge el llorar y crujir de dientes. Por culpa de ellos se salen los océanos, por culpa de ellos se abre la tierra, y no podía ser [ininteligible], ellos son los [ininteligible] que la criatura, perfecciona a la criatura para que mate, es atentar contra los mandatos que pidieron a Dios. Nadie pidió matar a nadie. Nadie le dijo: Padre Eterno, en ese planeta quiero matar [interrupción técnica]. Entonces, el militarismo nadie lo pidió a Dios. El militarismo salió de una psicología egoísta en el grupo de los que fueron influenciados…