
CIENCIA CELESTE PERÚ
Reunión de varios hermanos 4 – Olga León, Ricardo Flores y Enrique del Pino
Chorrillos, 27 de noviembre de 1986
(Perú)
[Continuación 4]
—Olga León: …Pero Él —como iba mi sobrino siempre—, preguntaba por mí, le decía: Y qué dice la tía, ¿siempre comiendo cadáveres? [risas] —me decía—. Dígale a la tía que si no quiere venir no importa, pero que en su casa lea. Decía: Sí, sí. Sí voy a ir, sí voy a ir. Así es que ya después me inquieté, me pasó ya ese temor, ese temor de no leer ya me pasó, entonces fui y le dije: Hermanito, yo no he venido, porque como usted me habló las cosas del juicio, ¿cómo iban a venir?, yo tuve mucho miedo, por eso dejé de venir. Entonces le dijo que la luz me había llegado muy fuerte y que me cegó, por eso me había apartado. Así fue. Por ahí nomás ya Él se enfermó, lloré mucho, porque el tiempo que yo lo había dejado, quizás, qué cosas bellas, preciosas me hubiera brindado por ese amor tan infinito que le tengo. Por eso me siento muy arrepentida en ese pasaje que lo dejé. Entonces, le dije a la hermana Olinda: Hermana Olinda, ¿y qué es lo que tiene el hermano? Me dijo: Él tiene una herida… ¿Sí…?, yo lo quiero curar. Nunca he curado heridas, ¿no? —me dice—. Pero yo lo quiero curar. Entonces empecé a curarlo e iba sacándole el esparadrapo, las vendas, todo lo que tenía, y le veo en el costado su herida: ¡Dios mío! —dije—, ¡es! Es decir que lo reconocí así, mentalmente y… La herida, al verla: ¡Uy!, divino Padre, ¡es! ¡Él es!, porque era la lanza… La forma que tenía la herida era así, como la lanza que tenía en su costado Cristo [ininteligible]
—La lanza en su costado.
—Sí.
—[Ingresa un nuevo hermano]
—Olga León: Entonces reconocí la herida que… fue la prueba que quizás pedí, también para reconocerlo. Y doy gracias infinitamente a nuestra divina y amorosísima trinidad solar porque no me equivoqué, y viendo su herida y reconociéndolo en la ignorancia en que vivía. Me mantengo unidos con los hermanos de la hermandad de Chorrillos, con mucho amor, y pido para todos los hermanos presentes que nos mantengamos en una unificación llena de amor, porque creo que es tiempo ya de unificarnos sin juzgarnos, sino rendir nuestro juicio intelectual, por algo Él ha dejado su Divina Revelación, porque es el juicio que cada uno de nosotros tenemos que rendir porque cada uno seremos juzgados, sin compañía de esposos, hijos ni hermanos, solo cada uno de acuerdo a nuestras intenciones, a nuestros pensamientos, vamos a rendir nuestro juicio, así es que pido, en nombre de nuestra divina y amorosísima santísima trinidad solar, derrame sus divinas bendiciones al pequeño grupo presente de todos los hermanos que representan diferentes partes del Perú, Eso es todo lo que les tengo que decir, hermanos.
—Hermano: Hermanito, como la hermana nos ha pedido, ha tocado el tema de la unificación, entonces les pediría a los hermanitos que participaran o hicieran propuestas para cómo unificarnos ante el pedido de la hermanita… Olga, que ella está exteriorizando el sentimiento de los hermanos que se están reuniendo en Chorrillos, entonces les pediría a los hermanos que hicieran propuestas para cómo unirnos entre los hermanos de la Doctrina del Cordero de Dios.
—Hermano: Con el debido respeto, quiero hacer una pregunta —que está en relación con lo que acabas de decir—, al hermano Ricardo, quería hacer una pregunta, que si el divino Maestro le ha dejado algún encargo, algunas directivas, algunas tareas.
—Ricardo Flores: Hermanos, la hermana Susana se refirió a aquella noche, cuando el que habla, recibía de nuestro divino Redentor las disposiciones de nuestro divino Padre Jehová de los Ejércitos. Las palabras las ha repetido la hermana, y es demás que yo las vuelva a repetir. Y cumpliendo, esa divina disposición de nuestro divino Redentor, después de que desencarnara, el que habla empezó a recibir todas las instrucciones para continuar adelante con la difusión de la Divina Revelación, y el principal encargo era conseguir un lugar para poder trasladar los rollos, y todas las pertenencias, por insignificantes que fueran —les ruego escuchar, hermanos—, textualmente el encargo era así: Conseguir una morada donde, el que habla, tenía que retirar de la casa de los hermanos Córdova, los divinos rollos, los divinos títulos, y todo por insignificante que fuera, que perteneciera, o perteneció, a nuestro divino Cordero de Dios. Se fijó una fecha, fue un día sábado a las 11 de la mañana [18-nov-1978]. Mi padre había fallecido en el norte, pero esas son cosas del mundo y yo tenía que estar a la fecha señalada. El día señalado fui a retirar los divinos rollos, los divinos títulos, y todo lo que perteneció, por insignificante que fuera, de la casa del hermano Córdova, a quien se lo hice saber con anterioridad a la fecha señalada para el retiro. ¿Cuál fue mi sorpresa? Que aquel día se me negó la entrega de los divinos rollos, se me negó la entrega de todo lo que pertenecía a nuestro divino Cordero de Dios. Desde ese día están en manos de estos hermanos [Antonio y Olinda] todo lo que justamente, debía estar en quien fue el encargado de seguir adelante de la difusión de la Divina Revelación. Posteriormente, nosotros hemos seguido adelante con la difusión de la Divina Revelación utilizando los minirollos, como dicen las hermanas, porque así los [ininteligible] nuestro divino Cordero, y hemos difundido la Divina Revelación gratuitamente, imprimiendo cada rollo en un folleto y predicando y difundiendo la Divina Revelación a nivel nacional e internacional, hemos seguido, justamente, tratando de, en todo momento, cumplir las disposiciones que se nos han señalado y las seguiremos cumpliendo. Hermanos, esta tarde es de verdadera importancia para todos los hermanos que están ansiosos de conocer la verdad, yo le pido que lean, se informen, mediten y piensen sobre lo que acaban de escuchar, y una vez que todos tengan la madurez, el deseo, la unificación de sus ideas, entonces se pueden dar los pasos más adecuados para continuar adelante, ya en Lima, y fuera de Lima, con la difusión de la divina tercera doctrina. Nosotros hemos escrito, hemos enviado información a diferentes países, hemos traducido al inglés la profecía de nuestro divino Padre Jehová de los Ejércitos y la hemos enviado a los Estados Unidos, hemos enviado a diferentes partes del planeta Tierra, cartas, correspondencias, a revistas, a periódicos y no hemos tenido eco —ello no nos extraña, porque el que habla acompañó permanentemente a nuestro divino Redentor, porque Él viajaba siempre al lado derecho del auto que yo manejaba— llevándolos a las embajadas, llevándolo a diferentes centros, llevándolo a los diferentes lugares donde había interés por conocer la divina tercera doctrina. Todo Lima se ha recorrido, ello no quiere decir que con eso se ha terminado, tenemos que seguir adelante, y para seguir adelante, mis queridos hermanos, lo primero es que tenemos que hacer un análisis profundo de nuestros actos, tenemos que analizar todo cuanto acaban de escuchar, porque para muchos de los hermanos, lo que se acaba de escuchar es totalmente nuevo. Que profundicemos, que analicemos la situación, y que justamente, lo que pregonamos es la unificación, la unificación de los hermanos, porque es a base de la micro unificación, la macro unificación de todos los hijos de nuestro divino Padre antes de que llegue el juicio final. Por eso, queridos hermanos, hemos venido esta noche llenos de amor, de paz, de ternura, y con la presencia de nuestro divino Redentor esta noche entre nosotros, quien está escuchando todo lo que conversemos, meditemos y pensemos en Él y pidámosle su divino asesoramiento, su divina sabiduría, de manera que nuestros actos y nuestra manera de pensar, después de esta reunión, y las que van a seguir teniendo hasta mañana, puedan sacar las conclusiones más convenientes que nuestro divino Redentor nos va a iluminar. Cuando yo he hecho entrega de los folletos a ustedes esta noche, o esta tarde, los he hecho cumpliendo el encargo de nuestro divino Redentor, y Él me prometió que este día estaría aquí con nosotros, por eso me permito hacérselos saber. Así que hermanos, sigamos pensando, sigamos meditando, sigamos ilustrándonos, y que justamente, de este conjunto de hermanos, surja solo un poderoso amor, ese poderoso amor que es la unificación, la unión de todos aquellos, los que conocimos y los que no conocimos a nuestro divino Redentor, y que sigamos adelante ilustrándonos para predicar y difundir la Divina Revelación, y así queridos hermanos, empezar a preparar el divino retorno glorioso que está a muy escasos momentos para que se produzca.
—[Se despide un hermano]
—Hermano: Hermanitos, ya la presencia de nuestro hermanito Ricardo aquí, ya es un paso en que él está dando para que se unifiquen los hermanos, y lo que yo pediría es que, las intervenciones que hagan los hermanos vayan en ese sentido, cómo realizar la unión, qué pasos dar, porque ya estamos reunidos aquí, la reunión termina, después ¿qué va a suceder?, ya algunos hermanos tienen las direcciones de ciertos hermanos de las sedes que se van a seguir comunicando, escribiendo, se han tomado ciertas coincidencias que han habido entre el diálogo que se ha tenido aquí, entonces las propuestas para… ¿cómo vamos a hacer?, entre los hermanos que estamos aquí presentes, con el hermanito Ricardo, y todos los hermanos que están con él, los pasos que vamos a dar para unificarnos.
—Hermano: Hermanitos, disculpen. En realidad, todos nuestros deseos es expandir la ciencia del Padre. Hermanito, quisiéramos tener una cifra exacta de cuántos rollos tiene en su poder y cuántos hay en Lince. A partir de eso empezar el trabajo. Claro, no condicionando las cifras, sino también el material de trabajo que contamos, y qué materiales más tenemos para iniciar el trabajo de la expansión de la Ciencia Celeste.
—Ricardo Flores: Hermano, nosotros tenemos en Chorrillos, primeramente, LO QUE VENDRÁ.- No sé si ustedes tienen todo LO QUE VENDRÁ, nosotros tenemos 4000 títulos de las copias originales [Nota: son 3600 títulos-leyes. 4000 es la cantidad aproximada de los rollos escritos hasta 1978]. Y tenemos copias xerográficas, casualmente que hemos dividido en porciones, para que los hermanos que quieran leer puedan repartirse, y de manera que fueran muchos los hermanos que se beneficien con el conocimiento, porque si lo tuviéramos en un solo volumen sería una cosa bastante difícil. Los rollos que se encuentran en manos de los hermanos Córdova desconozco, porque los rollos solo los manejó nuestro divino Redentor y, al menos a mí, nunca me indicó el número de rollos que habían, porque cada día se escribían nuevos rollos. Es más, hay una respuesta que todavía no he contestado. Los divinos rollos vivieron una parte con nuestro divino Redentor cuando ingresó al Perú, y otra parte de los divinos rollos fueron traídos por un hermano a quien, un amigo mío que viajaba a Chile [Felipe Díaz], y a quien nuestro divino Redentor entregó una carta, y de Chile fueron traídos también otro conjunto de rollos, algo así, serían como 40 ó 50 rollos. Hubieron grandes dificultades en la aduana porque creían que eran propaganda subversiva y que los quisieron retener, pero por la gracia de Dios todo pasó. El número exacto de rollos no los conozco, porque les explico y les ratifico, que nuestro divino Redentor día a día escribía y se sumaba el número de rollos existentes. No sé qué uso podrían haber hecho los hermanos [Antonio y Olinda, actualmente ocultos por Eudelio Martínez Quispe y Karina Flores] que tienen los rollos originales. Nosotros lo que tenemos son muy pocos rollos, pero nuestro divino Redentor nos dice que no se necesita tener una gran cantidad de rollos para conocer la divina sabiduría de nuestro divino Padre, lo importante es cómo nos comportamos todos aquellos que leemos los divinos rollos, lo importante es cómo es que nosotros interpretamos la divina ley de nuestro divino Padre contenido en sus 10 Mandamientos, lo importante es cómo es que imitamos la divina enseñanza y el divino ejemplo que nos dejara nuestro divino Redentor. Hermanos, cada día que se lee un rollo, y se vuelve a leer, y se sigue leyendo, cada día se extrae más sabiduría, más conocimiento, no está en la cantidad, está en la calidad, está en la profundidad, está en el deseo que cada hermano investigue, profundice la sabiduría que contiene cada palabra, porque por cada letra nos premiará nuestro divino Padre. Todo lo que tenemos en Chorrillos está a disposición de los hermanos para que puedan leer, así que hay hermanos que han asistido, el hermano Javier ha asistido, otros hermanos han asistido, nosotros tenemos los rollos de acuerdo a las disposiciones que se han dictado, bajo un vidrio para evitar su deterioro, porque los divinos rollos que contienen las divinas vibraciones de nuestro divino Redentor tienen que ser tratados con una especial consideración y respeto. No sé si eso responde a la inquietud del hermano.

A la izquierda: rollo original. A la derecha, minirollo, el cual es una fotocopia del original, pero también pintado por el divino Maestro
—Hermano: Los hermanitos de Arequipa hemos venido con bastante amor y deseos de trabajar. Lo primero que necesitamos es folletos, material de difusión, eso es lo que nos falta, porque como estábamos trabajando con los hermanos Córdova nos han cortado, no nos quieren… tiempo ya, como un año, no nos quieren dar folletos ni vender. Es por eso que ahora, como venimos con bastante deseo de trabajar, quisiera, al hermano Ricardo, que nos proporcione, por inmediato, material de difusión.
—Ricardo Flores: Hermanito, nosotros tenemos versiones de los folletos que hemos impreso y repartido, estamos editando nuevas impresiones y la hermana Susana está encargada de empezar a pasar en limpio para poder emitir nuevas ediciones. Nosotros, tan luego las tengamos listas, ustedes nos dejan la dirección, o dejan la dirección a cualquiera de los hermanos, tan luego se empiecen a imprimir, inmediatamente les mandaremos gratuitamente todo lo que nosotros podemos hacerles llegar. Así que tenga usted la seguridad, mi querido hermano, de que tan luego empiece la impresión remitiremos para que sigan adelante, ustedes pueden reproducir de lo mismo, porque el divino conocimiento del Padre es para todos, no es para nosotros solos, sino es para todos y sin costo alguno, porque nuestro divino Redentor a nosotros no nos cobró un centavo por dejarnos todo lo que nos ha dejado.
—Enrique del Pino: Justo hablando del tema, de lo que estaba llegando el hermano Ricardo, de que los divinos rollos, justamente el hermanito decía que el publicar el divino Mensaje del Padre Eterno, era para todos, no era para unos cuantos, como lo que sucede en Lince, ni tampoco cobrar, el lucro. Bueno, supongamos cobrar, pero de una forma consciente, pero que esté al alcance de todos, pero siempre nos decía que, el Mensaje Telepático era para todos y de todos, no era exclusividad de nadie, nadie podría tener derecho de autor como lo que sucede en Lince, y eso es uno de los más grandes errores que está sucediendo en Lince. Ahora, por decir, si yo puedo publicarlo, lo publico. Si el hermano lo puede publicar, lo publica, todos tenemos derecho a publicar, porque la Revelación es de todos y para todos, y por lo tanto, concierne a todo el planeta, no a un pequeño grupo, que a raíz de eso quiere enriquecerse tratando de explotar a los hermanos con el pretexto de que hay que trabajar para el Padre, y eso no es del agrado del Padre. Y yo, en realidad, estoy en desacuerdo con lo que sucede en Lince, eso es lo que también me alejó de allá. Ahora, con respecto de lo que el hermano Antonio, ya la hermana Susana han estado hablando, en realidad el hermanito le entregó los rollos al hermano Ricardo. Yo no estuve presente, yo estuve en Trujillo cuando Él falleció. Lo he acompañado incluso, cuando Él ha estado mal, lo he acompañado, lo he asistido casi dos noches enteras, incluso lo he levantado, lo he ayudado cuando Él ha querido ir al baño. Él, en una oportunidad, no solamente me dijo a mí, le dijo a la hermana… Flora, ¿me parece?, a la hermana Carmen, a varias hermanas, dijo: El demonio está vestido de mujer en esta casa. Ahora, ¿qué sucede?, se creó un clima de confusión, la hermana Olinda se encargó de hacer esa confusión. Decía eso, según… Ahora se sabe que era para ella, porque como habían tantas hermanas, ella [Olinda] decía: No, seguro le ha dicho a la hermana tal, a la otra hermana tal. Entonces, nosotros no sabíamos quién era. Desgraciadamente se creó un clima de confusión. Una de las cosas en las cuales la hermana me convenció, prácticamente para que yo salga a su favor el día de la entrega de los divinos rollos, que lo iba a llevar el hermano Ricardo, fue pues, por chismes, y cosas que en realidad no valen la pena mencionarlas en estos momentos, el cual yo también fui uno de los hermanos que apoyó en que la Revelación se quedara en su casa. Pero de que se le debería entregar los rollos al hermano Ricardo, eso si es cierto, no lo voy a negar. Ahora lo que queda es seguir para adelante de una forma más justa y equitativa, sin necesidad de privilegios, sin necesidad de —cómo te puedo decir— de liderazgo, acá todos tenemos derecho, tanto el mayor como el menor tienen bastante derecho, no solamente unos cuantos. Es lo poco que puedo decir.
—Hermano: Esta unificación ya está hecha por los que estamos reunidos acá todos. Todos los hermanos acá estamos aptos a trabajar para expandir la Ciencia [Celeste], de que la Ciencia nos habla de una revolución. Esa revolución es una revolución ideológica y filosófica. Entonces, nosotros queremos material didáctico. Pero dentro de ese material didáctico hemos tenido varios rebaños, como usted ha escuchado. Yo le suplicaría de que nos diera unos tres, cuatro rollos, pero fotostáticas, para mandar a los rebaños para que así expongan, digan: ¡Estos son los rollos! Porque a veces uno habla y habla, pero ¿qué es lo que demuestra? Porque el ser humano quiere ver, palpar, pero no cree sin ver. Entonces, yo le suplicaría de que nos diera unos tres, cuatro rollos, pero fotostáticas, y así enseñarles a los hermanos que no saben, o que se enteren sobre esa… Porque ahorita nosotros no tenemos ninguna comunicación, como decirles: Estos… los rollos. Nada demostramos, simplemente hablar, hablar, hablar, ya depende de…
—Ricardo Flores: Amorosos hermanos. Hay algunos hermanos que están aquí presentes que se han acercado y han solicitado xerográficas de los divinos rollos de nuestro divino Cordero de Dios… [Suenan 7 campanadas dando las 7 de la noche]. Me he quedado en silencio porque esta era la hora en que recogía a nuestro divino Redentor todas las noches. Les quiero decir que aquí hay algunos hermanos presentes que han recibido xerográficas. No sé, el hermano Ricardo [otro Ricardo].
—Hermano: Si.
—Ricardo Flores: Sí hermanito, ¿no es cierto? Usted recibió dos copias.
—Hermano: Dos copias de minirollos.
—Ricardo Flores: Una recibió con las divinas vibraciones celestiales de nuestro divino Redentor.
—Hermano: Sí, hermano.
—Ricardo Flores: Y la otra no. Es una prueba, hermano. Yo voy, nuevamente, así como hoy día he hecho entrega de los files [papeles archivados] cumpliendo las divinas disposiciones de nuestro divino Redentor, me comprometo que, tan luego tenga la autorización de hacerlo, voy a cumplir con entregarlo, porque tenemos que ser inmediatos con lo de nuestro divino Padre. El hermano Ricardo es testigo de que él pidió y se le dio, pero no soy yo quien señala qué rollo es el que debo dar ni cuántos debo dar. Yo solo cumplo las divinas disposiciones de nuestro divino Redentor. Acojo con todo amor, y como ya expresé, que por la gracia de nuestro Padre nuestro divino Redentor está esta noche con nosotros, Él también está escuchando, hermano, su amoroso pedido y estoy seguro de que tendrá usted la respuesta.
—Hermano: Usted ha contado varias experiencias. Y entre esas experiencias hay algo que tal vez —de repente a mí nomás me fascina y a los otros hermanos no—. Pero creo que hasta en una ocasión usted llegó hasta ver la nave del hermanito Luis.
—Ricardo Flores: Ustedes me piden yo les respondo con el mayor agrado, porque es parte del amor…
[Fin de la grabación]