
CIENCIA CELESTE PERÚ
…no hay criatura que no tenga una experiencia en la vida con el Eterno… (Alfa y Omega, cassette 1, lado A)
A continuación, experiencias vividas por lo testigos con el divino Maestro Luis Antonio Soto Romero. Nota: Todas las experiencias narradas por los testigos se presentan de buena fe y deben considerarse ciertas, incluso si los detalles presentan cierta variación por el paso del tiempo. Vea los videos.
Experiencias
A cuatro metros: Narrado por Ricardo Flores (video)
…entonces, nos bajamos ahí y estábamos mirando, era verano. Cuando en eso vemos que del mar venían luces, verdes, de todo color. ¡Pero bajo! Inmediatamente —no habíamos visto, nunca había visto—… cuando de repente se venía. ¡Nos quedamos callados! La hermana Susana… Perdimos el habla de ver que se venía, ¡pero bien bajo! Era un divino platillo. Entonces, pasó como a 4 metros de nuestra cabeza, una nave larga, enorme… Y nosotros dijimos: ¡Se va a estrellar contra el cerro! —Porque el cerro está ahí nomás—. Entró… ¡No se movió ni una piedra! Nosotros estábamos esperando que ruede algo, ¡tremenda nave! ¡No se movió nada! Esas experiencias no se pueden olvidar, ni puedo cambiar una cosa por otra. Porque muchos hermanos dicen: Usted siempre repite igual. Pero si es la vivencia que he tenido, ¿cómo me voy a olvidar?…
Ahí está Judas 1: Narrado por Esther Tasso (video)
—Esther Tasso: …llega el hermano Hidalgo con un compañero de clases, porque él estaba en la universidad, y llega con él y nosotros estábamos en el segundo piso haciendo una oración. Entra el hermano y sube, sube primero el compañero. Entonces, el compañero sube al segundo piso y lo queda mirando al divino Enviado y le dice: ¿Es él? (señala con la mano) —le dice al hermano Hidalgo— y el hermano le dice: Sí, Él es. ¡Ah! —le dice— y lo queda mirando, y ahí le dice: ¿Quién eres tú, tú eres Cristo? —le dice así—. Y el divino Enviado, ¡pero con qué humildad!, de lo que estaba así (agachado), levanta la cabeza, pero ¡qué humildad que se le ve! ¡Una humildad que no hay manera de describirlo!
—Enrique del Pino: Es que no se puede comparar la humildad divina de la humildad humana o mundana, es muy diferente la humildad.
—Esther Tasso: Es muy diferente, sí, pero levantó la cabeza así y le dijo: Tú lo has dicho —le dijo así—. Y de nuevo volvió a agachar la cabeza. Y eso me impactó a mí enormemente, es como si algo me hubieran hecho en el corazón, o sea, sentí algo fuerte, fuerte, muy fuerte, y me quedé impresionada y lo quedé mirando. Y en ese momento dije: ¡Es Él! Yo dije: ¡Es Cristo! ¡Es Él!, y las lágrimas cómo se me caían en ese momento y lo quedé mirando. Y miraba a todos los hermanos si ellos se habían dado cuenta…
—Enrique del Pino: Es que el espíritu reconoce pues a…
—Esther Tasso: …si alguno se había dado cuenta y yo… O sea, yo seguía con esa sensación de ese momento. Entonces ahí, este hermano se queda mirando, mirando todo. Y justo estaba el cuadro de la (última) cena ahí, en el comedor. Entonces se queda mirando así y dice: ¡Miren! ¡Ahí está la cena! ¡Ahí está Judas pues! ¡Él que traicionó! ¡Que lo traicionó a Jesús! —dice así él—. Entonces, el divino Enviado levanta la cabeza, pero ya su rostro no era de Él, ya era un rostro con más —cómo se puede decir— con más energía, con más justicia, algo así, o sea, diferente, o sea, para mí que era el Padre…
—Enrique del Pino: Que hablaba por boca de Él.
—Esther Tasso: Que hablaba por boca del divino Enviado.
—Enrique del Pino: Claro, ¿Por qué no?
—Esther Tasso: Y levantó la cabeza así, ya con otra forma en su cara, y le dijo: Debes saber que Judas es un ángel al lado de cualquier ser humano de esta época —le dijo así a él—. Pero con bastante energía se lo dijo. Entonces, él lo quedó mirando, así, y de ahí bajo la cabeza, se volteó y ¡Pum!, se bajó y se fue, sin decir nada se fue. Eso a mí me impresionó bastante. Entonces eso quedó ahí y ya continuamos con la oración…
Ahí está Judas 2: Narrado por Esther Tasso (video)
…estábamos todos parados, porque el hermanito nos hacía adorar al divino Padre a través de la oración, entonces nosotros nos poníamos, hacíamos como un círculo en la mesa, todos alrededor y el hermanito en medio, entonces nos poníamos a orarle al divino Padre. Y en ese momento, que justo íbamos a orar, en eso tocan la puerta y era el hermano Hidalgo, entonces la hermana (Olinda) le pasa la llave por arriba y el hermano (Hidalgo) abre, entonces se escucha unos pasos acelerados que subían por las escaleras, porque las escaleras de su casa de Córdova eran de madera, entonces, cuando tú caminabas, sonaba, y si lo hacías rápido más fuerte todavía, entonces subió rápido, fuerte, hizo ruido, entonces llegó y el joven le dijo al hermano, le pregunta y le dice: ¿Es Él? —le dice así— y el hermano Hidalgo le dice: Sí, Él es. ¡Ah! —le dice— ¿Y tú quién eres —le dice— ¿Tú eres Cristo? —le dijo—. Entonces el hermanito bajó la cabeza, muy humilde, y de ahí la levantó y le dijo: Tú lo has dicho —le dijo—. ¡Pero con una humildad! Entonces, yo estaba a su lado de Él, y yo lo quedé mirando al hermanito y en ese momento los ojos se me llenaban de lágrimas y sentí un estremecimiento fuerte, muy fuerte, y yo dije: ¡Es Él!, lo quedé mirando… ¡Es Él!, y el hermanito bajó su cabeza. Entonces, en ese momento este hermano le dice: ¡Ah! ¡Ahí está el cuadro de la cena! ¡Pero también ahí está Judas, que lo traicionó! Entonces el hermanito levanta la cabeza y lo mira con mucha severidad y le dice, le habla fuerte, le dice: Hermano, el Padre dice que debe saber usted que Judas es un ángel al lado de cualquier ser humano de esta época. Entonces el hermano lo quedó mirando al hermanito, y de ahí se dio media vuelta, se bajó y se fue…
Atendiendo al divino Maestro en el hospital: Narrado por Carmen Tasso (leer)
…(cuando salí de mi cuerpo, de lo que estaba sentada) me fui como una flecha, me fui volando. Sentía el aire que pasaba por mis oídos, por mi cabello, por mi rostro, por mis pies. El aire ¡Zuz! Me fui y de ahí vi como una montaña. En un 5, como decir en un abrir y cerrar de ojos, llegué a esa montaña, de ahí me paré. Entonces me paré ahí y empecé a mirar todo porque dije: ¿Dónde estoy? ¿Qué sitio es este? ¿Adónde he venido a parar? Pero no tenía miedo, sino tenía ansias de conocer, por saber porque estaba yo ahí y porque había llegado yo ahí, y no sabía. Y empecé a mirar el cielo, y el cielo era hermoso, se veía hermoso. Se veía como que estuviera cerca, muy cerca, lleno de estrellas. Había una luna llena inmensa. La luna se veía más grande, las estrellas también grandes, inmenso, como que todo estaba más cerca. Porque cuando yo estaba en el hospital —antes de que me sucediera eso—, el cielo estaba estrellado, el cielo estaba limpio, había luna llena. Se veía por ahí, por las ventanas del hospital del cuarto donde estaba el hermano Luis. Pero en ese momento, que me sucedió eso, y que yo fui sacada y llevada, se veía mucho más grande todo, como si estuviera más cerca. Entonces yo dije: ¿Dónde estoy? Estoy en un sitio donde está más cerca del cielo —pensé—. Entonces, de ahí empecé a mirar todo, a observar, no quería que se me escapara nada. Y miraba el cielo y veía: ¡Qué luna tan grande, que hermosa, y las estrellas también! Me quedé anonadada mirando todo. Qué hermoso, el cielo azul, todo iluminado, y una luna plateada, inmensa. Y en eso que estoy mirando veo que detrás de la luna va saliendo otra luna, así como si fuera un eclipse, idéntico [ininteligible]. Salía, salía así, se despegaba como si fuera otra luna, igualita. Y ¡Pum!, se despegó. Y empezó a bajar, pero todo era tan veloz. Empezó a bajar y en un abrir y cerrar de ojos estaba yo… Yo decía: ¿Qué cosa es? ¿Otra luna? —pensaba yo—. Como había escuchado las enseñanzas del hermano Luis, que en otros planetas había dos lunas, había cuatro lunas, y así, yo dije: ¿En qué planeta estoy donde hay dos lunas? —pensé yo—. Pero cuando siguió avanzando y bajando dije: No, no es una luna, ¿qué cosa es?, ¿una nave? —dije— ¿una nave? Y me quedé mirando, y me alegré tanto y dije: ¡Ah! ¡Voy a conocer una nave! ¡Quiero subir en esa nave! —pensaba yo para conocer—. Y después ya sentía más cerca y ya no era una nave, era una mariposa, parecía una mariposa gigantesca, iluminada. Dije: ¡¡Qué!! ¿O será una nave en forma de mariposa? —pensaba—. Y cuando en eso que estoy pensando… ¡¡Y ya pisa tierra!! ¡¡Y baja!!, y había sido un ángel. Un ángel hermoso, hermoso… gigantesco. Yo lo vi, así como si estuviera a tres metros o dos metros a distancia. Entonces yo dije: ¡¡Qué!! ¡Qué criatura tan hermosa! Y con sus alas así, inmensas, que bajó y las puso para atrás —sus alas—, y cuando ya las puso para atrás desaparecieron sus alas. Desaparecieron, pero la criatura era hermosísima. Era un ángel. Primero era un ángel, hermoso. Y yo me he quedado tan, tan asombrada, tan anonadada de ver una criatura tan hermosa que en mi vida había visto y que no existe. Para mí no existe. Solamente podría —ni aun así—, en figuras, en retratos que ponen, que los pintan. Y entonces yo me quedé tan emocionada que me quedaba mirando, yo decía: ¡Qué hermosura! ¡Qué belleza! Y le miraba todo para ver, estaba sin zapatos y sus pies eran tan hermosos, todo era hermoso. Y en eso de su cuerpo empieza a salir —así también igual como un eclipse, como cuando la luna se despegó y salía otra luna—, igual de su cuerpo empezó a salir otro ser. Y ¡Pum!, se despegó. Y era otro ángel hermoso [ininteligible]. Entonces yo dije: ¡¡Qué!! ¡¡Cómo!! ¡No entiendo!! ¿Cómo puede de su cuerpo salir? ¿Cómo ha salido? —decía yo mirando—. Entonces me dice, telepáticamente en mi mente me dice: Es mi compañera. Entonces ahí yo comprendí que las cosas que el hermano Luis me hablaba, y que yo no comprendía, ahí pude comprenderlas. Ahí recién comprendí. Comprendía como diciendo molecularmente. Viéndolo y ya no… Sino visualizándolo y viéndolo. Todo eran sensaciones en sentir. Ahí uno siente. Todo se transmite por el sentir y con la telepatía. Pero más que nada es el sentir. En que tú sientes y eso es como si te hablara, ya no necesitan que te digan nada, tú lo sientes y te lo dicen tranquilos. Esas fueron las experiencias que más, como que… Las cosas que yo no entendía estaban en experiencias que yo vivía personalmente…
Constantino: Narrado por Enrique del Pino, quien lo escucho de Esther Tasso (video)
…nos quedábamos todos hasta tarde escuchándolo dialogar al hermano Luis Antonio Soto Romero, el Alfa y la Omega, y era tan emocionante que los minutos, las horas, se pasaban rápidamente. Y entonces tenían que regresar a casa ellas también (Carmen y Esther), porque ellas vivían un poco lejos, llegaban tarde, y cuando estaban en casa, su hermano de (Carmen y) Esther (Constantino) se molestó y les llamó la atención de por qué llegaban tarde. Y ellas le decían que estaban en casa de un hermano que hablaba de la Ciencia Celeste, que hablaba de Dios, y su hermano de Esther le dijo: ¡¡Yo voy a ir a ponerlo en su sitio!! ¡¡No será de esos sinvergüenzas que se aprovechan de las personas!! ¡¡Yo voy a ir!! Y ellas se quedaron calladas, se rieron, dijeron: No, no pienses mal… ¡¡No, yo voy a ir!! Hasta que un día tomó la decisión de ir a llamarle la atención al hermano Luis, entonces llegó, se fue en su carro y llegó a la casa de Córdova, entró (a la quinta), tocó la puerta, y cuando él tocó la puerta le abrió Olinda. Porque según cuenta él después, él no se acordaba a qué fue ni porque estuvo ahí, cuál fue la razón porque tuvo que ir ahí, es como que… O sea, perdió la noción del tiempo. Así que él toco la puerta: ¿A quién busca?, dice que él dijo: Perdón, me he equivocado… Se dio media vuelta, se regresó a su casa, incluso se olvidó de que había ido en el carro, y después, cuando ya llegó a su casa —ya no se fue en su auto, tomó un ómnibus y se fue, o sea, perdió la noción del tiempo—, se fue a su casa, y cuando llegó a su casa se acordó que se había olvidado el carro, tuvo que regresar para llevarse el carro… Imagínense cómo perdió la noción del tiempo, y él iba en plan de llamarle la atención al Enviado…
Contacto: Narrado por Antonio Thenoux (leer)
—Antonio Thenoux: …una noche como a las 2 de la mañana —esto era una pampa— en medio de la pampa apareció una luz, justo que rodeó un espacio de 10 metros, después desapareció.
—Hermano: ¿Eso ocurrió cuando Él estaba aquí?
—Antonio Thenoux: Si, yo en realidad me asusté.
—Hermano ¿Usted alguna vez le preguntó sobre eso?
—Antonio Thenoux: Él me dijo que tenía contacto con la gente…
¡¡Cristo Jesús!!: Narrado por Flora Torres (leer)
…y en una de esas Él, en su infinita misericordia, una tarde que estaba ahí, sola con Él, se levanta su sábana para limpiarse (la herida), y yo me acomodé a limpiarlo, y al bajar la sábana vi al divino Redentor. ¡¡Cristo Jesús! ¡¡Padre Eterno!! ¡¡El divino Redentor!! ¡¡Cristo Jesús!!…
El abrigo 1: Narrado por Flora Torres (video)
…cuando el divino Maestro partió, entonces, cuando me fui a mi casa, habiendo estado ahí, acompañándole, llegué a mi casa. Yo he tenido un abrigo, y ese abrigo me saqué y lo colgué en mi cabecera… en los pies de mi cama, ¡y salían bastantes brillos como diamantes!, ¡todo! Entonces yo me sorprendí. Pero esto me siguió cuando al día siguiente entré al baño, ¡y también en el suelo estaban todos esos brillantes que yo me asustaba! Entonces, yo doy gracias al Padre Eterno por esas oportunidades, y que me perdone por mi ignorancia…
El abrigo 2: Narrado por Flora Torres (leer)
…el abrigo que yo llevaba se llenó cuando yo amanecí acompañando, ya cuando Él había, como se quiere decir, partido. Fui a mi casa, me saqué el abrigo y me quedo mirando, mi abrigo era, todo [ininteligible] era puro brillantes, todo. Yo me asusté porque no sabía. ¡Ay hermanito Luis! Yo no sé qué es esto, ¡ay! [ininteligible] temblé…
El Antiguo Egipto: Narrado por Antonio Thenoux (video)
…una noche estaba viendo televisión yo. Primero, en mi casa apareció una luz, jugaba la luz dentro de mi casa, como dejándome un mensaje. Luego, miro yo el televisor, y aparece un cuadro de esta estatura [con sus manos calcula 25×15 cm. aproximadamente]. Se veían cosas relacionadas con la época de los egipcios. Se veían cosas raras que yo mismo no me explicaba…
El ataúd: Narrado por Humberto Hidalgo (video)
—Luis Hidalgo: …yo alcancé a verlo al hermano cuando estaba en el ataúd.
—Hermano: ¿Usted lo vio?
—Luis Hidalgo: Sí. Yo lo vi.
—Hermano: ¿Cómo lo vio, puede describirlo usted?
—Luis Hidalgo: Claro, su rostro estaba sonriendo, me impresionó, era una sonrisa fuera de lo común, una sonrisa muy interesante que yo nunca había visto, me impresionó eso que vi, y el hermano parecía que se comenzaba a achicar, esa impresión me dio en el ataúd…
El ataúd 1: Narrado por Esther Tasso (video)
—Esther Tasso: …nos volvíamos a acercar y veíamos que Él estaba en una paz grande.
—Enrique del Pino: O sea, dentro del ataúd.
—Esther Tasso: Sí, dentro del ataúd. Y después se le veía que estaba como pensativo, y después como si estuviera sonriendo. O sea, una sonrisa alegre, cambiaba su fisonomía, su materia. Y no se veía la cara de una persona fallecida. Es diferente…
El ataúd: Narrado por Flora Torres (leer)
…estaba su boca cerrada y ahí estaba el hermano Fonseca, todos, el hermano Ricardo, y me acerqué [al ataúd] y se sonrió. Y al tiempo de que Él estaba caliente, porque yo llegaba a curarlo, se levantó las manos así, como uniéndolas. Y yo les decía a los hermanos: ¡No!, porque entonces no va a poder entrar al cajón si (sus manos) se quedan así, no entran. No comprendí…
El ataúd: Narrado por Enrique del Pino (video)
…cuando estaba en el ataúd, había momentos en que Él estaba sonriente y en otros momentos estaba serio, en otros momentos se le veía, así como un poco molesto. Yo nunca he visto… Porque miren, personas que han fallecido y he ido a ver en el ataúd… ¡Caramba!, en muchas oportunidades he visto, pero nunca he visto que su fisonomía cambie. Por ejemplo, en un momento, como les digo, estaba serio, en otro momento estaba como en una paz, en otros momentos sonriendo. ¡Yo lo he visto! Y no tengo porque exagerar, y lo hemos visto varios hermanos. ¡Es algo increíble! ¡Esas cosas no suceden así por que sí! Entonces, ¡qué más pruebas, que las que tuve yo, que les acabo de narrar, para convencerme de que Él era una persona superior! Él era el Enviado, el Hijo de Dios en persona acá en la Tierra…
El ataúd: Narrado por Susana Rosas (video)
…yo cuando he ido ya el hermano estaba en el cajón, en su féretro ya estaba Él, así es como yo lo he visto. Incluso, yo llegué y el hermano estaba solo, no había nadie, no había nadie ahí acompañándolo al hermano. Entonces la hermana Flora me dijo que vaya: Tienes que venir —me dijo—. Ese día que estuvimos ahí acompañándolo al hermano Luis, la hermana Olinda estaba contentísima ¡cómo se reía!, estaba feliz ella, ¡cómo se reía! ¿Por qué se ríe, seguro de nervios? —decía yo—, porque a veces uno de nervios, uno se ríe. Pero era una risa media rara, y ahí estaba el cuerpo del hermano Luis y ella se reía…
El ataúd: Narrado por Carmen Tasso (video)
—Carmen Tasso: …el color de su pelo y de su barba se puso castaño, se puso… de lo que era negro su cabello…
—Esther Tasso: Un acaramelado, un acaramelado así, oscuro.
—Carmen Tasso: Sí.
—Esther Tasso: Su barba también.
—Enrique del Pino: Se puso castaño su pelo, ¿no?
—Esther Tasso: Sí.
—Enrique del Pino: Su barba, todo.
—Esther Tasso: Sí. Así, un acaramelado…
—Enrique del Pino: Se transformó…
—Carmen Tasso: Como en Cristo se ve así, medio castaño.
—Esther Tasso: Sí, ajá.
—Carmen Tasso: Su barba se vio medio pelirrojo.
—Esther Tasso: Sí…
El avión de la FAP 1: Narrado por Enrique del Pino (video)
—Enrique del Pino: …ya estábamos cruzando el parque Pedro Ruiz Gallo, en ese momento pasa un avión que decía Fuerza Aérea del Perú. Entonces yo me quedé pensando: ¡Mire hermano! —le digo— ese avión que bajo. No —me dice—, es una nave que está pasando. Ellos toman la forma de un avión —me dijo—, pero es una nave plateada porque ellos tienen el poder de transformarse en lo que quieran, en lo que ellos deseen se pueden transformar para pasar desapercibidos. Me quedé impresionado porque el avión parecía como que se iba a caer.
—Esther Tasso: Sí, pasó dice así, bien bajo…
—Enrique del Pino: Pasó así, pasó bajo en dirección hacia la casa de Córdova en ese entonces. Lo pudimos ver. Eran pues, más o menos, calculo las 11 de la mañana serían más o menos. 10, 11 de la mañana. Y tuvimos esa oportunidad de ver esa nave plateada…
El avión de la FAP 2: Narrado por Enrique del Pino (leer)
…un día, ha sido un día sábado, día y fecha no puedo recordar bien, pero sé que fue un sábado porque yo trabajaba de lunes a viernes y justo Él se iba a cortar el pelo, ahí nomás, en la plaza Ruiz Gallo hay una peluquería, no sé si hasta ahora existirá, y justo pasó un avión, un avión de la Fuerza Aérea, los que le llaman Búfalos creo, esos aviones. Y yo le digo: ¡Mire hermanito, un avión de los militares! —le digo—. No —me dijo— esa es una nave —me dice—. ¡Pero hermanito!, ¿si dice Fuerza Aérea del Perú? No. Es que las naves toman esa forma para no escandalizar, para no asustar al planeta en estos momentos, porque todavía no es el momento de que las naves se manifiesten. Me dijo: ellos toman esa forma, y ellos me están saludando en estos momentos —me decía—. Y yo me quedé pensando…
—Hermano: ¿No brillaba?
—Enrique del Pino: Pasó como un avión cualquiera. O sea, tú lo veías, un avión de la F.A.P., pero en realidad era una nave.
—Hermano: ¿Sabe por qué le digo hermano? Porque de esos búfalos yo me he tirado y de repente era una nave que… (he sido) paracaidista, ¿no?
[Risas]
—Hermano: Así es hermanito [ininteligible], ahora usted me dice y [ininteligible] preguntaba.
—Enrique del Pino: Claro. Justo estábamos pasando y la nave pasó a la altura de Él, así, y bajo todavía.
—Hermano: ¿A la altura de quién?
—Enrique del Pino: O sea, bajo, super bajo, más o menos, estábamos en esos momentos casi en medio de la plaza Ruiz Gallo y pasaba la nave. Era un platillo, pero con la forma de un avión Búfalo de la F.A.P.
—Hermano: ¿Y no hacía bulla?
—Enrique del Pino: No, no hacía bulla, pasó. Yo en ese momento no le tomé mucha importancia en el sonido, un avión… Y me dijo: No. Es una nave, me están saludando, son padres solares…
El corazón latente: Narrado por Ricardo Flores (leer)
…y todos estos templos nos permitían enseñanzas que, justamente para nosotros, eran impactos dentro de esta asistencia, especialmente el templo de San Juan Bautista un día, que se hizo presente nuestro divino Redentor, y cuando se retiró, quedó en el piso del parquet, un corazón latiente y viviente. No todos tenemos ojos para ver, pero todos aquellos que pudimos verlo fue una experiencia fabulosa. Esto sucedía antes de que a nuestro divino Redentor lo identificáramos y estuviéramos con nosotros…
El electrocardiograma: Narrado por Enrique del Pino, quien lo escuchó de Carmen Tasso (video)
—Enrique del Pino: …Él ya estaba delicado y estaba en el hospital Cayetano Heredia donde los médicos le pusieron el (…) electrocardiograma. Entonces, marcaba en línea recta y los médicos se quedaban impactados porque a Él lo veían que estaba vivo, y cuando te sale una línea recta es porque estás muerto. Y cambiaron hasta tres de esos aparatos y seguía igual, y decían: Oye… —eso es lo que Carmen nos contaba, la hermana de Esther, Carmen Tasso, porque ella trabajaba allí, en el hospital Cayetano Heredia, y por ella fue también que lo llevaron también al hospital mencionado—, y los médicos se reían, se burlaban, decían: Este hombre clínicamente está muerto —decían— ¡pero está vivo acá! Lo veían y conversaba, hablaba. Decían: Este hombre no es de este mundo, este hombre es raro —decían—, este hombre debe ser extraterrestre y ¡jajaja!, se reían, se burlaban. Después ya le contaron eso a Carmen y Carmen fue y le preguntó al hermano Luis. Ahí estábamos los hermanos, y ahí fue donde Él nos dijo el significado de porque marcaba la línea recta y el vaivén, que es lo normal para los seres humanos. Ahí fue que nos dijo: Línea recta significa equilibrio, y el vaivén, el sube y baja significa desequilibrio. Así que los seres humanos —la criatura decía, no decía los seres humanos— la criatura está desequilibrada —decía…
El perfume: Narrado por Esther Tasso (video)
…yo un día llego —ya el hermano estaba delicado— entonces yo llego y en el momento que yo entro lo saludo al divino Enviado, le digo: ¡Hermanito! ¡Cómo está! ¡Cómo ha amanecido hoy día! Y en eso, en ese momento que yo entro, se sentía un perfume, ¡riquísimo!, ¡riquísimo en el ambiente! ¡Pero hermanito, que rico olor! ¡qué perfume tan agradable! Y me dice el divino Enviado: ¿Qué, lo siente hermanita? ¡Sí hermanito, que agradable olor! ¡qué agradable! ¡Ah! —me dijo— ese es el perfume de la madre Omega que ha venido a visitarme. Pero era un perfume que penetraba en todo, o sea, llegaba, creo, hasta al espíritu, ¡muy, muy agradable! no se puede definir algo similar, parecido, como si fuera jazmines, violetas, algo, pero, un perfume como que te relajaba, te sentías bien, muy, muy, muy agradable…
El perfume: Narrado por Enrique del Pino (video)
…me recuerdo cuando el hermano Luis estaba delicado, estábamos atendiéndolo y estábamos ahí Esther, yo, no se si también Facho, y algunos hermanos, cuando se sentía, de un momento a otro, un olor a perfume, pero era un olor a perfume que, de verás, nunca he sentido un olor así, pero olía a jazmín toda la casa, ¡todo!, todo se concentró con olor a jazmín. Entonces, sentíamos el olor y… es algo que te agrada y que no sabes cómo decirlo, es algo que no tiene explicación ese perfume. Entonces agarré y le pregunté, yo fui el que le pregunté, le digo: Hermanito, ¿qué es ese olor a perfume tan rico, huele como a jazmín? ¡qué agradable!… ¿Qué, lo sienten hermanos, lo sienten? Sí, lo sentimos… ¡Ah!, ese es el perfume de la divina madre solar Omega que me ha venido a visitar…
El rostro de Cristo: Narrado por Enrique del Pino (video)
—Enrique del Pino: …y pasó algo también increíble cuando estaba en el ataúd. Para ese entonces, Él siempre tenía su pelo corto y bien afeitado. Como Él ya empeoró, le fue creciendo la barba y el pelo. Hermanos, ¡era el vivo rostro de Cristo!
—Esther Tasso: Sí. El vivo rostro de Cristo.
—Enrique del Pino: De verdad, se lo digo con toda sinceridad. Ahí está, Esther, ¿sí o no? ¿era el vivo rostro de Cristo?
—Esther Tasso: Sí. Todos los que íbamos y mirábamos era el vivo rostro de Jesús.
—Enrique del Pino: Entonces, como Él había adelgazado, con más razón todavía. Entonces, ahí nos dimos cuenta de que verdaderamente era Cristo…
El rostro de Cristo: Narrado por Esther Tasso (video)
—Esther Tasso: …la otra experiencia es cuando Él parte, entonces yo me acerco al ataúd y lo voy a mirar, lo miro: ¡Dios mío! ¡Se había transformado en Cristo! ¡Era el vivo rostro de Cristo!
—Enrique del Pino: Le había crecido el pelo y la barba.
—Esther Tasso: Porque a Él, como ya estaba delicado, ya no se podía afeitar, porque Él mismo se afeitaba y se iba a la peluquería, entonces su cabello le había crecido hasta acá, así (señala altura de la clavícula). Entonces su cabello era castaño, pero un castaño oscuro acaramelado, su cabello…
—Enrique del Pino: Sí, yo también lo vi.
—Esther Tasso: …y le había crecido, su barba también. Entonces, cuando yo lo veo ¡Era el vivo rostro de Jesús! ¡El vivo rostro de Jesús! ¡Qué emoción! ¡Qué fuerte! Que fuerte fue esa sensación que uno… al menos yo lo sentí, fue muy fuerte de verlo transformado en Cristo, que Él era pues, que yo tenía eso de… Cuando yo lo vi decía: ¡Es Él! ¡Es Él! Y cuando lo veo con mayor razón, se transformó en Cristo. Todos lo hemos visto, hemos visto cómo Él se transformó, y todo lo que sucedió, porque las cosas que sucedieron no es en un humano cuando fallece, ¡no! Él se le veía ahí, pero yo lo veía como si estuviera vivo.
—Enrique del Pino: No. Cambiaba sus facciones.
—Esther Tasso: Sí, y no se le veía como los cadáveres que vemos. No.
—Enrique del Pino: Parecía que estaba durmiendo.
—Esther Tasso: Sí, un sueño profundo.
—Enrique del Pino: Que estaba descansando.
—Esther Tasso: O que estaba sonriendo, o que estaba serio…
El sofá: Narrado por Carmen Tasso (video)
…después, en otras ocasiones veía también igual. Me pasaba que todo desaparecía y veía como que se abría otra dimensión, y de repente veía a seres muy altos, casi gigantescos, hermosos, mujeres muy hermosas, con sus mantos, todo así de colores. ¡Qué lindos!, que me miraban de arriba…
En otro momento: Narrado por Esther Tasso (video)
…entonces hemos vivido experiencias maravillosas con Él que… ¡Uy!, yo tengo muchas cosas que decirlas pero yo sé que si yo, en este momento las digo no lo van a creer, van a creer que invento. Entonces, llegado el momento, cuando se presente la oportunidad para ir hablando, para ir narrando porque todavía no es el momento…
Estado vegetal 1: Narrado por Antonio Thenoux (leer)
…lo único que sé es que este hombre había sido marino, tuvo un golpe en la cabeza y volvió. Hay algo que me llamó la atención a mí. El hombre cayó, se golpeó la cabeza y quedó en estado vegetal…
Estado vegetal 2: Narrado por Antonio Thenoux (leer)
…este señor fue marino en el sur de Chile. Por el lado de Punta Arenas tuvo una caída en el barco, se golpeó la parte cerebral y estuvo 6 meses en el Hospital de Talcahuano. Fue declarado estado vegetal. Estando 6 meses en estado muerto, este hombre ¡¡revivió!! Nadie va a creer esto, ¡¡revivió! Los mismos médicos lo dejaron libre. Entonces, este hombre empezó a hablar cosas increíbles. Habló del futuro del mundo, hablaba de los platillos voladores, hablaba de su religión, hablaba de muchas cosas, hablaba cosas que se cumplió, nadie va a creer esto ¡¡se cumplió al pie de la letra!! Estamos hablando nosotros de año 70…
Estado vegetal 3: Narrado por Antonio Thenoux (leer)
…señor, ¿quiere que le dé una explicación exacta, qué pasó con el señor Soto? Cuando el señor Soto estuvo en el período vegetal, en los hospitales —entiende usted—, cuando uno está en un hospital uno queda muerto ¿es así o no? Alguien se apoderó de ese cuerpo. ¡¡Alguien!! Porque el Señor Soto volvió con una personalidad extraordinaria. Volvió del más allá y que nadie tiene una explicación. Porque los mismos jefes de la Armada Chilena, no tuvo explicación… los psiquiatras. Soto fue declarado loco en la Armada Nacional de Chile. Él recibía una pequeña pensión. Él, según decía, que radicó un tiempo en Tocopilla, pero no hay familia de Él. No tiene familia el Señor Soto. Es un hombre que, yo mismo, con todos los conocimientos que tengo, y la edad que tengo yo, algo pasó con el señor Soto. Él volvió nuevamente a su vida normal, pero con otra personalidad, con una personalidad inteligente, un hombre —oiga— que no tiene explicación. Y le puedo decir esto, porque todos sus mensajes, todos sus mensajes que Él dejó, se han cumplido al pie de la letra…
Estado vegetal 4: Narrado por Antonio Thenoux (leer)
—Antonio Thenoux: …este hombre, según lo que me conversó, fue marino de la armada chilena. Hace varios años atrás (…) Él iba navegando en un barco de guerra hacia el sur, y durante el viaje Él se cayó —porque los mares del sur son bravos, yo los conozco— para esto justo sucedió en el Golfo de Penas, por allá, cerca de Aysén, donde el mar es muy embravecido, ahí hay grandes corrientes de agua. Entonces el Señor Soto perdió el conocimiento, quedó en estado vegetal, lo trajeron al hospital de Talcahuano. Si gusta vaya a Talcahuano y averigüe la historia usted. Lo tuvieron, el hombre estaba en estado vegetal, no hablaba, no decía ninguna cosa. Luego lo trajeron a Valparaíso, —porque en Valparaíso hay las mejores clínicas— ¡y volvió!, un día volvió, un 24 de diciembre volvió como nada hubiera pasado. Lo tenían a Él acostado, de repente se levantó y empezó a andar, y a mirar, y preguntar fecha. Y las personas que estaban ahí casi se quedaron muertas, porque tener un paciente en estado vegetal, que se pare y empiece a andar, no tiene explicación. Entonces, la Marina de Guerra chilena lo declaró enfermo mental, lo mandaron a una clínica psiquiátrica, ¿por qué razón?, porque este hombre empezó a hablar que estaba en otro mundo. Empezó a hablar de cosas increíbles. Usted sabe comprender que los médicos poco creen en estas cosas. Habló de cosas del espacio, hacia dibujos en las paredes. Entonces los médicos, un día llegaron a la sala de Él, donde lo encontraron con dibujos, entonces lo tomaron y lo mandaron a una clínica psiquiátrica. Y luego lo jubilaron y lo dejaron con las manos cruzadas, con un sueldo mísero. Entonces Soto se vino hacia el norte buscando una ayuda, buscando que alguien le diera la mano —me entiende— estuvo en Antofagasta, después estuvo en Tocopilla, hasta que llegó a Arica. Él pensó que en la universidad iba a tener una ayuda. Usted vio que no hubo tal ayuda. Luego yo conversé con el rector de la universidad en esos años. ¡Y qué me dijo el rector! Me dijo: Nosotros no tenemos que ayudar este tipo de gente porque está poseído por el diablo…
—Hermano: ¿Eso dijo Agustín Sánchez?
—Antonio Thenoux: Sí. Me lo dijo en mi propia cara: Este hombre está poseído por el diablo y hay que hacer un exorcismo. Yo me sentí recontra mal porque no era forma de hablar. Entonces yo me quedé callado.
Estar junto al divino Maestro: Narrado por Esther Tasso (video)
…era tan maravilloso estar al lado de Él que no daba ganas de irse, daba ganas de continuar ahí, estar a su lado, porque Él expandía una energía muy positiva, muy grande, llena de amor, y cuando nosotros estábamos con Él, después que terminaba la sesión, salíamos y amábamos todo, todo, salíamos con un amor ¡grande!, ¡grande!, ¡grande!, que todo lo que veíamos amábamos…
Estar junto al divino Maestro: Narrado por Jorge Gárate (leer)
…nos daba una tranquilidad. O sea, como que conversábamos un rato con Él y ya nos renovábamos, ya con ganas de seguir trabajando. Como que llegaban al fondo cuando conversaba, las palabras llegaban…
Estar junto al divino Maestro: Narrado por Luis Paúl, quien lo escuchó de Jorge Gárate (leer)
…como ellos eran ocho hermanos y solían hacer bulla, su papá andaba molesto, pero, cuando llegaba el divino Maestro, toda la amargura que tenía su padre se le pasaba de inmediato…
Estar junto al divino Maestro: Narrado por Viola van de Wyngard (leer)
…queda algo imborrable, que cuanto se ha podido estar al lado de esos seres se siente que la vida es vida, que el contacto interno y divino existe y es real…
Fiesta: Narrado por Enrique del Pino (video)
…ustedes saben cómo es acá en nuestro mundo, en nuestro país, sobre todo… Hablemos acá en nuestro Perú. Ustedes saben que a veces un fin de semana, un viernes como hoy o un sábado, las fiestas que hacen de amanecidas están a todo volumen y no te dejan ni dormir con la bulla que hacen. Entonces, nos contaba el Enviado que no podía dormir, estaban haciendo fiesta ahí, cuando estaba en la casa de Córdova. Entonces, dice que Él en un momento se comunica con el Padre… Entonces no podía dormir, dice que Él se comunica con el Padre y le dice: Padre, no puedo descansar —le dice—, como dándole las quejas por la bulla (…) Entonces, en ese momento de intranquilidad y que no podía dormir, le dice al Padre que lo saque de ahí, de ahí, de donde se encuentra en ese momento en espíritu, y Él sale de su materia y le dice: Hijo, entra —nos contaba el Enviado—. ¿Entra, pero cómo?… ¡Entra! Dice que se le apareció la televisión solar… Él cuenta su sueño ahí, en el tercer piso, nos contaba. Dice que Él atravesaba a través de la televisión solar y en ese momento se encontró en el reino de los cielos. Y dice que ahí se quedó, con el Padre, mostrándole todas las maravillas del universo y dejó esa bulla que no lo dejaba descansar…
Imágenes del Antiguo Egipto 1: Narrado por Antonio Thenoux (leer)
…una noche estaba viendo televisión yo. Primero, en mi casa apareció una luz, jugaba la luz dentro de mi casa, como dejándome un mensaje. Luego, miro yo el televisor, y aparece un cuadro de esta estatura [con sus manos calcula la medida: 25×15 cm. aproximadamente]. Se veían cosas relacionadas con la época de los egipcios. Se veían cosas raras que yo mismo no me explicaba. Las luces jugaron durante 22 días conmigo, en mi casa. Un día, salgo para afuera, y me encuentro acá con una nave espacial, aquí arriba. Un disco volador estaba encima de mi casa. Y nadie va a creer esto señor, en mi casa, usted no se imagina lo que me tocó ver. Las luces jugaban y yo decía: ¿Quién estará jugando conmigo? Yo miraba para afuera, y no había nadie a las 10 de la noche, y las luces jugaron conmigo durante 22 días, como dejándome un mensaje. Todas las luces se iban a las fotografías mías, jugaban, así jugaban. Yo salgo para afuera, la luz me seguía. El animal que tenía yo, el perro, arrancaba. Las luces aparecían aquí, aparecían acá, era una luz que venía como mandado con especie de… no. Yo no entiendo señor, como un láser, pero en dibujo. Estuvieron 22 días en mi casa (…) yo puedo jurar ante la Biblia acá, lo que me tocó ver. Las luces estuvieron 22 días. Yo me sentaba frente a mi televisor, y salían las luces, salía un cuadro, era igual que en Egipto, hay una serie de signos, era exactamente igual. Nadie puede haber jugado conmigo aquí, pero la luz apareció en mi casa…
Imágenes del Antiguo Egipto 2: Narrado por Antonio Thenoux (leer)
…yo me sentaba acá [señala un sillón frente a su televisor] y a las 9 de la noche empezaba a llegar los mensajes (…) Yo realmente estaba asustado, porque salí para afuera y me encontré con una nave espacial a gran altura…
Imágenes del Antiguo Egipto 3: Narrado por Antonio Thenoux (leer)
—Antonio Thenoux: …en mi casa pasó algo muy grande. Un día yo estaba sentado —y mi televisor acá— a las 9 de la noche, empezó el televisor a salir unas luces que alumbraba todo aquí. Luego aparecieron signos del espacio. Yo llamé a mi hijo, mi hijo lo vio. Yo estaba realmente asustado. Una noche, a las 2 de la mañana, se estacionó un disco volador sobre encima de mi casa, pero a varios metros para arriba.
—Hermano: ¿Esto ocurrió cuando Luis Soto Romero estaba aquí o después?
—Antonio Thenoux: No. Este año fue (¿2000?). Yo tengo un largavista y empecé a observarlos. Estaba asustado porque las luces jugaban para todos lados. Y aquí aparecieron unos cuadros proyectados con un símbolo de los que hay en Egipto. Salí para afuera, miré el espacio y había una cosa arriba. A los meses después caí enfermo…
Imágenes del Antiguo Egipto 4: Narrado por Antonio Thenoux (leer)
…pasó algo muy grande en mi sitio, algo que usted no entiende. Aparecieron luces a las 10 de la noche aquí. Una noche la Carmen salió. Acá, encima de este sitio, había una nave espacial, era un platillo volador. Se veía una cosa redonda de varios colores. La Carmen lo vio, pero hace ya muchos años todo esto. Aquí pasó muchas cosas…
Imágenes del Antiguo Egipto: Narrado por Raúl Thenoux (leer)
—Raúl Thenoux: …se veía como quien dice una proyección y… había que verlo bien para… porque… de mucha intensidad. Pero sí, como una especie de un enfocamiento fuerte. Enfocamiento por la cual se vio cómo era Egipto, todo ese asunto.
—Hermano: ¿La época de las pirámides?
—Raúl Thenoux: También se vio.
—Hermano: ¿Usted vio las pirámides?
—Raúl Thenoux: Las vi.
—Hermano: ¿La esfinge?
—Raúl Thenoux: No, eso no. Seguramente… Lo que vi fue muy poco, pero mi padre vio mucho más.
—Hermano: ¿Y las pirámides como eran, como las vemos ahora o estaban cubiertas con pintura, algo?
—Raúl Thenoux: No, como las que vemos ahora.
—Hermano: ¿O sea, una época más o menos moderna? Sin la esfinge.
—Raúl Thenoux: Más o menos.
—Hermano: ¿Vio a los faraones?
—Raúl Thenoux: No.
—Hermano: ¿Vio a Moisés?
—Raúl Thenoux: No.
—Hermano: ¿Qué escenas veía?
—Raúl Thenoux: Escenas que fueron una sola escena que me tocó ver.
—Hermano: ¿Una sola vez?
—Raúl Thenoux: Una vez. A mi padre se le presentaron más figuras. Según él me dice.
—Hermano: ¿Qué le contó su padre?
—Raúl Thenoux: Me contaba todas esas figuras que… que le contó a usted. Porque da que pensar esta situación, por la sencilla razón [ininteligible] o que proyecciones, o era, como un… Como un privilegio estar viendo eso…
La escarcha: Narrado por Carmen Tasso (video)
…yo empecé a ver que de sus poros había como escarcha. Y yo pensé, me dije: —Seguramente el hermano Luis habrá estado agarrando la escarcha, y con su mano se rascaba la cara y le habrá quedado la escarcha—. Pensaba que era la escarcha. Pero después, mirando bien, eran de sus poros, de su rostro, que cuando daba el sol, brillaba…
La herida: Narrado por Esther Tasso (video)
—Esther Tasso: …el divino Enviado decayó, se enfermó, porque estaba bien, pero de un momento a otro decayó, empezó a sentirse mal y Olinda lo llevaba al divino Enviado, pero a esos médicos empíricos. Entonces Carmen vio eso y le dijo: Hermanito —le dijo—, yo lo puedo llevar al hospital Cayetano Heredia, y el divino Enviado le dijo: ¡Ya!, más bien vamos allá. Entonces le dijo: Mañana temprano lo voy a llevar. Y se lo llevó al hospital. Y en el hospital lo vieron, hizo su historia, y lo vieron los médicos y le detectaron que tenía problemas en los pulmones, entonces le dijeron que le tenían que hacer una biopsia, y le hicieron la biopsia en el lado izquierdo que después se convierte en una herida. O sea, fue un piquete que le hicieron y le extrajeron parte de su pulmón. Un piquete le hicieron.
—Enrique del Pino: Ahí creo que decía de la lanza, que era consecuencia… y tenía costillas rotas también, pero estaban soldadas.
—Esther Tasso: Entonces, debido a esa prueba que le hicieron detectan que Él tenía cáncer, cáncer terminal. O sea, le dejaron ahí el piquete, y eso en otras personas cierra, pero en el divino Enviado no cerraba, se hizo más grande, se hizo como una boca, así…

La hermana Esther Tasso muestra el tamaño aproximado de la herida que sufrió el divino Maestro Alfa y Omega en el lado izquierdo del pulmón
La herida: Narrado por Olga León (leer)
…entonces le dije a la hermana Olinda: Hermana Olinda, ¿y qué es lo que tiene el hermano? Me dijo: Él tiene una herida… ¿Sí…?, yo lo quiero curar. Nunca ha curado heridas, ¿no? —me dice—. Pero yo lo quiero curar. Entonces empecé a curarlo e iba sacándole el esparadrapo, las vendas, todo lo que tenía, y le veo en el costado su herida: ¡¡Dios mío!! —dije— ¡¡Es!!… Es decir que lo reconocí así, mentalmente y la herida, al verla: ¡¡Uy!!, divino Padre, ¡¡Es!! ¡¡Él es!!… Porque era la lanza… la forma que tenía la herida era así, como la lanza que tenía en su costado Cristo…
La herida: Narrado por Enrique del Pino (video)
—Enrique del Pino: …a qué ser humano que tú le ves con una herida —hacia el fondo, al costado— ¿no se va a quejar de dolor? ¡Nunca lo escuchamos!… ¿Tú lo has escuchado quejarse de dolor?
—Esther Tasso: No.
—Enrique del Pino: Nunca pues. Él nunca se quejó del dolor…
La herida: Narrado por Susana Rosas (video)
…Él me pedía agua y yo le daba en los algodones, le remojaba en agua y le daba porque no podía tomar, no podía beber Él, porque como tenía una herida grande por ahí se salía el agua. En el costado tenía Él un hueco. Entonces, se le salía el agua, por eso tomaba el agua así, en algodones, que me decía: Hermana, tengo sed. Y yo le daba el agua de esa forma, con algodones…
La radiografía 1: Narrado por Carmen Tasso (leer)
…cuando le tomaron la radiografía ahí en el hospital Cayetano, que yo estaba asistiéndolo, yo no sabía leer las radiografías en ese entonces, pero sí vi que los médicos estaban muy impresionados con la radiografía del hermanito Luis, lo pusieron en el negatoscopio y llamaron a una junta de médicos, porque así nomás no se hacía, no se hace, es bien difícil que hagan junta de médicos, solamente en un caso muy especial. Hicieron una junta de todos los especialistas y llamaron y pusieron la radiografía ahí, pero lo que yo notaba era que ellos no hablaban fuerte, hablaban despacio y entre ellos nomás. O sea, yo estaba ahí, no querían que yo escuchara. Entonces algo escuché por ahí, así, disimuladamente escuché: Pero ¡qué!, esto no parece normal, no parece de un ser humano —decían…
La radiografía 2: Narrado por Carmen Tasso (video)
—Carmen Tasso: …extraterrestre dijeron cuando vieron la radiografía de su…
—Enrique del Pino: ¡Ah!, la radiografía… ¡Ah!, la contextura de su cuerpo, ¿no?
—Carmen Tasso: De su tórax.
—Enrique del Pino: O de su tórax. Vieron que era diferente.
—Esther Tasso: Claro. Diferente sus huesos, ¿no?… o de sus tejidos también…
—Esther Tasso: Del electrocardiograma solamente dijeron que estaba malogrado y que otro día ya le iban a volver a tomar…
La radiografía: Narrado por Olinda Córdova (leer)
…en cuanto a la herida del costado que tenía nos contaba también que era a pedido de los doctores, que por esa herida le iban a reconocer que Él era el Hijo de Dios, pero llegó al hospital para cumplir esa prueba, ese pedido de los médicos, y no, no dieron. Esa herida —nos explicaba Él—, que era cuando el romano con la lanza hirió su costado. Eso pidieron, más que todo, los médicos para reconocerlo, pero no lo hicieron, cayeron en su prueba como todos hemos caído. Pero sí, les llamaba la atención toda la contextura que Él tenía, todo su esqueleto humano porque estaba como fuera de un gigante. Ellos no podían entender…
La reunión masónica 1: Narrado por Antonio Thenoux (leer)
—Antonio Thenoux …el señor Luis Soto fue invitado a una casa particular el día 12 de febrero, la casa del señor Carlos Díaz Dorado que era profesor. En esa reunión había 14 personas, de la cual me recuerdo yo que había un psiquiatra, estaba el rector de la Universidad del Norte, había el señor Guillén que era el jefe de los Rosacruz, había un señor representante de la religión católica y había otro grupo de otros señores más de la masonería, de la cual puedo darle el nombre, que era don Manuel Díaz, que era uno de los jefes de la masonería de Arica. Al señor Soto se le colocó en una sala rodeado de todo este grupo de señores, en la cual se le empezó a hacer preguntas relacionadas de muchas cosas, relacionado con los platillos voladores, relacionado con su persona, y de muchas cosas interesantes. El señor Soto respondió todo, todo lo que Él habló. En ese momento apareció un señor que era psiquiatra y a la vez hipnotizador. Quiso hipnotizar al señor Soto y regresarlo a la época pasada y no pudo hacerlo. Entonces aquí, ese grupo de señores de Arica, se burlaron del señor Soto, lo trataron de loco, farsante y mentiroso. Yo fui uno de los pocos que estaban allí que lo defendí. ¿Por qué razón? Porque me encontré un grupo de gente, de Arica, que no conocía el problema, no conocía el problema profundo que tenía este hombre, de estos mensajes que recibía en forma telepática. Entonces, yo me acerqué al señor Soto. Cuando yo fui, yo lo vi que fue humillado ¡¡humillado!! de este grupo de señores. Le dije: Señor Soto ¿cuál es su situación económica aquí en Arica? Señor —me dijo— estoy viviendo regularmente, muchas veces no tengo ni plata ni para comer. Entonces, en esos años, yo estaba construyendo acá, en la Zona Industrial, una pequeña industria. Entonces, yo me lo traje a mi casa, la cual le ofrecí, por lo menos un lugar donde durmiera, comida, y un pequeño sueldo…
La reunión masónica 2: Narrado por Antonio Thenoux (leer)
—Antonio Thenoux: …mire, tenemos que hablar de un comienzo, más o menos el 10 de febrero del año 70. Yo estaba en la Universidad de Norte [actualmente Universidad de Tarapacá] conversando con un decano que se llamaba Carlos Díaz Dorado, español, y estaba también el rector de la universidad que era un sacerdote…
—Hermano: ¿Agustín Sánchez?
—Antonio Thenoux: Si, resulta que nosotros estábamos en la universidad, yo estaba haciendo un experimento —porque mi profesión es minera— se habló de un hombre que traía una gran cantidad de rollos de papel, de documentos, donde tenía comunicación telepática del mundo del más allá. Entonces muchos se rieron de Él… El señor Carlos Díaz Dorado le hizo una invitación al Señor Soto para que fuera a su casa. En esa época, en febrero del año 70, él vivía solo, tenía una casa enorme, pero a mí no me invitaron, pero yo… Tocó la casualidad que esa noche, como el 25 de febrero del año 70, yo fui a esa casa por casualidad, entonces yo golpeo la puerta y me encuentro con una sorpresa muy grande, me encuentro con una reunión de 14 personas muy distinguidas acá en Arica. En primer lugar, estaba el jefe de la masonería de Arica don Manuel Díaz, que está muerto; estaba el señor Guillén de los rosacruces; estaba un representante católico; había un psiquiatra, invitado por don Carlos Díaz; había un hombre que hipnotizaba, que venía de Valparaíso; tenía apellido inglés —no me recuerdo bien el nombre— y había un conjunto de personas. De todas esas personas que yo podría nombrar, casi todas han fallecido. Eso fue en el mes del año 70. Entonces al Señor Soto lo tenían en un círculo, y los 14 caballeros lo tenían rodeado igual que en una reunión de masonería…
—Hermano: ¿Habían hecho un círculo?
—Antonio Thenoux: ¡Claro! Y entonces empezaron las preguntas y las respuestas, porque en la universidad habían hombres científicos, porque aquí en Arica habían casos muy graves, había aparecido la llegada de naves espaciales de otro mundo…
—Hermano: Perdón, cuando me habla de la universidad ¿Sé está refiriendo a la Universidad del Norte que ahora se llama Tarapacá?
—Antonio Thenoux: Si, esa misma universidad. Entonces, el Señor Soto había presentado un documento, como esas naves viajaban al espacio, y entonces muchos de ellos que estaban presentes, que eran ingenieros, se rieron de Él. Fue la peor burla que tuvo el señor Soto de este grupo de caballeros. Entonces, en esa reunión las preguntas que se hicieron al señor Soto fueron de cosas muy delicadas. Se habló del presente y el futuro de nosotros. Incluso en esa época aún nosotros los chilenos no teníamos idea quien iba ser presidente de la república. Él anunció que iba a triunfar en Chile un presidente socialista y lo iban a matar; iba a venir una especie de revuelta en Chile. Habló cosas increíbles para el futuro, habló de un cataclismo para Arica y para el sur del Perú, habló de la época… Habló tantas cosas relacionadas con la Biblia y habló, nada menos, que la población de nuestro mundo había llegado de otro mundo, que venían de un satélite que tiene Júpiter: Ganímedes, que llegaron a nuestro mundo hace miles de años atrás. Y con esto el sacerdote dijo que era un… Habló cosas que me molestó lo que dijo el sacerdote.
—Hermano: ¿Qué es lo que dijo?
—Antonio Thenoux: Dijo que este hombre era un loco ¡Qué cómo era posible! ¡Que Él no podía hablar contra Dios! ¡Cómo era posible que Dios, fuera el hombre, el único que nos creó! Entonces, el masón le dijo bien claro: señor, su religión católica tiene escasamente menos de 2000 años. Hay religiones que tienen 10000 años… Parece que usted, señor sacerdote, ha despertado a la ignorancia del mundo… Porque hubo un encuentro ahí, un choque entre religiones —me entiende— porque ahí habló un poco los rosacruces, porque los rosacruces son gente que viene de Estados Unidos con otros pensamientos… Bueno esto terminó en un disgusto… Del Señor Soto uno de ellos dijo: Este gallo —esta es la palabra chilena que ocupamos nosotros— este gallo esta más loco que una gallina… Y se mandó cambiar. Yo vi al señor Soto muy triste, porque usted debe comprender, cuando hay una reunión, y lo están humillando a uno, uno se siente mal. Se lo juro… ¡Por Dios! Yo fui el único hombre que fui a su lado y lo defendí, siendo yo un hombre medio ateo, le dije: Hermano Soto, usted no está solo. Y me lo traje a la casa…
La reunión masónica 3: Narrado por Antonio Thenoux (leer)
—Antonio Thenoux: …pasaron los días y tuve que ir a la casa de Carlos Díaz. Eso fue en febrero del año 70. ¿Cuál fue la sorpresa para mí? Fue que en la casa de Don Carlos Díaz había una reunión. Primer lugar, estaban los rosacruz, es una secta religiosa. Estaba un señor de Defensa Civil que era del Servicio de Inteligencia, estaba, eh… mucha gente. Incluso había… ¡Ah!, había un psiquiatra en esa reunión. Entonces le hicieron [ininteligible] de don Carlos Díaz, lo tenían rodeado en un living y en medio estaba Él.
—Hermano: ¿Todos parados?
—Antonio Thenoux: Todos tenían asiento, pero lo tenían a Él en un círculo.
—Hermano: ¿Todos estaban sentados y el señor Soto estaba parado?
—Antonio Thenoux: Lo tenían sentado en un círculo. Entonces, toda esa gente de autoridad, gente, eh… —cómo le podría explicar— muy preparada, habían abogados, había gente… Entonces en esa época… En esa época le hacen muchas preguntas al señor Soto.
—Hermano: ¿Qué preguntas?
—Antonio Thenoux: Preguntas políticas. En esa época, en esos años había una campaña electoral en Chile. El señor Salvador Allende —el presidente de esa época—, era candidato, no era hombre oficial. Entonces, el señor Soto dice bien claro: ¡De presidente va a salir este hombre, Salvador Allende!
—Hermano: ¡Dijo el nombre!
—Antonio Thenoux: ¡Claro! ¡Y van a matarlo! Él lo dijo en esa época. Todos se rieron de Él. En ese círculo, de toda esa gente preparada, se burlaron del señor Soto. ¡¡Se burlaron!! Dijeron que este hombre estaba loco. Yo no estaba invitado a esa reunión, yo estaba de oyente. Entonces, todos hacían preguntas y respuestas sobre el señor Soto, porque Él, todas las preguntas que Él daba, las hacía con mucha, mucha [ininteligible] exactas. Él era un hombre —como podría explicarlo— cohibido en ese momento, estaba rodeado de gente. Entonces, el señor Soto lo que quería era una ayuda económica, si la universidad podía ayudarlo. Todos se negaron, incluso había un señor de la Defensa Civil que se llamaba Oswaldo Osa —que está muerto— que dijo: ¡Este hombre está loco! —por el señor Soto—. La reunión duró como 3 horas más o menos (…) Le dije en esta forma al señor Soto, en esa reunión le dije: Hermano —le dije— usted no está solo —le dije yo— y lo invité a traerlo para la casa. El señor Soto vivió aquí, en este sitio.
—Hermano: ¿Usted solo lo defendió o alguien más?
—Antonio Thenoux: Yo lo defendí cuando terminó la reunión porque eran 14 personas.
—Hermano: Todos lo atacaban y usted nomás lo defendió…
—Antonio Thenoux: ¡Lo destruyeron! Lo, lo… En esa reunión hablaron mal de su persona, dijeron que ese hombre estaba loco. Habló de los platillos voladores de esa época. Habló muchas cosas que usted no entiende…
La reunión masónica 4: Narrado por Antonio Thenoux (leer)
…habían 14 personas ahí, pero casi todas eran intelectuales, gente muy preparada, universidad, universitarios, masones, gente muy preparada. Acá en Chile no se le abrió las puertas al señor Soto porque lo consideraban que estaba loco…
La reunión masónica 5: Narrado por Antonio Thenoux (leer)
…las 14 personas que hubieron en esa reunión, distintas personas, sufrieron distintos problemas, que se burlaron del señor Soto. El psiquiatra se volvió loco, nadie va a creer eso, el que quiso hipnotizar al señor Soto. El señor Oswaldo Osa, de Inteligencia, también tuvo pánico, porque ver que una nave espacial lo levantó, al jeep, y lo dejó caer en la altura. Eso fue muy comentado dentro del ejército…
La reunión masónica 6: Narrado por Antonio Thenoux (leer)
…todas las personas que estuvieron en esa reunión murieron en distintas cosas extrañas —¿Me entiende?…
La sanación: Narrado por Flora Torres (leer)
…una vez me quedé con la hermana Olinda (atendiendo al hermanito Luis de noche), al día siguiente amanecí coja, me dolía la pierna, no podía ni caminar: ¡Ay! ¡Me duele mucho mi pierna! Pero aun así seguía. Y dos noches me quedé con el hermano Facho. En una de las noches que me quedé, me despierto y el divino maestro, que (todavía) no lo había reconocido, me quedó mirando (y me dice) ¿Hermana?… (Me dijo) una: ¿Hermana?, que me libró todo mi cuerpo, toda mi materia tembló de amor…
La sanación: Narrado por Ricardo Flores (leer)
…muy bien. Les voy a contar también lo siguiente: Mi padre vivía en Pacasmayo, en el departamento de La Libertad, y había sido desahuciado por los médicos viniéndose acá a Lima. Yo vivo en el séptimo piso, en un edificio, y mi papá no podía dar ni un paso, porque si lo daba ahí quedaba. Nos subimos a donde yo vivo y después de que lo instalamos yo estaba muy preocupado, y fui aquella noche donde nuestro divino Redentor y me vio preocupado y me dice: ¿Qué pasa hermano?, hermanito, ¿qué pasa? Y le digo: Sabe qué hermanito, mi papá ha llegado muy mal, está muy mal y estoy preocupado por él. ¡Ah! —me dijo—. Nada más, no me dijo otra cosa. Al día siguiente a mi papá lo internamos a la clínica Javier Prado, los médicos empezaron, como ustedes saben, análisis, radiografías y 50 mil cosas. Y en la noche del día siguiente regresé a donde nuestro divino Redentor y me dice: Hermano, ¿y cómo sigue su papá? Le digo: Sigue igual, está internado en la clínica. Me dice: Hermano, el divino Padre le ha concedido a su papá una nueva oportunidad, y esa oportunidad —me dijo— él se la ha ganado. Le agradecí. Después, al día siguiente, fui a la clínica y yo veía una —sobre la cabecera donde se encontraba mi papá—, una vibración, pero poderosísima, y empezaron los análisis los médicos terminaron diciendo que se fuera a su casa porque no tenía nada, o sea…
[Risas]
—Hermano: Tanto análisis para que a las finales: ¡A su casa!…
La toalla 1: Narrado por Enrique del Pino (video)
…cuando Él estaba bajando de las gradas, acá en su cabeza, en la parte de acá [se señala la parte alta de la cabeza], porque Él se ponía un gorrito, al último ya se ponía un gorrito, pero, en ese entonces estaba con la toalla así puesta. Puedes creer que, a través de su cabeza, o sea, de la toalla y la cabeza, se veía como una luz. Una luz, pero no te digo fuerte, tenue se veía, a través de la toalla que tenía en la cabeza, y se movía como unas onditas. Era brillo, pero me quedé impactado. O sea, son cosas que uno nunca ve, lógicamente que te asombra, me asusté un poco. Me dice: Hermano, tranquilo hermano, con el tiempo lo comprenderá —me dijo—…
La toalla 2: Narrado por Enrique del Pino (video)
…entonces Él se había puesto la toalla. ¡Parecía Cristo cuando se ponía la toalla!, porque ya al final Él se ponía un gorrito de marinero, porque como ustedes saben que sirvió en la marina, lo doblaba, lo tenía puesto el gorrito así, se lo bajaba, así como El Chavo, se lo bajaba así. Y no era porque Él quería ponérselo así, era porque ya estaba comenzando a brillar, y acá les digo la experiencia que yo viví: ¡Ah!, ya hermanito. Entonces Él bajaba en ese momento, después de saludarlo, y nos hemos entrecruzado, ya casi para llegar a la segunda o primera grada, ya para llegar al piso, yo por un costado y Él por el otro. Y ahí es donde yo le he visto, en su cabeza, a través de su cabeza, he visto que salía un brillo… No digo un brillo exagerado, un brillo tenue a través de su cabeza, y pude ver como si hubieran como unas… no sé, como si fueran unas olas, unas ondas, pero un brillo tenue, tampoco voy a ser exagerado, tengo que decir las cosas como son, un pequeño brillo, o sea, Él ya estaba comenzando a brillar. Y me impresionó pues, cuando tú ves algo que no… Yo era un muchacho de 17 años, era un chiquillo, me impresionó y me dijo: Tranquilo hermano, con el tiempo lo va a comprender, lo va a entender. Ya hermano… Y ya me subí nomás. Les conté arriba, estaba Olinda, pero me miraba nomás, como que no me creía. Ah ya, no me dio importancia, pero tuve esa experiencia…
La toalla 3: Narrado por Enrique del Pino (video)
…entonces, a través de la toalla, más o menos así —porque más o menos la toalla le llegaba por acá—, y le veía un brillo así, tenue, que se movía así, pero bien lento, pero tenue. Para que voy a exagerar, decir que fue un brillo exorbitante, ¡no, no, no!, la verdad es la verdad, pero le vi. Entonces, ahí es donde Él me dice: Tranquilo hermano —me dice— con el tiempo lo va a comprender. Entonces yo le digo: Ya hermano. Entonces, de ahí cuando Él ha terminado de bajar las gradas —nos hemos cruzado los dos ahí—, ahí es donde le he visto claramente el brillo. Acá tenía un brillo. Parecía que el brillo era hacia adentro. O sea, dentro de su cabeza, adentro estaba el brillo…
La visión de Fonseca: Narrado por Ricardo Flores (video)
…el día que habíamos vuelto del sepelio e íbamos a preparar los sanguches, el hermano Fonseca me dice: Hermano, está nuestro divino Redentor acá —así me dijo—, y va a haber un mensaje para usted. Ya hermano —le dije—. Yo agradecí mentalmente a nuestro Padre. Entonces le digo: ¿Y dónde está nuestro divino Redentor? Me dice: Está suspendido en el aire…. Está suspendido al costado de donde estaban los pasteles [ininteligible], acá estaban preparando los sanguches, y en este lado no había gente. Entonces: ¡Ahí!, me dijo… (Le dije) ¿Cuál es el mensaje?… Se quedó callado, recibió el mensaje y me dijo: Ya se retiró. ¿Y cuál es el mensaje? Dice que a partir de hoy todo lo haga en el nombre del Padre, del Hijo y de nuestra divina Madre. Ese fue el primer mensaje, apenas habíamos cumplido con dejar su cuerpo y alma en el cementerio. La primera comunicación…
Las aguas: Narrado por Carmen Tasso (video)
…después, en otra ocasión también yo estoy así todavía (acostada), pensando que me voy a levantar, y estoy mirando el techo, estoy mirando así, como que estoy pensando, mirando, y de repente ¡todo se abre!, y empezaba a… Veía pues las aguas, que el agua no caía de arriba para abajo, sino veía que el agua subía para arriba y no se caía el agua… El agua así, como ríos. Eran como ríos que subía el agua, y no se caía. Y yo miraba: Pero ¿cómo?, que raro que no se cae el agua, ¿y cómo sube?, ¡no hay para subir! Y el hermano Luis nos contaba y nos decía de las aberturas de las aguas…. Y yo me sentía… pero ¿cómo?, el agua no baja, ¡el agua sube! Así yo veo que está subiendo, no bajando. Me dejaba confundida…
Las arenas: Narrado por Carmen Tasso (video)
…después también contaba que cuando Él iba a otros mundos, a otros universos, dice que andaba por las playas, que los granos de esas playas eran dorados, que eran hermosos, y que las arenas saltaban y le hablaban. Y cuando iba también a otros planetas, las flores bailaban y bailaban, cantaban, las flores hablaban. —Eso nos contaba…
Los geranios: Narrado por Enrique del Pino (video)
—Enrique del Pino: …y le preguntamos: ¡Hermano! ¡Qué bonitas que están las flores ahí!, ¿quién ha sembrado eso? No. —le dice— Cuando yo pasaba por acá veía los geranios, y les decía a los geranios de que cómo es posible que ellas estén secas y marchitas si el hijo de Dios… No, el Enviado de Dios pasa todos los días… No, el Padre pasa todos los días —le dice—. El Padre pasa por acá todos los días, ustedes deben de florecer… Y el mismo Enviado lo relata en ese momento. ¿Puedes creer Claudia que de la noche a la mañana? —Esther Tasso: ¡De un día para otro, florido…
Los querubines del mar: Narrado por Ricardo Flores (leer)
…a veces nos parábamos en la orilla del mar, y al fondo… Le decía: Hermanito, yo veo unas cosas como [ininteligible] que se levantan y… ¿qué cosa es? ¿Está viendo? —me dice el hermano—, ¿dónde están? ¡Allá! ¡Ah!, —me dice— son los querubines de las aguas del mar… Se levantaban, pero en el fondo del mar saludaban a nuestro divino Redentor…
Los tres platillos: Narrado por Enrique del Pino (video)
—Enrique del Pino: …y estaba mirando, pensando, eran las 9 de la noche, y en eso veo —de veras fue algo impresionante, nunca me voy a olvidar— una nave, un platillo así, pero grande, yo calculo que era más o menos del tamaño de un auto. Lo vi avanzar. De verás que yo primera vez en mi vida que vi un platillo volador, me impresioné un poco. A veces uno, como ve cosas que nunca en tu vida la has visto, me sobrecogí un poco. Entonces, esta nave avanzaba, avanzaba así, lentamente, y pude ver a través del platillo. O sea, era un brillo, un resplandor ¡caramba!, que es difícil de explicar. O sea —como puedo decir—, o sea, era casi transparente, entre visible e invisible, algo así. Pero pude ver las ventanas, hacia la parte de arriba, y era como vidrio empavonado, algo así. No se veía lo que había ahí adentro. Entonces, atrás venía una mediana y una chiquita, pero clarito, la nave se ha ido hacia la casa de Córdova, donde estaba el hermano Luis, porque yo podía divisar hacia allá. Entonces, ahí es donde se ha detenido la nave grande, y la mediana…
—Esther Tasso: A la altura del cuarto…
—Enrique del Pino: ¡Claro!, a la altura donde estaba el cuarto del hermano Luis. Entonces, se ha detenido ahí, y después ha venido la mediana y la chiquita. Inmediatamente se han metido las dos a la nave grande…
Naves tras la ventana: Narrado por Enrique del Pino (video)
—Enrique del Pino: …¿y te acuerdas que en la ventana cuando nosotros estábamos había naves plateadas, se veían en la ventana? Porque Él estaba acá, y atrás de Él estaba la ventana. ¡Había platillos voladores! Había, hermanos, de veras, no estoy hablando porque se me ocurre.
—Esther Tasso: Y se veían bien cerca. Bien cerca a la ventana…
¡No pues!: Narrado por Enrique del Pino (video)
…después subíamos, lo veíamos escribir, pintar los rollos. Porque subíamos arriba, hasta donde Él estaba, en el tercer piso, y Él pintando los rollos. Incluso tú estabas conversando con Él y Él estaba pintando los rollos, o estaba escribiendo, dibujando. O sea. Y… ¡No pues! ¡No!, una persona común y corriente no hace eso, porque si conversa contigo tiene que dejar de escribir y dejar de pintar. Pero Él lo seguía haciendo y nos conversaba. Entonces, ya ahí teníamos manifestaciones de que Él era un ser superior. Y conforme fuimos analizando las cosas llegamos a la conclusión que Él era un Enviado de Dios…
Oswaldo Osa 1: Narrado por Antonio Thenoux (leer)
…yo le voy a contar después lo que pasó con el Servicio de Inteligencia de Arica, que estuvo también en la reunión, que era el señor Osvaldo Osa, un hombre que pesaba 140 kilos y se burló contra Él ¡Se burló! Yo le voy a contar qué es lo que pasó a los 10 días después (…) El señor Osvaldo Osa tuvo que ir a la cordillera en un jeep, porque era del Servicio de Inteligencia. Cuando él venía de regreso apareció un disco volador, levantó el jeep que él venía; lo levantó a 20 centímetros, jugó con él y lo dejó caer. Todos los que iban allí eran militares, porque en esa época se les estaba colocando radio a toda la parte cordillerana, a los carabineros, a los profesores por el asunto del tráfico. El señor Osa era el que comandaba todo este asunto de la cordillera. Cuando yo estuve allá, en la Defensa Civil, me cuentan a mí que el señor Osa llegó casi muriéndose de susto, nunca había visto un platillo volador, y él se había burlado de los platillos voladores. Se bajó del vehículo, y se venía con su pantalón lleno de… —Usted debe comprender— se hizo caca en los pantalones de susto, y los que venían ahí, venían con un trauma. Tuvieron que llevarlos a un sistema psiquiátrico porque fue algo grande que paso ahí…
Oswaldo Osa 2: Narrado por Antonio Thenoux (leer)
…cuando hubo una reunión en esa época, el día 12 de febrero del año 1970, estaba un señor que se llamaba Oswaldo Osa, perteneciente al Servicio de Inteligencia del ejército de Chile, y estaba aquí en Arica. Él fue a meterse a la reunión a ver de qué se trataba. Pues éste caballero, cuando terminó la reunión —era un gordo que pesaba 130 kilos, era tipo fanfarrón— él dijo: este hombre está loco. Pues lo que le pasó a él fue lo siguiente: A los 20 días él tuvo que ir a la cordillera —porque a todos los pueblos cordilleranos les estaban colocando radios a los carabineros para comunicarse con Arica— porque se temía, en Arica, que podía venir algo raro. Pues cuando él venía de regreso, con 4 oficiales del ejército —yo estaba en Defensa Civil en esa época, mi hijo también— el vehículo venía en una pampa, pues apareció un disco volador y levantó el vehículo, lo levantó a 25 metros, así [mueve ambas manos de arriba hacia abajo], jugó el disco volador, el disco volador jugó con el jeep donde iban los militares. El señor Oswaldo Osa —el gordo— fue tanta la impresión que tuvo, que se dejó caer del jeep, y cuando él se levantó, su ropa estaba llena de excremento. El susto fue tan grande que le pasó algo terrible. Cuando llegó a la Defensa Civil él no quería hablar con la prensa. De vergüenza se fue a lavar y después hizo una declaración: Efectivamente, el disco volador existe —dijo— me pasó algo muy terrible —decía el guatón de burlesco—. Porque se burlaba de todo el mundo ese caballero, porque era jefe de Defensa Civil, comandante, todavía…
Oswaldo Osa 3: Narrado por Antonio Thenoux (leer)
—Antonio Thenoux: …lo levantó como 20-30 cm., así [muestra la altura con su mano]. Entonces, él miró hacia arriba y vio que había una nave espacial que estaba jugando con ellos. Entonces, fue tan grande el susto que tuvo que se hizo popó en su propia ropa. Cuando llegó a Arica el señor tuvo que irse al hospital.
—Hermano: ¿Psiquiátrico?
—Antonio Thenoux: ¡Claro! Esto fue muy comentado. Que él, el jefe se Servicio de Inteligencia había tenido un encuentro con los platillos voladores. Había un señor acá que trabajaba en la General Motor, el que manejaba el vehículo. Él contó todo cómo fue la historia. Pero habían cuatro ahí, cuatro militares…
Oswaldo Osa 4: Narrado por Antonio Thenoux (leer)
…mire, el hombre [Oswaldo Osa] que se burló tanto del señor Soto dijo que era un loco. A ese hombre la pasó una [ininteligible]. Como era del Servicio de Inteligencia andaba metido en la cordillera porque Chile tenía problema con los peruanos, entonces, en la junta de adelante de los (ininteligible) regalaron una radio a todos los colegios, unas radios portátiles [ininteligible], porque se pensó siempre que el Perú iba a atacar a Arica. Entonces, el señor este iba en un jeep, pasó por un desierto, de repente el vehículo —el jeep en que iba— se paró, miró para arriba y había una luz grande (hay una interrupción)…
Otra dimensión: Narrado por Carmen Tasso (video)
…en ese momento estaba así (acostada en el sofá y) veía que todo desaparecía, como que desaparecía el techo de la casa, desaparecía todo. Y de repente yo me encontraba como en otra dimensión, algo me pasaba… Estaba ahí, y de repente yo me encontraba… Me veía como que estaba así, en lo alto, como que estaba flotando allá en otro… ¡En otro planeta!, porque yo veía otro planeta, yo veía cosas que nunca había visto, y empecé a ver como que era un planeta que… En esos momentos yo estaba así, como suspendida y miraba todo, o sea no había límites para mirar, porque me encontraba que miraba para atrás, para adelante, para todas partes y no había límite en mi visión. Y veía ese planeta con unas construcciones en formas circulares y que brillaban. En ese momento, como ya estaba amaneciendo, como que recién salían los rayos del sol y en ese momento estaba… Porque yo estaba pensando que ya tenía que levantarme a ir a trabajar y me pasaba eso. Y pues, me encontraba en esa situación, que estaba mirando y veía unas geometrías de construcciones circulares y brillantes, como que era metal plateado, una geometría muy hermosa que nunca había visto. Y como en ese momento estaban saliendo los rayos del sol, que daba unos rayos dorados hacia ese metal, a esas construcciones, y eso reflejaba una luz hermosa. Y de ahí veía pues que había… Como decir, la movilidad no era como acá, la movilidad era que iban como aviones o como naves que flotaban arriba, no tan alto, pero iban por el aire, no iban por la tierra, por el piso. Pero yo estaba en un lugar donde estaba observando todo eso, mirando, estaba suspendida mirando. Y me pasaban así esas cosas que yo en ese entonces no comprendía…
Otros platillos: Narrado por Ricardo Flores (leer)
…entonces, cuando dábamos la curva (en el auto), veíamos tremendos platillos que excitaban la vista. Y lo veíamos ahí, yo tomaba la curva y me dirigía a Chorrillos, cuando estábamos llegando a Chorrillos resulta que los platillos estaban allá, y los empezaba a buscar por acá… Ya no existían. Entonces yo decía: Hermanito, pero ¿y el platillo que estaba allá? —No sé hermano—. ¿Y por acá?… No sé —me dice— deben ser otros platillos.
(Risas)…
Por boca de Dios 1: Narrado por Enrique del Pino (video)
…un día estábamos reunidos y nos poníamos así (en un círculo), alrededor de Él: El Padre dice que muchos de ustedes estuvieron en la época del hijo de Dios… Y así lo decía, nosotros nos quedábamos pensando… ¡Que muchos de vosotros! —decía—, porque había momentos en que cambiaba su forma de expresión, su léxico cambiaba y te dabas cuenta de que no era Él, que el Padre hablaba por boca de Él. Era algo asombroso, algo trascendental…
Por boca de Dios 2: Narrado por Enrique del Pino (video)
…cuando el Padre hablaba por boca de Él cambiaba su expresión, cambiaba su forma de hablar, era diferente. O sea, no te hablaba de una forma como para darte miedo, sino te lo decía así, de una forma seria, como haciéndote ver de que tú tienes que cambiar de actitud…
Ramsés y Osiris: Narrado por Enrique del Pino (video)
—Enrique del Pino: …entonces, más o menos como las 11:30 12.00 p.m. ya estaba acostado, ya yo lo había tapado, ya estaba en su cama. Entonces pasó algo increíble. Se va la luz, y mira: En ese momento yo estaba en la cama, era invierno, lógicamente, tenía una frazada que me había dado la…
—Esther Tasso: Estabas en el sillón.
—Enrique del Pino: Sí, en el sillón. Y Él estaba acostado en la cama.
—Esther Tasso: O sea, la cama de Él estaba así, porque acá estaba la escalera, acá estaba su cama de Él y el sillón al costado, y acá estaba la puerta que se entraba.
—Enrique del Pino: Entonces se fue la luz y a través de las gradas, al poco rato, habrán pasado unos 5, 10 minutos, comencé a sentir que bajaban a través de la escalera —la escalera era de madera y sonaba, así como cuando la madera parece que se va a romper— sentía una fuerza, pero, así, como cuando sentimos el calor del fuego que uno lo siente cuando se acerca, así. Pero era… se sentía negatividad, o sea, maldad, sentía que algo malo había ahí. Entonces yo supongo que… ¡Qué me asusté en ese momento!
—Esther Tasso: Pero tú decías que las maderas rechinaban cuando iba bajando, rechinaban las maderas, porque de arriba la escalera era de madera, pero ya para bajar donde estaba el divino enviado, eso nomás. Del primero al segundo (escalón) era de cemento.
—Enrique del Pino: Sí. Pero sentía un miedo, como miedo que temblaba el cuerpo, yo creo que…
—Esther Tasso: El magnetismo de las tinieblas.
—Enrique del Pino: Yo creo que si en ese momento alguien me ponía un dedo daba un grito y salía corriendo. Imagínate, yo tenía 17 años, y el hermano Luis me dice: Tranquilo hermano, que eso no es con usted. ¡Ah, ya!… En ese momento lo único que he hecho, como estaba con la frazada, yo con miedo, me he tapado, pero así, rapidito con la frazada, de miedo. En el momento que yo he estado levantando la frazada me he sentido como que estaba en cámara lenta. Me he caído, cómo te puedo decir… Como adormecido, como que me he dormido, como que he desmayado, algo así. Pero yo lo hice rápido, yo me acuerdo, pero justo cuando ya ha estado arriba, como que me he desvanecido, me he quedado dormido. He despertado y eran cerca de las 6 de la mañana, ya estaba de día, ya estaba amaneciendo, y lo veo al hermano Córdova, Antonio Córdova, lo estaba atendiendo. Y lo saludo: ¡Hermano! [Luis], ¡cómo está!, ¡buenos días!, ¿y cómo se siente? Ya un poquito mejor —me dice—. Y ahí comenzó Él a relatar ¡Hermano!, anoche sentí como una fuerza negativa que había acá. ¡Ah! —me dice— es que vinieron Ramsés y Osiris a torturarme —me dice— y ellos me ponen un péndulo… ¿Para qué?, para perturbarlo y hacerlo que Él lo adore. Como era en el pasado —dijo— cuando Él vino como Cristo, igual también el demonio le ofreció darle todas las riquezas de la Tierra. Y Él no lo aceptó porque decía que esas cosas son vanas, son cosas pasajeras que simplemente valen durante la prueba de la vida…
Schultz: Narrado por Enrique del Pino (video)
…miren, después, la tercera oportunidad fue cuando una amistad, que salía en una propaganda de chicles Adams, esta persona se llamaba Shulz. Entonces, yo conocía a la persona que salía en esa propaganda, era una mujer, y salía también Shultz manejando un carro. Shultz era un ciudadano chileno que también salió en la época de la dictadura, salió de Chile y estuvo acá en el Perú también. Entonces, el hermano Luis quería contactarse con él. Pero yo conocía a la señorita que salía en esa propaganda porque ella subía a su carro, porque él salía con la cajita así [sacude la mano], de chicles Adams. Entonces, le hace así a la chica y la chica sube a su carro, y así iban subiendo. Entonces yo le digo: Hermano, yo la conozco a la señorita. ¡Contácteme con ella! —me dice— háblele. Ya —le digo— le voy a preguntar. Y pregúntele por Shultz, donde lo puedo ubicar a Shultz. Y quedé en que yo iba a ir. Y como te digo, tempranito, a las 6 de la mañana, clarito sentí en mi mente… Una cosa es que tú oigas a una persona que te habla, así como nos comunicamos nosotros a través de la labia y nos escuchamos a través del oído. ¡No! En mi caso, a las 6 de la mañana lo sentí acá, dentro de mi mente que me dijo: No te vayas a olvidar: Shultz, Shultz, Shultz… Me repitió tres veces y me desperté. Ahí fue la primera vez que pude experimentar lo que es la telepatía. O sea, recibir la conversación de otra persona a través de tu mente. Y ahí fue que comprendí yo lo que era la telepatía…
Visión del ascensor 1: Narrado por Ricardo Flores (leer)
…un día, dentro del tercer día, yo venía de trabajar y tomé el ascensor para subir a mi casa, y al tomar el ascensor empezó a subir. Yo vivo en el séptimo piso, cuando en eso veo la cara de nuestro divino Redentor, pero con unos ojos azules, de un azul que nunca he visto jamás en mi vida, y se me acercaba su cara así, se me acercaba, se me acercaba tanto que ya me dio miedo, y en el momento en que ya reaccioné, así, porque no sabía, pensaba que se me venía, entonces se borró la imagen…
Visión del ascensor 2: Narrado por Ricardo Flores (video)
…y al tercer día que había desencarnado nuestro divino Redentor, era más o menos la 1:30 a 2:00 de la tarde, subía por el ascensor —porque yo vivo en el séptimo piso— y al subir por el ascensor, machuco, y empieza a subir el ascensor. En eso viene, a colores, la cara de nuestro divino Maestro. Se me acercaba… se me acercaba… y yo miraba su cara, igualita, todo igualito, pero lo que más me llamaba la atención era el color de sus ojos. Era de un celeste inigualable en los colores que conocemos como encarnados en este planeta. ¡¡Luz!! ¡¡Luz celeste!! Es una cosa indescriptible. Entonces su cara se me acercaba, se me acercaba… cuando ya se me acercó ya me dio miedo y terminó la visión…
Visión del rollo gigante 1: Narrado por Ricardo Flores (video)
—Ricardo Flores: …otra noche hermanos, nosotros estábamos acá en Chorrillos, estábamos parados ahí, donde termina el malecón, cerca al cerro —porque ahí era donde nos parábamos—. Y estábamos esa noche nuestro divino Redentor, la hermana Susana y yo. La hermana Susana conversaba, cuando yo sentí una necesidad de voltear. No sé, algo… Y entonces, yo estaba parado así, conversando, y en eso volteo, y en eso veo, a nivel del macro [ininteligible], y con sonido: ¡Bufffff! ¿Qué será? —Esto es lo que nosotros presentamos en nuestros folletos (muestra un folleto con el diseño de un rollo desenrollado)—. Esta fue la primera visión que tuve, así, igualito, se desenrolló un rollo.
—Hermano: ¡Enorme!
—Ricardo Flores: ¡Enorme!, igualito, así (muestra nuevamente el folleto).
—Hermano: ¡Un rollón!
—Hermano: Sí, pero, en blanco creo, ¿no?
—Ricardo Flores: En blanco y negro. No veía yo más que en blanco y negro.
—Hermano: Digo porque no hay escritura. Le digo, porque el hermano… [ininteligible].
—Ricardo Flores: [Ininteligible] Le estoy diciendo, aquí está el rollo… y ¡Bufffff!, sonó. Entonces, yo volteé y me quedé atónito, nunca había visto antes. Les digo hermanos, yo nunca había tenido ningún tipo de visión. Entonces yo me regresé, me integré a la conversación y le digo: Hermanito —yo asustado, lógico, nunca he visto— le digo: He visto un rollo, desenrollado y que sonaba. ¿Ha escuchado? ¿Ha escuchado?… No hermano, —me dice…
(Risas)
Visión del rollo gigante 2: Narrado por Ricardo Flores (leer)
…la hermana (Susana) conversaba con nuestro divino Redentor y yo sentí algo que me hizo voltear, cuando volteo, veo en el firmamento, que se desenrollaba un rollo inmenso a nivel de macro. ¡Bufff! Bajaba un rollo. Yo me quedé impactado, nunca había visto en mi vida nada de estas cosas, y entonces me dirijo a la hermana Susana y al divino Maestro y le digo: Hermanito, me ha impactado una cosa, he visto en el firmamento que algo que se desenrollaba y que se venía al suelo. ¡Qué bien, hermano! Nada más, no me explicó ni la razón ni porqué…
Yo soy el que Soy: Narrado por Susana Rosas (video)
…casualmente fuimos a una reunión espiritual y estaba el hermano Recuenco y le dijo: Hermano —le dice— ¿quién es usted?, porque tengo una reunión con el anticristo en Trujillo, me voy a Trujillo —le dijo—. Y el hermano le contestó: Yo Soy el que Soy. Entonces otros le decían: Hermano, ¿qué número es el número de mi carro? Hermano, ¿qué número va a salir la suerte? Y así, cosas que me avergonzaban. Entonces, cuando veníamos nosotros ya para su casa, llevándolo, el hermano [Luis] voltea —porque yo iba atrás y el hermano Ricardo con el hermano [Luis] iban adelante y yo iba atrás— el hermano [Luis] voltea y me dice: Hermana Susana —me dice—. Yo le digo: ¿Sí, hermano? ¿Quién soy yo? —me dijo—. Le dije: Usted hermano es el mesías prometido. —Sí hermana—. Y nada más…
Yo Soy el que Soy: Narrado por Ricardo Flores (leer)
…y pasará a la historia que existió un hermano, de apellido Recuenco —que así va a estar escrito—, y le hizo preguntas tan insólitas a nuestro divino Redentor diciéndole: Si usted dice que trae un nuevo conocimiento, nueva sabiduría, que usted todo lo sabe, dígame: ¿Cuál es el número de la placa de mi carro que está estacionado abajo? El divino Redentor, con todo respeto, únicamente se limitó a callar, a seguir adelante entregando amor, ternura, y, sobre todo, no se alteraba por las preguntas, tan falta de todo respeto, que le hacía a nuestro divino Maestro. En determinado momento este hermano Recuenco le dijo: ¡¡A que usted no me dice cuántas reencarnaciones tengo yo!! —Nuestro divino Redentor no le contestó nada— Y le dijo: ¡¡Debe saber las que yo tengo: 7 reencarnaciones!! Y así, sucesivamente, se suscitaron una serie de preguntas totalmente descorteses, y a las finales… le preguntó: ¿Y usted quién es? La respuesta fue: Yo Soy el que Soy…