
CIENCIA CELESTE PERÚ
A continuación, experiencias vividas por lo testigos con el divino Maestro Luis Antonio Soto Romero. [Nota: Todas las experiencias narradas por los testigos se presentan de buena fe y deben considerarse ciertas, incluso si los detalles presentan cierta variación por el paso del tiempo] Vea los videos.
A cuatro metros: Narrado por Ricardo Flores (video)
…entonces, nos bajamos ahí y estábamos mirando, era verano. Cuando en eso vemos que del mar venían luces, verdes, de todo color. ¡Pero bajito! Inmediatamente —No habíamos visto, nunca había visto— cuando de repente se venía… ¡Nos quedamos callados! La hermana Susana… Perdimos el habla de ver que se venía, pero bien bajo. Era un divino platillo. Entonces, pasó como a 4 metros de nuestra cabeza, una nave larga, enorme… Y nosotros dijimos ¡se va a estrellar contra el cerro! Porque el cerro está ahí nomás. Entró… ¡No se movió ni una piedra! Nosotros estábamos esperando que ruede algo, ¡tremenda nave! ¡No se movió nada! Esas experiencias no se pueden olvidar, ni puedo cambiar una cosa por otra. Porque muchos hermanos dicen: Usted siempre repite igual. Pero si es la vivencia que he tenido, ¿cómo me voy a olvidar?…
Ahí está Judas: Narrado por Esther Tasso (video)
—Esther Tasso: …llega el hermano Hidalgo con un compañero de clases porque él estaba en la universidad, y llega con él y nosotros estábamos en el segundo piso haciendo una oración, entra el hermano y sube, sube primero el compañero. Entonces el compañero sube al segundo piso y lo queda mirando al divino Enviado y le dice: ¿Es él? (señala con la mano) —le dice al hermano Hidalgo— y el hermano le dice: Sí, Él es. ¡Ah! —le dice— y lo queda mirando, así, y ahí le dice: ¿Quién eres tú, tú eres Cristo? —le dice así—. Y el divino Enviado, pero con qué humildad, de lo que estaba así (agachado), levanta la cabeza, pero ¡qué humildad que se le ve!, una humildad que no hay manera de describirlo…
—Enrique del Pino: Es que no se puede comparar la humildad divina de la humildad humana o mundana, es muy diferente la humildad.
—Esther Tasso: Es muy diferente, sí, pero levantó la cabeza así y le dijo: Tú lo has dicho —le dijo así—. Y de nuevo volvió a agachar la cabeza. Y eso me impactó a mí enormemente, es como si algo me hubieran hecho en el corazón, o sea, sentí algo fuerte, fuerte, muy fuerte, y me quedé impresionada y lo quedé mirando. Y en ese momento dije: ¡Es Él! Yo dije: ¡Es Cristo! ¡Es Él!, y las lágrimas cómo se me caían en ese momento y lo quedé mirando. Y miraba a todos los hermanos si ellos se habían dado cuenta…
—Enrique del Pino: Es que el espíritu reconoce pues a…
—Esther Tasso: Si alguno se había dado cuenta y yo… O sea, yo seguía con esa sensación de ese momento. Entonces ahí, este hermano se queda mirando, mirando todo. Y justo estaba el cuadro de la (última) cena ahí, en el comedor. Entonces se queda mirando así y dice: ¡Miren, ¡ahí está la cena!, ¡ahí está Judas pues!, ¡el que traicionó!, ¡que lo traicionó a Jesús! —dice así él—. Entonces, el divino Enviado levanta la cabeza, pero ya su rostro no era de Él, ya era un rostro con más —cómo se puede decir— con más energía, con más justicia, algo así, o sea, diferente, o sea, para mí que era el Padre…
—Enrique del Pino: Que hablaba por boca de Él.
—Esther Tasso: Que hablaba por boca del divino Enviado.
—Enrique del Pino: Claro, ¿Por qué no?
—Esther Tasso: Y levantó la cabeza así, ya con otra forma en su cara, y le dijo: Debes saber que Judas es un ángel al lado de cualquier ser humano de esta época –le dijo así a él-. Pero con bastante energía se lo dijo. Entonces, él lo quedó mirando, así, y de ahí bajo la cabeza, se volteó y ¡pum!, se bajó y se fue, sin decir nada se fue. Eso a mí me impresionó bastante. Entonces eso quedó ahí y ya continuamos con la oración…
Aladino: Narrado por Enrique del Pino (video)
…las Mil y una noches Él nos decía que existió, existió Aladino y la lámpara maravillosa, existió Alibabá y los cuarenta ladrones, existieron en su tiempo, eran otros tiempos en la Tierra, y fue tanto tiempo, tanto tiempo que pasó, que ahora el ser humano lo ve como leyenda. Y dice que cuando nosotros, con el correr del tiempo, desaparezcamos de este planeta, y las criaturas que estén planeta van a hablar de que hubo un tiempo en la Tierra en que vivían los seres humanos que se mataban entre ellos, que se comían entre ellos, donde se explotaban entre ellos, se mataban entre ellos, y lo van a hablar como algo lejano, como una historia, así como una leyenda —dice—. Así, igual nos va a pasar a nosotros más adelante, es lo que nos explicaba el divino Enviado. O sea, lo que le llamamos leyendas, acá en la Tierra, han existido en su tiempo. Y como les repito, ha pasado tanto tiempo que ahora nosotros lo vemos como leyenda, pero todo existió. Nos decía el Enviado que la alfombra mágica, donde volaba, existió, existieron, en su tiempo existió, Aladino y la lámpara maravillosa también…
Costillas soldadas: Narrado por Enrique del Pino (video)
—Enrique del Pino: …incluso, la herida que tenía al costado, ellos tenían que haberlo reconocido, que Él era un ser superior, porque incluso tenía tres costillas soldadas.
—Esther Tasso: Sí, tres costillas.
—Enrique del Pino: Y Él decía que eso era de la lanza que le hizo el soldado romano cuando Él ya estaba en la cruz. O sea, cuando le dio la estocada. Es lo que nos decía Él. Las cosas pudieron haber cambiado si la criatura hubiera reconocido al Enviado de Dios —así decía Él…
¡Cristo Jesús!: Narrado por Flora Torres (leer)
…y en una de esas Él, en su infinita misericordia, una tarde que estaba ahí solita con Él, se levanta su sábana para limpiarse (la herida), y yo me acomodé a limpiarlo, y al bajar la sábana vi al divino Redentor. ¡Cristo Jesús! ¡Padre Eterno! ¡El divino Redentor! ¡Cristo Jesús!…
El abrigo 1: Narrado por Flora Torres (video)
…cuando el divino Maestro partió, entonces, cuando me fui a mi casa, habiendo estado ahí, acompañándole, llegué a mi casa. Yo he tenido un abrigo, y ese abrigo me saqué y lo colgué en mi cabecera… en los pies de mi cama, ¡y salían bastantes brillos como diamantes!, ¡todo! Entonces yo me sorprendí. Pero esto me siguió cuando al día siguiente entré al baño, ¡y también en el suelo estaban todos esos brillantes que yo me asustaba! Entonces, yo doy gracias al Padre Eterno por esas oportunidades, y que me perdone por mi ignorancia…
El abrigo 2: Narrado por Flora Torres (leer)
…el abrigo que yo llevaba se llenó cuando yo amanecí acompañando, ya cuando Él había, como se quiere decir, partido, fui a mi casa, me saqué el abrigo y me quedo mirando, mi abrigo era, todo [ininteligible] era puro brillantes, todo. Yo me asusté porque no sabía. ¡Ay hermanito Luis! Yo no sé qué es esto, ¡ay! [ininteligible] temblé…
El Antiguo Egipto: Narrado por Antonio Thenoux (video)
…una noche estaba viendo televisión yo. Primero, en mi casa apareció una luz, jugaba la luz dentro de mi casa, como dejándome un mensaje. Luego, miro yo el televisor, y aparece un cuadro de esta estatura [con sus manos calcula 25×15 cm. aproximadamente]. Se veían cosas relacionadas con la época de los egipcios. Se veían cosas raras que yo mismo no me explicaba…
El ataúd: Narrado por Humberto Hidalgo (video)
—Luis Hidalgo: …yo alcancé a verlo al hermano cuando estaba en el ataúd.
—Hermano: ¿Usted lo vio?
—Luis Hidalgo: Sí. Yo lo vi.
—Hermano: ¿Cómo lo vio, puede describirlo usted?
—Luis Hidalgo: Claro, su rostro estaba sonriendo, me impresionó, era una sonrisa fuera de lo común, una sonrisa muy interesante que yo nunca había visto, me impresionó eso que vi, y el hermano parecía que se comenzaba a achicar, esa impresión me dio en el ataúd…
El ataúd: Narrado por Esther Tasso (video)
—Esther Tasso: …nos volvíamos a acercar y veíamos que Él estaba en una paz grande.
—Enrique del Pino: O sea, dentro del ataúd.
—Esther Tasso: Sí, dentro del ataúd. Y después se le veía que estaba como pensativo y después como si estuviera sonriendo. O sea, una sonrisa alegre, cambiaba su fisonomía, su materia. Y no se veía la cara de una persona fallecida. Es diferente.
—Enrique del Pino: Parecía que estaba vivo…
El ataúd: Narrado por Flora Torres (leer)
…estaba su boca cerrada y ahí estaba el hermano Fonseca, todos, el hermano Ricardo, y me acerqué [al ataúd] y se sonrió, y al tiempo de que Él estaba caliente, porque yo llegaba a curarlo, se levantó las manos así, como uniéndolas. Y yo les decía a los hermanos: ¡No!, porque entonces no va a poder entrar al cajón, si se quedan así, no entran. No comprendí…
El ataúd: Narrado por Enrique del Pino (video)
…cuando estaba en el ataúd, había momentos en que Él estaba sonriente y en otros momentos estaba serio, en otros momentos se le veía, así como un poco molesto. Yo nunca he visto… Porque miren, personas que han fallecido y he ido a ver en el ataúd… ¡Caramba!, en muchas oportunidades he visto, pero nunca he visto que su fisonomía cambie. Por ejemplo, en un momento, como les digo, estaba serio, en otro momento estaba como en una paz, en otros momentos sonriendo. ¡Yo lo he visto! Y no tengo porque exagerar, y lo hemos visto varios hermanos. ¡Es algo increíble! ¡Esas cosas no suceden así por que sí! Entonces, ¡qué más pruebas, que las que tuve yo, que les acabo de narrar, para convencerme de que Él era una persona superior! Él era el Enviado, el Hijo de Dios en persona acá en la Tierra…
El ataúd: Narrado por Susana Rosas (video)
…yo cuando he ido ya el hermano estaba en el cajón, en su féretro ya estaba Él, así es como yo lo he visto. Incluso, yo llegué y el hermano estaba solo, no había nadie, no había nadie ahí acompañándolo al hermano. Entonces la hermana Flora me dijo que vaya: Tienes que venir —me dijo—. Ese día que estuvimos ahí acompañándolo al hermano Luis, la hermana Olinda estaba contentísima ¡cómo se reía!, estaba feliz ella, ¡cómo se reía! ¿Por qué se ríe, seguro de nervios? —decía yo—, porque a veces uno de nervios, uno se ríe. Pero era una risa media rara, y ahí estaba el cuerpo del hermano Luis y ella se reía…
El avión de la FAP: Narrado por Enrique del Pino (leer)
…un día, ha sido un día sábado, día y fecha no puedo recordar bien, pero sé que fue un sábado porque yo trabajaba de lunes a viernes y justo Él se iba a cortar el pelo, ahí nomás, en la plaza Ruiz Gallo hay una peluquería, no sé si hasta ahora existirá, y justo pasó un avión, un avión de la Fuerza Aérea, los que le llaman Búfalos creo, esos aviones. Y yo le digo: ¡Mire hermanito, un avión de los militares! —le digo—. No —me dijo— esa es una nave —me dice—. ¡Pero hermanito!, ¿si dice Fuerza Aérea del Perú? No. Es que las naves toman esa forma para no escandalizar, para no asustar al planeta en estos momentos, porque todavía no es el momento de que las naves se manifiesten. Me dijo: ellos toman esa forma, y ellos me están saludando en estos momentos —me decía—. Y yo me quedé pensando…
—Hermano: ¿No brillaba?
—Enrique del Pino: Pasó como un avión cualquiera. O sea, tú lo veías, un avión de la F.A.P., pero en realidad era una nave.
—Hermano: ¿Sabe por qué le digo hermano? Porque de esos búfalos yo me he tirado y de repente era una nave que… (he sido) paracaidista, ¿no?
[Risas]
—Hermano: Así es hermanito [ininteligible], ahora usted me dice y [ininteligible] preguntaba.
—Enrique del Pino: Claro. Justo estábamos pasando y la nave pasó a la altura de Él, así, y bajo todavía.
—Hermano: ¿A la altura de quién?
—Enrique del Pino: O sea, bajo, super bajo, más o menos, estábamos en esos momentos casi en medio de la plaza Ruiz Gallo y pasaba la nave. Era un platillo, pero con la forma de un avión Búfalo de la F.A.P.
—Hermano: ¿Y no hacía bulla?
—Enrique del Pino: No, no hacía bulla, pasó. Yo en ese momento no le tomé mucha importancia en el sonido, un avión… Y me dijo: No. Es una nave, me están saludando, son padres solares…
El corazón latente: Narrado por Ricardo Flores (leer)
…y todos estos templos nos permitían enseñanzas que, justamente, para nosotros, eran impactos dentro de esta asistencia, especialmente el templo de San Juan Bautista un día, que se hizo presente nuestro divino Redentor, y cuando se retiró, quedó en el piso del parquet, un corazón latiente y viviente. No todos tenemos ojos para ver, pero todos aquellos que pudimos verlo fue una experiencia fabulosa. Esto sucedía antes, de que nuestro divino Redentor, lo identificáramos y estuviéramos con nosotros…
El electrocardiograma: Narrado por Enrique del Pino (video)
—Enrique del Pino: …y la tercera experiencia fue cuando ya Él ya estaba delicado y estaba en el hospital Cayetano Heredia donde los médicos le pusieron el encefalograma…
—Esther Tasso: No, electro…
—Enrique del Pino: Perdón, el electrocardiograma. Entonces, marcaba en línea recta y los médicos se quedaban impactados porque a Él lo veían que estaba vivo, y cuando te sale una línea recta es porque estás muerto. Y cambiaron hasta tres de esos aparatos y seguía igual, y decían: Oye… —eso es lo que Carmen nos contaba, la hermana de Esther, Carmen Tasso, porque ella trabajaba allí, en el hospital Cayetano Heredia, y por ella fue también que lo llevaron también al hospital mencionado—, y los médicos se reían, se burlaban, decían: Este hombre clínicamente está muerto —decían— ¡pero está vivo acá! Lo veían y conversaba, hablaba. Decían: Este hombre no es de este mundo, este hombre es raro —decían—, este hombre debe ser extraterrestre y ¡jajaja!, se reían, se burlaban. Después ya le contaron eso a Carmen y Carmen fue y le preguntó al hermano Luis. Ahí estábamos los hermanos, y ahí fue donde Él nos dijo el significado de porque marcaba la línea recta y el vaivén, que es lo normal para los seres humanos. Ahí fue que nos dijo: Línea recta significa equilibrio, y el vaivén, el sube y baja, significa desequilibrio. Así que los seres humanos —la criatura decía, no decía los seres humanos— la criatura está desequilibrada —decía…
El hospital Cayetano Heredia: Narrado por Esther Tasso (video)
…y después también se le pregunto: Hermanito, ¿y cómo sigue de su enfermedad? Entonces, el divino Enviado dijo que los médicos del Perú habían pedido que Él venga con la enfermedad del cáncer, que ellos le iban a curar el cáncer y al verlo quién era lo iban a reconocer y lo iban a anunciar al mundo. ¡Imagínense, que tal promesa que le hicieron al Padre Eterno y al divino Enviado, a Cristo Solar, al primogénito!, ¿y qué hicieron los médicos?, lo vieron, tuvieron pruebas y no le hicieron nada, lo ignoraron. Entonces el divino Enviado dijo que siguió su proceso, pero que ellos le van a tener que rendir al padre Eterno en el día del juicio, aparte del juicio final. Eso fue lo que dijo el divino Enviado. Entonces, siguió su proceso la enfermedad, eso fue lo que yo entendí. Entonces, como ya los médicos habían detectado última fase de ese cáncer, ya esa herida no cerró, se quedó abierta, y se formó como una boca y ya el hermanito decayó más, entonces nosotros teníamos que atenderlo, en el día las mujeres y en la noche los varones…
El límite del universo: Narrado por Enrique del Pino y esther Tasso (video)
—Enrique del Pino: ¡Ah!, después decía que hay padres solares que siempre tratan de buscarle límite a…
—Esther Tasso: No, límite no, saber. Saber hasta dónde llega el Padre.
—Enrique del Pino: ¡Ah! Hasta dónde llega el Padre. Claro, pero siempre creen que encuentran el límite, pero nunca lo llegan a encontrar.
—Esther Tasso: Sí. Ellos creen que ya llegaron donde está el Padre.
—Enrique del Pino: Sí. Y entonces dice que hay un momento en que el Padre los prueba. Entonces, dice que van buscando el límite del universo. Entonces, llegan a un lugar donde en verdad encuentran el límite. Y dicen: ¡¡Ya!! ¡¡Ya!! ¡¡Encontramos el límite!! Dice que comienzan a hacer fiesta, a bailar, a cantar y están ahí en plena diversión. Y dice que en eso, de un momento a otro ven que el universo se ha expandido más. ¡¡No!! ¡¡Ya no!!
—Esther Tasso: Después de haber recorrido tanto…
—Enrique del Pino: Después de haber recorrido tanto dicen: ¡¡No!! ¡¡Ya no!! ¡¡Con el Padre no se puede!! ¡¡No se puede con el Padre!! ¡¡No, con Él no se puede!! ¡¡Él es infinito. —¡¡En verdad que tú eres infinito Padre Eterno, contigo no se puede!! —. Y ahí es donde Él les dice: Yo soy infinito, no tengo ni principio ni fin…
El límite del universo: Narrado por Enrique del Pino (video)
…ahorita me ha hecho acordar algo interesante que el divino Enviado nos hablaba. Dice que en el reino de los cielos, en el macrocosmos, hay espíritus del reino que buscan el límite del universo y muchas veces lo encuentran. Entonces, dice que se arma una algarabía tal, como nunca se ha visto en ningún lugar y dice que los espíritus comienzan… hacen un carnaval, fiesta ¡Ya! ¡Encontramos el límite al universo! ¡Lo encontramos! ¡Lo encontramos! Y dice que mientras ellos están saltando, bailando, divirtiéndose ahí —porque hay diversión tanto arriba como abajo— se están divirtiendo, saltando y dice que en el momento en que ni ellos se imaginan ya el universo ya avanzó una infinidad, a tal punto que ellos se quedan —dice— perplejos y paralizados ¡Ay!, dice. Y así hacía el Enviado, porque lo hacía con gestos (hace gesto de lamento) ¡Ay! ¡Nunca podemos encontrar el límite del universo! Y dice que siguen, siguen corriendo, corriendo, buscando el límite al universo y dice que se la pasan eternidades y nunca, pero nunca —decía el Enviado— encuentran límite al universo…
El perfume: Narrado por Esther Tasso (video)
…yo un día llego —ya el hermano estaba delicado— entonces yo llego y en el momento que yo entro lo saludo al divino Enviado, le digo: ¡Hermanito! ¡cómo está! ¡cómo ha amanecido hoy día! Y en eso, en ese momento que yo entro, se sentía un perfume, ¡riquísimo, riquísimo en el ambiente! ¡Pero hermanito, que rico olor! ¡qué perfume tan agradable! Y me dice el divino Enviado: ¿Qué, lo siente hermanita? ¡Sí hermanito, que agradable olor! ¡qué agradable! ¡Ah! —me dijo— ese es el perfume de la madre Omega que ha venido a visitarme. Pero era un perfume que penetraba en todo, o sea, llegaba, creo, hasta al espíritu, ¡muy, muy agradable! no se puede definir, algo similar, parecido, como si fuera jazmines, violetas, algo, pero, un perfume como que te relajaba, te sentías bien, muy, muy, muy agradable…
El pescadito: Narrado por Enrique del Pino (video)
…entonces bajó el hermano Luis con el hermano Ricardo, se sacaron los zapatos, las medias, se remangaron el pantalón, la parte de la basta, y comenzaron a caminar por la orilla del mar a la altura del muelle de Chorrillos, de Pescadores —el muelle de Los Pescadores quiero decir—, caminando, caminado ahí, conversando, estaban conversando de las cosas del reino, le estaba hablando al hermano Ricardo —pues con el hermano Ricardo para qué, muy bien se llevaban—, y en eso viene una ola fuerte a reventado, se ha regresado el mar, el agua a regresado, y había un pescadito justo a dos metros del hermano Luis y el pescadito saltando en la arena. Entonces ha ido el hermano Luis —eso cuenta el hermano Ricardo, del pescado— y dice que ha cogido al pescadito, de su cola lo ha cogido, lo ha mirado y le dice: Este hermano pidió, el Padre dice que Él pidió llegar a los pies del Enviado de Dios… Y el pescadito dice que saltaba en sus manos —nos contaba el hermano Ricardo Flores— dice que en ese momento Él lo quedó mirando, ya no habló, parece que telepáticamente hablaba con él, con el pececito. Entonces, ha estado un rato así, lo observaba, dice que el pececito cómo saltaba y le saltaba ahí, en su mano. Entonces dice que Él lo ha agarrado y lo ha tirado al mar cuando el mar ha venido, y el pescadito se ha ido, y después ha vuelto a regresar casi hacia Él, y dice que ha hecho muecas y de ahí ¡pum! Se ha ido. Y decía que ese pescadito pidió —dice— llegar a los pies del Enviado de Dios…
El pollo a la brasa: Narrado por Olinda Córdova (leer)
…un día, yo tentada y llevada por ese deseo de haberme acostumbrado a comer pollo a la brasa salí a comprar pan y cuando regreso me traía un cuarto de pollo para comer yo sola. Él estaba en el tercer piso, pero ¡oh sorpresa!, cuando yo estoy escondiendo el pollo, el cuarto de pollo a la brasa que había comprado, Él estaba atrás mirando lo que hacía. Cuando levanto la cabeza y veo, pues, que me estaba mirando, y me dijo: Usted sola se engaña, al Padre no…
El primer día: Narrado por Esther Tasso (video)
…entonces, cuando yo llegué y lo miré, y en ese momento pensé yo, lo que yo pensé en ese instante, Él lo respondió. Entonces, lo quedé mirando, dije: ¡Dios mío, es lo que estoy pensando! Me lo respondió, me miró y me lo respondió. Entonces, yo en ese momento me di cuenta de que no tenía que hablarlo verbalmente, sino pensarlo…
El rostro de Cristo: Narrado por Enrique del Pino (video)
—Enrique del Pino: …y pasó algo también increíble cuando estaba en el ataúd. Para ese entonces, Él siempre tenía su pelo corto y bien afeitado. Como Él ya empeoró, le fue creciendo la barba y el pelo. Hermanos, ¡era el vivo rostro de Cristo!
—Esther Tasso: Sí. El vivo rostro de Cristo.
—Enrique del Pino: De verdad, se lo digo con toda sinceridad. Ahí está, Esther, ¿sí o no? ¿era el vivo rostro de Cristo?
—Esther Tasso: Sí. Todos los que íbamos y mirábamos era el vivo rostro de Jesús.
—Enrique del Pino: Entonces, como Él había adelgazado, con más razón todavía. Entonces, ahí nos dimos cuenta de que verdaderamente era Cristo…
El sofá: Narrado por Carmen Tasso (video)
…después, en otras ocasiones veía también igual. Me pasaba que todo desaparecía y veía como que se abría otra dimensión y de repente veía a seres muy altos, casi gigantescos, hermosos, mujeres muy hermosas, con sus mantos, todo así de colores, ¡qué lindos!, que me miraban de arriba…
El soldado romano: Narrado por Enrique del Pino (video)
…Él dijo: Esta herida fue cuando el soldado romano le dio la estocada a Cristo cuando estaba en la cruz. —Pero ¿y por qué hermano?— Esto es para demostrar a la criatura humana con quién está tratando en ese momento. Es la criatura la que tiene que haber deducido quién es el Enviado de Dios. Así nos dijo —me acuerdo—, a mí y a Facho. Y nos quedamos pensando…
El suéter: Narrado por Enrique del Pino (video)
—Enrique del Pino: …y yo también pasé la misma experiencia, porque esa experiencia la hemos pasado todos, no hay hermano que diga que no: La del suéter [sweater]. Acá en el Perú no se conoce la palabra suéter, ni se sabe que es…
—Esther Tasso: No le ponemos interés…
—Enrique del Pino: Entonces, esas cosas nosotros nomás lo conocemos por chompa. Y también a mí me pasó lo mismo, me dijo: Hermano, páseme el suéter… ¡A todos! Parece que nos probó a todos. Porque después dijo que se nos estaba probando en la paciencia…
—Esther Tasso: Sí, en la paciencia.
—Enrique del Pino: Que el Padre nos estaba probando: ¡El suéter, el suéter!… —¿Cuál es?—. Yo miraba pues: ¿Suéter, suéter …?, ¿qué cosa es suéter? —decía yo— y me rascaba la cabeza, ¿qué es el suéter?… ¡¡La chompa hermano!! ¡Ah!, hermanito, disculpe. Y le ayudé a ponerle la…. [risas] Y me miraba: ¡El Padre lo está probando hermano, lo está probando en la paciencia! —me decía—… Así, estando Él delicado. Ya hermanito, ya…
El tintero: Narrado por Susana Rosas (video)
…y en el Callao me dijo: Hermana Susana —me dice— el Padre Jehová está en el tintero y de ahí me dicta. ¿Sí? —le dije—. Sí, hermana… Pero yo no veo, yo no tengo esa facilidad de ver. Entonces: Ah, sí, hermano, ¡qué bien!… Pero no, yo no veía, pero me dice: El Padre me está dictando desde el tintero…
Ese librito: Narrado por Esther Tasso (video)
…hermana —me dijo— ¿usted ha estudiado los evangelios? Entonces yo lo quedé mirando y le dije: hermanito, ¿los evangelios? Lo que ustedes llaman Biblia. ¡Ah! —le dije—, sí hermanito, sí, ese librito sí lo he leído. Lo he leído, pero cada vez que lo leo no lo entiendo. Entonces el hermanito se quedó mirando así, hacia arriba y movía sus labios, como que conversaba, y ahí me miró y me dijo: Hermana, el Padre dice que lo lea nomás, que de ahora en adelante lo va a entender…
Fonseca: Narrado por Ricardo Flores (video)
…y tenía esa facultad que le había dado nuestro divino Padre que, en las noches, al orar, siempre veía a nuestro divino Redentor, conversaba, pero, como Jesús de Nazaret…
José de Arimatea: Narrado por Susana Rosas (video)
—Hermano: ¿Y usted recuerda que al hermano Ricardo Flores le dijo —o en este caso mencionó al divino Maestro Luis Soto Romero— que él era la reencarnación de José de Arimatea?
—Susana Rosas: Sí, sí, sí. Eso le dijo a la hermana Flora. Porque la hermana Flora le dice: Hermano, pero el hermano Ricardo es de plata, yo le tengo un poco de miedo. No —le dijo—, no tenga miedo, él es la reencarnación de José de Arimatea…
La bata: Narrado por Esther Tasso (video)
—Esther Tasso: …el hermano Ricardo cuando llega (al hospital) le dice: Hermanito, qué gracioso, en su bata dice maternidad.
—Enrique del Pino: ¿Tú estabas ahí?
—Esther Tasso: No, yo no estaba ahí. Entonces el hermano (Ricardo), cuando yo llego, le cuenta a Olinda que también estaba afuera, yo llegué y el hermano Ricardo empieza a decir lo que el divino Enviado le había dicho. Ahí si escuché, pero él narra que le dice así, y el divino Enviado dice que lo queda mirando y le dice: ¿No dice en las divinas escrituras que vendría el hijo del hombre y tendría dolores como una mujer en parto? —le dijo eso—. ¡Ah!, sí hermanito, sí, así dice…
La burbuja: Narrado por Carmen Tasso (video)
—Carmen Tasso: …también Él me contaba que cuando Él —por decir—, iba, y se hacía su aseo y se lavaba, entonces el agua que caía del caño, en el lavatorio, se hacían unas burbujas, y que ahí, en esas burbujas —en una burbujita de agua—, dice que ahí se le presentaba el divino Padre Jehová —en una burbujita—, y le decía: ¡Hijo, Hijo! —lo llamaba—. Y Él le decía: ¡Padre!, ¿dónde está Usted que no lo veo? ¡Aquí, aquí! —le decía— ¡Mira!, en esa burbujita de agua, ahí estoy. Pero el hermano Luis le decía: ¡Padre!, ¿cómo usted está ahí tan pequeñito? —le decía—.
—Hermana: ¿Y qué contestaba el Padre?
—Carmen Tasso: El Padre le decía que Él era también pequeñito. Y después le decía: Ahora mira en el cielo, en el universo. Y ahí lo veía ya como un sol inmenso y que se iba haciendo más grande, más grande y que cubría todo el universo, que ya no se veía. Y que a veces también, cuando Él estaba escribiendo los rollos, el Padre le hablaba y Él decía: ¿Dónde está Padre? Y estaba en la punta de su lapicero. Todo eso nos contaba Él, sus experiencias que Él vivía con el Padre…
La cajetilla de cigarros: Narrado por Enrique del Pino (leer)
—Enrique del Pino: …a nosotros nos dijo de frente. Incluso yo fumaba, paraba con la cajetilla de cigarro. Ese día no llevé cigarros, pero, sin embargo, me lo dijo, me lo dijo de frente…
—Hermano: Prácticamente lo vio en el áurea.
—Enrique del Pino: Me vio en el áurea prácticamente…
—Hermano: [Ininteligible]
—Enrique del Pino: Exactamente. A mi primo le dijo que se cortara el pelo.
—Hermano: ¿Fue pelucón?
—Enrique del Pino: Fue pelucón. A él le gustaba el pelo largo. Le dijo, y Él no le doraba la píldora a nadie —como se dice—, de frente nomás le decía.
—Hermano: Pero, en la forma como Él le decía, así [ininteligible] o bien alegre o normal. Porque uno a veces uno, por decir así, a veces yo lo digo con risa, o sea, así medio irónico, otros normal y otros un poquito serios.
—Enrique del Pino: No. Él era enérgico en ese aspecto.
—Hermano: En cuánto a corregir.
—Enrique del Pino: Exactamente. Si se refería a la moral del Padre, enérgico.
—Hermano: Enérgico.
—Enrique del Pino: Así es.
—Hermano: Pero, ¿muy poco de ofuscarse Él así…?
—Enrique del Pino: No. No se ofuscaba. Te lo decía de una forma, no caliente o molesto, sino te lo decía así, serio…
La escarcha: Narrado por Carmen Tasso (video)
…entonces yo empecé a ver que de sus poros había como escarcha. Y yo pensé, me dije: Seguramente el hermano Luis habrá estado agarrando la escarcha, y con su mano se rascaba la cara y le habrá quedado la escarcha—. Pensaba que era la escarcha. Pero después, mirando bien, eran de sus poros, de su rostro, que cuando daba el sol, brillaba…
La gallina: Narrado por Flora Torres y Susana Rosas (leer)
—Flora Torres: …después un momento también me dijo: ¡Hermana! —Una hermana blanca creo, una señora, una hermana, que eran amigas, que son amigas creo [de Olinda], no sé—.
—Hermano: [Ininteligible]
—Flora Torres: Ya, ella llegó y dijo: Nadie le va a hacer nada —porque la hermana Olga, conmigo, nos íbamos para llevarle su dieta—. Entonces, no sé, como vinieron esos hermanos a curar [brujos], esta hermana agarró y dijo que nadie, ¡nadie, nadie le iba a…! Y dijo: Adentro hay, hermana, un pedazo de gallina para que lo haga. Entonces abre el Frigidaire [refrigeradora] y veo negro, yo salí: ¡Oiga hermana! ¿Eso le van a dar de comer al hermanito Luis? ¡Qué barbaridad! ¡Bótelo a la basura! Porque yo no sabía, ¡era negro, negro! ¡Imagínense
—Susana Rosas: Sí, hermanos. Yo he podido constatar que la hermana [Olinda] le daba así, una olla con agua, un pedazo así, de una pierna negra, apio y una zanahoria. Y yo le dije: Hermana, ¿para quién es eso? Esto es para el hermano Luis…
La herida: Narrado por Esther Tasso (video)
—Esther Tasso: …el divino Enviado decayó, se enfermó, porque estaba bien, pero de un momento a otro decayó, empezó a sentirse mal y Olinda lo llevaba al divino Enviado, pero a esos médicos empíricos. Entonces Carmen vio eso y le dijo: Hermanito —le dijo—, yo lo puedo llevar al hospital Cayetano Heredia, y el divino Enviado le dijo: ¡Ya!, bueno, más bien vamos allá. Entonces le dijo: Mañana temprano lo voy a llevar. Y se lo llevó al hospital. Y en el hospital lo vieron, hizo su historia, y lo vieron los médicos y le detectaron que tenía problemas en los pulmones, entonces le dijeron que le tenían que hacer una biopsia, y le hicieron la biopsia en el lado izquierdo, que después se convierte en una herida. O sea, fue un piquete que le hicieron y le extrajeron parte de su pulmón. Un piquete le hicieron.
—Enrique del Pino: Ahí creo que decía de la lanza, que era consecuencia… y tenía costillas rotas también, pero estaban soldadas.
—Esther Tasso: Entonces, debido a esa prueba que le hicieron detectan que Él tenía cáncer, ya cáncer terminal. O sea, le dejaron ahí el piquete, y eso en otras personas cierra, pero en el divino Enviado no cerraba, se hizo más grande, se hizo como una boca, así.
—Enrique del Pino: Sí, y daba no sé qué… yo lo he visto…

La hermana Carmen Tasso muestra el tamaño aproximado de la herida que sufrió el divino Maestro Alfa y Omega, similar en tamaño al producido por una lanza
La herida: Narrado por Olga León (video)
…entonces, le dije a la hermana Olinda: Hermana Olinda, ¿y qué es lo que tiene el hermano? Me dijo: Él tiene una herida… ¿Sí…?, yo lo quiero curar. Nunca he curado heridas, ¿no? —me dice—. Pero yo lo quiero curar. Entonces empecé a curarlo e iba sacándole el esparadrapo, las vendas, todo lo que tenía, y le veo en el costado su herida: ¡Dios mío! —dije— ¡Es!… Es decir que lo reconocí así, mentalmente y… la herida, al verla: ¡Uy!, divino Padre, ¡es! ¡Él es!… Porque era la lanza… la forma que tenía la herida era así, como la lanza que tenía en su costado Cristo…
La madrastra: Narrado por Susana Rosas (video)
…me dijeron que el hermano tenía su papá, murió su mamá, Celinda Romero falleció, y su papá se comprometió con otra señora, y esa señora no lo quería al hermano Luis, y con la piedra de chancar ajos le daba en la cabeza, lo maltrataba. Entonces, el hermano Luis huyó de la casa y encontró a una hermana que vendía periódicos y esta hermana lo acogió —la hermana Rosa se llamaba—, lo acogió y vivía con Él, le dio afecto, le dio cariño o lo acogería, no sé. Pero el hermano ha tenido problemas desde niño Él, desde niño tuvo problemas con relación a su madrastra que no lo quería. Entonces, Él ha sufrido desde niño, ha tenido muchas pruebas fuertes el hermano…
La radiografía: Narrado por Camen Tasso (leer)
…cuando le tomaron la radiografía ahí en el hospital Cayetano, que yo estaba asistiéndolo, yo no sabía leer las radiografías en ese entonces, pero sí vi que los médicos estaban muy impresionados con la radiografía del hermanito Luis, lo pusieron en el negatoscopio y llamaron a una junta de médicos, porque así nomás no se hacía, no se hace, es bien difícil que hagan junta de médicos, solamente en un caso muy especial. Hicieron una junta de todos los especialistas y llamaron y pusieron la radiografía ahí, pero lo que yo notaba era que ellos no hablaban fuerte, hablaban despacito y entre ellos nomás. O sea, yo estaba ahí, no querían que yo escuchara. Entonces algo escuché por ahí, así, disimuladamente escuché: Pero, ¿qué?, esto no parece normal, no parece de un ser humano —decían…
La radiografía: Narrado por: Olinda Córdova (leer)
…en cuanto a la herida del costado que tenía, nos contaba también que era a pedido de los doctores, que por esa herida le iban a reconocer que Él era el Hijo de Dios, pero llegó al hospital para cumplir esa prueba, ese pedido de los médicos, y no, no dieron. Esa herida —nos explicaba Él—, que era cuando el romano con la lanza hirió su costado. Eso pidieron, más que todo, los médicos para reconocerlo, pero no lo hicieron, cayeron en su prueba como todos hemos caído. Pero sí, les llamaba la atención toda la contextura que Él tenía, todo su esqueleto humano, porque estaba como fuera de un gigante. Ellos no podían entender…
La sanación: Narrado por Flora Torres (leer)
…una vez me quedé con la hermana Olinda, al día siguiente amanecí coja, me dolía la pierna, no podía ni caminar: ¡Ay!, me duele mucho mi pierna. Pero aun así seguía. Y dos noches me quedé con el hermano Facho. En una de las noches que me quedé, me despierto y el divino maestro, que no lo había reconocido, me quedó mirando: ¿Hermana?… Una: ¡Hermana!, que me libró todo mi cuerpo, toda mi materia tembló de amor…
La toalla 1: Narrado por Enrique del Pino (video)
…entonces, a través de la toalla, más o menos así —porque más o menos la toalla le llegaba por acá—, y le veía un brillo así, tenue, que se movía así, pero bien lento, pero tenue. Para que voy a exagerar, decir que fue un brillo exorbitante, ¡no, no, no!, la verdad es la verdad, pero le vi. Entonces, ahí es donde Él me dice: Tranquilo hermano —me dice— con el tiempo lo va a comprender. Entonces, yo le digo: Ya hermano. Entonces, de ahí cuando ya, Él ha terminado de bajar las gradas —nos hemos cruzado los dos ahí—, ahí es donde le he visto claramente el brillo. Acá tenía un brillo. Parecía que el brillo era hacia adentro. O sea, dentro de su cabeza, adentro estaba el brillo…
La toalla 2: Narrado por Enrique del Pino (video)
…entonces, justo en ese momento, cuando Él estaba bajando de las gradas, acá en su cabeza, en la parte de acá [se señala la parte alta de la cabeza], porque Él se ponía un gorrito, al último ya se ponía un gorrito, pero, en ese entonces estaba con la toalla así puesta. Puedes creer que, a través de su cabeza, o sea, de la toalla y la cabeza, se veía como una luz. Una luz, pero no te digo fuerte, tenue se veía, a través de la toalla que tenía en la cabeza, y se movía como unas onditas. Era brillo, pero me quedé impactado. O sea, son cosas que uno nunca ve, lógicamente que te asombra, me asusté un poco. Me dice: Hermano, tranquilo hermano, con el tiempo lo comprenderá —me dijo—…
La toalla 3: Narrado por Enrique del Pino (video)
…entonces Él se había puesto la toalla. ¡Parecía Cristo cuando se ponía la toalla!, porque ya al final Él se ponía un gorrito de marinero, porque como ustedes saben que sirvió en la marina, lo doblaba, lo tenía puesto el gorrito así, se lo bajaba, así como El Chavo, se lo bajaba así. Y no era porque Él quería ponérselo así, era porque ya estaba comenzando a brillar, y acá les digo la experiencia que yo viví: ¡Ah!, ya hermanito. Entonces Él bajaba en ese momento, después de saludarlo, y nos hemos entrecruzado, ya casi para llegar a la segunda o primera grada, ya para llegar al piso, entonces yo por un costado y Él por el otro. Y ahí es donde yo le he visto, en su cabeza, a través de su cabeza, he visto que salía un brillo… No digo un brillo exagerado, un brillo tenue a través de su cabeza, y pude ver como si hubieran como unas… no sé, como si fueran unas olas, unas ondas, pero un brillo tenue, tampoco voy a ser exagerado, tengo que decir las cosas como son, un pequeño brillo, o sea, Él ya estaba comenzando a brillar. Y me impresionó pues, cuando tú ves algo que no… Yo era un muchacho de 17 años, era un chiquillo, me impresionó y me dijo: Tranquilo hermano, con el tiempo lo va a comprender, lo va a entender. Ya hermano. Y ya me subí nomás. Les conté arriba, estaba Olinda, pero me miraba nomás, como que no me creía. Ah ya, no me dio importancia, pero tuve esa experiencia…
Las aguas: Narrado por Carmen Tasso (video)
…después, en otra ocasión también yo estoy así todavía, pensando que me voy a levantar, y estoy mirando el techo, estoy mirando así, como que estoy pensando, mirando, y de repente ¡todo se abre! Y empezaba a… veía pues las aguas, que el agua no caía de arriba para abajo, sino veía que el agua subía para arriba y no se caía el agua. El agua así, como ríos. Eran como ríos que subía el agua, y no se caía. Y yo miraba: Pero, ¿cómo?, que raro que no se cae el agua, ¿y cómo sube?, no hay para subir—. Y el hermano Luis nos contaba y nos decía de las aberturas de las aguas…. Y yo me sentía… pero ¿cómo?, el agua no baja, el agua sube—. Así yo veo que está subiendo, no bajando. Me dejaba confundida…
Las arenas: Narrado por Carmen Tasso (video)
…después también contaba que cuando Él iba a otros mundos, a otros universos, dice que andaba por las playas, que los granos de esas playas eran dorados, que eran hermosos, y que las arenas saltaban y le hablaban. Y cuando iba también así a otros planetas, las flores bailaban y bailaban, cantaban, las flores hablaban. Eso nos contaba…
Las pestañas: Narrado por Enrique del Pino (video)
…entonces, cuando uno va a rendir cuenta —nos comenzó a explicar— dice que allá, en el cielo, nos encontramos —dice—, en un lado está el espíritu y en el otro lado están todos tus poros, cabellos, pestañas, ojos, nariz… todo, todo. Todo tu organismo está a un costado, todos ellos, y ellos te acusan del daño que le hiciste. Y dice que basta que se queje una de esas criaturas, o un porito, y esa criatura no entra al reino de los cielos. Yo en verdad, con Facho nos impactábamos porque nunca habíamos escuchado esas cosas…
Las pezuñas del diablo: Narrado por Esther Tasso (video)
—Esther Tasso: …me acuerdo que la cantante, esa de los Añaju, que fueron…
—Enrique del Pino: ¡Ah!, los Añaju, los de Cajamarca.
—Esther Tasso: …se vestía de negro, con unos tacones bien altos. Y el divino Enviado les empezó a hablar del color negro, de la ropa, y todas esas cosas, y de los tacones, porque el divino Enviado dijo que los tacones eran las pezuñas del diablo.
—Enrique del Pino: Y se amargaron… (risas)
Los brillosos: Narrado por Carmen Tasso (video)
—Carmen Tasso: …dice que los demonios en el reino le pedían oportunidad al Padre para entrar al reino. Y dice que el Padre les daba la oportunidad de entrar —también como eran sus hijos, todos son sus hijos—, y decía que los ángeles estaban también ahí adelante de la entrada, y los demonios —que dicen los ángeles caídos— entraban y el Padre les daba la oportunidad también de entrar, y que empezaba el demonio a aguijonearle a los ángeles, a hincarlos. Entonces, el ángel agarraba con su espada, y también… Los fastidiaba a los ángeles y los ángeles… [ininteligible].
—Hermana; ¿También les daban su espadazo?
Carmen Tasso: Sí. Para que se quede tranquilo. Y dice que el demonio le decía: ¡¡Padre!!, ¡¡Padre!!, tus brillosos me están molestando —tus brillosos decía—.
—Carmen Tasso: Así que nos contaba anécdotas que nos hacían reír.
—¿Y qué decía el Padre?
—Carmen Tasso: El Padre decía: ¡A ver, vamos a ver si es verdad! —cuál es la verdad o qué es lo que es cierto—. Entonces: ¡A ver las pantallas solares!
—Carmen Tasso: Ponía la pantalla solar y se veía el mismo demonio que era el que los estaba martirizando a los ángeles. No podía hacer nada. Se iba colérico porque le descubrían sus mentiras…
Los brillosos: Narrado por Olinda Córdova (leer)
…el divino Padre llamaba a una sesión de padres solares porque iban a intervenir tal o cual mundo y el demonio siempre entraba, se infiltraba, molestaba a los padres solares. Y cuando los padres solares le alejaban con sus espadas de fuego, el demonio iba y le decía al divino Padre: ¡¡Padre!!, ¡¡tus brillosos, tus brillosos me están molestando!!…
Los cosméticos: Narrado por Esther Tassoo (video)
…a mí también me llamó la atención porque yo estaba con los cosméticos, como todo el mundo se pinta en el mundo, o sea, mundana como el mundo, o sea, hacía lo que hacen todos, me pintaba, me arreglaba, usaba jeans y todo eso. Y entonces me dijo: Hermana, el Padre dice que usted está intoxicando sus poros. Y yo me quedé pensando: ¿Cómo hermanito?, ¿por qué? ¡Ah! —me dijo— por los cosméticos, porque usted al utilizar los cosméticos está intoxicando sus poros, que dice el Padre que usted está intoxicando sus poros. ¿Sí, hermanito? Y ya no me volví a pintar…
Los dos minirollos: Narrado por Ricardo Flores (leer)
…el hermano Ricardo es testigo de que él pidió y se le dio, pero no soy yo quien señala qué rollo es el que debo dar ni cuántos debo dar. Yo solo cumplo las divinas disposiciones de nuestro divino Redentor…
Los faraones: Narrado por Olinda Córdova (leer)
…y en esas pruebas pasó duras experiencias, una lucha a brazo partido con las tinieblas, porque en esas pruebas, cuando Él estaba así, un poco débil, ahí se presentaban los faraones del tiempo antiguo para hacerlo caer y hacerlo desistir de su misión…
Los geranios: Narrado por Enrique del Pino y Esther Tasso (video)
—Enrique del Pino: …y le preguntamos: ¡Hermano!, ¡qué bonitas que están las flores ahí!, ¿quién ha sembrado eso? No. —le dice— Cuando yo pasaba por acá veía los geranios, y les decía a los geranios de que cómo es posible que ellas estén secas y marchitas si el hijo de Dios… No, el Enviado de Dios pasa todos los días… No, el Padre pasa todos los días —le dice—. El Padre pasa por acá todos los días, ustedes deben de florecer. Y el mismo Enviado lo relata en ese momento. ¿Puedes creer Claudia que de la noche a la mañana? —Esther Tasso: ¡De un día para otro, florido…
Los médicos del Perú: Narrado por Esther Tasso (video)
…y después también se le pregunto: Hermanito, ¿y cómo así de su enfermedad? Entonces, el divino Enviado dijo que los médicos del Perú habían pedido que Él venga con la enfermedad del cáncer, que ellos le iban a curar el cáncer y al verlo quién era lo iban a reconocer y lo iban a anunciar al mundo. ¡Imagínense, que tal promesa que le hicieron al Padre Eterno, al divino Enviado, a Cristo Solar, al primogénito!, ¿y qué hicieron los médicos?, lo vieron, tuvieron pruebas y no le hicieron nada, lo ignoraron. Entonces el divino Enviado dijo que siguió su proceso, pero que ellos le van a tener que rendir al padre Eterno en el día del juicio, aparte del juicio final. Eso fue lo que dijo el divino Enviado. Entonces, siguió su proceso la enfermedad, eso fue lo que yo entendí. Entonces, como ya los médicos habían detectado última fase de ese cáncer, ya esa herida no cerró, se quedó abierta, y se formó como una boca y ya el hermanito decayó más, entonces nosotros teníamos que atenderlo, en el día las mujeres y en la noche los varones…
Los mormones: Narrado por Enrique del Pino (video)
…no había pregunta, o cualquier duda que tú le preguntaras que no te la respondía, ¡te respondía todo!, hasta venían hermanos que le ponían preguntas capciosas, han venido los mormones, los testigos (de Jehova) y una serie de religiones han venido a la casa de Córdova a hacerlo caer, y no pudieron, porque Él todas las preguntas capciosas que se las decían, Él las respondía, que al final, esas personas —incluso hasta venían de forma atrevida y burlesca— no sabían qué decir, no sabían qué decir. Es lo mismo que sucedió, por ejemplo, con Antonio Thenoux, cuando hubo esta reunión en que se reunió el Enviado y se burlaron de Él, que hubo una reunión al cual a Él lo invitaron y se burlaban de Él, y ahí Antonio Thenoux fue el que sacó cara por Él porque todos le hicieron la guerra, pero Él a todos ellos les respondió. Igual sucedió acá en Lima, vinieron también personas, han venido incluso de la (gran) ramera han venido a hablar con Él, y le hacían preguntas capciosas, muy hábiles para hacerlo tambalear. No podían, porque a todos ellos les respondía la palabra apropiada de acuerdo a la pregunta que ellos le hacían, el divino Enviado les respondía, que al final no sabían qué decir, se quedaban pensando. ¡Imagínense! ¿Quién hace eso? Solo un espíritu avanzado pues, un espíritu que viene del reino de los cielos, un espíritu que viene de los soles Alfa y Omega que es el divino Cristo reencarnado…
Los querubines del mar: Narrado por Ricardo Flores (leer)
…a veces nos parábamos en la orilla del mar, y al fondo… Le decía: Hermanito, yo veo unas cosas como [ininteligible] que se levantan y ¿qué cosa es? ¿Está viendo? —me dice el hermano—, ¿dónde están? ¡Allá! ¡Ah!, —me dice— son los querubines de las aguas del mar… Se levantaban, pero en el fondo del mar saludaban a nuestro divino Redentor…
Los tres platillos: Narrado por Enrique del Pino y Esther Tasso (video)
—Enrique del Pino: …y estaba mirando, pensando, eran las 9 de la noche, y en eso veo —de veras fue algo impresionante, nunca me voy a olvidar— una nave, un platillo así, pero grande, yo calculo que era más o menos del tamaño de un auto. Lo vi avanzar. De verás que yo primera vez en mi vida que vi un platillo volador, me impresioné un poco. A veces uno, como ve cosas que nunca en tu vida la has visto, me sobrecogí un poco. Entonces, esta nave avanzaba, avanzaba así, lentamente, y pude ver, a través del platillo. O sea, era un brillo, un resplandor ¡caramba!, que es difícil de explicar. O sea —como puedo decir…—, o sea, era casi transparente, o sea, entre visible e invisible, algo así. Pero pude ver las ventanas, hacia la parte de arriba, y entonces, era como vidrio empavonado, algo así. No se veía lo que había ahí adentro. Entonces, atrás venía una mediana y una chiquita, pero clarito la nave se ha ido hacia la casa de Córdova, donde estaba el hermano Luis, porque yo podía divisar hacia allá. Entonces, ahí es donde se ha detenido la nave grande, y la mediana…
—Esther Tasso: A la altura del cuarto…
—Enrique del Pino: ¡Claro!, a la altura donde estaba el cuarto del hermano Luis. Entonces, se ha detenido ahí, y después ha venido la mediana y la chiquita. Inmediatamente se han metido las dos a la nave grande…
Luces en la casa: Narrado por Antonio Thenoux (video)
…todas las luces (fotos) se iban a las fotografías mías, jugaban, así jugaban. Yo salgo para afuera, la luz me seguía. El animal que tenía yo, el perro, arrancaba. Las luces aparecían aquí, aparecían acá, era una luz que venía como mandado con especie de… no. Yo no entiendo señor, como un láser, pero en dibujo. Estuvieron 22 días en mi casa…
¡No pues!: Narrado por Enrique del Pino (video)
…después subíamos, lo veíamos escribir, pintar los rollos. Porque subíamos arriba, hasta donde Él estaba, en el tercer piso, y Él pintando los rollos. Incluso tú estabas conversando con Él y Él estaba pintando los rollos, o estaba escribiendo, dibujando. O sea. Y… ¡No pues! ¡No!, una persona común y corriente no hace eso, porque si conversa contigo tiene que dejar de escribir y dejar de pintar. Pero Él lo seguía haciendo y nos conversaba. Entonces, ya ahí teníamos manifestaciones de [que] Él era un ser superior. Y conforme fuimos analizando las cosas llegamos a la conclusión que Él era un Enviado de Dios…
Nueva oportunidad: Narrado por Ricardo Flores (leer)
…muy bien. Les voy a contar también lo siguiente: Mi padre vivía en Pacasmayo, en el departamento de la Libertad, y había sido desahuciado por los médicos viniéndose acá a Lima. Yo vivo en el séptimo piso, en un edificio, y mi papá no podía dar ni un paso, porque si lo daba ahí quedaba. Nos subimos a donde yo vivo y después de que lo instalamos yo estaba muy preocupado, y fui aquella noche donde nuestro divino Redentor y me vio preocupado y me dice: ¿Qué pasa hermano?, hermanito, ¿qué pasa? Y le digo: Sabe qué hermanito, mi papá ha llegado muy mal, está muy mal y estoy preocupado por él. ¡Ah! —me dijo—. Nada más, no me dijo otra cosa. Al día siguiente a mi papá lo internamos a la clínica Javier Prado, los médicos empezaron, como ustedes saben, análisis, radiografías y 50 mil cosas. Y en la noche del día siguiente regresé a donde nuestro divino Redentor y me dice: Hermano, ¿y cómo sigue su papá? Le digo: Sigue igual, está internado en la clínica. Me dice: Hermano, el divino Padre le ha concedido a su papá una nueva oportunidad, y esa oportunidad —me dijo— él se la ha ganado. Le agradecí. Después, al día siguiente, fui a la clínica y yo veía una —sobre la cabecera donde se encontraba mi papá—, una vibración, pero poderosísima, y empezaron los análisis los médicos terminaron diciendo que se fuera a su casa porque no tenía nada, o sea…
[Risas]
—Hermano: Tanto análisis para que a las finales: A su casa…
Otra dimensión: Narrado por Carmen Tasso (video)
…en ese momento estaba así, veía que todo desaparecía, como que desaparecía el techo de la casa, desaparecía todo. Y de repente yo me encontraba como en otra dimensión, algo me pasaba… Estaba ahí, y de repente yo me encontraba, me veía como que estaba así, en lo alto, como que estaba flotando allá en otro… ¡En otro planeta!, porque yo veía otro planeta, yo veía cosas que nunca había visto, y empecé a ver como que era un planeta que, en esos momentos yo estaba así, como suspendida y miraba todo, o sea no había límites para mirar, porque me encontraba que miraba para atrás, para adelante, para todas partes, y no había límite en mi visión. Y veía ese planeta, con unas construcciones en formas circulares y que brillaban. En ese momento, como ya estaba amaneciendo, como que recién salían los rayos del sol y en ese momento estaba… Porque yo estaba pensando que ya tenía que levantarme a ir a trabajar y me pasaba eso. Y pues, me encontraba en esa situación, que estaba mirando y veía unas geometrías de construcciones circulares y brillantes, como que era metal plateado, una geometría muy hermosa que nunca había visto. Y como en ese momento estaban saliendo los rayos del sol, que daba unos rayos dorados hacia ese metal, esas construcciones, y eso reflejaba una luz hermosa. Y de ahí veía pues que había… Como decir la movilidad no era como acá, la movilidad era que iban como aviones o como naves que flotaban arriba, no tan alto, pero iban por el aire, no iban por la tierra, por el piso. Pero yo estaba en un lugar donde estaba observando todo eso, mirando, estaba suspendida mirando. Y me pasaban así esas cosas que yo en ese entonces no comprendía…
Otros platillos: Narrado por Ricardo Flores (leer)
…entonces, cuando dábamos la curva, veíamos tremendos platillos que excitaban la vista. Y lo veíamos ahí, yo tomaba la curva y me dirigían a Chorrillos, cuando estábamos llegando a Chorrillos resulta que los platillos estaban allá, y los empezaba a buscar por acá, ya no existían. Entonces yo decía: Hermanito, pero ¿y el platillo que estaba allá? —No sé hermano—. ¿Y por acá?… No sé —me dice— deben ser otros platillos…
Pasado y presente: Narrado por Juan Sicha (video)
…cuando estuve frente a Él sentí que me estaba leyendo la mente, cerquita. Y me sentí como un desnudo frente a ello porque supe que Él sabía mi pasado y mi presente…
Paz en casa de los Gárate: Narrado por Jorge Gárate (recopilado por Luis Paúl, leer)
…como ellos eran ocho hermanos y hacían bulla, su papá andaba molesto, pero, cuando llegaba el divino Maestro, toda la amargura que tenía su padre se le pasaba de inmediato…
Por boca de Dios: Narrado por Enrique del Pino (video)
…un día estábamos reunidos, y nos poníamos así, alrededor de Él: El Padre dice que muchos de ustedes estuvieron en la época del hijo de Dios… Y así lo decía, nosotros nos quedábamos pensando. —Que muchos de vosotros, decía—. Porque había momentos en que cambiaba su forma de expresión, su léxico cambiaba y te dabas cuenta que no era Él, que el Padre hablaba por boca de Él. Era algo asombroso, algo trascendental hermanos…
Ramses y Osiris: Narrado por Enrique del Pino (video)
—Enrique del Pino: …entonces, más o menos como las 11:30 12.00 ya estaba acostado, ya yo lo había tapado, ya estaba en su cama. Entonces pasó algo increíble. Se va la luz, y mira: En ese momento yo estaba en la cama, era invierno, lógicamente, tenía una frazada que me había dado la…
—Esther Tasso: Estabas en el sillón.
—Enrique del Pino: Sí, en el sillón. Y Él estaba acostado en la cama.
—Esther Tasso: O sea, la cama de Él estaba así, porque acá estaba la escalera, acá estaba su cama de Él y el sillón al costado, y acá estaba la puerta que se entraba.
—Enrique del Pino: Entonces se fue la luz y a través de las gradas, al poco rato —habrán pasado unos 5, 10 minutos—, comencé a sentir que bajaban a través de la escalera —la escalera era de madera y sonaba, así como cuando la madera parece que se va a romper— sentía una fuerza, pero, así como cuando sentimos el calor del fuego que uno lo siente cuando se acerca, así. Pero era… se sentía negatividad, o sea, maldad, sentía que algo malo había ahí. Entonces yo supongo que… ¡qué me asusté en ese momento!
—Esther Tasso: Pero tú decías que las maderas rechinaban cuando iba bajando, rechinaban las maderas, porque de arriba la escalera era de madera, pero ya para bajar donde estaba el divino enviado, eso nomás. Del primero al segundo era de cemento.
—Enrique del Pino: Sí. Pero sentía un miedo, como miedo que temblaba el cuerpo, yo creo que…
—Esther Tasso: El magnetismo de las tinieblas.
—Enrique del Pino: Yo creo que si en ese momento alguien me ponía un dedo daba un grito y salía corriendo. Imagínate, yo tenía 17 años, y el hermano Luis me dice: Tranquilo hermano, que eso no es con usted. Ah, ya. En ese momento lo único que he hecho, como estaba con la frazada, yo con miedo, me he tapado, pero así, rapidito, con la frazada, de miedo. En el momento que yo he estado levantando la frazada, me he sentido como que estaba en cámara lenta. Me he caído, cómo te puedo decir… como adormecido, como que me he dormido, como que he desmayado, algo así. Pero yo lo hice rápido, yo me acuerdo, pero, justo cuando ya ha estado arriba, como que me he desvanecido, me he quedado dormido, he despertado y eran cerca de las 6 de la mañana, ya estaba de día, ya estaba amaneciendo, y lo veo al hermano Córdova, Antonio Córdova, lo estaba atendiendo. Y lo saludo: ¡Hermano! [Luis], ¡cómo está!, ¡buenos días!, ¿y cómo se siente? Ya un poquito mejor —me dice—. Y ahí comenzó Él a relatar ¡Hermano!, anoche sentí como una fuerza negativa que había acá. ¡Ah! —me dice— es que vinieron Ramsés y Osiris a torturarme —me dice— y ellos me ponen un péndulo. ¿Para qué?, para perturbarlo y hacerlo que Él lo adore. Como era en el pasado —dijo— cuando Él vino como Cristo, igual también el demonio le ofreció darle todas la riquezas de la tierra y Él no lo aceptó porque decía que esas cosas son vanas, son cosas pasajeras que simplemente valen durante la prueba de la vida, una vez que tú desencarnas, o mueres, ya eso en realidad no te sirve para nada, no te ayuda a avanzar y lo único que vale acá es tu comportamiento con respecto a tu Creador en base a los 10 Mandamientos, porque las riquezas no te acercan a Dios, es más, te alejan de Dios, y es un formidable… ¿Cómo decía?, es como una…
—Esther Tasso: Como una ilusión, un engaño.
—Enrique del Pino: Enrique del Pino: Sí, para no dejarte avanzar, es como una… barrera. ¡Ahí está!, esa es la palabra. Como una barrera para no dejarte avanzar…
Schultz: Narrado por Enrique del Pino (video)
…miren, después, la tercera oportunidad fue cuando una amistad, que salía en una propaganda de chicles Adams, esta persona se llamaba Shulz. Entonces, yo conocía a la persona que salía en esa propaganda, era una mujer, y salía también Shulz manejando un carro. Shulz era un ciudadano chileno que también salió en la época de la dictadura, salió de Chile y estuvo acá en el Perú también. Entonces, el hermano Luis quería contactarse con él. Pero yo conocía a la señorita que salía en esa propaganda porque ella subía a su carro, porque él salía con la cajita así [sacude la mano], de chicles Adams. Entonces, le hace así a la chica y la chica sube a su carro, y así iban subiendo. Entonces yo le digo: Hermano, yo la conozco a la señorita. ¡Contácteme con ella! —me dice— háblele. Ya —le digo— le voy a preguntar. Y pregúntele por Shulz, donde lo puedo ubicar a Shulz. Y quedé en que yo iba a ir. Y como te digo, tempranito, a las 6:00 de la mañana —después de haber hablado con Él— clarito sentí en mi mente… Una cosa es que tú oigas a una persona que te habla, así como nos comunicamos nosotros a través de la labia y nos escuchamos a través del oído. ¡No! En mi caso, a las 6:00 de la mañana, lo sentí acá, dentro de mi mente que me dijo: No te vayas a olvidar: Shulz, Shulz, Shulz… me repitió tres veces y me desperté. Ahí fue la primera vez que pude experimentar lo que es la telepatía. O sea, recibir la conversación de otra persona a través de tu mente. Y ahí fue que comprendí yo lo que era la telepatía…
Superman: Narrado por Enrique del Pino (video)
…en ese entonces daban Superman, pero en dibujos animados, porque también había así en… como nosotros, pero en dibujos animados. Decía que todos los personajes de los dibujos animados van a ser juzgados. En el caso de Superman, Superman va a ser juzgado en el día del juicio, y que Superman iba a acusar a quien lo creó, acusándolo de que lo utilizó, no para lo bueno, sino para lo malo, para distorsionar las cosas…
Tengo sed: Narrado por Susana Rosa (video)
…Él me pedía agua y yo le daba en los algodones, le remojaba en agua y le daba porque no podía tomar, no podía beber Él, porque como tenía una herida grande por ahí se salía el agua. En el costado tenía Él un hueco. Entonces, se le salía el agua, por eso tomaba el agua así, en algodones, que me decía: Hermana, tengo sed. Y yo le daba el agua de esa forma, con algodones…
Un poco intrigados: Narrado por Enrique del Pino (video)
…y ahí fue donde yo y Facho pudimos experimentar por primera vez cuando Él nos leía la mente. Sentíamos como que algo penetraba dentro de nuestra mente. Y automáticamente, en ese momento, en ese mismo día nosotros… Bueno, al menos yo sentía eso, que Él sabía lo mío. Igual Facho, también Facho, nos mirábamos a la cara y así un poco… No asustados, sino un poco intrigados de que algo estaba pasando, algo sobrenatural…
Visión de Fonseca: Narrado por Ricardo Flores (video)
…entonces, el día que habíamos vuelto del sepelio y estaba, e íbamos a preparar los sanguches, el hermano Fonseca me dice: Hermano, está nuestro divino Redentor acá —así me dijo—, y va a haber un mensaje para usted. Ya hermano —le dije—. Yo agradecí mentalmente a nuestro Padre. Entonces le digo: ¿Y dónde está nuestro divino Redentor? Me dice: Está suspendido —me dice— en el aire. Está suspendido al costado de donde estaban los pasteles [ininteligible], acá estaban preparando los sanguches, y en este lado no había gente. Entonces: ¡Ahí! Y me dijo… —¿Cuál es el mensaje?— Me dijo. Se quedó callado, recibió el mensaje y me dijo: Ya se retiró. ¿Y cuál es el mensaje? Dice que a partir de hoy todo lo haga en el nombre del Padre, del Hijo y de nuestra divina Madre. Ese fue el primer mensaje, apenas habíamos cumplido con dejar su cuerpo y alma en el cementerio. La primera comunicación…
Visión del ascensor 1: Narrado por Ricardo Flores (leer)
…un día, dentro del tercer día, yo venía de trabajar y tomé el ascensor para subir a mi casa, y al tomar el ascensor empezó a subir. Yo vivo en el séptimo piso, cuando en eso veo la cara de nuestro divino Redentor, pero con unos ojos azules, de un azul que nunca he visto jamás en mi vida, y se me acercaba su cara así, se me acercaba, se me acercaba tanto que ya me dio miedo, y en el momento en que ya reaccioné, así, porque no sabía, pensaba que se me venía, entonces se borró la imagen…
Visión del ascensor 1: Narrado por Ricardo Flores (video)
…y al tercer día que había desencarnado nuestro divino Redentor, era más o menos la 1:30 a 2:00 de la tarde, subía por el ascensor —porque yo vivo en el séptimo piso— y al subir por el ascensor, machuco, y empieza a subir el ascensor. En eso viene, a colores, la cara de nuestro divino Maestro. Se me acercaba… se me acercaba… y yo miraba su cara, igualita, todo igualito, pero lo que más me llamaba la atención era el color de sus ojos. Era de un celeste inigualable en los colores que conocemos como encarnados en este planeta. ¡Luz! ¡Luz celeste! Es una cosa indescriptible. Entonces su cara se me acercaba, se me acercaba… cuando ya se me acercó ya me dio miedo y terminó la visión…
Visión del rollo gigante 1: Narrado por Ricardo Flores (video)
—Ricardo Flores: …otra noche hermanos, nosotros estábamos acá en Chorrillos, estábamos parados ahí, donde termina el malecón, cerca, allá, al cerro —porque ahí era donde nos parábamos— y estaba en esa noche nuestro divino Redentor, la hermana Susana y yo. La hermana Susana conversaba, cuando yo sentí una necesidad de voltear. No sé, algo… Y entonces, yo estaba parado así, conversando, y en eso volteo, acá, y en eso veo, a nivel del macro [ininteligible], y con sonido: ¡Bufffff! ¿Qué será? Esto es lo que nosotros presentamos en nuestros folletos (muestra un folleto). Esta fue la primera visión que tuve, así, igualito, se desenrolló un rollo.
—Hermano: ¡Enorme!
—Ricardo Flores: ¡Enorme!, igualito, así (muestra un folleto con un rollo abierto).
—Hermano: ¡Un rollón!
—Hermano: Sí, pero, en blanco creo, ¿no?
—Ricardo Flores: En blanco y negro. No veía yo más que en blanco y negro.
—Hermano: No, digo porque no hay escritura. Le digo, porque el hermano… [ininteligible].
—Ricardo Flores: [Ininteligible] Le estoy diciendo, aquí está el rollo… y ¡Bufffff!, sonó. Entonces, yo volteé y me quedé atónito, nunca había visto antes. Les digo hermanos, yo nunca había tenido ningún tipo de visión. Entonces yo me regresé, me integré a la conversación y le digo: Hermanito —yo asustado, lógico, nunca he visto— le digo: He visto un rollo, desenrollado y que sonaba. ¿Ha escuchado? ¿Ha escuchado?… No hermano, —me dice…
Visión del rollo gigante 2: Narrado por Ricardo Flores (leer)
…la hermana conversaba con nuestro divino Redentor y yo sentí algo que me hizo voltear, cuando volteo, veo en el firmamento, que se desenrollaba un rollo inmenso a nivel de macro. ¡Bufff! Bajaba un rollo. Yo me quedé impactado, nunca había visto en mi vida nada de estas cosas, y entonces me dirijo a la hermana Susana y al divino Maestro y le digo: Hermanito, me ha impactado una cosa, he visto en el firmamento que algo que se desenrollaba y que se venía al suelo. ¡Qué bien, hermano! Nada más, no me explicó ni la razón ni porqué,,,,,,,
Yo soy el que Soy 1: Narrado por Susana Rosas (video)
…casualmente fuimos a una reunión espiritual y estaba el hermano Recuenco y le dijo: Hermano —le dice— ¿quién es usted?, porque tengo una reunión con el anticristo en Trujillo, me voy a Trujillo —le dijo—. Y el hermano [Luis] le contestó: Yo Soy el que Soy. Entonces, otros le decían: Hermano, ¿qué número es el número de mi carro? Hermano, ¿qué número va a salir la suerte? Y así, cosas que me avergonzaban. Entonces, cuando veníamos nosotros ya para su casa, llevándolo, el hermano [Luis] voltea —porque yo iba atrás y el hermano Ricardo con el hermano [Luis] iban adelante y yo iba atrás— el hermano [Luis] voltea y me dice: Hermana Susana —me dice—. Yo le digo: ¿Sí, hermano? ¿Quién soy yo? —me dijo—. Le dije: Usted hermano es el mesías prometido. —Sí hermana—. Y nada más…
Yo Soy el que Soy 2: Narrado por Ricardo Flores (leer)
…y pasará a la historia que existió un hermano, de apellido Recuenco —que así va a estar escrito—, y le hizo preguntas tan insólitas a nuestro divino Redentor diciéndole: Si usted dice que trae un nuevo conocimiento, nueva sabiduría, que usted todo lo sabe, dígame: ¿Cuál es el número de la placa de mi carro que está estacionado abajo? El divino Redentor, con todo respeto, únicamente se limitó a callar, a seguir adelante entregando amor, ternura, y, sobre todo, no se alteraba por las preguntas, tan falta de todo respeto, que le hacía a nuestro divino Maestro. En determinado momento este hermano Recuenco le dijo: ¡¡A que usted no me dice cuántas reencarnaciones tengo yo!! —Nuestro divino Redentor no le contestó nada— Y le dijo: ¡¡Debe saber las que yo tengo: 7 reencarnaciones!! Y así, sucesivamente, se suscitaron una serie de preguntas totalmente descorteses, y a las finales… le preguntó: ¿Y usted quién es? La respuesta fue: Yo Soy el que Soy…
Walt Disney: Narrado por Enrique del Pino (video)
—Enrique del Pino: …igual como decía de Walt Disney, este norteamericano que nació allá, en Estados Unidos, y creó, Walt Disney, por ejemplo, creó el Pato Donald, el Pato Lucas, el Ratón Mickey, Minie. Esas criaturas son criaturas del reino, en el reino de los cielos es común verlos a ellos, y él trajo esa sensación, pidió al Padre aplicarlo acá en la Tierra. Lo que no pidió fue comerciar, eso fue. Y Walt Disney… ¿Te acuerdas que comentaba de Walt Disney?
—Esther Tasso: Sí.
—Enrique del Pino: Que cayó Walt Disney.
—Esther Tasso: Ajá.
—Enrique del Pino: Y que ellos se van a quejar de esos personajes, como son el Pato Donald, Mickey, el Pato Lucas, y todos ellos se van a quejar de que los utilizaron para comerciarlos. Lo que no pidió Walt Disney es comerciar con ellos. Y esa sensación la trajo él —del Pato Donald— lo trajo él, porque lo vio en el reino de los cielos y él pidió hacer esta réplica acá en la Tierra, pero cayó. Cayó en su prueba…
¡Zuz!: Narrado por Carmen Tasso (video)
…entonces me fui como una flecha, me fui volando. Sentía el aire que pasaba por mis oídos, por mi cabello, por mi rostro, por mis pies. El aire ¡Zuz! Me fui y de ahí vi como una montaña. En un 5, como decir en un abrir y cerrar de ojos llegué a esa montaña, de ahí me paré. Entonces me paré ahí y empecé a mirar todo porque dije: ¿Dónde estoy? ¿Qué sitio es este? ¿Adónde he venido a parar? Pero no tenía miedo, sino tenía ansias de conocer, por saber porque estaba yo ahí y porque había llegado yo ahí, y no sabía. Y empecé a mirar el cielo, y el cielo era hermoso, se veía hermoso. Se veía como que estuviera cerca, muy cerca, lleno de estrellas. Había una luna llena inmensa. La luna se veía más grande, las estrellas también grandes, inmenso, como que todo estaba más cerca. Porque cuando yo estaba en el hospital —antes de que me sucediera eso—, el cielo estaba estrellado, el cielo estaba limpio, había luna llena. Se veía por ahí, por las ventanas del hospital del cuarto donde estaba el hermano Luis. Pero en ese momento, que me sucedió eso, y que yo fui sacada y llevada, se veía mucho más grande todo, como si estuviera más cerca. Entonces yo dije: ¿Dónde estoy? Estoy en un sitio donde está más cerca del cielo —pensé—. Entonces, de ahí empecé a mirar todo, a observar, no quería que se me escapara nada. Y miraba el cielo y veía: ¡Qué luna tan grande, que hermosa, y las estrellas también! Me quedé anonadada mirando todo, que hermoso, el cielo azul, todo iluminado, y una luna plateada, inmensa. Y en eso que estoy mirando veo que detrás de la luna va saliendo otra luna, así como si fuera un eclipse, idéntico [ininteligible]. Salía, salía así, se despegaba como si fuera otra luna, igualita. Y ¡pum!, se despegó. Y empezó a bajar, pero todo era tan veloz. Empezó a bajar y en un abrir y cerrar de ojos estaba yo… Yo decía: ¿Qué cosa es, otra luna? —pensaba yo—. Como había escuchado las enseñanzas del hermano Luis, que en otros planetas había dos lunas, había cuatro lunas y así. Y yo dije: ¿En qué planeta estoy donde hay dos lunas? —pensé yo—. Pero cuando siguió avanzando y bajando dije: No, no es una luna, ¿qué cosa es?, ¿una nave? —dije— ¿una nave? Y me quedé mirando, y me alegré tanto y dije: ¡Ah!, ¡voy a conocer una nave!, ¡quiero subir en esa nave! —pensaba yo para conocer—. Y después ya sentía más cerca y ya no era una nave, era una mariposa, parecía una mariposa gigantesca, iluminada. Dije: ¡Qué! ¿O será una nave en forma de mariposa? —pensaba—. Y cuando en eso que estoy pensando… ¡Y ya pisa tierra! Y baja, y había sido un ángel. Un ángel hermoso, hermoso… gigantesco. Yo lo vi, así como si estuviera a tres metros o dos metros a distancia. Entonces yo dije: ¡Qué! ¡Qué criatura tan hermosa! Y con sus alas así, inmensas, que bajó así, y las puso para atrás —sus alas—, y cuando ya las puso para atrás desaparecieron sus alas. Desaparecieron, pero la criatura era hermosísima. Era un ángel. Primero era un ángel, hermoso. Y yo me he quedado tan, tan asombrada, tan anonadada de ver una criatura tan hermosa que en mi vida había visto y que no existe. Para mí no existe. Solamente podría —ni aun así—, en figuras, en retratos que ponen, que los pintan. Y entonces yo me quedé tan emocionada que me quedaba mirando, yo decía: ¡Qué hermosura! ¡Qué belleza! Y le miraba todo para ver, estaba sin zapatos y sus pies eran tan hermosos, todo era hermoso. Y en eso de su cuerpo empieza a salir —así también igual como un eclipse, como cuando la luna se despegó y salía otra luna—, igual de su cuerpo empezó a salir otro ser. Y ¡pum!, se despegó. Y era otro ángel hermoso [ininteligible]. Entonces yo dije: ¡Qué!, ¡cómo!, ¡no entiendo!, ¿cómo puede de su cuerpo salir? ¿cómo ha salido? —decía yo mirando—. Entonces me dice —telepáticamente, en mi mente—, me dice: Es mi compañera. Entonces ahí yo comprendí que las cosas que el hermano Luis me hablaba, y que yo no comprendía, ahí pude comprenderlas. Ahí recién comprendí. Comprendía como diciendo molecularmente. Viéndolo y ya no… Sino visualizándolo y viéndolo. Todo eran sensaciones en sentir. Ahí uno siente. Todo se transmite por el sentir y con la telepatía. Pero más que nada es el sentir. En que tú sientes y eso es como si te hablara, ya no necesitan que te digan nada, tú lo sientes y te lo dicen tranquilos. Esas fueron las experiencias que más, como que… Las cosas que yo no entendía estaban en experiencias que yo vivía personalmente…