
CIENCIA CELESTE PERÚ
Transcripción de la declaración jurada de Juan Sicha Cisneros

Yo, Juan Sicha Cisneros, de 48 años, con L.E. N° 08807068, con domicilio en Mz. F-1, Lote 17, Sector 2. Urbanización Los Próceres, Surco, Lima, bajo juramento declaro que:
En junio de 1977, en mi centro de trabajo, fui informado por el hermano Ernesto Facho Castro de la presencia en Lima del hermano Luis Antonio Soto Romero que se encontraba, en ese momento, alojado en casa de la familia del hermano Antonio Córdova Quezada, en la Av. Francisco Lazo -J- Lince, quien hablaba con Dios y explicaba el origen de todas las cosas.
Más o menos, una semana después me constituí en la dirección antes citada y allí conocí personalmente al hermano Luis Antonio Soto Romero, quien inmediatamente me impresionó por su humildad, sencillez y su psicología de niño, a la vez que, sabía de memoria las Sagradas Escrituras; escuché sabiduría en gran manera, pues, explicaba con gran profundidad el origen y destino de todas las cosas y, en especial, todo sobre el divino Juicio Final. El hermano Luis Antonio Soto Romero me mostró los Rollos del Cordero de Dios y me hizo saber que su contenido le era dictado por el divino Padre Jehova, mediante telepatía viviente y que estos manuscritos se publicaran en libros, en todos los idiomas, con el seudónimo de Alfa y Omega. Me hizo saber que había escrito, dibujado y pintado ya 4000 Rollos y que muchos buscadores de la verdad los publicaran universalmente, porque nadie es único, y, que todas las religiones desaparecerían de la faz de la Tierra.
Yo, soy un estudioso profundo de esta Divina Doctrina contenida en los Divinos Rollos del Cordero de Dios y, como tal, reconozco que el hermano Luis Antonio Soto Romero es el Enviado del Divino Padre Jehova, como está escrito en las Sagradas Escrituras, Libro Apocalipsis, Cap. 5. El Rollo y el Cordero; como escrito está que la Verdad llegaría por sorpresa, como la sorpresa que causa un ladrón de noche.
Desde que conocí al Divino Enviado Luis Antonio Soto Romero y hasta su fallecimiento, diariamente, a partir de las 18 horas siempre estuve a su lado y escuché que nos advertía: ¡Quieren robarme los rollos!… ¡Se deben defender los divinos derechos del Divino Padre Jehova por sobre todas las cosas! Esta Divina advertencia quedó consumada después del fallecimiento del Divino Enviado Luis Antonio Soto Romero al apoderarse el hermano Antonio Córdova Quezada rapazmente de los Divinos Rollos del Cordero de Dios, los Divinos Títulos y de todas sus pertenencias, privando así a toda la humanidad de SALVAR SUS ALMAS. Esta malvada situación no se hubiera producido si el hermano Antonio Córdova Quezada, su esposa Olinda Córdova Valverde y sus familiares hubieran cumplido con el Divino Mandato de nuestro Divino Padre Jehova de hacer la entrega de todo ello al hermano Ricardo Flores Herrera.
Debo dejar expresa constancia que escuché cuando el Divino Enviado Luis Antonio Soto Romero se dirigió al hermano Ricardo Flores Herrera en presencia del hermano Antonio Córdova Quezada y su esposa Olinda Córdova Valverde diciendo: ¡Hermano Ricardo, el Divino Padre dice que Usted se encargará de los divinos Rollos! ¿Quiere que le firme un papel? A lo que el hermano Ricardo respondió: No creo que sea necesario, además aquí están como testigos el hermano Antonio Córdova Quezada y la hermana Olinda Córdova Valverde.
También, en honor a la verdad, afirmo que fueron los hermanos Antonio Córdova Quezada y Olinda Córdova Valverde quienes urdieron un malévolo plan para impresionarnos, pues, fue la hermana Olinda Córdova Valverde entre llanto y sollozos quien nos relató su falso sueño para así comprometerme y comprometer a otros hermanos para apoyarlos a NO CUMPLIR con el Divino Mandato de nuestro Divino Padre Jehova quien había ordenado, por intermedio de su Divino Hijo Luis Antonio Soto Romero, entregar al hermano Ricardo Flores Herrera los Divinos Rollos del Cordero de Dios, los Divinos Títulos y todo por insignificante que fuera perteneciera a su Divino Enviado Luis Antonio Soto Romero.
Jamás olvidaré aquel día en que fui víctima de tal monstruoso engaño que, muy pronto, se verá en el Divino Juicio Final.
Lima dieciséis de Octubre de mil novecientos noventa y siete
Juan Sicha Cisneros
L. E. N° 08807068

