Reunión de varios hermanos 1 – Ricardo Flores Herrera (†) y Susana Rosas Díaz

Chorrillos, 27 de noviembre de 1986

(Perú)

[Reunión de varios hermanos que conocieron al divino Maestro y otros asistentes]

—Susana Rosas: …derechos reservados ni nada de esas cosas, porque lo de Dios no se limita. Otra cosa que, con tanto sufrimiento que ha tenido el hermano Luis [Antonio Soto Romero] para que ahora estén con esas cosas, ¿no? Otra cosa hermanos, es importante también que yo les diga, que acá está el hermano Ricardo presente, entonces, quiero hacer referencia, hermanos, importante, que antes de partir el hermano Luis, le dijo: Hermano, hermano Ricardo, por orden del divino Padre Jehova, los rollos quedan en su poder…

—Hermano: Un ratito hermanita, por favor… Ya hermanita.

—Susana Rosas: Entonces le dijo que, por orden del Padre Jehova, los rollos quedaban en poder del hermano Ricardo. Hermano Ricardo —le dijo— ¿quiere que le firme un papel? El hermano Ricardo, respetuosísimo, le dijo: No, hermano, no es necesario, están como testigos los hermanos Córdova y… Eso es todo lo que les tengo que decir, lo demás ustedes ya lo saben.

—Hermano: [Ininteligible]

—Susana Rosas: No sé, no tengo yo… solamente refiero… No sé si estaba presente el hermano Facho, le digo lo que el hermano Luis le dijo al hermano Ricardo, que quedaban en su poder. Y resulta que después, cuando el hermanito ha ido, con los hermanos que están aquí presentes [Flora Torres Guerra y Olga León de Pastor] los botaron de una manera indebida y dijeron que ellos no… Que vayan a estudiar. Y un montón de cosas que yo no podría precisar porque yo no estuve presente, felizmente.  

—Hermano: Entonces, comenzaríamos por la presentación de cada uno de nosotros, de los que estamos acá, y daríamos nuestro nombre y el apellido. Porque puede haber varios Jacintos, para más adelante, y de repente nos equivocamos.

—Hermano: Nombre y lugar de donde viene.

—Hermano: Lógico. A ver hermanitos, comenzamos con los que están parados, para que no se cansen.

—Hermano: De una forma rápida, hermanos.

Soy el hermano Jorge Luis, vengo del rebaño del sur de Arequipa.

Mi nombre es Jesús Mendoza y vengo del rebaño de Arequipa.

Yo soy el hermano Jacinto que vengo de Arequipa.

Hermano Simeón Palacios, de la sede de Lima.

Soy el hermano Carlos del rebaño de Trujillo.

Soy el hermano León, vengo de Huánuco.

Soy el hermano Bernardo y vengo del rebaño de Arequipa.

Soy el hermano Elías Figueroa y vengo del rebaño de Arequipa.

Soy el hermano Oswaldo y vengo del rebaño de Arequipa.

Soy el hermano Juan José y también vengo del rebaño de Arequipa, y saludo a todos los hermanos que están presentes.

Yo vengo del rebaño de Puno, mi nombre es Teodosio Bellido.

Soy el hermano Isaías de Lima.

Soy el hermano Julián Condorcavan y vengo del rebaño de Cusco, Sicuani.

Soy la hermana Olga [Meléndez] y pertenezco a la hermandad de Chorrillos.

Soy la hermana Flora [Torres Guerra] que pertenece a la hermandad de Chorrillos.

Yo soy la hermana Susana [Rosas] de Chorrillos.

Soy la hermana Martha del rebaño de Arequipa.

Soy la hermana Edith del rebaño de Lima.

Soy la hermana Carmen [Tasso Clímaco], ya todos me conocen [risas] y vengo de acá, de Lima.

Soy el hermano Manuel Leiva del rebaño de Lima.

Soy el hermano del rebaño de Puno, ni nombre es Ismael Titto.

Soy del rebaño de Arequipa, mi nombre es Gloria Aguilar. Los saludo a todos con todo amor.

Soy el hermano Alfredo Salcedo, vengo del rebaño de Arequipa.

Soy el hermano Ricardo Leonar del rebaño de Lima.

Soy el hermano Juan Machaca que vengo del rebaño de Arequipa.

Mi nombre es hermano Elmer (…) Castañeda, del rebaño de Lima.

Soy el hermano Javier Andía del rebaño de Lima. Le pido a todos los hermanitos que participen con un sentimiento de amor. Si hay algún hermano, que no participa así, se le pide a los hermanos que sean un poco pacientes…

Estoy en el rebaño de Lima, mi nombre es Arturo Palacios Flores. Gloria al Padre.

El hermano Quique [Enrique del Pino] del rebaño de acá de Lima.

El hermano Ricardo [Flores Herrera] de Lima, de la hermandad de Chorrillos.

—Hermano: Ya. Vamos a empezar la reunión, así que, no creo porque tienen que estar nerviosos, angustiados. Hay fe entre nosotros, confianza, somos hermanos de la Doctrina del Cordero de Dios que estamos unidos, precisamente por el sentimiento de nuestro divino Hermano Mayor. Así que, con toda confianza, y con un sentimiento así, de amor y de compartir nuestras… En este caso, nuestro hermanito [Ricardo Flores] que va a compartir aquí su testimonio de su relación con nuestro divino Hermano Mayor, para lo cual ya pido que los hermanos le hagan las preguntas.

[Se una oración mental-individual que culmina con: ¡Gloria al Padre!]

—Hermano: Entonces, hermanitos, a ver, ¿quién quiere hacer…? Ya. Entonces el hermanito va a dar en una forma sintética, lo más esencial de su relación con nuestro divino Hermano Mayor, su testimonio. Los dejo con nuestro hermanito Ricardo.

—Ricardo Flores: Gloria a nuestro divino Padre. Queridos hermanos, nos sentimos muy felices de compartir con ustedes esta tarde, llena de paz, de amor, de alegría. Y con el mayor agrado, de que estoy aquí presente, junto con algunos hermanos, que también tuvimos la felicidad de compartir con nuestro divino Redentor las diferentes vicisitudes que viviera a su paso por esta ciudad [Lima]. Hermanitos, a fin de poder ordenar lo que ustedes quieren saber, yo les tengo que decir que muchos de los hermanos aquí presentes, y especialmente el que habla, vivió algo más de 3 años al lado de nuestro divino Redentor, y sería muy —digamos—, el tiempo muy corto, para que yo les pudiera relatar todas las vivencias y todas las experiencias, las divinas experiencias, que, gracias a la misericordia de nuestro divino Redentor, tanto el que habla, como otros hermanos, pudimos vivir a su lado. Yo quisiera que más bien ustedes me hagan las preguntas sobre qué cosas quieren que me ocupe. En principio, la hermana Susana acaba de decir una gran verdad. Si ustedes quieren que continúe, sobre esa gran verdad y…

—Hermano: Hermanito, para hacerle una pregunta que le hemos hecho la mayoría de los hermanos. Nos podría decir usted ¿cómo llegó a conocer al divino Maestro?

—Ricardo Flores: La hermana Susana, con quien habíamos seguido una serie de experiencias en diferentes actividades en nuestra inquietud de búsqueda para alcanzar la verdad, un día me dijo: Hermano, me he enterado de que en Lima hay un hermano que trae un conocimiento. Un conocimiento que es, a mi manera de pensar, y por lo que he visto, y por lo que he escuchado, no parece que pertenece a los hombres, y va a haber una reunión en la casa… que no recuerdo el nombre de la hermana. Si la hermana Susana me ayuda…

—Susana Rosas: Fue en la casa de… ¿Ah, la primera vez?

—Ricardo Flores: Por los Paujiles.

—Susana Rosas: Sí, en la casa del ingeniero [Juan] Espejo.

—Ricardo Flores: Ah, el ingeniero Espejo. Entonces, asistimos con la hermana Susana a una reunión que había sido convocada —posiblemente por otros hermanos—. Nosotros éramos unos de los tantos concurrentes. Después de haber observado el desarrollo de las diferentes preguntas que se le hacían a nuestro divino Redentor, y pasará a la historia que existió un hermano, de apellido Recuenco —que así va a estar escrito—, y le hizo preguntas tan insólitas a nuestro divino Redentor diciéndole: Si usted dice que trae un nuevo conocimiento, nueva sabiduría, que usted todo lo sabe, dígame: ¿Cuál es el número de la placa de mi carro que está estacionado abajo? El divino Redentor, con todo respeto, únicamente se limitó a callar, a seguir adelante entregando amor, ternura, y, sobre todo, no se alteraba por las preguntas, tan falta de todo respeto, que le hacía a nuestro divino Maestro. En determinado momento este hermano Recuenco le dijo: ¡¡A que usted no me dice cuántas reencarnaciones tengo yo!! —Nuestro divino Redentor no le contestó nada— Y le dijo: ¡¡Debe saber las que yo tengo 7 reencarnaciones!! Y así, sucesivamente, se suscitaron una serie de preguntas totalmente descorteses, y a las finales le preguntó: ¿Y usted quién es? La respuesta fue: Yo Soy el que Soy. En ese momento, con la hermana Susana, que estábamos juntos, dije… Inmediatamente identificamos que estábamos frente a nuestro divino Creador. Si bien es cierto, con toda la imperfección que tenemos los hombres, teníamos alguna duda, pero realmente lo que más nos conducía, a decir que Él era, que ese será, era justamente la respuesta: Yo Soy el que Soy. Terminó la reunión, todos se dispersaron y la hermana Susana, conmigo, nos acercamos donde nuestro divino Cordero de Dios y le pedimos que, si nos podía dar la oportunidad de poder examinar los rollos, de poder recibir sus enseñanzas. Y Él, con el mayor agrado, nos señaló un día, que nosotros fuimos, se extendieron los rollos sobre el piso, y ahí comenzó nuestra relación de cada día más acercamiento y más profundidad. Si algo omito, le pido a la hermana Susana que me ayude, porque ustedes saben que a veces la mente humana es frágil y no puede retener todo…

—Susana Rosas: Hermanito, una pregunta. ¿Sabes qué?, hermano Ricardo, qué como nosotros siempre lo acompañábamos al Hermano a todas sus invitaciones… esa fue una de las tantas veces que fuimos acompañando al hermano Luis. Pero debes recordar que fuimos, donde el hermano… yo lo invité a… Debes recordar que tú mismo fuiste en tu carro, o no sé si iría el hermano… ¿cómo se llama?… ¡El hermano Morelli!, no sé, o tú, ¿quién fue que lo llevamos al Hermano donde el hermano Cristian, al templo de San Juan Bautista?… Después ya no lo volvimos a dejar al Hermano. Seguramente te has olvidado de que ahí ha sido, que fue donde el hermano Cristian que estuvimos, y que después a todas las invitaciones íbamos a acompañarlo porque tú lo llevabas en tu carro. ¿No?

—Ricardo Flores: Voy a seguir ampliando todo aquello. La hermana Susana es la más indicada para que ella pregunte y yo responda [risas] porque las vivencias las hemos tenido juntos, las hemos vivido juntos. Le vamos a decir lo siguiente. Nosotros, para que sepan quién es el hermano Cristian, y todo eso casualmente, yo me he referido, sucintamente, como lo conocimos. El hermano Cristian era el hermano que regentaba el templo San Juan Bautista, un templo, donde la hermana Susana y el que habla, asistíamos a recibir enseñanzas del astral, a recibir enseñanzas a través de la mediumnidad que prestaban algunos hermanos, y donde aprendimos lo que posteriormente nos permitió a identificar a nuestro divino Redentor. Nosotros, en nuestra inquietud de búsqueda, hemos pasado por el templo San Juan Bautista, hemos pasado por el templo del Espíritu Santo y hemos pasado por el templo de Nuestra Divina Madre Reina de la Gloria. Y todos estos templos nos permitían enseñanzas que, justamente, para nosotros, eran impactos dentro de esta asistencia, especialmente el templo de San Juan Bautista, un día, que se hizo presente nuestro divino Redentor, y cuando se retiró, quedó en el piso del parquet, un corazón latiente y viviente. No todos tenemos ojos para ver, pero todos aquellos que pudimos verlo fue una experiencia fabulosa. Esto sucedía antes, de que, a nuestro divino Redentor lo identificáramos y estuviera con nosotros.

[Llega otro hermano]

—Hermano: Mi nombre es Néstor Clarico Quispe, vengo de Arequipa y estaba buscando esta dirección, tuve que irme por todos lados.

—Ricardo Flores: Bienvenido hermano, que nuestro Padre también lo bendiga. ¿Alguna otra pregunta?

—Hermano: Al momento que usted estaba con el divino Maestro, ¿usted vio al divino Maestro que escribía los rollos en doce minutos o en cierta cantidad de tiempo?

—Ricardo Flores: Nuestro divino Maestro no tenía un tiempo exacto para terminar los rollos. Ustedes conocen que algunos rollos, muy pocos, solo contienen escritura, y la mayor parte de los rollos tienen dibujos. Entonces, a veces, un rollo se hacía en un día, a veces hacía en un día rollo y medio, rollo y cuanto, no había un tiempo señalado para hacer, porque, cuando nuestro divino Redentor escribía los divinos rollos, Él nos contaba que nuestro divino Padre se sentaba en el borrador, jugaba con Él, ingresaba a su torrente sanguíneo, caminaba, conversaba, le hacía ver. Porque ustedes saben que la escritura de la Divina Revelación es con la simultaneidad de las cosas vivientes. O sea, nuestro divino Redentor escribía y veía las cosas que se estaban desarrollando. Es así. ¿Está satisfecho hermano?

—Hermano: Quiero hacer una pregunta, quisiera saber cómo fue posible la llegada, sin siquiera algo…

[Fin de la grabación]