
CIENCIA CELESTE PERÚ
Entrevista a Susana Rosas Díaz

Publicidad de la entrevista a la hermana Susana Rosas Díaz (Crédito: Alfa y Omega sede Huancayo) Ver video
Lima, 16 de enero del 2026
Por Alfa y Omega sede Huancayo
—Susana Rosas: Sí hermanos, quiero agradecerles muy sinceramente la invitación que me han ofrecido. Estoy muy agradecida y también le deseo a todos los hermanos un feliz año 2026.
[Saludos de los hermanos presentadores]
—Hermano: Hermana Susana, vamos a escucharle de cómo fue su inicio, cómo conoció al divino Maestro, qué sucesos ocurrió para que usted llegue y conozca al divino Maestro. La escuchamos hermana Susana.
—Susana Rosas: Bueno, hermanos. Yo estaba trabajando con el hermano Maya, que él era el editor de Yo visité Ganímedes. El hermano [Luis], cuando estuvo en Chile, el hermano Maya se contactó con el hermano Luis y lo invitó que viniera a Perú, porque el hermano Luis quería que editaran los rollos [de] los platillos voladores. Es así como el hermano [Maya] lo invita a Perú y el hermano [Luis] viene, y como yo era su secretaria del hermano [Maya], él sabía que yo estaba en una entidad espiritual, entonces me dijo que había venido un hermano que interpretaba la Biblia, y yo le dije: A Él nosotros lo estábamos esperando. Y le dije: Por favor, ¿me podría dar la dirección? Y me dijo: Le voy a pedir permiso al hermano [Luis] para que vayas a visitarlo. Me trajo la dirección y fui a visitar al hermano y me esperaba con los rollos. Y francamente me sentí bastante sorprendida del trabajo del hermano, unos rollos tan grandes, un trabajo poco usual. Entonces, le dije que estaba muy conmovida y dije si podía invitar a un hermano, y me dijo que bueno, Entonces, llevé al hermano Ricardo. Y es así como me relacioné con el hermano Luis Soto Romero.
—Hermano: ¿Y cómo fue esa impresión al verle con la maravillosa Escritura Telepática, y escuchó sus charlas, ¿qué fue lo que le impactó a usted?
—Susana Rosas: Porque siempre hablaba del Padre, hablaba de Dios. Otra cosa que hablaba también, el origen de las cosas, y uno siempre quiere saber el porqué de las cosas, es así. En una oportunidad yo le dije: Hermano Luis, ¿para qué hemos venido? Y el hermano Luis me dijo: Para servir. Después me dijo que, para cualquier acción que uno fuera a realizar, siempre le pusiera el sello y el escudo del Padre, a todo lo que hacemos. Después me dijo el hermano Luis que, como estaba ya acá, el reino de Dios, el reino de Dios que Él había prometido que pidamos, pues, que venga a nosotros tu reino, y ya el reino de Dios estaba acá, entonces tenemos que orar el salmo 23. Después me dijo que la cruz y el divino corderito de Dios era para protegernos de la negatividad, de todo lo negativo, que teníamos que usarlo. Después el hermano me dijo que el matrimonio es por lo civil, cumpliendo lo del césar, teníamos que cumplir lo del césar. Si tuviéramos cualquier prueba, tanto física como espiritual, llamar al divino Padre Jehova diciendo: Yo soy hijo del divino Padre Jehová de los Ejércitos, fuertemente, y ordenando que desaparezca, puede ser un dolor, puede ser una prueba espiritual. Entonces, llamar al divino Padre Jehova diciendo: Yo soy hija del divino Padre Jehová de los Ejércitos. ¿Algo más, alguna pregunta?
—Hermano: Por ejemplo, hermana Susana, cuándo usted se presentó con el divino Maestro, también hubo muchos hermanos que estuvieron alrededor de usted, y recuerdo, también que a veces salían con el divino Maestro a algún lugar, a distraerle un poco, o hacerle pasear por la ciudad de Lima, ¿lo realizaron?
—Susana Rosas: Sí, hermano, sí, por supuesto que sí. Íbamos al Tambo a tomar lonche todos los días, íbamos ahí, y de ahí nos íbamos a Chorrillos, al malecón y ahí paseábamos, y el hermano Luis y el hermano Ricardo veían visiones y cosas. Yo no veía nada porque no tengo esa facilidad.
—Hermano: ¿Y le contó alguna vez esas visiones que tenía el hermano Ricardo con el divino Maestro?
—Susana Rosas: Sí, era un rollo que se iba desenrollando, es las visiones que ellos veían, y también veían a los platillos voladores, porque el hermano Luis me dijo que lo circulante de los platillos voladores siempre se comunicaban con Él.
—Hermano: Y le conversó o usted le escuchó al divino Maestro hablar sobre la moral, ¿cómo debe vestir una hermana?, ¿cómo debe vestir un hermano?, ¿cómo debe ser su lenguaje? Así hermana, ¿escuchó?
—Susana Rosas: El lenguaje tiene que ser un lenguaje amable, educado, siempre respetuoso. La vestimenta tiene que ser una vestimenta adecuada, no muy escotada, tampoco no muy cerrada, sino normal, y otra cosa así, con mangas, que tengamos las mangas, unas mangas cortas o largas, depende… Pero siempre recatadas, ser recatadas.
—Hermano: Lo más sencillo, si se quiere, ¿no hermana?
—Susana Rosas: Sí, sencillo, sencillo totalmente. Pero nunca [me] dijo cómo tienen que vestirse, con falda larga ni nada. No, no, de ninguna manera, nuestro libre albedrío es nuestro libre albedrío, la cuestión es ser mesurada, reservada y conservar siempre la línea, una línea recta, ¿no?, como quiere el Padre.
—Hermano: Hermana, en la divina Ciencia [Celeste] ya nos habla en la forma de vestir de nuestros hermanos, de nuestras hermanas, ya como los títulos de los divinos rollos telepáticos. ¿Y usted le vio alguna vez, hermana Susana, escribir al divino Maestro, o pintar los divinos rollos?
—Susana Rosas: Sí, siempre, siempre lo he visto. Cuando yo lo visitaba, tanto en el Callao, como cuando estuvo en Surquillo. Y siempre, siempre lo he visto al hermano escribiendo y dibujando, trabajando.
—Hermano: Y generalmente no se sabe mucho de la vida del divino Maestro en el Callao, cómo era su permanencia, ¿estuvo allá un tiempo o todo el tiempo estuvo en Lince?
—Susana Rosas: No, no. Ha estado en varios sitios. Ha estado en Chosica, ha estado en la casa de los dueños de camisas Manfin, ha estado invitado en varios sitios, en varios sitios estuvo invitado el hermano para vivir por mientras.

Publicidad de camisas Manfin en 1974, ese mismo año, el divino Maestro estuvo viviendo en la casa del dueño
—Hermano: Y en el caso del Callao, qué tiempo ha estado ahí, ¿sabe?
—Susana Rosas: Estuvo como más de medio año.
—Hermano: Ah, buen tiempo. Y ahí, ¿usted lo visitaba también?
—Susana Rosas: Sí, también, siempre, siempre. ¿Sabe qué? El hermano Luis me dijo: Hermana Susana, me despido de usted porque voy a viajar a la Argentina. Y yo le dije: Qué hermano, ¿se va? Sí —me dice—. No hermano —le digo— usted no se va a la Argentina, usted se queda acá en Perú —le dije—, tanto el hermano Ricardo, como yo, nos vamos a hacer cargo de usted. Bien, hermana —me dijo—. Y se quedó.
—Hermano: O sea que, prácticamente tenía algunos planes, quizás por la necesidad, a veces el factor económico, porque cumple leyes también terrestres, pero de ustedes salió esa iniciativa de velar por su estadía y sus necesidades del divino Maestro.
—Susana Rosas: Claro, porque le dije que se quedara, le dije: Usted no se va. Porque Él se iba a la Argentina, y me dijo: Me despido, hermana. No —le dije—, usted no se va, usted se queda en Perú —le dije—. Y ahí en los rollos también decía que la divina Revelación sale de Perú. Pero yo no había leído todavía. Todavía no había leído bien los rollos ¡porque son tantos!
—Hermano: Y alguna vez, cuando ustedes se transportaban en el carro —si no me equivoco, con el hermano Ricardo—, ¿dentro del carro había conversaciones espirituales también, o no?
—Susana Rosas: No. No eran espirituales, tratábamos las cosas normales, de política, de cosas así, intrascendentes.
—Hermano: Como un comentario.
—Susana Rosas: Como un comentario, comentarios normales que hacemos todos.
—Hermano: Una pregunta. ¿Alguna vez el divino Maestro le preguntó quién era Él?
—Susana Rosas: Sí, sí, sí. Casualmente fuimos a una reunión espiritual y estaba el hermano Recuenco y le dijo: Hermano —le dice— ¿quién es usted?, porque tengo una reunión con el anticristo en Trujillo, me voy a Trujillo —le dijo—. Y el hermano le contestó: Yo Soy el que Soy. Entonces, otros le decían: Hermano, ¿qué número es el número de mi carro? Hermano, ¿qué número va a salir la suerte? Y así, cosas que me avergonzaban. Entonces, cuando veníamos nosotros ya para su casa, llevándolo, el hermano voltea —porque yo iba atrás y el hermano Ricardo con el hermano [Luis] iban adelante y yo iba atrás— el hermano voltea y me dice: Hermana Susana —me dice—. Yo le digo: ¿Sí, hermano? ¿Quién soy yo? —me dijo—. Le dije: Usted hermano es el mesías prometido. —Sí hermana—. Y nada más
—Hermano: Hermano Carlos, ¿tiene alguna pregunta?
—Hermano: Hermana, me gustaría saber un poco más de la convivencia, que tuvieron con el divino Maestro, en aquellos tiempos en la que todavía no se estableció por un tiempo en la casa del hermano Antonio Córdova. Me gustaría saber la forma de vestir, y también si demostró esas leyes, de repente levitar, cambiar de forma, muchas experiencias que nos narraba el hermano Antonio de sus experiencias con el divino Maestro en su casa. No sabemos si esto lo vivió también con ustedes, con el hermano Ricardo Flores, ¿de repente?
—Susana Rosas: Yo nunca he visto nada extraordinario, nada fuera de serie, todo era normal, y es la prueba normal. Y yo le dije: Hermano, ¿y no va a hacer ningún milagro, nada? No —me dijo—, yo he venido a dejar los rollos.
—Hermano: Hermana, su aspecto físico —disculpe— ¿cómo vestía en aquel entonces, algunas cosas características que lo definían de repente a Él en su forma de vestir?
—Susana Rosas: Su forma de vestir del hermano ha sido de una manera simple, no era elegante, pero sí era muy limpio, muy aseado, Él mismo lavaba su ropa, Él mismo planchaba, Él mismo hacía todas sus cosas. Y su modo de vestir era así como lo ven en la foto, era simple.
—Hermano: Hermana, recuerda usted también cuando participó en los estudios, que daba las charlas el divino Maestro y muchas veces muchos hermanos también participaron, le preguntaron. Y alguna vez vio que el divino Maestro, ¿sentían la sensación de que les leía el pensamiento? Porque ustedes, como entendían que las preguntas que querían hacerle ya se los había respondido, ¿sintió alguna vez eso?
—Susana Rosas: No, hermano, nunca. No he tenido nada extraordinario, todo normal, natural, como todo amigo, como todo ser normal.
—Hermano: ¿Hermano Levin?
—Hermano: Sí, una pregunta hermana. Cuando usted estuvo con el hermano Ricardo Flores le comentó que el divino Maestro le había dicho que el Padre dice que usted se encargará de los divinos rollos. ¿Le comentó eso el hermano Ricardo Flores?
—Susana Rosas: Sí hermano, si me dijo. Me dijo que le había dicho que por orden del divino Padre Jehova los rollos pasan a las manos del hermano Ricardo. Por orden del divino Padre Jehova, o sea, que era una orden del Padre Jehova. Entonces, como no se hizo, como han desobedecido esa petición, ese mandato del Padre Jehová, es que el 2001 no pasó nada. O sea, que los planes del Padre Jehova se vieron totalmente frustrados, ¿por qué?, por esa desobediencia, porque esa escritura es del Padre Jehova.
—Hermano: Hermana, ¿también hubo testigos, con respecto que mencionó el divino Maestro, encargándole los divinos rollos telepáticos al hermano Ricardo Flores?
—Susana Rosas: ¿Cómo?
—Hermano: ¿Hubo testigos que también escucharon que cuando el divino Maestro Luis Soto Romero dijo que los rollos tenían que quedarse en encargo del hermano Ricardo Flores?
—Susana Rosas: Sí hermano, estaban los hermanos Córdova. Y el hermano incluso, el hermano Luis le dijo: Hermano, ¿quiere que le firme un papel? Y él dijo: No hermano, acá están como testigos los hermanos Córdova. Y yo le dije: ¿Por qué no lo has hecho firmar? No —me dijo— cómo voy a hacer eso —me dijo—. Ah, no. Si yo hubiera estado yo si lo hubiera hecho firmar. Pero el hermano Ricardo era muy temeroso.
—Hermano: Claro, se entiende.
—Hermano: Hermana, cuando el hermano Ricardo Flores —en este caso— contrató un local e Chorrillos, que usted también creo que estuvo presente, usted se acuerda que llegaron a pintar el número 666, ¿usted participó en eso?
—Susana Rosas: Sí hermano. Pintaron ese número con letras negras, pintaron, y grande. Yo tuve que limpiar eso, más bien me hacían doler los dedos, la mano, para poder sacar esos números, no sé con qué pintura habían pintado eso, que bien difícil para sacarlo, pero lo saqué, lo limpié.
—Hermano: ¿Y sabe más o menos quiénes pudieron haber participado?
—Susana Rosas: No sé porque yo no he visto, no he visto quién ha sido. Mentiría si dijera. No sé.
—Hermano: Entonces, hermana, como usted dice que es un tamaño considerable que lo pusieron, realmente actuaron con mala fe, porque querían, de una u otra manera, bloquear, que los divinos rollos pasen a nuestro hermano Ricardo, ¿verdad?
—Susana Rosas: Seguramente. No sé yo qué ideas, que problemas tendrían las personas que fueron. No tengo la menor idea.
—Hermano: A ver hermano Carlos.
—Hermano: Hermana, siguiendo la dilación del 666, ¿nos puede describir en qué parte de esa fachada estaba y qué tamaño tenía esa pinta que hicieron?
—Susana Rosas: Estaba abajo del número de la casa, o sea, junto a la puerta, y pusieron, en números grandes negros, 666.
—Hermano: ¿Qué tamaño, más o menos hermana, nos puede decir una medida de los números?
—Susana Rosas: Eran números grandes que llamaban un poquito la atención.
—Hermano: También sabemos que el divino Maestro pasó una prueba de salud, ¿y cómo fue eso?
—Susana Rosas: Su prueba de salud del hermano fue un poquito traumática porque no pudieron sacar al hermano de la casa donde Él convivía, no fueron a buscarlo. O sea, que no pudieron, o no sé qué, y el hermano ya no pudo salir porque se puso peor, y ya no se podía sacarlo. Tenía que quedarse ahí nomás porque no se podía mover.
—Hermano: ¿Y usted participó también en la atención del divino Maestro?
—Susana Rosas: Yo iba, pero ahí lo atendía la hermana Flora y otras hermanas lo atendían. Yo solamente iba como apoyo, pero yo no… Yo soy muy nerviosa, yo no soy para curar, para esas cosas, no sé tampoco. Pero iba para acompañarlas a las seis de la mañana.
—Hermano: Cuando el divino Maestro les daba las charlas a ustedes, compartía el conocimiento, qué es lo que más sintió usted como un mensaje directo del divino Maestro cuando les decía que expandan la divina Ciencia, que expandan los divinos rollos. ¿Alguna vez usted le escuchó que tuviera límites esa expansión o era todo absolutamente ilimitado?
—Susana Rosas: Bueno, qué le digo, todo es expansivo, o sea, que todo era comprensivo, se comprendía la charla del hermano Luis, sus locuciones eran que le abrían la mente, le hacía ver un mundo diferente, más que nada la verdad, porque uno siempre nace buscando también la verdad, de dónde vengo, a dónde voy, quieren saber el origen de todas las cosas, y esa curiosidad hace que uno busque a Dios.
—Hermano: Hermana, nos gustaría saber un poco más, cronológicamente, la estadía del divino Maestro. Sabemos que llegó a la ciudad de Lima, estuvo en el Callao, estuvo con ustedes el hermano Ricardo Flores, su persona, que ya nos contó que no manifestaba prodigio alguno delante de ustedes, al menos manifestó cómo vestía. Nos gustaría saber también si Él, desde su llegada ya portaba su corderito, y les habló algo del divino cordero de plata que tenía, alguna característica al respecto, de repente. Y también otra pregunta, acerca de los planos, hasta el momento en que ustedes frecuentaban con Él, ¿Él les decía cuántos ya había escrito exactamente?
—Susana Rosas: No. Al menos a mí no, yo nunca le he preguntado, nunca le pregunté la cantidad. Y con relación al uso del corderito se tiene que usar también para dormir, también, uno tiene que dormir —para protegerse del enemigo— con su cordero.
—Hermano: Eso les manifestaba el divino Maestro a ustedes.
—Susana Rosas: Sí, sí, sí. Al menos, cuando yo conversé, cuando le pregunté. Eso es lo que me dijo a mí.
—Hermano: Otra pregunta. Alguna vez les dijo el divino Maestro dónde había mandado a hacer su cordero, o cómo lo había adquirido ¿le dijo algo al respecto?
—Susana Rosas: Al menos a mí no, nunca le pregunté ni nunca hablamos al respecto.
—Hermano: Continuando entonces, sabemos que estuvo en Lima en distintos lugares, en Chosica —nos dice— háblenos un poco acerca de ese lugar, y también nos mencionó una empresa, un negocio, una familia, ¿qué tiempo estuvo en esos lugares y también quiénes lo frecuentaban también?
—Susana Rosas: El tiempo que ha estado con esa familia, nunca le dije hermano, qué tiempo estuvo ni nada. Me dijo dónde ha estado. Y otra cosa, la hermana también, la hermana Rosa Calderón, que también lo tuvo en su casa en Chosica.
—Hermano: ¿Por un lapso de algún tiempo que recuerde, de repente?
—Susana Rosas: No, no le pregunté cuánto tiempo.
—Hermano: Hermana Susana, una pregunta ¿Y les manifestaba algo de la alimentación?
—Susana Rosas: Sí, que tiene que ser una alimentación variada. Siempre, siempre decía: Variación, variación.
—Hermano: Porque en una de la voz [cassette] del divino Maestro se le escucha cuando un hermano le dice: Hermano, ¿y cuál debe ser la alimentación? Y Él dice una alimentación vegetariana —dice—.
—Susana Rosas: Claro, por supuesto. La alimentación eminentemente vegetariana.
—Hermano: ¿Y qué opinaba con aquellos hermanos que maltrataban a los animalitos?
—Susana Rosas: Yo al menos nunca le he preguntado eso. Pero el Padre está contra la violencia, está contra el maltrato, porque Él solamente era… Una persona natural, todo afectuoso, era muy afectuoso y muy respetuoso… No tengo palabras más que hablar sobre el hermano, era perfecto, perfecto.
—Hermano: Hermana Susana Rosas, usted se acuerda cuando el divino Maestro, usted le preguntó al oído diciéndole: El hermano Córdova quiere quedarse con los rollos. Coméntenos de eso hermana, de esa experiencia.
—Susana Rosas: Sí. El hermano me dijo que habían ido unos señores, que eran brujos, pero Él no me dijo que eran brujos, sino que dijo habían ido unos hermanos y le habían dicho que [los Córdova] se querían quedar con los rollos, que querían hacerlo desaparecer al hermano para quedarse con los rollos. Entonces yo recién ahí… Porque yo estaba preocupada por la seguridad del hermano Luis. Yo no pensaba en otra cosa, estaba bien preocupada, me había olvidado de los rollos. ¡Uy!, ahí dije: Señor, perdóname, no había pensado en los rollos. Yo le dije: Hermano, ¿y existe la brujería? Sí —me dijo—. Le dije: Hermano, porque mi mamá me había dicho, siempre me ha hablado de que eso no existe, que no es verdad, que… No —me dice—, existe el bien y el mal. —Sí—. Por eso pues hermana. ¡Ah, ya! Entonces ahora ya yo creo en esas cosas, porque antes, desde niña siempre mi mamá me decía que no hay que creer esas cosas, pero el hermano Luis me dijo que sí, que fueron estos señores y le dijeron que querían matarlo para quedarse con los rollos. Eso le dijeron al hermano Luis. El hermano Luis ya sabía eso ya. Él es padre solar ¡qué no iba a saber! Si le había prohibido al hermano Córdova que pasara cerca de Él. Le prohibió, le prohibió, no quería saber nada con él, le prohibió, y lo sacó fuera de la divina Revelación. Eso lo pueden preguntar a otras personas también, pero eso es lo que me dijo el hermano Luis.

Antonio Córdova Quesada y sus hijos José y Jorge Córdova. Nótese como cubre su sonrisa a la salida de INDECOPI, ente estatal donde incluso registró los rollos a su nombre (Crédito: Josué Ll.)
—Hermano: ¿A usted le dijo que el hermano Antonio estaba separado?
—Susana Rosas: Sí.
—Hermano: ¿Cómo fue esa experiencia?, hermana Susana
—Susana Rosas: Esa experiencia conversando con Él, en mi conversación con Él. Él estaba en su cama, ahí, y yo iba todos los días a acompañarlo y a darle… Él me pedía agua y yo le daba en los algodones, le remojaba en agua y le daba porque no podía tomar, no podía beber Él, porque como tenía una herida grande por ahí se salía el agua. En el costado tenía Él un hueco. Entonces, se le salía el agua, por eso tomaba el agua así, en algodones, que me decía: Hermana, tengo sed. Y yo le daba el agua de esa forma, con algodones.
—Hermano: Ahí es donde Él le dijo, pautas, de lo que iba a suceder o de lo que estaba sucediendo.
—Susana Rosas: Sí, ahí es donde Él me contó.
—Hermano: Ahí es donde le dijo que tenían intención de quedarse con los pergaminos.
—Susana Rosas: Sí, sí. Él ya sabía. El hermano Luis… padre solar, Él no es humano, Él tenía otras leyes. Él sabía ya. Era su prueba de ellos.
—Hermano: Definitivamente hermana. Y cuando usted participó también en el entierro del divino Maestro, se quedaron ustedes después del entierro o cada uno regresó a sus hogares, o siguieron estudiando en forma conjunta.
—Susana Rosas: No hermano. A mí el hermano me dijo que no les reciba nada a los hermanos Córdova, nada, nada con ellos, nada, nada. O sea, que el hermano Luis partió y yo ni más volví, jamás regresé a esa casa.
—Hermano: ¿Tiene alguna pregunta hermano Carlos?
—Hermano: Sí. Yo quería, no sé si me sigue la dilación, cronológicamente el trato que tuvo con el divino Maestro, nos hablabas un poco acerca de la alimentación. Nos pregunta nuestro hermano en las redes sociales, el Facebook, nos pregunta nuestro hermano Luis José y también nuestro hermano Maxito Jorge. Nos pregunta nuestro hermano Marxito. Una consulta —nos dice— ¿cuál era su comida favorita del divino Maestro? Y nuestro hermano Luis José nos pregunta: ¿El divino Maestro dijo profecías para estos tiempos actuales en el que estamos? Comida favorita y las profecías para estos tiempos.
—Susana Rosas: Su comida favorita de Él eran los porotos, los porotos son los frejoles, a Él le encantaban los frejoles. Y Él cuando vino, vino con su damajuana de vino, y nos invitaba a nosotros a tomar también, a tomar con Él en vasos chiquitos, en las copitas, en las copitas tomábamos su vino chileno, como buen chileno. Otra cosa de la comida, la comida era comida vegetariana, y otra cosa, que los frejoles, los porotos, son deliciosos.
—Hermano: ¿Y algún dulce?
—Susana Rosas: Ah, dulcero era. Yo le preparaba los dulces, mi mamá también le preparaba al hermano. Le encantaba, era un niño, un niño, le encantaban los dulces.
—Hermano: ¿Todos los dulces limeños, todos los dulces?
—Susana Rosas: Sí, sí. Por supuesto, turrón de Doña Pepa, alfajores, todo, toda clase de queques, todo, todo, cualquier dulce. Le encantaba mazamorra, todas esas cosas.
—Hermano: Hermana, nos hablaba un poco acerca de su damajuana que dice usted. Es una bebida de uvas, ¿cierto?
—Susana Rosas: Sí, de uvas, claro. Usted sabe, las uvas chilenas son deliciosas.
—Hermano: Se supone que era un vino no tan maduro, ¿cierto? O era alcoholizante, y si también si frecuentaba estos tipos de bebidas.
—Susana Rosas: Él trajo su damajuana de vino, pero cuando se terminó ni más ya tomamos. Se terminó el vino y ya nunca más tomamos. Porque seguro, porque no era chileno, porque nadie le traería, pues, vino chileno.
—Hermano: Hermana, otra consulta. Cronológicamente, siguiendo la dilación de la historia en este caso, con sus experiencias con el divino Maestro. Sabemos que en algún momento que Él llegó a ir a la casa de nuestro hermano Antonio Córdova, y se hospedó por un promedio —nos revela— de tres años. En aquel entonces ustedes le daban, por la seguridad del divino Maestro —también nos comentaban distintos entrevistados—, que le daban ustedes por el mantenimiento económico del divino Maestro. ¿Sabe usted cuánto se le daba de pensión al divino Maestro para su mantención en la casa de la familia Córdova?
—Susana Rosas: El hermano Ricardo daba la plata para la mantención del hermano Luis, y también me enteré que otros hermanos que iban también daban dinero para el hermano, para sus cosas, para lo que necesitara. Pero la cantidad no podría precisar. Pero sí sé que le daban, que le dejaban. Y el hermano Ricardo llevaba toda clase de frutas, cosas llevaba para comer, para que tenga el hermano, además de la mensualidad que él dejaba para el hermano Luis, también llevaba frutas, llevaba cosas. Para los hermanos Córdova también. No solamente para el hermano Luis, sino también para los Córdova.
—Hermano: Otra cosa hermana. ¿El divino Maestro administraba su propio dinero que le entregaban?
—Susana Rosas: Sí, sí, sí. Cuando Él estaba bien, sí, pero cuando se enfermó no, porque no podía salir.
—Hermano: Hermana, una pregunta. ¿Usted se acuerda cuando el divino Maestro Luis Soto Romero desencarnó e ingresó a verlo, porque estaba postrado en la cama, porque aún estaba en la cama cuando Él descansaba, ¿qué hicieron los hermanos Córdova al verlo al divino Maestro?
—Susana Rosas: No sé hermano. Yo cuando he ido ya el hermano estaba en el cajón, en su féretro ya estaba Él ya. Así es como yo lo he visto. Incluso yo llegué y el hermano estaba solo, no había nadie, no había nadie ahí acompañándolo al hermano. Entonces la hermana Flora me dijo que vaya: Tienes que venir —me dijo—. Ese día que estuvimos ahí acompañándolo al hermano Luis, la hermana Olinda estaba contentísima ¡cómo se reía!, estaba feliz ella, ¡cómo se reía! ¿Por qué se ríe, seguro de nervios? —decía yo—, porque a veces uno de nervios, uno se ríe. Pero era una risa media rara, y ahí estaba el cuerpo del hermano Luis y ella se reía. Otra cosa, todo se va a ver, porque el hermano Luis dijo que todo, absolutamente todo se va a ver.
—Hermano: Así es hermana, todo se verá en la televisión solar, como dijo el divino Maestro.
—Hermano: Hermana, usted recuerda cuando el divino Maestro hablaba con respecto a formar grupos, el cual, entiéndase por asociaciones o movimientos que da a entender, ¿qué nos puede decir con respecto a eso?
—Susana Rosas: No, no, no. Con relación a grupos me dijo nada de grupos: ¡Nada de grupos, hermana, nada, nada! Nada de grupos.
—Hermano: Éramos como estudiantes de la divina Revelación, ¿verdad?
—Susana Rosas: Bueno, como estudiantes es diferente, porque todo es la intención, porque el Padre se fija en la intención, no podemos engañarlo.
—Hermano: Claro. Como dice el divino Maestro Luis Soto Romero, los padres solares se adelantan a las cosas antes que existan —dijo—. Y es por eso que el divino Maestro dio ese consejo de no formar grupos. Y se entiende, porque de una u otra manera esos grupos, asociaciones, movimientos, dividen y confunden a los hermanos, a lo que nunca estuvo de acuerdo el divino Maestro Luis Soto Romero, ¿es cierto hermana?
—Susana Rosas: Otra cosa también, no le gustaba que hablen en diminutivo, nada de hermanito, ni hermanita, no. Hermana, hermano. Decía no disminuir.
—Hermano: Muy interesante hermana Susana, realmente es una alegría escuchar a aquellos hermanos que vivieron con el divino Maestro. Y una curiosidad en cuanto se refiere. ¿No sé si usted participó cuando lo llevaron al hospital?
—Susana Rosas: No hermano, no. No estuve yo presente cuando lo han llevado al hospital.
—Hermano: Y cuando usted visitaba al divino Maestro, todavía le conversaba sobre la divina Ciencia, cuando usted le acompañaba, todavía le mencionaba sobre lo que es los divinos rollos telepáticos, mensajes espirituales, ¿le conversaba todavía?
—Susana Rosas: Conversábamos, pero cosas así… Cosas del momento o cosas así, intrascendentales. No era nada de la Revelación, nada de esas cosas, sino cómo se sentía, cómo estaba. Ese tipo de cosas.
—Hermano: ¿Y le recomendaba bastante leer el evangelio?
—Susana Rosas: Yo le dije al hermano Luis: Hermano Luis, supongamos que vendan los libros de la divina Revelación y las personas no tengan para comprar la divina Revelación. ¡Ah! —me dijo—, que lean la Biblia. Me dijo: Hermana, que lean la Biblia. Porque es importante hermano —qué le digo—, la vida sin Dios no tiene sentido, no tiene sentido, Dios es todo, Dios nos llena, por eso, pues, nos dio el soplo, ese soplo directo de Él. Somos parte de Él.
—Hermano: Bien hermana, tenemos una pregunta, hermano Carlos.
—Hermano: Sí, hermana, realmente muchos hechos reveladores nos está mencionando. Me gustaría saber ¿cómo fue la actitud de nuestro hermano Ricardo Flores cuando el divino Maestro decidió ir a la casa de la familia Córdova, y también en ese transcurso de que Él iba a visitarla, y también cómo es que se sintió cuando le negaron la entrega de los planos telepáticos.
—Susana Rosas: Con relación a… Se sintió él bastante dolido el hermano porque ¡no obedecieron la orden del divino Padre Jehova! ¡Es una orden!, me parece que los hermanos Córdova no han creído en la divina Revelación, porque, ¿cómo?, si dicen por orden, ¡están poniendo el sello del Padre! El mismo hermano —ellos dicen que sabían quién era—, está diciendo: Por orden del divino Padre Jehova los rollos pasan al poder del hermano Ricardo Flores. ¿Qué significa eso? No es necesario ser muy inteligente ni haber hecho estudios ni nada para no entender eso. Si ellos sabían quién era, ¡Cómo van a desobedecer al Padre, al Padre Jehova! Ni por eso ha sido el problema, todo, de que el 2001 no pasó nada porque todos los planes del Padre se vinieron abajo, ¿por qué?, por una desobediencia, todo comenzó por desobediencia. Primero fueron Adán y Eva, desobedecieron, y ahora estos hermanos también desobedecieron. Se da cuenta hermano, analizando. Otra cosa, que el efecto de esa desobediencia ha sido a nivel planetario, porque ese efecto ha sido de negatividad para todos nosotros. Otra cosa, que no quieren entregar los divinos rollos, ¿por qué?, cobran, y todas esas cosas. Cuando el hermano Luis, a quién le pedía los rollos, Él los daba, Él los daba. Él acaso decía: ¿te lo vendo, te lo alquilo? ¡No! El hermano los entregaba, los daba. Claro que no los regalaba, sino que decía que los lean y que después lo devuelvan.
—Hermano: Claro, así es hermana.
—Hermano: Siguiendo un poco este orden de la historia. Ya sabemos que nuestro hermano Ricardo Flores, de una u otra forma, él quería hacer respetar el mandato de nuestro divino Maestro, del divino Creador, para que él tenga y sea responsable de los planos telepáticos.
—Susana Rosas: Ah, y le digo una cosa que el hermano me dijo: Que todos los que estábamos con Él habíamos estado antes.
—Hermano: Cuéntenos un poco hermana acerca de eso, de usted y del hermano Ricardo.
—Susana Rosas: Eso me dijo: hermana Susana… El hermano no hablaba mucho de su Padre, pero era bien amplio, pero con otras cosas era muy —qué le digo— no era muy elocuente. Cuando yo le dije: Hermano, ¿para qué hemos venido? Me dijo: Para servir. Y ahí quedó. Cuando me preguntó también: ¿Quién soy yo? Le dije quién era. Y me dijo: Sí, hermana. ¡Y punto! No era de mucha palabrería para eso. Pero de su Padre, de Jehova, sí. Él era muy, muy… le consultaba cuando yo le decía. Hermana, voy a consultar con el Padre, esta noche voy a consultar con el Padre. O sea, que Él era muy temeroso, era muy respetuoso con relación al Padre.
—Hermano: Hermana, otra pregunta. Sabemos que ustedes frecuentaban la casa del hermano Antonio, y nosotros tenemos entendido que el hermano Antonio grababa algunas de sus charlas en la que usted también participaba, nuestro hermano Ricardo, y ahí en los cassettes podemos escuchar que los mencionan a ustedes, obviamente lo sabemos por la voz de ustedes, y con respecto a eso, nos hace una pregunta nuestro hermano Néstor… Pacheco Espinoza nos pregunta: Una pregunta hermana Susana, ¿usted vio cuando el hermano Antonio grababa la voz del divino Maestro? ¿Qué conversaciones habrá en los cassettes 11 al 33 que el hermano Córdova no permitió que se publiquen hasta hoy?
—Susana Rosas: No sé hermano, no, no, no, mentiría si dijera. No sé, ni sabía yo que estaban grabando eso, no podría precisar.
—Hermano: No le consta entonces quién es el que grababa en aquel entonces.
—Susana Rosas: No, no me consta, no me consta.
—Hermano: Bien hermana Susana, tenemos una pregunta de nuestro hermano Levin.
—Hermano: Hermana Susana, ¿usted recuerda cuando el divino Maestro Luis Soto Romero mencionó que cada hermano está mencionado también en los futuros planos telepáticos, que iba a hablar de cada hermano que estaba en su contorno?
—Susana Rosas: El hermano Luis dijo que iba a escribir, que todos los que estábamos con Él teníamos nuestro rollo.
—Hermano:¿Cada uno?
—Susana Rosas: Eso me dijo.
—Hermano: ¿Y usted recuerda que al hermano Ricardo Flores le dijo —o en este caso mencionó al divino Maestro Luis Soto Romero— que él era la reencarnación de José de Arimatea?
—Susana Rosas: Sí, sí, sí. Eso le dijo a la hermana Flora. Porque la hermana Flora le dice: Hermano, pero el hermano Ricardo es de plata, yo le tengo un poco de miedo. No —le dijo—, no tenga miedo, él es la reencarnación de José de Arimatea.
—Hermano: Sí hemos escuchado esa versión, cuando dice: En el pasado me enterró y en el futuro me volverá a enterrar.
—Susana Rosas: Si, pues.
—Hermano: Bien hermana Susana, recuerdo también cuando usted participó en poder, quizás alquilar un local o un departamento para el divino Maestro. Y los hermanos hacían como un grupo de buscar algún lugar para que Él también pueda estar más cómodo cuando estaba con el hermano Antonio.
—Susana Rosas: Sí, hermano. Hemos buscado, pero desgraciadamente, como los problemas eran políticos, no querían nada con chilenos. Ese fue el problema.
—Hermano: No era tan fácil poder albergar al divino Maestro en algún sector de Lima.
—Susana Rosas: No, no era fácil. Bien difícil fue encontrar un hospedaje para Él.
—Hermano: ¿Y qué recuerda cuando se celebraba los 26 de noviembre, la fecha de su nacimiento?
—Susana Rosas: El hermano Luis no festejaba. Él el día de su santo estaba con su Padre.
—Hermano: ¿No bajaba?
—Susana Rosas: No. No bajaba. Él se comunicaba con su Padre, estaba con Él. No es como nosotros, no. Pero sí, yo le hice su torta, hay una foto ahí que está ahí, esa torta yo se la hice por su santo. Pero lo festejó el día 28. 28 de noviembre.
—Hermano: De qué año, recuerda hermana, ¿sabe en qué año celebró eso?
—Susana Rosas: Ah, no sé. Eso no recuerdo. Pero la cuestión es que le hice su torta y Él aceptaba de buen grado. Como era dulcero.
—Hermano: Hermana, con respecto a eso, sabemos que hay una foto y sabemos que están los hermanos Córdova. Nos puede hablar un poco de ellos, eran muy niños. Nuestro hermano José [Córdova] nos manifiesta que él tenía mucho conocimiento de aquel entonces. ¿Sabe usted en las andanzas que estaban los niños en aquel entonces?
—Susana Rosas: ¿Qué tipo de conocimiento tenía?
—Hermano: Nos dice que él recuerda lúcidamente los momentos con el divino Maestro —nuestro hermano José Córdova—, y quería preguntarle si usted notaba eso, esa característica en él en aquel entonces…
—Susana Rosas: Él era chiquillo, yo iba a buscar al hermano Luis, no he podido ver nada de ese tipo de cosas porque no me interesaba. A mí me interesaba el hermano Luis, como yo le había dicho que se quede. Entonces, para mí fue un problema cuando el hermano partió, porque yo le dije: Hermano Luis, cuando usted se sane nos vamos a ir ahí a los baños… a Churín —le dije— nos vamos a ir. Le dije: Hermano, nos vamos a ir para que se cure. Y me dijo: No, hermana —me dice— me voy de viaje —me dijo—, me voy a la China. Y me dio pena. Yo pensé que el hermano iba a viajar, que se iba a ir. Pero era el viaje… Es un viaje pues que hacemos. Pero yo pensé que iba a viajar así… Claro que está en China, pero yo pensé que Él iba a viajar, no pensé que iba a desencarnar.
—Hermano: Bien, hermana Susana tenemos una pregunta del hermano Levi
—Hermano: Hermana, Susana, con respecto a que el divino Maestro quería irse al rebaño de Argentina, usted nos puede comentar ¿por qué el divino Maestro decidió irse al rebaño de Argentina?, ¿qué es lo que estaba pasando en ese momento?
—Susana Rosas: No sé hermano, eso no podría decirle, pero sí, yo creo que Él vino a Perú porque acá estaba Velasco [Alvarado], que era de izquierda y en Argentina estaba [Rafael] Videla, que era de la derecha [Nota: La presidenta de Argentina era Isabel Perón, Rafael Videla dio el golpe de estado después]. Entonces, lógico que tenía que preferir quedarse en Perú, porque Videla era de la derecha y Velasco era diferente, tenía otras ideas, era más del pueblo, porque él era del pueblo.

Isabel Perón, presidenta de Argentina desde julio de 1974 hasta marzo de 1975. El divino Maestro quiso irse a Argentina cuando ella todavía era presidenta (Crédito: Wikipedia)
—Hermano: Otra pregunta más. Con respecto, usted hace un instante mencionó que el divino Maestro Luis Soto Romero le dijo que iba a irse a China. El hermano Antonio, en una entrevista que se le hizo, él comentó que el divino Maestro, después de haber desencarnado, al tercer día vino a su hogar y tocó la puerta y estuvo todavía casi 15 días con el hermano Antonio, y es más, el hermano Antonio —dice— con el divino Maestro, fueron al puerto a embarcarle para que vaya como ayudante de cocina hacia la China. ¿Usted ha visto eso, fue testigo de eso?
—Susana Rosas: El hermano Luis no quería saber nada del hermano [Antonio Córdova] le había prohibido que pasara cerca de Él. El hermano sabía que él se quería… porque ya sabía también, esos brujos le habían dicho, pero Él ya sabía pues que él se quería quedar con los rollos, ¿se da cuenta? Cómo, si a él le habían prohibido, a él y a su señora [Olinda Córdova] le habían prohibido que esté con Él, ¿cómo van a creerle que el hermano Luis va a estar 15 días todavía? El hermano… no sé, puede ser, pero yo dudo, dudo porque el hermano estaba muy resentido y me dijo que cada segundo se envolvía más él en su maraña, cada vez se envuelve más en su maraña —de negatividad, por supuesto—. Eso me dijo el hermano Luis.
—Hermano: Exactamente, como dice el Padre, por el fruto se conoce el árbol.
—Hermano: Hermana, tenemos unas preguntas en las redes sociales, en el Facebook nuestra hermana Liliana Loayza Arroyo nos pregunta: Gloria al divino Padre, saludos cordiales hermanos, una pregunta para la hermana Susana: El hermano Luis Antonio Soto le comentó si había dejado un plano a cada hermano que conoció. ¿Sabe si dejó algún plano a cada hermano que llegó a conocerlo?
—Susana Rosas: No sé hermano, realmente. Yo siempre he estado, todos los días iba a verlo y conversábamos, y me comentaba, pero nunca me habló al respecto.
—Hermano: Tenemos otra pregunta de nuestro hermano Ronald, Chaquitello, nos pregunta: Hermana, el hermano Antonio Córdova dijo: tres años que estuvo en su hogar el divino Luis, pero no es verdad. ¿Qué tiempo exactamente estuvo entonces el divino Luis en la casa del hermano Antonio Córdova? ¿Sabe algo al respecto, qué tiempo exactamente se quedó en la casa del hermano Antonio?
—Susana Rosas: Eso no podría… Pero que haya estado tres años no creo porque ha estado en diferentes sitios. Ha estado en diferentes sitios y que diga que tres años, no ha estado, no ha estado tres años, no ha estado tres años. Pero yo no me he fijado en ese tipo de cosas del tiempo, ni nada, ni pensaba. Estaba atendiendo al hermano Luis.
—Hermano: Hermana, con respecto a esas fechas de esos años, ¿tendrá alguna documentación al respecto que pruebe la estadía del divino Maestro?, sabemos que estuvo renovando su visa acá en el Perú, pero ¿sabe usted si hizo otros trámites con respecto a su persona, o de repente otros trámites afines?
—Susana Rosas: No hermano. El encargado de todo eso era el hermano Ricardo Flores, él tenía sus abogados y los abogados eran los encargados de ese tipo de cosas, así como su contrato de trabajo para que se quede acá en Perú tranquilo. Entonces, no podría yo precisar eso del tiempo. Pero sí, tres años en Perú ha estado.
—Hermano: Ah, ya. En Perú en general. Hermana, tenemos otra pregunta en las redes sociales Facebook. Nuestro hermano Luis José nos pregunta: ¿El divino Maestro mencionó algo de su niñez o juventud que le haya contado a usted? Y también con respecto a estos tiempos, sobre lo que está sucediendo ahora. De su niñez y juventud, y con respecto a lo que estamos viviendo ahora.
—Susana Rosas: Con relación a su… Él era muy cauto en hablar, Él no hablaba de Él, siempre hablaba del Padre, de su Padre, de nuestro divino Padre Eterno, siempre hablaba de Él. Lo que según, yo sé, por otras… porque seguro que le preguntaron al hermano, por otras personas, me dijeron que el hermano tenía su papá, murió su mamá, Celinda Romero falleció, y su papá se comprometió con otra señora, y esa señora no lo quería al hermano Luis, y con la piedra de chancar ajos le daba en la cabeza, lo maltrataba. Entonces, el hermano Luis huyó de la casa y encontró a una hermana que vendía periódicos y esta hermana lo acogió. La hermana Rosa se llamaba, lo acogió, y vivía con Él, le dio afecto, le dio cariño o lo acogería, no sé. Pero el hermano ha tenido problemas desde niño Él, desde niño tuvo problema con relación a su madrastra que no lo quería. Entonces, Él ha sufrido desde niño, ha tenido muchas pruebas fuertes el hermano.
—Hermano: Bien hermana Susana, tenemos una pregunta más del hermano Levin.
—Hermano: Hermana, el divino Maestro Luis Soto Romero hizo dos regalos, uno tanto a su persona como al hermano Ricardo Flores. Nos puede comentar, hermana, ¿qué regalos recibió del divino Maestro?
—Susana Rosas: El hermano Luis, estando en el Callao, Él iba a la playa porque le gustaba mucho el mar, como a todos, y nos regaló una piedra dibujada por Él especialmente. Al hermano Ricardo le entregó un platillo volador, el dibujo en la piedra de un platillo volador, y a mí me dio el sol y la luna. Esa piedra la dejé yo en Chorrillos para que esa piedra —según yo—, protegiera los rollos. Entonces, yo no la tengo esa piedra. Esa piedra existe, esa piedra está en poder de una hermana. Entonces, a los dos nos dio una piedra, sí, una piedra de ahí, del Callao.

Piedra con el sol y al reverso la luna, pintada por el divino Maestro y obsequiada a la hermana Susana Rosas (Crédito: Luis Antonio Soto Romero)
—Hermano: Hermana, otra pregunta. Usted que estuvo viviendo las experiencias con el divino Maestro Luis Soto Romero, ¿usted alguna vez vio que a la hora de dar a conocer la doctrina Él ponía límites con respecto a eso? O sea, decía solamente que los hermanos deben leer cierta cantidad de divinos planos, o el dio abiertamente a todos los hermanos que querían conocer los divinos planos dar a conocer a todos.
—Susana Rosas: Él daba los planos a todo aquel que le pedía, si le pedían le daba, el hermano le daba los rollos. A todos, a cualquiera, a cualquiera que le pidiera Él los daba.
—Hermano: Y recuerdo también una bonita experiencia cuando, por ejemplo, en la voz del divino Maestro se escucha cuando están conversando con los hermanos. Usted escuchó cuando el divino Maestro mencionaba cómo se manifestaba el divino Padre, en forma gigante, microscópica, ¿lo escuchó hermana?
—Susana Rosas: Ah, sí, sí, sí. A veces yo iba, y en el Callao me dijo: Hermana Susana —me dice—, el Padre Jehová está en el tintero y de ahí me dicta. ¿Sí? —le dije—. Sí, hermana. Pero yo no veo, yo no tengo esa facilidad de ver. Entonces: Ah, sí, hermano, ¡qué bien! Pero no, yo no veía. Pero me dice: El Padre me está dictando desde el tintero. O sea, que se ponía pequeñito, chiquito. Porque el Padre es un niño, pues.
—Hermano: Fueron experiencias muy bonitas, hermana, en cuanto se refiere a poder recibir el conocimiento del divino Maestro. Y usted en su visita, cuando estaba en su cama el divino Maestro, tuvo también la participación de muchos hermanos que usted los reconoce. ¿Nos puede mencionar a cuántos hermanos más usted conoce que han estado con el divino Maestro?
—Susana Rosas: Conozco a los hermanos, la hermana Carmen Tasso, su compañero, después conozco… Bueno, he conocido a muchos hermanos que posiblemente también han partido ya, algunos hermanos. Eran bastantes hermanos los que iban a visitar al hermano, que iban para escuchar sus disertaciones, sus enseñanzas. Pero muchos no sabían quién era, porque yo tampoco no sabía quién era. No es fácil, no es fácil… Yo decía: No puede ser, yo soy una pecadora, ¿cómo?, estoy media, media… Pero cuando comencé a leer los rollos, ahí me di cuenta yo de que el hermano Luis era el hijo primogénito, recién. Por eso el hermano me preguntó: Hermana Susana, ¿quién soy yo? Porque yo tenía, con el hermano Ricardo, y el hermano Ricardo me decía: Sí Susy, no Susy, ¿es Él? Yo le decía: Sí. Él me decía no, yo le decía sí. Y así parábamos. Por eso seguro el hermano me preguntó: Hermana, ¿quién soy yo? Porque tenía esa duda, algo así que no me satisfacía, que sentía en duda. ¿Será, no será? Pero eso es lo de menos, que sea quién sea, porque los rollos, es —le digo—, el premio, el premio a Perú. Un país totalmente dolido, un país que mi pueblo ha sufrido demasiado, dolido, sojuzgado, con los racistas, con tantas cosas negativas, y se sigue viviendo el racismo, el separatismo, y tantas cosas. Yo pienso que el Padre es justo y perfecto y nos ha premiado. Imagínese que Chile, Chile era al que le tocaba, porque el hermano es chileno, aunque pertenece al rebaño de Chile, pero los peruanos somos muy sojuzgados. No voy a hablar mucho de política porque no viene al caso.
—Hermano: Usted recuerda cuando estaba conversando con el divino Maestro, junto con los demás hermanos, le mencionó cosas del futuro, por ejemplo ¿la aparición de las naves, la unificación del tercer mundo, alguna manifestación a nivel de la naturaleza?
—Susana Rosas: El hermano, lo que me dijo: Que Él iba a regresar por sus rollos.
—Hermano: ¿Y la presencia de las naves?
—Susana Rosas: La presencia de las naves… Siempre las naves están acá en Perú, y no solamente en Perú, sino en todo el planeta están las naves del Padre. Y otra cosa, que los platillos voladores cuidan los rollos.
—Hermano: Tenemos una pregunta hermano Carlos.
—Hermano: Hermana Susana, muy interesante lo que usted nos comparte. En las redes sociales nos pregunta nuestro hermano Ángel Jonatan acerca, nos dice: Pregunta: sabe usted que en los documentos que el divino Maestro indica que nació el 26, ¿pero Él realmente nació el 27? —nos dice.
—Susana Rosas: No hermano. En su partida de nacimiento está ahí que ha nacido el 26 de noviembre.
—Hermano: Entonces nos referimos a Él entonces que ha nacido el 26, y no el 27, como lo manifiesta nuestro hermano José Córdova que él dice que el divino Maestro le dijo que nació el 27.
—Susana Rosas: No. Que se fije él en los papeles del hermano Luis.
—Hermano: Tenemos una pregunta más de nuestro hermano Levin, vamos a escuchar.
—Hermano: Una pregunta más, como reflexión. Qué opinión tiene sobre la asociación que se formó. Hablamos precisamente de la asociación A.M.O.R. de Lince, que tienen los divinos planos, hasta cierto modo no dan a conocer más divinos planos, es más, se acostumbra a la venta de los libros y a veces se vive de los hermanos, a veces abusan de los hermanos, de su labor que se tiene con la doctrina. ¿Qué opinión tiene con respecto a la asociación?
—Susana Rosas: Con relación a esa pregunta yo no sé nada sobre esa fundación o esa institución. El hermano dijo nada de grupos, nada de ese tipo de cosas. Y no sé, porque yo, desde que el hermano Luis partió, yo no volví a ese sitio, porque el hermano Luis me dijo que no les recibiera nada también. Estaba Él muy resentido, muy, muy dolido. Entonces, Él me dijo que no les reciba nada. Entonces, si el hermano partió, a partir de su partida no regresé nunca más. Y no se nada, nada, no me interesa en absoluto. Me duele, me duele mucho todo lo que hacen, porque es una mala imagen que dan con relación a lo que, si es de Dios es para todos, es universal. Dios es justo y perfecto y es unitario.
[Palabras de despedida y fin de la entrevista]