Narraciones de Luis Antonio Soto Romero, el Alfa y la Omega

¡Cortad cabeza!: Narrado por Esther Tasso (video)

—Enrique del Pino: ¿Te acuerdas lo que decía el divino Enviado que el Padre le hacía ver de los emperadores con los cocineros? ¿Cómo era eso, te acuerdas?

—Esther Tasso: ¡Ah!, Sí, sí.

—Enrique del Pino: Eso de cortar cabezas. ¿Cómo era, te acuerdas? ¿Te recuerdas o no?

—Esther Tasso: Que el emperador…

—Enrique del Pino: Venía el emperador, se aburría creo de la comida.

—Esther Tasso: Venían, o sea, venían los cocineros trayendo sus potajes y ellos le llevaban al emperador. Entonces el emperador comía, y si le gustaba le podía dar riquezas a él, a ese cocinero, pero si no le gustaba: Cortad cabeza. Decía: Cortad cabeza.

—Enrique del Pino: (Ininteligible). El Padre le hacía ver a través de la televisión solar —decía…

—Esther Tasso: Imagínense hermanos lo que ha vivido ese pueblo.

—Enrique del Pino: Y dice que les decía: ¡Esta comida ya me hartó! ¡Ya me cansé! ¡Mañana tienen que prepararme algo diferente! ¡Un potaje diferente! Porque si no: ¡Cortad!

—Esther Tasso: Y lo degollaba, si no le gustaba la comida…

—Enrique del Pino: Ahí en el momento

—Esther Tasso: Sí. Si no le gustaba la comida lo mandaba degollar. Entonces, todas esas cosas…

—Enrique del Pino: Y dice que llegaban los chinitos al siguiente día…

—Esther Tasso: Llorando.

—Enrique del Pino: Llorando, temblando. Dice que el Padre lo veía a través de la televisión solar, le hacía ver en si mente, que los chinitos temblando, asi, le llevaban la comida. Dice que al que no le gustaba ¡Zuac!… Dice que ahí, en el momento ¡Zuac! ¡Cortad cabeza!

El borrador: Narrado por Ricardo Flores (leer)

…Él nos contaba que nuestro divino Padre se sentaba en el borrador, jugaba con Él, ingresaba a su torrente sanguíneo, caminaba, conversaba, le hacía ver…

El gato Perote: Narrado por Esther Tasso (video)

—Esther Tasso: …entonces pasó por Tacna, ¿no es cierto?, fue bajando…

—Enrique del Pino: Ahí es donde conoció al gato Perote.

—Esther Tasso: ¡Ah!, si, tuvo su experiencia con el gato Perote…

—Enrique del Pino: Que hay un rollo por ahí que está escondido, que está secuestrado por (Antonio) Córdova.

—Esther Tasso: …que le daba las quejas de que su amo lo maltrataba. Entonces le narraba el gato de que su amo lo maltrataba mucho, le daba las quejas al divino Enviado. Eso nos contaba el hermanito, que el gato le daba las quejas.

El diablillo: Narrado por Esther Tasso (video)

—Esther Tasso: …después que con el fuego solar lo… (risas)

—Enrique del Pino: ¿Cómo era eso del fuego solar, tú te acuerdas? ¡Cuéntala! ¡Cuéntala! Porque siempre es bueno, porque los hermanos deben de enterarse de esas cosas, porque hay cosas que a veces no contamos…

—Esther Tasso: Tanto, tanto molestaba, que salieron fuego se sus ojos y les quemó un poco la cola (risas)…

—Enrique del Pino: ¡Ah!, sí, la cola… (risas). Siempre nos hacía reír el Enviado, ¿te acuerdas?

—Esther Tasso: (Risas)… y el diablillo dice ¡Ay!, ¡Ay! —decía—, ¡Padre Eterno! ¡Mira tu brilloso lo que me está haciendo! ¡Mira lo que me está haciendo, me está quemando! (Risas)…

—Enrique del Pino: ¡Ah!, después decía que hay padres solares que siempre tratan de buscarle límite a…

—Esther Tasso: No, límite no, saber. Saber hasta dónde llega el Padre.

—Enrique del Pino: ¡Ah! Hasta dónde llega el Padre. Claro, pero siempre creen que encuentran el límite, pero nunca lo llegan a encontrar.

—Esther Tasso: Sí. Ellos creen que ya llegaron donde está el Padre.

—Enrique del Pino: Sí. Y entonces dice que hay un momento en que el Padre los prueba. Entonces, dice que van buscando el límite del universo. Entonces, llegan a un lugar donde en verdad encuentran el límite. Y dicen: ¡¡Ya!! ¡¡Ya!! ¡¡Encontramos el límite!! Dice que comienzan a hacer fiesta, a bailar, a cantar y están ahí en plena diversión. Y dice que en eso, de un momento a otro ven que el universo se ha expandido más. ¡¡No!! ¡¡Ya no!!

—Esther Tasso: Después de haber recorrido tanto…

—Enrique del Pino: Después de haber recorrido tanto dicen: ¡¡No!! ¡¡Ya no!! ¡¡Con el Padre no se puede!! ¡¡No se puede con el Padre!! ¡¡No, con Él no se puede!! ¡¡Él es infinito. —¡¡En verdad que tú eres infinito Padre Eterno, contigo no se puede!! —. Y ahí es donde Él les dice: Yo soy infinito, no tengo ni principio ni fin…


…ahorita me ha hecho acordar algo interesante que el divino Enviado nos hablaba. Dice que en el reino de los cielos, en el macrocosmos, hay espíritus del reino que buscan el límite del universo y muchas veces lo encuentran. Entonces, dice que se arma una algarabía tal, como nunca se ha visto en ningún lugar y dice que los espíritus comienzan… hacen un carnaval, fiesta ¡Ya! ¡Encontramos el límite al universo! ¡Lo encontramos! ¡Lo encontramos! Y dice que mientras ellos están saltando, bailando, divirtiéndose ahí —porque hay diversión tanto arriba como abajo— se están divirtiendo, saltando y dice que en el momento en que ni ellos se imaginan ya el universo ya avanzó una infinidad, a tal punto que ellos se quedan —dice— perplejos y paralizados ¡Ay!, dice. Y así hacía el Enviado, porque lo hacía con gestos (hace gesto de lamento) ¡Ay! ¡Nunca podemos encontrar el límite del universo! Y dice que siguen, siguen corriendo, corriendo, buscando el límite al universo y dice que se la pasan eternidades y nunca, pero nunca —decía el Enviado— encuentran límite al universo…

…entonces bajó el hermano Luis con el hermano Ricardo, se sacaron los zapatos, las medias, se remangaron el pantalón, la parte de la basta, y comenzaron a caminar por la orilla del mar a la altura del muelle de Chorrillos, de Pescadores —el muelle de Los Pescadores quiero decir—, caminando, caminado ahí, conversando, estaban conversando de las cosas del reino, le estaba hablando al hermano Ricardo —pues con el hermano Ricardo para qué, muy bien se llevaban—, y en eso viene una ola fuerte a reventado, se ha regresado el mar, el agua a regresado, y había un pescadito justo a dos metros del hermano Luis y el pescadito saltando en la arena. Entonces ha ido el hermano Luis —eso cuenta el hermano Ricardo, del pescado— y dice que ha cogido al pescadito, de su cola lo ha cogido, lo ha mirado y le dice: Este hermano pidió, el Padre dice que Él pidió llegar a los pies del Enviado de Dios… Y el pescadito dice que saltaba en sus manos —nos contaba el hermano Ricardo Flores— dice que en ese momento Él lo quedó mirando, ya no habló, parece que telepáticamente hablaba con él, con el pececito. Entonces, ha estado un rato así, lo observaba, dice que el pececito cómo saltaba y le saltaba ahí, en su mano. Entonces dice que Él lo ha agarrado y lo ha tirado al mar cuando el mar ha venido, y el pescadito se ha ido, y después ha vuelto a regresar casi hacia Él, y dice que ha hecho muecas y de ahí ¡pum! Se ha ido. Y decía que ese pescadito pidió —dice— llegar a los pies del Enviado de Dios…


El pescado 2: Narrado por Enrique del Pino, quien lo escuchó de Ricardo Flore (video)

—Enrique del Pino: …después en una oportunidad, cuando el hermano Ricardo Flores lo llevó a pasear a la playa, fueron a la playa de Chorrillos un día en la tarde, como a las 2, 3 de la tarde. Entonces comenzaron a caminar por la playa de Pescadores.

—Esther Tasso: No. Fue en la noche.

—Enrique del Pino: ¿En la noche fue?

—Esther Tasso: Entre las 6, las 7.

—Enrique del Pino: Claro, ya más o menos oscureciendo casi. Entonces dice que revienta el mar, la ola, da vuela, entonces justo esa ola llega hasta los pies del Enviado, y dice que un pescadito saltaba en ese momento. Dice que el Enviado se acercó, lo recogió al pescadito y dijo: Esta criatura a pedido caer a los pies del Enviado, es su pedido —dice.

—Esther Tasso: Era para saludarlo.

—Enrique del Pino: Para saludarlo, sí. Y dice que Él lo miró, dice que se sonrió… Es lo que cuenta también el hermano Ricardo Flores. Dice que cogió al pescadito y saltaba en manos —dice— el pescadito. Dice que ha agarrado y lo ha llevado hacia el mar y lo ha tirado. Dice que el pescadito en ese momento se ha ido, habrá avanzado como… calcula dice unos tres metros más o menos, dos, tres metros, y dice que se ha dado la vuelta, se ha vuelto a regresar de nuevo y justo Él lo quedó mirando así… Pienso que, según lo que decía el hermano Ricardo, que puede haber habido una comunicación telepática ahí. Dice que ahí ha agarrado el pescadito y ¡Bufff!, se ha ido, se ha despedido…

…y en el Callao me dijo: Hermana Susana —me dice— el Padre Jehová está en el tintero y de ahí me dicta. ¿Sí? —le dije—. Sí, hermana… Pero yo no veo, yo no tengo esa facilidad de ver. Entonces: Ah, sí, hermano, ¡qué bien!… Pero no, yo no veía, pero me dice: El Padre me está dictando desde el tintero…

—Carmen Tasso: …también Él me contaba que cuando Él —por decir—, iba, y se hacía su aseo y se lavaba, entonces el agua que caía del caño, en el lavatorio, se hacían unas burbujas, y que ahí, en esas burbujas —en una burbujita de agua—, dice que ahí se le presentaba el divino Padre Jehová —en una burbujita—, y le decía: ¡Hijo, Hijo! —lo llamaba—. Y Él le decía: ¡Padre!, ¿dónde está Usted que no lo veo? ¡Aquí, aquí! —le decía— ¡Mira!, en esa burbujita de agua, ahí estoy. Pero el hermano Luis le decía: ¡Padre!, ¿cómo usted está ahí tan pequeñito? —le decía—.

—Hermana: ¿Y qué contestaba el Padre?

—Carmen Tasso: El Padre le decía que Él era también pequeñito. Y después le decía: Ahora mira en el cielo, en el universo. Y ahí lo veía ya como un sol inmenso y que se iba haciendo más grande, más grande y que cubría todo el universo, que ya no se veía. Y que a veces también, cuando Él estaba escribiendo los rollos, el Padre le hablaba y Él decía: ¿Dónde está Padre? Y estaba en la punta de su lapicero. Todo eso nos contaba Él, sus experiencias que Él vivía con el Padre…

…las Mil y una noches Él nos decía que existió, existió Aladino y la lámpara maravillosa, existió Alibabá y los cuarenta ladrones, existieron en su tiempo, eran otros tiempos en la Tierra, y fue tanto tiempo, tanto tiempo que pasó, que ahora el ser humano lo ve como leyenda. Y dice que cuando nosotros, con el correr del tiempo, desaparezcamos de este planeta, y las criaturas que estén planeta van a hablar de que hubo un tiempo en la Tierra en que vivían los seres humanos que se mataban entre ellos, que se comían entre ellos, donde se explotaban entre ellos, se mataban entre ellos, y lo van a hablar como algo lejano, como una historia, así como una leyenda —dice—. Así, igual nos va a pasar a nosotros más adelante, es lo que nos explicaba el divino Enviado. O sea, lo que le llamamos leyendas, acá en la Tierra, han existido en su tiempo. Y como les repito, ha pasado tanto tiempo que ahora nosotros lo vemos como leyenda, pero todo existió. Nos decía el Enviado que la alfombra mágica, donde volaba, existió, existieron, en su tiempo existió, Aladino y la lámpara maravillosa también…

…el divino Enviado, lo único que dijo de las sirenas, dijo que ellos eran los ángeles caídos y que existían en el mar…

—Carmen Tasso: …dice que los demonios en el reino le pedían oportunidad al Padre para entrar al reino. Y dice que el Padre les daba la oportunidad de entrar —también como eran sus hijos, todos son sus hijos—, y decía que los ángeles estaban también ahí adelante de la entrada, y los demonios —que dicen los ángeles caídos— entraban y el Padre les daba la oportunidad también de entrar, y que empezaba el demonio a aguijonearle a los ángeles, a hincarlos. Entonces, el ángel agarraba con su espada, y también… Los fastidiaba a los ángeles y los ángeles… [ininteligible].

—Hermana; ¿También les daban su espadazo?

Carmen Tasso: Sí. Para que se quede tranquilo. Y dice que el demonio le decía: ¡¡Padre!!, ¡¡Padre!!, tus brillosos me están molestando —tus brillosos decía—.

—Carmen Tasso: Así que nos contaba anécdotas que nos hacían reír.

—¿Y qué decía el Padre?

—Carmen Tasso: El Padre decía: ¡A ver, vamos a ver si es verdad! —cuál es la verdad o qué es lo que es cierto—. Entonces: ¡A ver las pantallas solares!

—Carmen Tasso: Ponía la pantalla solar y se veía el mismo demonio que era el que los estaba martirizando a los ángeles. No podía hacer nada. Se iba colérico porque le descubrían sus mentiras…


…el divino Padre llamaba a una sesión de padres solares porque iban a intervenir tal o cual mundo y el demonio siempre entraba, se infiltraba, molestaba a los padres solares. Y cuando los padres solares le alejaban con sus espadas de fuego, el demonio iba y le decía al divino Padre: ¡¡Padre!!, ¡¡tus brillosos, tus brillosos me están molestando!!…

Los brillosos: Narrado por Enrique del Pino (video)

—Enrique del Pino: …dice que iba caminando uno de los demonios, dice que encuentra como una flauta en el piso y este demonio toca y sale un sonido, pero muy bonito, muy maravilloso, una música celestial, entonces agarra y dice ¡¡Ay!!, ¡¡Qué horrible!!… Agarra y lo tira.

—Esther Tasso: O sea, a ellos no les gusta las cosas que son llenas de amor, de positividad, de belleza, algo tan bello que escuchan, no les agrada.

—Enrique del Pino: Entonces dice que iba acercándose para pedir reencarnación, dice que iban ante el Padre todos malcriados, todos prepotentes a pedir reencarnación. Entonces molestaban a los ángeles y el ángel con su lanza les iba hincando con su lanza.

—Carmen Tasso: Con su espada de fuego.

—Enrique del Pino: Con su espada de fuego. Y dicen: ¡¡Padre, Padre!! ¡¡Tus brillosos están que me molestan!! —decía.

—Esther Tasso: Sí, sí, ¡tus brillosos! (risas)

Los dos demonios: Narrado por Esther Tasso (video)

—Esther Tasso: …yo me acuerdo algo que decía, que habían dos demonios que conversaban, que eran bien burlones y fastidiaban mucho a los ángeles, entonces dijeron: ¡Vamos a disfrazarnos y entramos al reino! Entonces se disfrazaron -dice-. Y dice que los ángeles ¡ya los habían visto ya!, habían escuchado todo antes de que ellos lo digan ya lo sabían. Ya lo sabían, inclusive los veían disfrazados pero con la cola que les daba vueltas.

—Enrique del Pino: Que la movían como el gato.

—Esther Tasso: Como el gato, así. Ya la veían porque la cola no se la habían tapado. Entonces dice que se disfrazan… ¡buuum! suben, y le hablan al Padre y le piden una oportunidad. Entonces, en el momento que ellos están ahí, ellos se distraen -los demonios- van y tocan unos instrumentos, porque ven ahí un montón de instrumentos, agarran el instrumento y lo miran, empiezan a mirar, en eso lo soplan… ¡¡Ay!! Salió una música pues, muy linda de ese instrumento. Entonces ellos ¡¡Ay!! ¡¡Cómo!! ¡¡Qué feo esto!!, lo tiraron. Es que son demonios pues. Entonces de ahí dice que ellos empezaron a molestar a los ángeles. O sea, después de eso, empezaron a molestar a los ángeles. Entonces los ángeles agarraron y ¡¡Fua!!… Ellos tienen su poder al igual que el demonio, entonces ahí mismo los hicieron caer y bajaron, se fueron abajo. Eso es lo que también nos narraba el divino Enviado…

Los espíritus burlescos: Narrado por Enrique del Pino (video)

—Enrique del Pino: …yo me acuerdo una vez relató el divino Enviado, decía de los espíritus… Esos espíritus que les gusta burlase, fastidiar, ¿cómo le llamaban?, los que perturban, ¿no?

—Esther Tasso: Los burlescos.

—Enrique del Pino: Espíritus burlescos. Dice que andan merodeando… Pululan -decía- por el universo. Y dice que se meten a las naves plateadas, y dice que muchas veces están los tripulantes, porque los tripulantes… Nada está estático en el universo porque todos tienen obligaciones, todos. Decía: Hay obligaciones arriba como hay obligaciones abajo -decía-. Lo de arriba es igual a lo de abajo. Hacía este gesto (señala arriba y abajo), siempre me recuerdo. Y decía que estos espíritus…

—Esther Tasso: Pero Él también decía que… Disculpa que te interrumpa.

—Enrique del Pino: No, no hay problema. A ver cuenta, estamos conversando.

—Esther Tasso: Él decía de que antes de que todo eso sucediera esos padres solares ya habían visto por adelantado todo lo que iba a suceder.

—Enrique del Pino: Ah, si. Lo que iba a suceder. Entonces estos espíritus se metían a las naves plateadas y dice que comenzaban a fastidiar, a molestar ahí, a hacer su palomillada y media.

—Esther Tasso: Travesuras hacían.

—Enrique del Pino: Sí, ahí movían el…

—Esther Tasso: A mover, a interrumpirlos. Se molestaban ellos.

—Enrique del Pino: Y dice que le llamaban la atención. Y dice que tanto era la porfía… Porque dice que se ponían majaderos, malcriados -dice-. Así dice que agarraban y se iban a toda velocidad. Y dice que ¡Fuaaa!, los echaban de la nave y se quedaban por el espacio así, girando (mueve sus manos), los tiraban al espacio. ¿Te acuerdas que siempre decía eso?…

Los que buscan el conocimiento: Narrado por Enrique del Pino (video)

…nos decía el Enviado que hay criaturas en el universo que buscan el conocimiento y andan atrás del conocimiento y piensan que ya lo saben todo. ¡No! Llega un momento en que esta persona, o este espíritu en el universo, comienza: ¡Ya! ¡Yo ya conozco todo! Y cuando menos se da cuenta llega a la conclusión de lo que él sabía no es nada, y que es microscópico frente al conocimiento de otras criaturas, de otros espíritus que están más avanzados que él…

Los rollos de Osiris (video)

—Esther Tasso: …Él nos narró también que cuando Él estuvo en Chile y pasó esa experiencia… ¿Te acuerdas la experiencia que nos contó de que Osiris lo quiso tentar y le hizo escribir unos rollos, se le presentó como el divino Padre y le dijo que escribiera el rollo?

—Enrique del Pino: Sí, era un padre solar…

—Esther Tasso: Si era Osiris.

—Enrique del Pino: Claro, era Osiris. En ese entonces se hizo pasar como un padre solar y le comenzó a dictar rollos.

—Esther Tasso: ¡Ajá! Le empezó a dictar. Y en ese ese momento Él, como era un niño escribía, pero llegó a un punto en que le dijo una palabra…

—Enrique del Pino: Es que lo estaba llevando como a la agresividad, como insolente.

—Esther Tasso: ¡Ah! Sí, sí. Insolente.

—Enrique del Pino: Insolente, le estaba enseñando la insolencia.

—Esther Tasso: La desobediencia.

—Enrique del Pino: La desobediencia.

—Esther Tasso: Y ahí Él detectó, entonces dijo: ¡Esto no es del Padre! Entonces, inmediatamente eso… ¡Ah!, y Él agarró el rollo y lo quemó.

—Enrique del Pino: ¡No! Ya le había dictado varios rollos ya.

—Esther Tasso: Varios rollos.

—Enrique del Pino: Se fue dando cuenta y agarró y los estrujó los rollos y los echó al fuego. Dice que el fuego…

—Esther Tasso: Se formó un rostro horrible, deformado y que se reía.

—Enrique del Pino: Un rostro horrible y que se reía: ¡Ja, ja, ja, ja, ja! —se reía.

—Carmen Tasso: Y el Padre le dijo: Estaba esperando hijo que te dieras cuenta.

—Esther Tasso: Y le dice que había pasado esa prueba.

—Esther Tasso: Y ahí le dice el Padre: Estaba esperando, hijo, que tú te dieras cuenta. Y ahí le dijo: Ahora sí te voy a comenzar a dictar. Fue su prueba de padre solar. Él dijo que fue su prueba de padre solar.

—Esther Tasso: Que Él también había venido con pruebas de padre solar…

Nos quedábamos atónitos: Narrado por Enrique del Pino (video)

…el Enviado nos decía: Los platillos voladores están por todas partes, en donde sea están, y ellos nos ven y nos observan, incluso, así como la criatura humana estudia y aprende, y a veces uno va al museo a observar y ver, igual los platillos voladores también, ingresan a través de nuestros poros, de nuestra piel, nuestra nariz, por nuestra boca o por donde ellos quieran y nos observan por dentro y aprenden: Acá está el cerebro, acá están las neuronas, por acá está la nariz, por acá está la lengua, los párpados, las amígdalas, la garganta, el estómago. Dice que ellos aprenden de nosotros sin que nosotros nos demos cuenta, entran y salen, incluso hasta ven cuando uno está enfermo: ¡Mira!, este hermano mira lo que tiene, tiene mal el hígado, este tiene cáncer. ¿Por qué?, analizan: Porque comen carne, porque es alcohólico, tiene cirrosis por ser un alcohólico y ven, y aprenden las consecuencias que produce el alcohol. Y todas esas cosas nos decía el Enviado. Hablar con el Enviado era maravilloso, extraordinario, me hubiese gustado que ustedes estén con Él, se quedarían atónitos. ¿No les digo que había momentos en que no sabíamos ni qué preguntar? Nos quedábamos atónitos de los que nos decía. Y Él nos decía, nos miraba y decía: Y, ¿qué hubo?, ¿qué hubo?, pregunten, pregunten, porque cuando yo no esté ¿a quién le van a preguntar? —nos decía…

Sentado en el lapicero: Narrado por Enrique del Pino (video)

—Enrique del Pino: …¿te acuerdas, Esther, que decía que el Padre se le aparecía en todas partes? Decía que Él estaba escribiendo un rollo, estaba escribiendo…

—Esther Tasso: Y que le hablaba.

—Enrique del Pino: Y que le hablaba: ¡Hijo! ¡Hijo —le dice—. Y el divino Enviado lo buscaba: Padre, ¿dónde estás, Padre? ¡Acá estoy! ¡Acá estoy! ¿Dónde Padre? ¡Acá, en tu lapicero!

—Esther Tasso: En la cabecita…

—Enrique del Pino: No. En la parte de arriba del lapicero, donde se aplasta, donde está la tapita, ahí estaba sentado el Padre Eterno —dice— con sus piernas cruzadas. ¡Ah!, Padre, ¡ahí estaba!…

Sentado en la aguja: Narrado por Enrique del Pino (video)

—Enrique del Pino: …después cuenta, en otra oportunidad, que el divino Enviado estaba cosiendo su ropa. Estaba cosiendo con la aguja, el hilo de la aguja, y también el divino Padre Jehova lo llama: ¡Hijo! ¡Hijo! Padre, ¿donde estás?, no te veo. ¡Acá hijo, acá estoy!… ¿Dónde estaba? En la puntita de la aguja.

—Esther Tasso: En la cabeza.

—Enrique del Pino: En la cabeza decía, ¿no?, en la cabeza —perdón—. En la cabeza de la aguja estaba, donde está el lomo de la aguja, ahí estaba el Padre sentado…

—Enrique del Pino: Después otras cosas, que también dice que se ven, cuando hay espíritus que se meten a los platillos voladores, a las naves plateadas, son los espíritus de burlones. Lejos de conversar, de tratar con los divinos tripulantes de las naves plateadas se ponen malcriados…

—Carmen Tasso: Insolentes.

—Enrique del Pino: Se ponen insolentes, malcriados.

—Carmen Tasso: Traviesos.

—Enrique del Pino: Traviesos. Entonces ¿qué es lo que hacen ellos?, dice que agarran y los botan, los sacan de la nave y se van rodando por el espacio…

(Risas)

—Enrique del Pino: …igual como decía de Walt Disney, este norteamericano que nació allá, en Estados Unidos, y creó, Walt Disney, por ejemplo, creó el Pato Donald, el Pato Lucas, el Ratón Mickey, Minie. Esas criaturas son criaturas del reino, en el reino de los cielos es común verlos a ellos, y él trajo esa sensación, pidió al Padre aplicarlo acá en la Tierra. Lo que no pidió fue comerciar, eso fue. Y Walt Disney… ¿Te acuerdas que comentaba de Walt Disney?

—Esther Tasso: Sí.

—Enrique del Pino: Que cayó Walt Disney.

—Esther Tasso: Ajá.

—Enrique del Pino: Y que ellos se van a quejar de esos personajes, como son el Pato Donald, Mickey, el Pato Lucas, y todos ellos se van a quejar de que los utilizaron para comerciarlos. Lo que no pidió Walt Disney es comerciar con ellos. Y esa sensación la trajo él —del Pato Donald— lo trajo él, porque lo vio en el reino de los cielos y él pidió hacer esta réplica acá en la Tierra, pero cayó. Cayó en su prueba…