
CIENCIA CELESTE PERÚ
Transcripción de la declaración jurada de Carmen Luz Tasso Clímaco

Yo, Carmen Luz Tasso Clímaco de 56 años de edad, enfermera, con L.E. 07535429, con domicilio en la Av. La Paz N° 2337, interior C-1, Distrito de San Miguel, Lima, bajo juramento declaro que:
1. En el mes de agosto de 1976 por información de los hermanos Humberto Hidalgo León y Ernesto Facho Castro, me dirigí a la dirección de Francisco Lazo 1939, interior J, distrito de Lince, Lima, casa de la propiedad del hermano Antonio Córdova Quezada y su esposa Olinda Córdova Valverde, con la inquietud de conocer al hermano Luis Antonio Soto Romero, quien desde el primer momento que llegué me mostró su grandiosa obra que Él llamó los Divinos Rollos del Cordero de Dios; tal cual está escrito en las Sagradas Escrituras, Libro del Apocalipsis Capítulo 5, el Rollo y el Cordero. Quedé muy impresionada con los hermosos dibujos a colores y la gran cantidad de Rollos ya escritos. Me explicaba que Él no se mandaba solo; que recibía comunicación permanente del Divino Padre Jehova, que me explicó es la escritura con la simultánea visión de las escenas a colores. Al escuchar su maravillosa exposición sentí una profunda emoción que se expandía dentro de mí por efecto de su humildad, sencillez, infinita sabiduría y su espíritu de niño lo que me motivó a asistir diariamente, al término de mi trabajo. El hermano Luis Antonio Soto Romero llevaba siempre un corderito de plata sobre su prenda de vestir, prendido a la altura del corazón y me hizo saber que, en el futuro, toda la humanidad lo llevaría como símbolo de arrepentimiento.
2. Después de haber escuchado sus maravillosas conferencias por algo más de treinta días, llegué a la conclusión de que el contenido de la Doctrina del Cordero de Dios no era producto de la inteligencia humana sino una Ciencia Divina dictada telepáticamente por nuestro Divino Padre Jehova a su Enviado Luis Antonio Soto Romero y, a partir de setiembre de ese mismo año me alojé em casa del hermano Antonio Córdova Quesada, teniendo así la oportunidad de estar más cerca al Divino Enviado Luis Antonio Soto Romero hasta su fallecimiento el 2 de octubre de 1978. Diariamente lo veía escribir, dibujar y colorear el contenido de los Divinos Rollos del Cordero de Dios, utilizando papel canso y cuando enfermó, en algunas ocasiones, me desempeñé como su enfermera, incluso durante su internamiento en el Hospital Cayetano Heredia, donde yo trabajaba y, donde tuve oportunidad de alternar más de cerca con el hermano Ricardo Flores Herrera quien era amigo muy querido del Divino Enviado ya que en Él depositaba toda su confianza y era quien se preocupaba de su salud, de su permanencia en el Perú y de que no le hiciera falta ningún elemento que comprometiera el éxito de su divina misión.
3. Aproximadamente 30 días antes del fallecimiento de nuestro Divino Enviado Luis Antonio Soto Romero y estando reunido con el hermano Ricardo Flores Herrera y los esposos Antonio Córdova Quezada y su esposa Olinda Córdova Valverde, se dirigió al hermano Ricardo Flores Herrera diciendo ¡Hermano Ricardo, El Padre dice que Ud. se encargará de los Divinos Rollos del Cordero de Dios! Y preguntó ¿Desea que le firme un papel? A lo que el hermano Ricardo Flores Herrera respondió: Hermanito, no creo que sea necesario además aquí están como testigos los hermanos Antonio Córdova Quezada y Olinda Córdova Valverde. Esta misma conversación, por encontrarse muy cerca, fue escuchada también por los hermanos Juan Sicha Cisneros, Javier del Pino León y Ernesto Facho Castro; luego, los hermanos Antonio Córdova Quezada y Olinda Córdova Valverde comunicaron a todos los hermanos la orden de nuestro Divino Enviado Luis Antonio Soto Romero, que todos aceptamos.
4. Después del fallecimiento de nuestro Divino Enviado Luis Antonio Soto Romero, el hermano Ricardo Flores Herrera se mantuvo en estrecha comunicación con la familia Córdova y todos los hermanos que estuvimos al lado de nuestro Divino Maestro y con varios días de anticipación nos comunicó que el sábado 18 de noviembre de 1,978, a las once de la mañana, recogerá los Divinos Rollos del Cordero de Dios, los Divinos Títulos y todo por insignificante que fuera perteneció al Divino Enviado Luis Antonio Soto Romero, actitud que todos aceptamos. Dos o tres días antes al 18 de noviembre de 1978, el hermano Antonio Córdova Quezada me citó a una reunión urgente en su casa para el día viernes 17 de noviembre de 1978, en horas de la mañana, reunión a la que asistí, en la cual se encontraban presentes los hermanos Antonio Córdova Quezada y Olinda Córdova Valverde, José Córdova Córdova, Jorge Córdova Córdova, Gregorio Córdova Padilla, Enrique Javier del Pino León, Luis Humberto Hidalgo León, Ernesto Facho Castro, Juan Sicha Cisneros, Zoila Rosa Ramírez Hernández y Esther Tasso Clímaco. No fueron invitados los hermanos Ricardo Flores Herrera, Susana Rosas Díaz, Olga León de Pastor y Flori Torres Guerra. El hermano Antonio Córdova Quezada inició la reunión invitando a su esposa Olinda Córdova Valverde para que relatara el sueño que había tenido y ella, entre sollozos y derramando abundantes lágrimas, dijo: Hermanos, he tenido un sueño en el cual he escuchado la voz del Padre que me dijo no entregar los Divinos Rollos del Cordero de Dios al hermano Ricardo Flores Herrera y también he tenido una visión en la que vi en N° 666, de color negro, pintado en la puerta del local que el hermano Ricardo Flores Herrera ha alquilado para depositar los Divinos Rollos del Cordero de Dios y muy afligida nos pidió el apoyo de todos los hermanos que estábamos presentes para que no se entreguen los Divinos Rollos del Cordero de Dios, lo que todos los asistentes nos comprometimos apoyar.
5. El día sábado 18 de noviembre de 1978, a las once de la mañana, el hermano Ricardo Flores Herrera, en compañía de las hermanas Flori Torres Guerra y Olga León de Pastor, se apersonó a la casa de la familia Córdova y fue el hermano Antonio Córdova Quezada, con el apoyo y la presencia de todos los hermanos mencionados en el acápite inmediato anterior, quien se negó definitivamente a entregar los Divinos Rollos del Cordero de Dios, los Divinos Títulos y todas las pertenencias del Divino Enviado Luis Antonio Soto Romero, pese a la insistencia del hermano Ricardo Flores Herrera y de las dos hermanas que en ese acto lo acompañaban.
6. Posteriormente la hermana Olinda Córdova Valverde me confesó que el sueño y la visión que nos había relatado el 17 de noviembre de 1978 fue solo un invento de ella en coordinación con su esposo Antonio Córdova Quezada para que los divinos Rollos del Cordero de Dios se quedaran en poder de su esposo Antonio Córdova Quezada porque, según ella, allí había mucho dinero para todos. Esta inesperada confesión se la hermana Olinda Córdova Valverde me turbó llenándome de angustia y desconsuelo por la forma totalmente despreciable como habíamos sido maliciosa y perversamente engañados y, de inmediato, se lo comuniqué a todos los hermanos que fuimos usados con la más cruel maldad.
7. Ahora expreso mi inmenso pesar por la actitud que nos llevaron a tomar los esposos Antonio Córdova Quezada y Olinda Córdova Valverde y, profundamente arrepentida, exijo cumplir con la divina orden de nuestro Enviado Luis Antonio Soto Romero de entregar, los divinos Títulos y todas sus pertenencias que abusivamente mantiene en su poder el hermano Antonio Córdova Quezada.
Lima, 18 de agosto de 1997
Carmen Luz Tasso Clímaco
L.E. 07535429

