
CIENCIA CELESTE PERÚ
(Compilación de las entrevistas a los testigos que conocieron a Luis Antonio Soto Romero en Chile y Perú. Ver las entrevistas individuales en los links)
Nota: en algunos casos se han eliminado las muletillas (palabras innecesarias propias de cada persona) como: Ahhh; esteee; ¿no?; pues; bueno; que que; etc.
Entrevistas en Arica y Santiago, Chile
- 1.- Antonio Thenoux (†) y Ester Mena (†) – (por Josué Ll., 2000)
- 2.- Antonio Thenoux (†) y Raúl Thenoux – (por José Goicochea, 2000)
- 3.- Antonio Thenoux (†) – (Por Luis Paúl, 2012)
- 4.- Raúl Thenoux – (Por Josué Ll., 2000)
- 5.- Raúl Thenoux – (Por Luis Paúl, 2012)
- 6.- Jorge Garate Espinoza – (por José Goicochea, 2000)
- 7.- Jorge Garate Espinoza – (por Luis Paúl, 2012)
- 8.- Viola van de Wyngard (†) – (por Josué Ll., 2000)
Entrevistas en Tacna – Perú
- 9.- Carlos Mamani Vega (por Goicochea y Rosendo, 2000)
- 10.- Juan Zegarra Macedo (por Goicochea y Rosendo, 2000)
- 11.- Rubén Edgardo Flores Salleres (por Goicochea y Rosendo, 2000)
Entrevistas en Lima – Perú
- Ricardo Flores Herrera (†) – (por Juan Suárez, 2009, parcial falta completar)
- Antonio Córdova Quezada (†) – (por Judith Pineda, 2012)
- Enrique Javier del Pino León – (charla con la hermana Esther Tasso, 2018)
- Carmen Luz Tasso Clímaco – (por Judith Pineda, 2012)
- Juan Sicha Cisneros – (por Judith Pineda, 2012)
- Flora Torres Guerra – (por Juan Suárez, 2004)
1.- Primera entrevista a Raúl Antonio Thenoux Rivera (†) y su esposa Ester Mena Barrales (†)
Arica, noviembre de 2000
Por el hermano Josué Ll.
En vísperas del aniversario del más grande Revolucionario que hiciera su aparición un 26 de noviembre de 1931 en nuestro planeta, el Maestro Luis Soto Romero, más conocido mundialmente con el seudónimo de Alfa y Omega, nos llevó a querer investigar más sobre su vida y así poder obtener una valiosa información de su misión. Es así que nuestra minuciosa investigación y perseverancia nos llevó al domicilio del señor Antonio Thenoux, quien fue una de las personas que conoció a Alfa y Omega, y nos dio las siguientes declaraciones:
—Hno. Josué: Antes que nada, primero quisiera decirle que es de mucho interés de la gente del Perú y el mundo, que investiga la Ciencia Celeste, conocer la vida del Maestro Alfa y Omega. ¿Podría decirnos cuando lo conoció usted?
Antonio Thenoux: Mire, tenemos que hablar de un comienzo, más o menos el 10 de febrero del año 70. Yo estaba en la Universidad de Norte conversando con un decano que se llamaba Carlos Díaz Dorado, español, y estaba también el rector de la universidad que era un sacerdote…
—¿Agustín Sánchez?
Antonio Thenoux: Si, resulta que nosotros estábamos en la universidad, yo estaba haciendo un experimento —porque mi profesión es minera— se habló de un hombre que traía una gran cantidad de rollos de papel, de documentos, donde tenía comunicación telepática del mundo del más allá. Entonces muchos se rieron de Él… El señor Carlos Díaz Dorado le hizo una invitación al Señor Soto para que fuera a su casa. En esa época, en febrero del año 70, él vivía solo, tenía una casa enorme, pero a mí no me invitaron, pero yo… Tocó la casualidad que esa noche, como el 25 de febrero del año 70, yo fui a esa casa por casualidad, entonces yo golpeo la puerta y me encuentro con una sorpresa muy grande: Me encuentro con una reunión de 14 personas muy distinguidas acá en Arica. En primer lugar, estaba el jefe de la masonería de Arica, don Manuel Díaz, que está muerto; estaba el señor Guillén de los rosacruces; estaba un representante católico; había un psiquiatra, invitado por don Carlos Díaz; había un hombre que hipnotizaba, que venía de Valparaíso; tenía apellido inglés —no me recuerdo bien el nombre— y había un conjunto de personas. De todas esas personas que yo podría nombrar, casi todas han fallecido. Eso fue en el mes del año 70. Entonces al Señor Soto lo tenían en un círculo, y los 14 caballeros lo tenían rodeado igual que en una reunión de masonería…
—¿Habían hecho un círculo?
Antonio Thenoux: ¡Claro! Y entonces empezaron las preguntas y las respuestas, porque en la universidad habían hombres científicos, porque aquí en Arica habían casos muy graves, había aparecido la llegada de naves espaciales de otro mundo…
—Perdón, cuando me habla de la universidad ¿Sé está refiriendo a la Universidad del Norte que ahora se llama Tarapacá?
Antonio Thenoux: Si, esa misma universidad. Entonces el Señor Soto había presentado un documento, como esas naves viajaban al espacio, y entonces muchos de ellos que estaban presentes, que eran ingenieros, se rieron de Él. Fue la peor burla que tuvo el Señor Soto de este grupo de caballeros. Entonces en esa reunión las preguntas que se hicieron al Señor Soto fueron de cosas muy delicadas. Se habló del presente y el futuro de nosotros. Incluso en esa época aún nosotros los chilenos no teníamos idea quien iba ser presidente de la república. Él anunció que iba a triunfar en Chile un presidente socialista y lo iban a matar; iba a venir una especie de revuelta en Chile. Habló cosas increíbles para el futuro, habló de un cataclismo para Arica y para el sur del Perú; habló de la época… Habló tantas cosas relacionadas con la Biblia y habló, nada menos, que la población de nuestro mundo había llegado de otro mundo, que venían de un satélite que tiene Júpiter: Ganímedes, que llegaron a nuestro mundo hace miles de años atrás. Y con esto el sacerdote dijo que era un… Habló cosas que me molestó lo que dijo el sacerdote.
—¿Qué es lo que dijo?
Antonio Thenoux: Dijo que este hombre era un loco ¡Qué cómo era posible! ¡Que Él no podía hablar contra Dios! ¡Cómo era posible que Dios, fuera el hombre, el único que nos creó! Entonces el masón le dijo bien claro: señor, su religión católica tiene escasamente menos de 2,000 años. Hay religiones que tienen 10,000 años… Parece que usted, señor sacerdote, ha despertado a la ignorancia del mundo… Porque hubo un encuentro ahí, un choque entre religiones —me entiende— porque ahí habló un poco los rosacruces, porque los rosacruces son gente que viene de Estados Unidos con otros pensamientos… Bueno esto terminó en un disgusto… Del Señor Soto, uno de ellos dijo: Este gallo —esta es la palabra chilena que ocupamos nosotros— este gallo esta más loco que una gallina… Y se mandó cambiar. Yo vi al Señor Soto muy triste, porque usted debe comprender, cuando hay una reunión, y lo están humillando a uno, uno se siente mal. Se lo juro… ¡Por Dios! Yo fui el único hombre que fui a su lado y lo defendí, siendo yo un hombre medio ateo, le dije: Hermano Soto, usted no está solo. Y me lo traje a la casa.
—¿Usted supo de dónde vino Él?
Antonio Thenoux: Espere un momento… Acá se le brindó un lugar para dormir, un lugar para que Él escribiera sus documentos telepáticos. Se le ayudó económicamente. ¡Porque nadie en el mundo va a ayudar a un extraño! ¡Olvídese de esto! ¡Porque nosotros vivimos en un mundo materialista! Y se ve a un hombre en la calle, y habla cosas medias raras, entonces lo primero que dice la gente: Este hombre está loco. Yo le voy a contar después lo que pasó con el Servicio de Inteligencia de Arica, que estuvo también en la reunión, que era el señor Osvaldo Osa, un hombre que pesaba 140 kilos y se burló contra Él ¡Se burló! Yo le voy a contar qué es lo que pasó a los 10 días después. El Señor Soto se vino a vivir con nosotros. Bueno, Él colaboraba conmigo en construcción, porque yo recién estaba construyendo la pequeña industria, con mucha dificultad económica, porque Arica es un pueblo negativo. Yo soy hijo de extranjero, yo soy hijo francés. No es que yo le tenga odio al chileno, sino veo el egoísmo personal que hay aquí, porque nosotros estamos divididos en dos partes. Recuerde bien que Arica fue peruano y hay mucha gente que tiene sangre peruana. Entonces, el choque son las ideas nuestras, porque el ariqueño verdadero no comulga con el sureño. Olvídese de eso. Ahora le voy a contar lo que paso acá. El señor Osvaldo Osa tuvo que ir a la cordillera en un jeep, porque era del Servicio de Inteligencia. Cuando él venía de regreso apareció un disco volador, levantó el jeep que él venía; lo levantó a 20 centímetros, jugó con él y lo dejó caer. Todos los que iban allí eran militares, porque en esa época se les estaba colocando radio a toda la parte cordillerana, a los carabineros, a los profesores por el asunto del tráfico. El señor Osa era el que comandaba todo este asunto de la cordillera. Cuando yo estuve allá, en la Defensa Civil, me cuentan a mí que el señor Osa llegó casi muriéndose de susto, nunca había visto un platillo volador, y él se había burlado de los platillos voladores. Se bajó del vehículo, y se venía con su pantalón lleno de… —Usted debe comprender— se hizo caca en los pantalones de susto, y los que venían ahí, venían con un trauma. Tuvieron que llevarlos a un sistema psiquiátrico porque fue algo grande que paso ahí.
—¿Eso fue antes que conociera a Alfa y Omega o después?
Antonio Thenoux: Después, cuando fue la burla que le hicieron al Señor Soto. El Señor Soto siguió colaborando conmigo, Él me comentaba, me hablaba de Tocopilla, me hablaba de tantas cosas. Ahora empieza el gran problema. Yo no soy un hombre científico, no soy un médico, no soy nada, pero lo estuve estudiando, que este hombre, según lo que me conversó, fue marino, de la armada chilena. Hace varios años atrás —esto tiene que haber sido por el año 68, más o menos— Él iba navegando en un barco de guerra hacia el sur, y durante el viaje Él se cayó —porque los mares del sur son bravos, yo los conozco— para esto justo sucedió en el Golfo de Penas, por allá, cerca de Aysén, donde el mar es muy embravecido, ahí hay grandes corrientes de agua. Entonces el Señor Soto perdió el conocimiento, quedó en estado vegetal, lo trajeron al hospital de Talcahuano. Si gusta vaya a Talcahuano y averigüe la historia usted. Lo tuvieron, el hombre estaba en estado vegetal, no hablaba, no decía ninguna cosa. Luego lo trajeron a Valparaíso, —porque en Valparaíso hay las mejores clínicas— ¡y volvió!, un día volvió, un 24 de diciembre volvió como nada hubiera pasado. Lo tenían a Él acostado, de repente se levantó y empezó a andar, y a mirar y preguntar fecha. Y las personas que estaban ahí casi se quedaron muertas, porque tener un paciente en estado vegetal, que se pare y empiece a andar, no tiene explicación. Entonces, la Marina de Guerra chilena lo declaró enfermo mental, lo mandaron a una clínica psiquiátrica, ¿por qué razón? Porque este hombre empezó a hablar que estaba en otro mundo. Empezó a hablar de cosas increíbles. Usted sabe comprender, que los médicos poco creen en estas cosas. Habló de cosas del espacio, hacia dibujos en las paredes. Entonces los médicos, un día llegaron a la sala de Él, donde lo encontraron con dibujos, entonces lo tomaron y lo mandaron a una clínica psiquiátrica. Y luego lo jubilaron y lo dejaron con las manos cruzadas, con un sueldo mísero. Entonces Soto se vino hacia el norte buscando una ayuda, buscando que alguien le diera la mano —me entiende— estuvo en Antofagasta, después estuvo en Tocopilla, hasta que llego a Arica. Él pensó que en la universidad iba a tener una ayuda. Usted vio que no hubo tal ayuda. Luego yo conversé con el rector de la universidad en esos años. ¡Y qué me dijo el Rector! Me dijo: Nosotros no tenemos que ayudar este tipo de gente porque está poseído por el diablo…
—¿Eso dijo Agustín Sánchez?
Antonio Thenoux: Sí. Me lo dijo en mi propia cara: Este hombre está poseído por el diablo y hay que hacer un exorcismo. Yo me sentí recontra mal porque no era forma de hablar. Entonces yo me quedé callado. En esa misma fecha Soto me pide ayuda económica para irse a Santiago, porque nadie le ayudaba económicamente. Yo le di plata para que se fuera a Santiago, Él quería tener contacto con los [Dalai] lamas. Entonces llegó a Santiago. A los 20 días apareció aquí, nuevamente en Arica, pero venía muy desanimado.
—¿Cuándo fue eso, en qué año?
Antonio Thenoux: Eso fue en el año 70 más o menos.
—¿No se acuerda del mes?
Antonio Thenoux: No. Porque… es que tantos años. Yo lo único… Soto llegaba como en su casa, trabajaba conmigo, se le trataba en buena forma. Todas las escrituras que Él escribió, sale mi nombre… Bueno, después Soto a las 8 de la mañana se fue de acá, y la pieza que tuvo, dejó varias cosas para el futuro: Dibujos.
—¿Quisiera preguntarle que experiencias personales vivió usted con Él?
Antonio Thenoux: No. Ninguna experiencia porque yo cada vez que hablaba con Él, me dejaba preocupado, porque justamente cuando triunfó el presidente Allende, Él ya me había anunciado lo que había pasar. Se despidió de mí con mucha gratitud. De ahí yo ya no le vi nunca mas.
—¿Cuál era el mensaje que usted primero, escuchó de Él?
Antonio Thenoux: No. Aquí hay varios mensajes. Me dijo que tuviera mucho cuidado con Arica, porque Arica estaba en vísperas de tener un cataclismo muy grande, que iba a venir desde Ilo [Perú] hasta Pisagua [Chile], que podría producirse después del año 2,000. Después me habló de varias cosas del futuro.
—¿Recuerda cuanto tiempo estuvo en su casa?
Antonio Thenoux: En mi casa pasó algo muy grande. Un día yo estaba sentado —y mi televisor acá— a las 9 de la noche, empezó el televisor a salir unas luces que alumbraba todo aquí. Luego aparecieron signos del espacio. Yo llame a mi hijo, mi hijo lo vio. Yo estaba realmente asustado. Una noche, a las 2 de la mañana, se estacionó un disco volador sobre encima de mi casa, pero a varios metros para arriba.

Casa de Antonio Thenoux en el año 2000. El divino Maestro vivió ahí desde febrero de1970 y por un lapso de año y medio a dos años. (Crédito: Josué Ll.)
—¿Esto ocurrió cuando Luis Soto Romero estaba aquí o después?
Antonio Thenoux: No. Este año fue. Yo tengo un largavista y empecé a observarlos. Estaba asustado porque las luces jugaban para todos lados. Y aquí aparecieron unos cuadros proyectados con un símbolo de los que hay en Egipto. Salí para afuera, miré el espacio y había una cosa arriba. A los meses después caí enfermo.
—¿Usted vio escribir a Él los Rollos Telepáticos?
Antonio Thenoux: Sí. Muchos rollos, incluso el sacerdote quemó los rollos —para su conocimiento— dijo que esto era parte del diablo. Porque se quiso recuperar esos documentos.
—¿Cuántos cree que haya escrito en esa época?
Antonio Thenoux: No. Es mucho lo que escribió porque era una cantidad grande de documentos, de mensajes, de cosas que escribió Él. Incluso nos sacamos una fotografía los dos, cuando estuvo acá en nuestra casa.
—¿Quisiéramos saber cuántos rollos habría enviado a varios países, porque conocemos que había enviado varios rollos?
Antonio Thenoux: No. Mire los rollos… tengo poco conocimiento. Porque Él llevó rollos y lo mandó hacia la India, cuando estuvo en Santiago.
—¿Eso fue en que año?
Antonio Thenoux: Eso fue en el año 70, como en el mes de julio. A los 6 meses después Él viajó a Santiago. Y yo lo único que supe, que los lamas tenían interés en hablar con Él. Pero en el Tíbet había una revuelta de los chinos. Entonces el jefe máximo de los lamas estaba en la India, supe que había venido un misionero lama a Santiago tratando de ubicar a Soto, y de ahí no supe nunca más. Fue muy repercutido el asunto de Soto con estos documentos.
—¿La foto que usted sale con Luis Soto Romero, es la única foto que se tomó con Él?
Antonio Thenoux: Sí. Es la única foto, nada mas.
—Sabemos que ha dejado un mural, una pintura en su casa…
Antonio Thenoux: No. Está… está en la muralla. El mural está en la muralla. La muralla se echó abajo. Usted puede llegar hasta allá.
—¿Más o menos cuánto tiempo estuvo en su casa?
Antonio Thenoux: Como un año y tantos, casi dos años.
—Quisiéramos saber también lo que le dijo Él. ¿Algún anuncio, su misión, nos puede comentar como usted era con Él, como le trataba Él?
Antonio Thenoux: Lo único que sé, que Él en el fondo no me apreciaba mucho, porque me decía que yo era un hombre muy materialista…
[En esos momentos su esposa, que se encontraba en su casa desde el inicio de la entrevista, interviene]
Ester Mena: El Faraón le llamaba…
Antonio Thenoux: ¡A mí me puso El Faraón!
—Según tenemos conocimiento le había mencionado que usted era un capataz. ¿Algo así?
Antonio Thenoux: Sí. ¡Una reencarnación! Porque yo dirigía trabajo. Tenía gente trabajando…
Ester Mena: Pero no capataz, él era el dueño.
Antonio Thenoux: Entonces Soto poco le gustaba trabajar…
Ester Mena: Si le gustaba escribir. Escribía por metros… No por plana, sino que metros. Escribía y dibujaba, pero unos dibujos bien bonitos… Los 7 mundos. No sé cuántos eran. Así en colores…
Antonio Thenoux: Si, había ahí Júpiter…
—Una pregunta ¿Ustedes son católicos?
Ester Mena: Yo soy católica, él no.
—¿Usted tiene otra creencia?
Antonio Thenoux: No. Yo soy ateo.
—¿Hasta ahora?
Antonio Thenoux: Mire señor periodista. Yo he estudiado tanto las religiones, que yo conozco, que nuestra vida de seres humanos tiene millones de años de antigüedad. ¡¡Millones!! Hablemos de la época de la China. Tiene 10,000 años. Hablemos de Confucio… Si usted analiza, Confucio y Jesucristo, las mismas palabras que Confucio habló, 500 antes que llegara Cristo, son las mismas palabras. Yo soy un gran investigador religioso, incluso yo he estado estudiando la Biblia. Quiero sacar la verdad. Porque Jesucristo vino hace 2,000 años atrás nomás, y el mundo tiene millones de años de antigüedad. Hace muchos años que nosotros estamos visitados por gente extraña, de otro mundo. En nuestro planeta han llegado gente de otro mundo. Le voy a poner un ejemplo: En el sur de Chile hay una isla —porque hay desde Puerto Montt a Punta Arenas 4,000 islas—, aparecieron hombres de 2 metros. Tienen una tecnología muy avanzada, han mejorado gente. Todo el mundo pregunta de dónde viene esta gente. Aquí en el interior han llegado esas naves espaciales, estamos siendo visitados por ellos. Este año nosotros fuimos víctimas de la llegada de unos animales que eran los famosos chupacabras. Allá en Calama colocaron trampas especiales —la NASA—, y se llevaron esos animales. Esos animales no pertenecen a nuestra época, vienen de otro lugar. Estados Unidos tiene escondido dos platillos voladores en el Área 51.
Ester Mena: Yo no le encontraba normal, porque hablaba mucho. A mi hijo le puso: Mono Terrestre de Tercera Categoría. A mí me llamaba la reina Osis…
—¿Osiris?
Ester Mena: Osis, ya que donde yo llegaba destruía todo. Y a Antonio le decía El Faraón, que se encerraba con sus riquezas… Y que riquezas tenemos nosotros. Acá no tenemos ni comodidades, ni grandes riquezas. Y personas amigas que llegaban aquí le ponían nombres. A un amigo que tenía Antonio le decía que era El Sultán, que en la otra vida él había pasado y le había dado un azote. Así que yo no le encontraba que Él era normal. Soto, ¿no sé, yo estaré equivocada? Porque todos los humanos tenemos derecho a equivocarnos y no somos perfectos.
—¿Usted conversaba con Él?
Ester Mena: No. Casi nunca.
Antonio Thenoux: Lo único que le daba comida, nada mas…
Ester Mena: Lo llamaba a almorzar, a comer, al desayuno. Le daba las cuatro comidas, nada más. Yo no le daba órdenes ni nada, las órdenes les daba él.
—¿Alguna cosa le dijo a usted, conversaron?
Ester Mena: No. Nunca conversé, porque yo con la gente que tenía Antonio… Porque nosotros tenemos compra-venta de fierro, y comprábamos y vendíamos. Entonces Él lo que hacía era calificar, separar el fierro: este aluminio, este bronce, este cobre, este… En fin. Para eso lo tenía Antonio.
Antonio Thenoux: Pero Él no trabajaba solo, tenía personas que Él mandaba ¿entiende?, a Él lo puse como hombre de confianza…
Ester Mena: Lo tenía como hombre de confianza y en la noche dormía acá, porque no tenía donde dormir, y cuidaba todo, y vigilaba…
—¿Él hizo un cuartito, una pieza?
Ester Mena: Ahí, donde pintó ¡No! Ese cuartito estaba hecho. No lo hizo Él. Estaba hecho ¿no es cierto?
Antonio Thenoux: Sí
Ester Mena: Él lo pintó nomás. Le pintaba todos sus dibujos que Él hacía. Ese cuartito se lo dio Antonio para que Él durmiera ahí, porque no tenía donde dormir. Él andaba botadito, solo. Llegó acá muy pálido, muy delgado, que cuando llegó me pidió a mi agüita…
Antonio Thenoux: Hacia dos días que casi no comía.
Ester Mena: Yo le dije: ¿Por qué Usted tan pálido? Eso le pregunté yo. Entonces Él me dijo: Porque estoy pasando una prueba… No me explicó tampoco lo que a Él le ocurría. Si no que me dijo que estaba pasando por una prueba… Prueba que Dios le dio. Le mandó, quería decir. Pero era así, yo no lo consideraba… A mi hijo le puso: Mono Terrestre de Tercera Categoría. ¡Imagínese! Era peleador… Hablaba, hablaba donde le daba rabia. Por eso que yo no le encontraba normal. Pero Antonio le tenía tanta consideración, y lo estimaba.
—Nosotros no sabíamos en realidad la historia, por eso es que estamos haciendo la investigación para conocer también la versión de usted y la del señor Antonio.
Ester Mena: Eso es lo que le puedo decir yo, que yo no le considere nunca que fuese una persona normal.
—¿Y en el trato, como era Él en el trato?
Ester Mena: Caballeroso, nunca grosero, no quería tener amores con nadie. Decía: Que Él no tenía tiempo, que Él tenía mucho que leer y mucho que estudiar…
—¿Sabíamos que una mujer le visitó?
Ester Mena: Le visitó, pero le echó…
—¿Se acuerda el nombre de ella?
Ester Mena: Antonio le bautizó con el nombre de Pipila… ¡Patricia! Se llamaba.
—Una pregunta final. ¿Ustedes qué piensan de Luis Soto Romero?
Ester Mena: Yo lo único que le puedo decir, según mis alcances, que yo nunca lo considere normal.
—¿Usted diría lo mismo?
Antonio Thenoux: Estoy preocupado de Él. Me da la impresión que Él tiene un cuerpo… ¡Mire! Escuche una cosa: Él murió y alguien se le adueñó de su cuerpo…
Ester Mena: Muchas personas nos dijeron igual a nosotros: Un espíritu se adueñó del cuerpo de este hombre.
Antonio Thenoux: Porque era imposible que ese hombre podía escribir horas tras horas, horas tras horas… Anunciar cosas increíbles, hablar de planetas. Habló del Planeta X, que la ciencia descubrió. El Planeta X es el último planeta que tenemos en la galaxia…
Ester Mena: Y lo que hacía, cuando yo salía, era encargarme pliegos de cartulina y lápiz de punta fina. Eso lo que hacía… Con permiso.
Antonio Thenoux: Porque a mí me gustaba mucho las investigaciones del espacio —me entiende— yo saqué una conclusión, que su cuerpo fue poseído por otra persona. Eso es todo. Soto no era… alguien se adueñó de su cuerpo.
—¿Cuál era el mensaje que usted podría dar a todas las personas que conocen a Alfa y Omega?
Antonio Thenoux: Mire. Yo creo que los hombres del espacio, que han venido para nuestro mundo, nos están haciendo un problema. Hasta cierto punto ellos tienen una tecnología tan moderna en cuanto de salud, en cuanto a estudio a nosotros, que es muy posible que el cuerpo humano sea remplazado por gente de otra parte. Es igual cambiarnos un corazón por otro corazón. Sí usted habla de 100 años atrás, nadie hubiera creído… Como el Señor Soto, con la educación que tenía ¡Podía ser igual que una enciclopedia! Era un hombre súper inteligente que yo a veces me quedaba con la boca abierta. Porque yo tengo mi grado de estudio, pero nunca pensé que este hombre era así.
—¿Usted vio alguna manifestación sobrenatural?
Antonio Thenoux: Sí.
—¿Nos podía contar brevemente?
Antonio Thenoux: Una noche como a las 2 de la mañana —esto era una pampa— en medio de la pampa apareció una luz, justo que rodeó un espacio de 10 metros, después desapareció.
—¿Eso ocurrió cuando Él estaba aquí?
Antonio Thenoux: Si, yo en realidad me asusté.
—¿Usted alguna vez le preguntó sobre eso?
Antonio Thenoux: Él me dijo que tenía contacto con la gente.
—¿Con los extraterrestres?
Antonio Thenoux: Sí señor. Él tenía contacto con los hombres del espacio, y no sería raro que algo le hicieron a Él. Si usted analizara la televisión, en ciertos programas, estos platillos voladores que han llegado a nuestra Tierra, han secuestrado a cuánta gente, han hecho experimentos con ellos… Y como no lo pueden hacer con el Señor Soto. Él lo único, fue un hombre bueno, no hizo daño, dejó un mensaje, quería que el mundo cambiara… Eso es todo. Él se fue al Perú porque en Arica no fue aceptado. Usted debe comprender… Con la gente que teníamos, eran gente negativa, hasta cierto punto ignorante. Porque uno puede tomar un tema de las naves espaciales y lo consideran un loco, entonces hay muchos temas que uno puede reservarse. Tengo una cantidad de libros y estoy estudiando. Me gusta mi investigación, incluso mi hijo tiene un video de los platillos voladores, como aterrizan… Todo.
—¿Usted sabe, han quedado rollos?
Antonio Thenoux: Aquí no quedo nada.
—Muchas Gracias.
2.- Segunda entrevista a Raúl Antonio Thenoux Rivera (†) y su hijo Raúl Andrés Thenoux Mena

Antonio Thenoux (22 de noviembre de 1932) a la edad de 68 años durante una entrevista filmada en el año 2000. El divino Maestro vivó en su casa desde febrero de 1970, estadía que habría durado entre año y medio a dos años. Avenida Barros Arana N° 2341, Zona Industrial, Arica, Chile (Captura de pantalla de video. Créditos: Goycochea y Rosendo)
Entrevistas a Raúl Antonio Thenoux Rivera (†) y Raúl Andrés Thenoux Mena
Arica, 29 de julio del 2000
Por el hermano José Goicochea (29/07/2000)
—José Goicochea: Buenos Días.
Antonio Thenoux: Señores, muy buenos días. Usted habla con don Antonio Thenoux, hijo de francés, radicado en Arica hace más de 30 años en este lugar. Hace muchos años atrás, el día 10 de febrero del año 70, tuve conocimiento que el señor Carlos Díaz Dorado, profesor de la universidad, me comunicó que había llegado a Arica un señor que se llamaba Luis Soto y que tenía un mensaje que dar. En esos años yo colaboraba con los Rosacruz, una organización de investigaciones religiosas. El señor Luis Soto fue invitado a una casa particular el día 12 de febrero, la casa del señor Carlos Díaz Dorado que era profesor. En esa reunión había 14 personas, de la cual me recuerdo yo que había un psiquiatra, estaba el rector de la Universidad del Norte, había el señor Guillén que era el jefe de los Rosacruz, había un señor representante de la religión católica y había otro grupo de otros señores más de la masonería, de la cual puedo darle el nombre, que era don Manuel Díaz, que era uno de los jefes de la masonería de Arica. Al señor Soto se le colocó en una sala rodeado de todo este grupo de señores, en la cual se le empezó a hacer preguntas relacionadas de muchas cosas, relacionado con los platillos voladores, relacionado con su persona, y de muchas cosas interesantes. El señor Soto respondió todo, todo lo que Él habló. En ese momento apareció un señor que era psiquiatra y a la vez hipnotizador. Quiso hipnotizar al señor Soto y regresarlo a la época pasada y no pudo hacerlo. Entonces aquí, ese grupo de señores de Arica, se burlaron del señor Soto, lo trataron de loco, farsante y mentiroso. Yo fui uno de los pocos que estaban allí que lo defendí. ¿Por qué razón? Porque me encontré un grupo de gente, de Arica, que no conocía el problema, no conocía el problema profundo que tenía este hombre, de estos mensajes que recibía en forma telepática. Entonces, yo me acerqué al señor Soto. Cuando yo fui, yo lo vi que fue humillado ¡¡humillado!! de este grupo de señores. Le dije: Señor Soto ¿cuál es su situación económica aquí en Arica? Señor —me dijo— estoy viviendo regularmente, muchas veces no tengo ni plata ni para comer. Entonces, en esos años, yo estaba construyendo acá, en la Zona Industrial, una pequeña industria. Entonces, yo me lo traje a mi casa, la cual le ofrecí, por lo menos un lugar donde durmiera, comida, y un pequeño sueldo. El señor Soto en las noches se dedicaba a escribir en páginas grandes. Él conversaba mucho conmigo. Entonces, la conclusión que yo saqué es que este hombre tuvo un problema de accidente muy grave. Este señor fue marino en el sur de Chile. Por el lado de Punta Arenas tuvo una caída en el barco, se golpeó la parte cerebral y estuvo 6 meses en el Hospital de Talcahuano. Fue declarado estado vegetal. Estando 6 meses en estado muerto, este hombre ¡¡revivió!! Nadie va a creer esto, ¡¡revivió! Los mismos médicos lo dejaron libre. Entonces, este hombre empezó a hablar cosas increíbles. Habló del futuro del mundo, hablaba de los platillos voladores, hablaba de su religión, hablaba de muchas cosas, hablaba cosas que se cumplió, nadie va a creer esto ¡¡se cumplió al pie de la letra!! Estamos hablando nosotros de año 70. Habló sobre el triunfo de don Salvador Allende, habló que el señor Allende iba a gobernar solamente un período de 2 años y que lo iban a matar. Habló cosas, anunció muchas cosas, incluso en las murallas, que es donde vivió, dejó escrito el futuro del mundo para el año 2005. El año 2005 nosotros vamos a tener un gran cataclismo que la autoridad aún no se da cuenta. La Tierra va a tener un gran golpe, de un asteroide que tiene 20 kilómetros de largo por 10 kilómetros de ancho. Ese asteroide va a caer en Estados Unidos el año 2005 en el lado de Texas. Eso es lo que dijo el Señor Soto. Habló muchas cosas que se han cumplido al pie de la letra. Bueno, aquí Él escribió muchos rollos, y Él quería llegar a otro lugar, Él quería ir al Perú a predicar su doctrina. Yo lo ayudé económicamente, para que fuera a Santiago, a tener una entrevista con el obispo mayor de la Iglesia Católica. No fue recibido. Tuvo contacto con los Lamas, tampoco, porque en el Tíbet había una revolución con los chinos y el Lama está en exilio para el lado de China, allá estaba. Entonces Soto decidió irse al Perú. Yo acá, lo único que hice señor, fue darle una ayuda a este hombre que, incluso, Él escribió en sus libros mi persona. Cómo fue mi conducta, cómo lo ayudé y todo. Sinceramente, yo me siento un poco preocupado de nuestro futuro que se nos viene encima, porque hay cosas inexplicables. ¡Ah! mire, nadie va a creer esto: Que este hombre ha tenido contacto con seres extraños de otro mundo, que vienen de un sector que se llama Ganímedes…. Ganímedes es una luna que está en Júpiter, y en Júpiter hay gente igual que nosotros, seres humanos igual que nosotros. Ellos manejan naves espaciales y están recorriendo el mundo desde hace miles de años atrás. Los platillos voladores se hablan de la época antes de la Biblia, hablan de las naves de fuego, habla de muchas épocas atrás. Yo creo que se nos viene algo encima, la humanidad aún no se da cuenta de lo que está encima. Estados Unidos ha ocultado, en el área 51, un lugar donde tienen los platillos voladores que chocaron. Y tienen gente igual que nosotros escondidas. Lo que quieren ellos es saber la tecnología que tiene esta gente. Esto es todo lo que podría hablar. El señor Soto fue un hombre que vino del espacio, eso es todo lo que podría decir.
—Señor Thenoux, una inquietud con respecto a los planos que Él escribía. ¿Usted lo vio escribir directamente?, ¿cómo lo hacía, nos podría narrar?
Antonio Thenoux: Mire, el Señor Soto se amanecía escribiendo dos rollos completos. Escribía en forma telepática, incluso hay un video que fue publicado por un doctor [Elías Gonzales] que vino de Lima, y se hizo tira [derribó] la muralla donde Él dejó los mensajes de la Tierra. El caballero que está aquí estaba presente cuando se hizo tira la muralla. Entre todos los hermanos, de ellos, botaron la muralla, con autorización mía, y sacaron fotografías de lo que Él dejó. El mundo ha tenido varias transformaciones. [Nota: La muralla derribada es la segunda muralla, construida paralela a la primera muralla. En la primera muralla, intacta, es donde se encuentran los dibujos dejados por Alfa y Omega en casa de Antonio Thenoux].
—¿Usted leyó esos planos que el Alfa y la Omega escribía, digamos en su hogar?
Antonio Thenoux: No, lo que más me interesó a mí, fue los dibujos de los platillos voladores que Él tenía en sus manos, que viajaban con energía solar. Tenía una tecnología que no tiene nada que ver con lo que estamos viendo nosotros. El metal, que tienen los platillos voladores, no hay en esta Tierra, es un compuesto de titanio, es un metal muy duro, y además, la gente que viaja en esas naves son gente igual que nosotros, igual, con la única diferencia que hay dos tipos de gente que viaja en las naves, una que viene de otro planeta, esa gente no tiene orejas, tienen ojos igual que los caballos, tienen otra estructura de piel, su alimentación es vegetariana, no son gente comunes, y los otros hombres que vienen, de las naves espaciales, son gente igual que nosotros que viven en Ganímedes.
—¿Usted también sabe algo sobre la ciudad de Arica? Porque hay planos donde se menciona a la ciudad de Arica. No sé si le comentó algo sobre esta ciudad, sobre su futuro.
Antonio Thenoux: Mire, Arica está condenada a sufrir muy pronto un gran cataclismo que la gente no está preparada. Arica, en el año 1860, 1862, hasta el año 1900, antes de la guerra del Pacífico, aquí ha habido grandes terremotos, el mar ha llegado hasta los mismos cerros, incluso llegó el mar hasta la iglesia de San Marcos. Arica ha sufrido grandes cataclismos, porque nosotros estamos viviendo muy cerca de zonas volcánicas, cerca de nosotros tenemos más o menos como cinco volcanes que están tranquilos. Frente a Arica, a 200 millas, tenemos un volcán submarino.
—¿Y le comentó algo?
Antonio Thenoux: Me anunció que Arica iba a tener un cataclismo.
—En los planos, justamente, se menciona —en una parte— de que un maremoto parece va a hacer estragos.
Antonio Thenoux: No, el cataclismo yo creo que va a venir por lo que Él escribió. Porque todo lo que ha escrito este hombre, se ha cumplido al pie de la letra —¿me entiende? — Porque en esa reunión, de las 14 personas aquí en Arica, lamentablemente todas esas personas han fallecido. El único que posiblemente podría haber hablado algo, ha sido el secretario de la notaría, era don Manuel Díaz, y yo creo que ese caballero desapareció, porque no se sabe dónde está. Don Carlos Díaz Dorado falleció en Málaga, el profesor de la universidad. Ah, todas las personas que estuvieron en esa reunión murieron en distintas cosas extrañas —¿me entiende?
—Alguna anécdota que usted tenga de Luis Soto, el Enviado del divino Padre Eterno, que es para nosotros. Una anécdota, algo que le quede en la memoria, digamos de Él.
Antonio Thenoux: No. Porque la conducta de Soto fue al lado mío, más que todo yo fui un hombre humano, como todos los seres que tratan de ayudar al prójimo. Soto colaboró conmigo, me ayudó a trabajar, era un hombre bastante empeñoso. ¿Qué es lo que pasa? Es que Él tenía el deseo de viajar hacia el Perú, y de ahí quería viajar al Tíbet, que era muy difícil llegar al Tíbet, porque el que manda el asunto de los Lamas está en la China. Usted debe comprender que el Tíbet fue invadido por los chinos.
—Si pues. Señor Thenoux, infinitamente le agradecemos por su participación. Esto va ser un reportaje que va a ser transmitido, no solo en Perú, sino en diferentes partes del planeta. Quisiéramos sus palabras de despedida, digamos un mensaje. ¿Qué nos podría decir usted? Han pasado los años, desde que usted conoció a Luis Soto. ¿Qué concepto tiene usted ahora? Ya en Lima, Perú, somos cantidad, y esto se va multiplicando más. No sólo en el Perú, sino en diferentes partes del mundo. También usted parece que se menciona en algunos planos. He leído el nombre de Antonio como en 4 ó 5 rollos, algo así.
Antonio Thenoux: Señor, ¿quiere que le dé una explicación exacta, qué pasó con el señor Soto? Cuando el señor Soto estuvo en el período vegetal, en los hospitales —entiende usted— cuando uno está en un hospital uno queda muerto ¿es así o no? Alguien se apoderó de ese cuerpo, ¡¡Alguien!! Porque el Señor Soto volvió con una personalidad extraordinaria. Volvió del más allá, y que nadie tiene una explicación. Porque los mismos jefes de la Armada Chilena, no tuvo explicación… los psiquiatras. Soto fue declarado loco en la Armada Nacional de Chile. Él recibía una pequeña pensión. Él, según decía, que radicó un tiempo en Tocopilla, pero no hay familia de Él. No tiene familia el Señor Soto. Es un hombre que, yo mismo, con todos los conocimientos que tengo, y la edad que tengo yo, algo pasó con el Señor Soto. Él volvió nuevamente a su vida normal, pero con otra personalidad, con una personalidad inteligente, un hombre —oiga— que no tiene explicación. Y le puedo decir esto, porque todos sus mensajes, todos sus mensajes que Él dejó, se han cumplido al pie de la letra.
—A nombre de la Hermandad del Cordero de Dios de Lima, Perú, le agradecemos infinitamente por estas narraciones que usted ha hecho, que para el futuro son documentos importantísimos. Porque en la Revelación del Cordero de Dios, se menciona, de que ejércitos de investigadores vendrán a investigar los lugares donde estuvo el Cordero, donde escribió los rollos, y usted no se imagina, pues esto que está haciendo es historia. Le agradecemos, y esperamos que en el futuro todo sea mejor para todos. Pienso que el futuro se puede cambiar, depende de nosotros, depende de nuestros actos.
Antonio Thenoux: Señor, le voy a dar una explicación, algo increíble. Mi hijo está de testigo: Una noche estaba viendo televisión yo. Primero, en mi casa apareció una luz, jugaba la luz dentro de mi casa, como dejándome un mensaje. Luego, miro yo el televisor, y aparece un cuadro de esta estatura. Se veían cosas relacionadas con la época de los egipcios. Se veían cosas raras que yo mismo no me explicaba. Las luces jugaron durante 22 días conmigo, en mi casa. Un día, salgo para afuera, y me encuentro acá con una nave espacial, aquí arriba. Un disco volador estaba encima de mi casa. Y nadie va a creer esto señor, en mi casa, usted no se imagina lo que me tocó ver. Las luces jugaban y yo decía: ¿Quién estará jugando conmigo? Yo miraba para afuera, y no había nadie a las 10 de la noche, y las luces jugaron conmigo durante 22 días, como dejándome un mensaje. Todas las luces iban, a las fotografías mías, jugaban, así jugaban. Yo salgo para afuera, la luz me seguía. El animal que tenía yo, el perro, arrancaba. Las luces aparecían acá, era una luz que venía como mandado, como una especie de… no. Yo no entiendo señor, como un láser, pero en dibujo. Ah, estuvieron 22 días en mi casa. Yo conversé con personas y nadie me dio una explicación. ¿Qué es lo que pasó en mi casa esos días? Los 22 días.
[En esos momentos Raúl Thenoux, hijo de Antonio Thenoux, interviene]
Raúl Thenoux: Fuiste a conversar con el jefe de Entel.
Antonio Thenoux: Yo fui a hablar con el jefe de Entel, con los ingenieros. Hablé con mucha gente, y mucha gente no me creyeron. Se lo juro, que me tocó ver una experiencia, que nadie la ve. Yo puedo jurar ante la Biblia acá, lo que me tocó ver. Las luces estuvieron 22 días. Yo me sentaba frente a mi televisor, y salían las luces, salía un cuadro, era igual que en Egipto, hay una serie de signos, era exactamente igual. Nadie puede haber jugado conmigo aquí, pero la luz apareció en mi casa.
—Usted joven o señor Raúl ¿Tuvo la oportunidad de conocer a Luis Soto?
Raúl Thenoux: Sí, tuve la oportunidad, felizmente, de conocerlo.
—¿Podría narrarnos con sus palabras algo?
Raúl Thenoux: Claro, en oportunidades, a veces cuando Luis Soto descansaba, me tocaba ir a ver lo que hacía, cómo se encontraba, si estaba bien de salud o mal de salud, en fin. Pero Él tenía una especie, así como un sueño y una alegría interna, como si estuviera en contacto con nuestro Padre Celestial. Una alegría muy hermosa que tenía. Nunca fue irrespetuoso, todo lo contrario. Para mí fue una persona que siempre mantenía una armonía. El anunció golpe de estado en este país. Anunció lo que iba a pasar en Santiago. Siempre decía: Va a pasar algo grande, en Santiago va a pasar algo grande… Todo sucedió.
Antonio Thenoux: Porque fue la misma fecha.
—¿Usted cuántos años tenía?
Raúl Thenoux: Yo tenía 16 años. 16 años, era ya prácticamente un adolescente. Claro, estoy en todo uso de razón.
—¿Algún recuerdo, algo que usted tenga de Él?
Raúl Thenoux: Ojalá me estuviera viendo el hermano Soto, mis saludos para Él. Porque yo estoy seguro que está vivo.
—Así es, nosotros también sabemos que está en la China Popular, pero como es el Enviado del divino Padre Eterno, está en todas partes.
Raúl Thenoux: Claro. Y hablaba muchas cosas, muchas cosas hermosas. Entre paréntesis, siempre los aborrecía a los militares, a los militares, no sé, y eso fue antes del golpe de estado. Y fue una persona qué en su conducta, su forma de ser, respetuosa toda. En verdad una persona muy especial para mí.
Antonio Thenoux: Le voy a contar una cosa más. El Señor Soto me ayudó a construir esta casa —entre para adentro, por favor—. Él me ayudó a construir esta casita. Él construyó su casita en esos años. Este es el lugar donde aparecían las imágenes [señala la pared de su casa], de esas señales que me llegaron. Yo me sentaba acá [señala un sillón frente a su televisor] y a las 9 de la noche empezaba a llegar los mensajes.
—¿Qué pensaba cuando esto sucedía?
Antonio Thenoux: Yo realmente estaba asustado, porque salí para afuera y me encontré con una nave espacial a gran altura.
—¿A la altura de su casa, digamos arriba?
Antonio Thenoux: Sí, fue una nave espacial.
—¿Era grande?
Antonio Thenoux: Se calcula que tenía más o menos un diámetro de unos 40 metros.
—Y cuando usted lo vio, ¿cómo reaccionó?
Antonio Thenoux: Mire, yo pude observar. Porque la gente de Arica a esa hora no se dieron cuenta, pensaron que se trataba de otra cosa. Mi nuera, a las 2 de la mañana, encontró una nave espacial cerca de la casa. Increíble para el resto. No, yo puedo decir la verdad, por la edad que tengo yo no puedo mentir.
—Qué experiencia la que le tocó a usted vivir. Imagínese, tener a un ser divino, prácticamente tenerlo en su casa. Todas esas manifestaciones son como premios.
Antonio Thenoux: Yo le voy a dar una explicación. Nosotros somos gente que hemos sufrido mucho de una guerra mundial. Yo soy hijo de francés, mi familia arrancada de la guerra, he llegado a Chile. Yo, a toda una persona, yo le doy la mano, porque yo he recorrido 8 países.
—¿Y cómo así es que usted llegó a Arica?
Antonio Thenoux: Arica me gustó mucho, cuando pasé en el barco acá —hace 45 años atrás— pasé con el barco que se llamaba Marco Polo. Yo iba con destino al extranjero, y Arica me gustó, porque había unos italianos que me hablaron mucho de Arica, que era fácil ganar plata aquí, y fácil trabajar. Y como en el extranjero es muy difícil ganar, volví y me quedé aquí en Chile. Soy chileno, tengo mi familia, tengo nietos, tengo mi mundo acá.
—¿Cuántos hijos tiene usted?
Antonio Thenoux: Tengo un solo hijo, otro se me murió. Experiencias inolvidables.
Raúl Thenoux: Experiencias inolvidables, más que todo por lo que anunció. Todo se está cumpliendo, todo lo que Él habló sobre los platillos voladores. En este momento se están viendo, sólo que la gente, porque acá en este mundo —tal como estaba diciéndole al hermano [Ángel López] — acá en Arica, especialmente el chileno, tiene la muy mala costumbre de ser burlesco. Entonces, no hubo un margen de respeto hacia el hermano Soto. Todo lo contrario, hubo un margen de reproche, pero increíble. Ahora, ellos son los que se burlaron de su misma ignorancia. Entonces, lo que yo tengo bien claro, es todo lo que anunció. Anunció también la pronta venida de los discos voladores, la bandera mundial, los grandes dibujos. Yo lo veía. Lo que más me extrañaba del hermano Soto es que toda la noche escribía los planos.
—¿Usted lo vio escribir?
Raúl Thenoux: Yo lo vi escribir. Empezaba a las 7 de la tarde y eran las 7 de la mañana, y el hermano no tenía cansancio, no descansaba, y tenía un breve reposo a esa hora, como la una de la tarde. Porque si uno se pone a trabajar a esa hora, lógicamente tiene que recuperarse. Entonces, tenía una habilidad tremenda, o el Padre Celestial lo estaba ayudando para narrar lo que está sucediendo, porque estas cosas están sucediendo actualmente, el asunto de los discos voladores. Y a mí me ha tocado ver discos voladores, lo he visto. Acá, una vez estábamos presentes varias personas, cuando vimos un gigantesco disco volador en pleno día solar —acá— color blanco, que pasó más o menos a esta altura. Por allá, por todo este lado.
Antonio Thenoux: Ah, le voy a contar una cosa muy interesante. Cuando hubo una reunión en esa época, el día 12 de Febrero del año 1970, estaba un señor que se llamaba Oswaldo Osa, perteneciente al Servicio de Inteligencia del ejército de Chile, y estaba aquí en Arica. Él fue a meterse a la reunión a ver de qué se trataba. Pues éste caballero, cuando terminó la reunión —era un gordo que pesaba 130 kilos, era tipo fanfarrón— él dijo: este hombre está loco. Pues lo que le pasó a él fue lo siguiente: A los 20 días él tuvo que ir a la cordillera —porque a todos los pueblos cordilleranos les estaban colocando radios a los carabineros, para comunicarse con Arica— porque se temía, en Arica, que podía venir algo raro. Pues cuando él venía de regreso, con 4 oficiales del ejército —yo estaba en Defensa Civil en esa época, mi hijo también— el vehículo venía en una pampa. Pues apareció un disco volador y levantó el vehículo. Lo levantó a 25 metros así. Jugó con el disco volador, el disco volador jugó con el jeep donde iban los militares. El señor Oswaldo Osa —el gordo— fue tanta la impresión que tuvo, que se dejó caer del jeep, y cuando él se levantó, su ropa estaba llena de excremento. El susto fue tan grande que le pasó algo terrible. Cuando llegó a la Defensa Civil, él no quería hablar con la prensa. De vergüenza se fue a lavar y después hizo una declaración: Efectivamente, el disco volador existe —dijo— me pasó algo muy terrible —decía el guatón de burlesco—. Porque se burlaba de todo el mundo ese caballero, porque era jefe de Defensa Civil, comandante, todavía. Y de ahí empezó a tener problemas, porque las 14 personas que hubieron en esa reunión, distintas personas, sufrieron distintos problemas, que se burlaron del señor Soto. El psiquiatra se volvió loco, nadie va a creer eso, el que quiso hipnotizar al señor Soto. El señor Oswaldo Osa, de inteligencia, también tuvo pánico, porque ver que una nave espacial lo levantó, al jeep, y lo dejó caer en la altura. Eso fue muy comentado dentro del ejército. Incluso acá, en la cordillera, desapareció un oficial del ejército. Y cuando volvió —cuenta él— que fue secuestrado por platillos voladores.
Raúl Thenoux: Papi, ese señor conversó contigo.
Antonio Thenoux: Claro, cuando lo secuestraron… Y a ese hombre lo llevaron a Santiago, a una clínica psiquiátrica, porque los militares creyeron que estaba loco. Porque él cuenta la experiencia, que estuvo dentro del disco volador. Porque durante el tiempo que él desapareció, la barba le llegó hasta acá [señala el pecho]. Hay cosas que usted no se imagina. La única persona, que ha quedado del grupo de esa reunión, es mi persona. Todos los demás murieron, las 14 personas del año 70, del 12 de ese mes. Ahí tiene usted.
—Y cuando Luis Antonio Soto debió irse al Perú, ¿cómo es que se fue? ¿qué le dijo a usted?
Antonio Thenoux: No. Él me dijo que tenía intenciones de irse al Perú a predicar su doctrina, y se llevó todos sus planos. Yo tuve que desarmar su casita y levantar la muralla, pero respeté la muralla, construí otra muralla al lado de esa. Y cuando el hermano vino para acá, a pedir echar abajo la muralla, yo no tuve ningún problema. Aquí, creo que el doctor [Elías Gonzales] tiene toda la filmación de lo que se dejó escrito en la muralla. La muralla mide, más o menos, como 10 metros de largo donde dejó eso. Vamos al lugar donde estuvo el señor Soto… Desde aquí hasta acá tenía el señor Soto una pieza, y tenía su mesa para escribir todos los rollos que Él hacía. En la muralla colocó el signo de la oveja, luego el mundo, con sus grandes cataclismos que ha tenido, y otros mensajes más que está acá. Esta muralla, se derribaron, con el objeto de sacar las placas [fotos] entonces tuvimos que hacer tira a toda esa muralla y hacer el reportaje.
—¿O sea, la pintura está detrás?
Antonio Thenoux: Detrás, la pintura del señor Soto está atrás.
—¿Y aquí estaba su habitación, como usted lo dice?
Antonio Thenoux: Claro, acá vivió Él.
—¿Qué tiempo estuvo acá?
Antonio Thenoux: Estuvo como 2 años. Hasta el 72, sí. La misma cultura, a Soto, no le dieron una oportunidad, una oportunidad de ayuda. La masonería se rió de Él. Y yo sé quiénes son los masones. Los rosacruz, es un grupo de gringos que andan investigando religiones, investigando cosas extrañas del mundo, lo único que les interesa es la plata, igual que los mormones. Y para qué hablar de los demás, pues… Usted es un hombre demasiado joven, me gusta lo que hace usted, yo he estado en Lima en varias ocasiones, conozco Lima. Le salvé la vida a un millonario en Lima, nadie va a creer eso…
—¿Esta que avenida es?
Raúl Thenoux: Esta es Barros Arana.
—Usted específicamente nos podría decir qué labores desempeñaba Luis Antonio Soto Romero, mientras trabajaba aquí con su Padre.
Raúl Thenoux: La labor —más que todo— en esos tiempos, mi Padre se dedicaba al asunto de la compra-venta de chatarra, de cobre. Y Él más que todo trabajaba como empleado de confianza. Y otra cosa más, que no se le trataba así como a los otros de ¡Oye!, no. Él trabajaba a su conciencia.
—Nos podría contar algo acerca de este lugar, ¿cómo era antes cuando usted tenía 16 años?
Raúl Thenoux: No estaban las palmeras, para comenzar. Oye, las palmeras fueron creciendo divinamente.
—¿Ah sí?
Raúl Thenoux: Claro.
—¿O sea, estaban, digamos, chiquitas?
Raúl Thenoux: Chiquitas. Las palmeras estaban así. Yo le voy a mostrar cómo estaban las palmeras…
—A veces hay cositas que quedan…
Raúl Thenoux: Lo mismo, exactamente, lo mismo de la narración.
—Gracias.
CIENCIA CELESTE PERÚÚ

Antonio Thenoux Rivera (22-11-1932) quien en 1970 él alojó al divino Maestro Luis Antonio Soto Romero. Foto tomada el 5 de diciembre de 1970 a la edad de 38 años. (Crédito: Raúl Thenoux Mena)
Entrevistas a Raúl Antonio Thenoux Rivera (†)
Arica, 2012
Por el hermano Luis Paúl
La entrevista a Antonio Thenoux Rivera (nieto del inmigrante francés Jean Baptiste Thenoux Burles), se hizo en su casa, sito en Av. Barros Arana 2341, Arica, aunque con varios contratiempos pues había tenido una operación que le dificultaba un poco movilizarse. Sin embargo, y pese a la poca disposición, tuve que insistir pues faltaban datos que ayudarán a las futuras investigadores. Antonio Thenoux conoció al divino Maestro, Luis Antonio Soto Romero, desde febrero de 1970 y por un lapso de año y medio a dos años.
Antonio Thenoux: La gente no lo toma en cuenta a uno. ¡Olvídese!, cuesta mucho entrar a una parte. Yo le estoy haciendo un favor a usted por recibirlo en mi casa porque a mí no me gusta hablar de ese tema. Soto estuvo viviendo en mi casa con nosotros, lo ayudamos. Todo terminó. Yo sé que este mundo en que vivimos es diferente. Usted tiene que empezar en Talcahuano.
—¿Talcahuano?
Antonio Thenoux: ¡Claro! Raúl [su hijo] le puede dar una información. Cuando estuvo en Lima, allá hizo una declaración, allá en Lima. Llegó un señor y se llevó todos los documentos de Alfa y Omega a Lima ¡Todo!
—¿Qué documentos?
Antonio Thenoux: Los que yo tenía acá.
—¿Qué documentos eran?
Antonio Thenoux: Documentos que el tiempo que Él estuvo conmigo acá. Él quería tener todos esos documentos. Incluso en Lima salió un reportaje mío en un diario en Lima, ahí salía mi foto donde dice: Acá está el señor Thenoux… de Alfa y Omega. Yo explico todo como fueron las cosas oiga. A muchos peruanos no le agrada la forma como yo hablo. Acá no fue bien recibido. Usted va a ir a cualquier parte y le van a pedir documentos. De solo, solo con que usted es peruano no lo van a recibir. ¡No! El chileno es muy j…
—¿A quién le puso Pipila?
Antonio Thenoux: ¿Ah?
—Pipila a quien le puso, ¿a Patricia?
Antonio Thenoux: Era una cocinera que había acá. ¿Por qué?
—Porque en una entrevista hablaron de Pipila, una mujer. No sé si era vecina. ¿Se llamaba Patricia? ¿Una mujer estuvo acá?
Antonio Thenoux: Soto nunca se conoció que tuvo relaciones sexuales con esa mujer o no.
—¿Qué tiempo estuvo?, ¿a qué edad fue?, ¿no sabe?
Antonio Thenoux: No. Lo único que hablo yo es del año 70, nada más. Cuando lo conocí en la universidad, nada más.
—El sacerdote de la universidad Agustín Sánchez, ¿estaba presente entre los 14 o no?
Antonio Thenoux: Creo que sí.
—¿No está seguro? No se acuerda…
Antonio Thenoux: No. Pero yo le voy a decir una cosa. ¿Cuál es su interés suyo de buscar todos esos antecedentes? Joven, deme su explicación, ¿qué es lo que busca usted?
—Hacer una biografía más o menos completa.
Antonio Thenoux: Muy difícil. Porque va a tener que tener mucha plata usted para poder viajar. Primero va a tener que buscar la raíz: Talcahuano, donde Él estuvo hospitalizado. Talcahuano es una base militar que hay ahí…
—¿Un hospital?
Antonio Thenoux: Talcahuano es un puerto grande, tan grande como Valparaíso. Ahí hay astilleros, ahí fabrican barcos, hay hospitales modernos. Desde ahí usted tiene que empezar a investigar, en una clínica que tienen los marinos. Los marinos tienen clínica psiquiátrica. Hay una clínica que se llama Hospital Almirante NEF. Si usted va allá no lo van a tomar en cuenta a usted. El chileno tiene una costumbre de mirar de donde viene uno. ¡Documentos! Si usted pertenece a un (ininteligible).
[Al parecer, y según anteriores entrevistas, Thenoux menciona reiteradamente Talcahuano porque el divino Maestro, después del golpe sufrido en un barco, habría sido trasladado a un hospital de Talcahuano y luego trasladado al Hospital Almirante NEF, hospital que cuenta con servicio de psiquiatría. Es posible que en el hospital Almirante NEF lo hayan declarado loco]
Antonio Thenoux: Un 24 de diciembre Él estaba así. De repente movió la cabeza, movió su cuerpo, empezó a hablar, empezó a mover todo su cuerpo. ¡Los médicos corrían a verlo! (ininteligible) que a ese hombre lo tenían en estado vegetal y Él ya estaba volviendo, la circulación de la sangre, todo funcionaba. Entonces le preguntaron a Él. Él lo único que hablaba sobre cosas (ininteligible) entonces los médicos lo declararon loco.
—¿Loco?
Antonio Thenoux: Loco.
—Por lo que hablaba.
Antonio Thenoux: ¡Claro!
—En dónde, ¿en Santiago o en el hospital…?
Antonio Thenoux: En el sur, en el hospital de (ininteligible) en el sur, Talcahuano.
—¿Talcahuano o Almirante NEF?
Antonio Thenoux: Allá en Talcahuano. No sabían de qué se trataba. Pero los médicos mismos… Yo he conversado mucho con los médicos. Acá en Arica yo he conversado mucho con los médicos de mi salud, cómo es. Es muy posible que uno pueda perder el conocimiento, puede quedar en estado vegetal y volver. Alguien se quedó con el cuerpo del señor Soto.
—¿Con su cuerpo?
Antonio Thenoux: ¡Claro! Un espíritu de adueñó de su cuerpo. ¿Como Él sabía tantas cosas? Era muy interesante a los señores… (Luego…) Mucho frio. Mucho viento. Me cortaron la pierna a mí pues, una… Es que tengo una enfermedad, diabetes… la sangre.
[Se refiere a una operación de tejido. Se acomoda, se abriga y se pierde el hilo de la conversación]
—¿A usted le contó como consiguió el Corderito de Plata?
Antonio Thenoux: No.
—Nunca le contó.
Antonio Thenoux: Nunca.
—En una joyería Ondania, ahí lo compró.
Antonio Thenoux: Él lo que tenía interés conmigo, que todas las semanas le diera plata, yo le pagaba su sueldo, fuera de la comida que Él comía acá Él tenía su sueldo, entonces con eso compraba las cartulinas para escribir. Quería plata para viajar. Qué se yo. No crea usted que Él se financiaba conmigo. Nadie lo ayudó económicamente.
—¿Sabe otro trabajo que haya tenido en Santiago o Arica?
Antonio Thenoux: No. Lo único que sé es que este hombre había sido marino, tuvo un golpe en la cabeza y volvió. Hay algo que me llamó la atención a mí. El hombre cayó, se golpeó la cabeza y quedó en estado vegetal.
[Se levanta y busca periódicos en una cómoda]
Antonio Thenoux: Parece que no sé donde lo dejé.
—¿Eran los periódicos?
Antonio Thenoux: Los periódicos. Vinieron un (ininteligible) que estaban haciendo un reportaje. No está. Tengo que buscarlos. Tiene que estar en los archivadores. Es muy difícil encontrarlos. Tengo que buscarlo. Ha venido tanta gente sobre el tema de Alfa y Omega. No es únicamente usted, ha venido gente de Santiago, se han enterado mucho de este tema —sobre todo de los platillos voladores—, de Santiago. De Lima han venido varios más.
—¿De Santiago?
Antonio Thenoux: De Chile y de Lima. Vamos para adentro, vamos al escritorio, no puedo andar casi, vamos a salir un rato.
—Ya.
[Lo ayudo a movilizarse]
Antonio Thenoux: Gracias.
[Luego de apagar la cámara para ayudarlo a salir, narra como levantó un ovni a un militar llamado Oswaldo Osa. Enciendo de nuevo la grabadora]
—¿Qué distancia?
Antonio Thenoux: Lo levantó como 20-30 cm., así [muestra la altura con su mano]. Entonces, él miro hacia arriba y vio que había una nave espacial que estaba jugando con ellos. Entonces, fue tan grande el susto que tuvo que se hizo popó en su propia ropa. Cuando llegó a Arica el señor tuvo que irse al hospital.
—¿Psiquiátrico?
Antonio Thenoux: ¡Claro! Esto fue muy comentado. Que él, el jefe se Servicio de Inteligencia, había tenido un encuentro con los platillos voladores. Había un señor acá que trabajaba en la General Motor, el que manejaba el vehículo. Él contó todo como fue la historia. Pero habían cuatro ahí, cuatro militares. En esa misma fecha se perdió un militar en la cordillera. Resulta que salió una patrulla militar a recorrer la cordillera, uno de ellos se perdió y lo encontraron a la vuelta de dos o tres días con la barba así, hasta acá [muestra con su mano el pecho].
—¡Hasta acá!
Antonio Thenoux: Sí. Los platillos voladores lo secuestraron. Nadie va a creer esto. En los diarios salieron. Tengo que buscar los papeles de esa época, yo tenía los diarios.
—¿Tiene o tenía?
Antonio Thenoux: De los platillos voladores yo tenía los papeles [periódicos], pero para eso necesito un día, dos días en buscarlos. Yo debo tener muchos de esos. Igual que mi hijo. Mi hijo tenía todos los antecedentes de Alfa y Omega.
[Al parecer ha guardado los periódicos de Oswaldo Osa, del militar al que le creció la barba y muchos periódicos sobre ovnis. Aunque no mencionó los nombres de los diarios, tampoco si fueron de circulación nacional o local, la fecha aproximada de lo sucedido a Osa y al militar al que le creció la barba debe ser febrero de 1970]
—¿Se iba a entrevistar con un obispo en Santiago?
Antonio Thenoux: ¡Claro!
—Con quién, ¿sabe el nombre?
Antonio Thenoux: No.
—¿Y se entrevistó o no?
Antonio Thenoux: Se entrevistó, pero ¿qué es lo que pasó?, no lo ayudaron.
—¿Él salía a la calle con sus rollos?
Antonio Thenoux: Sí.
—¿Cuántos?, ¿todos o unos pocos?
Antonio Thenoux: No. Salía (ininteligible) conversando con la gente.
—Y les enseñaba.
Antonio Thenoux: Les mostraba las cosas que Él estaba haciendo. Hablaba de los platillos voladores, todas esas cosas. Mucha gente se interesaba en la conversación de Él pues.
—¿Usted ha visto ovnis?
Antonio Thenoux: Muchas, muchas veces. Yo he estado en el desierto trabajando, he visto… Mire, el hombre [Oswaldo Osa] que se burló tanto del señor Soto dijo que era un loco. A ese hombre la pasó una (ininteligible). Como era del Servicio de Inteligencia andaba metido en la cordillera porque Chile tenía problema con los peruanos, entonces, en la junta de adelante de los (ininteligible) regalaron una radio a todos los colegios, unas radios portátiles (ininteligible), porque se pensó siempre que el Perú iba a atacar a Arica. Entonces, el señor este iba en un jeep, pasó por un desierto, de repente el vehículo —el jeep en que iba— se paró, miró para arriba y había una luz grande.
—¿Luz?
Antonio Thenoux: Luz.
[Hubo alguna interrupción]
Antonio Thenoux: ¡Ah!
—¿Él estuvo viviendo acá en la calle Azolas
Antonio Thenoux: Acá vivió, en este sitio.
—No, pero también se fue a Azolas.
Antonio Thenoux: No. Siempre estuvo acá, siempre.
—¿Y todo el tiempo trabajó con usted?
Antonio Thenoux: Sí. Pero Él tenía amigos acá pues.
—¿Vecinos?
Antonio Thenoux: Vecinos que les gustaba escuchar. Había un señor que murió. Deje acordar el nombre… ¡Ah!, don Manuel Gárate.
—¡Ah, Garate!
Antonio Thenoux: Don Manuel Gárate. Y luego siguió en su casa y ahí le hizo unos dibujos a Él. A Él le gustaba salir, no pasaba acá. Conversaba con toda la gente acá. Algunos lo trataban bien, otros decían: Este gallo está loco. Pero Él comprendía que si uno habla de un tema tan delicado, que son los platillos voladores, la gente lo toma como loco a uno, ¿es así o no? Hay ciertas conversaciones que hay que tener mucho cuidado en conversar porque no se puede hablar de estos temas.
—¿Él tenía un Corderito de Plata?
Antonio Thenoux: Sí. Un Corderito tenía.
—¿Nunca lo sacaba?
Antonio Thenoux: No
—Él tenía a su cargo trabajadores?
Antonio Thenoux: Nunca. ¿Él que es lo que hacía acá?, ¿qué hacía?, me cuidaba.
—¿A usted?
Antonio Thenoux: ¡Claro! Porque yo estaba trabajando construyendo galpones acá, y la gente acá en Arica… A Él lo tenía como un cuidador, como un sereno para que no me robaran.

Propiedad-vivienda de Antonio Thenoux en el año 2012. Nótese los carteles de arrendar galpones. En Chile arrendar galpones significa alquilar espacios industriales, talleres mecánicos, depósitos, etc. (Crédito: Luis Paúl)
—¿Él era de confianza?
Antonio Thenoux: El hombre de confianza. Es igual que yo lo contrato a usted y le digo: Usted tiene que cuidarme. Usted tiene que cuidar que es lo que pasa en mi sitio.
—¡Ah! Y Él cómo se hacía llamar, ¿Soto?, ¿Luis Soto?, ¿cómo?
Antonio Thenoux: Don Luchito Soto. Luchito.
—¿Ustedes le decían Luchito?
Antonio Thenoux: Don Lucho. Aquí se le trató bien.
—Sí. Si tengo entendido. ¿Él no tenía familia en Tocopilla?
Antonio Thenoux: No.
—¿No sabe?
Antonio Thenoux: No.
—Porque en Tacna me dijeron que Él tenía dos hermanas. Él había contado que tenía dos hermanas mayores. ¿No sabe?
Antonio Thenoux: No. No tuvo familia. Soto no tuvo familia.
—A partir de los doce años se fue de su casa…
Antonio Thenoux: No puedo decir nada porque Soto llegó a Arica y lo conocí en la universidad. Y ahí comenzó la historia. En esos días hubo una reunión y yo me lo traje para acá, porque no tenía donde dormir y donde comer. No tenía plata.
—¿Esta foto quién la tomó?
[Le muestro un libro con la foto en blanco y negro de él y el divino Maestro juntos. Se demora en observar sin lentes, luego responde sorprendido]
Antonio Thenoux: ¡Soy yo pues!
—Pero, ¿quien tomó esa foto?
Antonio Thenoux: Mi hijo. Soto estaba con ropa de trabajo.
—Su uniforme de trabajo.
Antonio Thenoux: Sí. Y yo vestía así porque era época de verano. Estaba muy bien el trabajo.
—¿Tiene la foto original?
Antonio Thenoux: No. La llevaron para Lima. Todas las fotos las llevaron para Lima y no las regresaron.
—No las han devuelto…
[Se lamenta diciendo no con la cabeza]

Antonio Thenoux junto al divino Maestro Luis Antonio Soto Romero. Nótese el uniforme de trabajo y guantes del divino Maestro quien trabajaba separando las distintas clases de metales, además que hacía las veces de sereno allí. Foto tomada en casa de la familia Thenoux el 5 de diciembre de 1970, cuando el divino Maestro estaba 10 meses alojado allí. (Crédito: Raúl Thenoux Mena)
—Se fue de su casa. ¿Se despidió en la mañana, en la tarde?
Antonio Thenoux: No podría decirlo. Lo único que sé es que Él preparó sus cositas y se despidió de mí. Eso sí, yo tuve que darle plata para lo de los pasajes, para todos esos gastos.
[En eso entra su nuera al cuarto, la que me había hecho pasar. Luego se retoma la conversación]
Antonio Thenoux: Ahí había unos curas, gente, y andaba trayendo unos…
—Rollos.
Antonio Thenoux: Unos rollos andaba trayendo, y Él lo único que quería era una ayuda económica. Escúcheme: En esa reunión todos se la negaron. Escuche eso, escuche una cosa: Nadie lo ayudó en Arica, todos hablaron que el señor Soto estaba loco. Yo fui el único hombre que lo tuvo en su casa. Lo ayudé económicamente para que Él siguiera en esto hasta que Él se fue a Lima. De ahí en Lima supieron toda la historia mía y vinieron a buscarme a mí, querían llevarme a Lima. Yo no pude viajar a Lima porque estaba enfermo. Mi hijo fue, tuvo una entrevista y más incluso. Hay un diario escrito… Acá en Arica no va a conseguir nada usted. Es la única parte donde el señor Soto vivió con nosotros fue acá. Incluso la muralla donde Él escribió se hizo tiras, sacaron fotografías y todo fue llevado a Lima, todo el reportaje, porque vino un doctor para acá. Vino… creo que vinieron tres personas de Lima trayendo plata para investigar, estuvieron 15 días acá en Arica hasta que se fueron pues. Eso es lo único que le puedo decir joven. Usted está recién empezando a vivir este mundo. El señor Soto habló cosas que iban a pasar durante un cierto periodo de años.
—Él cuantas veces viajó a Santiago de Chile, ¿una, dos, tres veces?
Antonio Thenoux: Él fue una. Después tuvo una reunión con los Lamas. Fue una con los Lamas.
—¿Otra vez fue o ya no?
Antonio Thenoux: No, no supe más de Él. Lo único que se es que Él se fue a Tacna y allá formó una secta.
[Nota: El divino Maestro nunca formó una secta. Son los hermanos quienes forman grupos pese a su advertencia divina de no formarlos]
—¿Él tenía familia en Tocopilla?
Antonio Thenoux: Yo estuve investigando.
—¿Usted?
Antonio Thenoux: Sí. Yo estuve investigando qué le pasó al señor Soto. Primer lugar. Escuche una cosa. El señor Soto era marino. Allá en el sur de Chile Él iba navegando en un barquito de guerra, se cayó y se golpeó el cráneo.
—¿Sabe el nombre del barco?
Antonio Thenoux: Tiene que ir a Talcahuano usted para investigarlo. Estuvo en una clínica psiquiátrica porque Él estuvo dos o tres meses sin conocimiento de ese golpe. Cuando Él volvió era otro hombre. Escuche esto: Entonces, en el hospital lo declararon loco porque Él empezó a hablar una serie de cosas, empezó a escribir. Entonces en el hospital psiquiátrico lo declararon loco. ¿Por qué razón?, mire, escuche una cosa: Una persona que está en cama, sin conocimiento, a la noche a la mañana vuelve a su estado normal, entonces Él empieza a hablar cosas increíbles. Entonces las enfermeras, los médicos, todos lo tuvieron en observación durante varios meses, hasta que Él salió de la clínica y se vino recorriendo hacia el norte, pasó por Tocopilla y llegó a Arica. Aquí en Arica Él pensó que iba a tener (ininteligible). El que habló mucho en contra de Él fue don Oswaldo Osa, que murió. Después había un señor de apellido Guillen que pertenece a los rosacruz.
—¿Cómo se llamaba, sabe el nombre de Guillén?
Antonio Thenoux: Hace tantos años… Lo único que sé decirle es que habían 14 personas ahí, pero casi todas eran intelectuales, gente muy preparada, universidad, universitarios, masones, gente muy preparada. Acá en Chile no se le abrió las puertas al señor Soto porque lo consideraban que estaba loco. Eso es la verdad de todo, oiga. Él único de las personas que lo ayudó económicamente fue mi persona, yo. Él vivió, comió en mi casa, lo protegí yo. ¿Por qué razón joven? Escuche una cosa. Usted está recién llegando a este mundo, yo tengo 80 años. No creo en ninguna religión. Escuche eso. No creo en ninguna religión. ¡No creo en nada! No me hable de los católicos, no me hable de esto, de esto otro. Nosotros vivimos en otra época, escuche esto: Usted me habla de religiones, yo tengo Biblia, yo tengo un montón de cosas religiosas, pero no les creo, no le creo señor. Yo estuve en Venezuela, he estado en muchas partes, he visto cosas que no me han agradado.
—Una pregunta. Qué dijo de Arica, del cataclismo, ¿cómo iba a ser?
Antonio Thenoux: ¿Arica? Se anunció un gran terremoto.
—¡Ah!, ¿Terremoto o maremoto?
Antonio Thenoux: Terremoto y maremoto. Anunció Él en esa época el golpe de estado de Allende. Él anunció muchas cosas.
—¿Qué dijo del Planeta X?
Antonio Thenoux: ¿Cómo?
—Del Planeta X
Antonio Thenoux: No, no dijo nada.
—¿Entonces del meteorito en Texas?
Antonio Thenoux: Lo único que sé decirle (ininteligible) Yo no lo puedo ayudar ya. Lo único que puedo decirle es que el hermano Soto vivió con nosotros. Yo lo ayudé, hasta ahí nomas terminó la situación. Oiga, en mi sitio pasaron cosas increíbles.
—Quería preguntarle las escenas que vio en Egipto, en Egipto antiguo, ¿usted vio una luz como 21 días en su casa de escenas de Egipto?
Antonio Thenoux: ¡Claro!
—¿Cómo fue?
Antonio Thenoux: ¡Ah!, no podría explicarle. Pasó algo muy grande en mi sitio, algo que usted no entiende. Aparecieron luces a las 10 de la noche aquí. Una noche la Carmen salió. Acá, encima de este sitio, había una nave espacial, era un platillo volador. Se veía una cosa redonda de varios colores. La carmencita lo vio, pero hace ya muchos años todo esto. Aquí pasó muchas cosas.
—Y las escenas de Egipto de qué trataban, ¿vio las pirámides?
Antonio Thenoux: No. Vi otras cosas.
—¿Vio la esfinge?
Antonio Thenoux: Lo único que sé decirle es que nosotros no estamos solos, los platillos voladores existen. Usted incluso puede tener una comunicación con ellos, pero en la cordillera.
—De los 14 que asistieron a la reunión esa ¿alguno vive o ya no ya?
Antonio Thenoux: Todos han fallecido (Hace una larga pausa luego retoma la conversación). El hermano Soto vivió con nosotros y cosas de (ininteligible). Por eso yo le daba un sueldo. No crea usted que estaba gratis acá. Él me ayudaba también, incluso había fotografía. Yo estaba levantando una pequeña industria acá. A la noche a la mañana Él me dice que se va al Perú. Había tomado contacto con mucha gente acá en Arica y se fue al Perú, y de ahí no supe nunca más de Él hasta que vinieron de Lima a conversar conmigo. Incluso en el lugar donde Él estuvo, Él escribía, en la muralla hizo unos dibujos de Alfa y Omega. Vino del Perú un doctor, estuvo viendo todo lo que dejó el señor Soto, lo llevó para Lima. Eso varios años atrás, de ahí ya no supe más de ellos. Pero yo colaboré con ustedes. Mi hijo estuvo en Lima, en Alfa y Omega. Yo no pude viajar porque estaba enfermo. ¿Qué pasa joven, porque viene para acá, es periodista usted?
Quiero hacer una biografía de Alfa y Omega más o menos completa.
Antonio Thenoux: Mi hijo tiene documentos, yo no tengo documentos de Alfa y Omega. Él estuvo allá en Lima con los hombres que dirigen Alfa y Omega. Tuvo grandes entrevistas, incluso aquí había venido un doctor.
—¿Qué le dijo?
Antonio Thenoux: Le dije en esta forma al señor Soto, en esa reunión le dije: Hermano —le dije— usted no está solo —le dije yo— y lo invite a traerlo para la casa. El señor Soto vivió aquí, en este sitio.
—¿Usted solo lo defendió o alguien mas?
Antonio Thenoux: Yo lo defendí cuando terminó la reunión porque eran 14 personas.
—Todos lo atacaban y usted nomás lo defendió…
Antonio Thenoux: ¡Lo destruyeron! Lo, lo… En esa reunión hablaron mal de su persona, dijeron que ese hombre estaba loco. Habló de los platillos voladores de esa época. Habló muchas cosas que usted no entiende. Entonces, en esos años Soto era un pobre hombre que andaba trayendo una bolsita de ropa. Muy pobre, muy pobre… Yo me lo traje para acá. Aquí mi esposa se anduvo disgustando un poco porque yo estaba construyendo galpones, entonces a Él le di una piecesita, un lugar donde podía escribir y estuvo viviendo acá con nosotros. Incluso hay una fotografía en el lugar donde Él estaba. Yo lo ayudé porque Él quería ir a Santiago ese año.
—¿En 1970?
Antonio Thenoux: ¡Claro! Pasaron como 3 meses más o menos. Se fue a Santiago para tener una entrevista con un señor de los Lamas y no le fue muy bien en Santiago.
—¿Hizo la entrevista?
Antonio Thenoux: Tuvo una entrevista en Santiago, pero no le fue muy bien. ¿Por que?, porque cuando llegó a mi casa se sentía un poco derrotado. Yo era la única persona que lo entendía, ¿me entiende?, conversaba conmigo. Mire joven, le voy a decir dos cosas a usted. Yo no sé quién es usted, yo he recorrido muchos países…
[En esos momentos llega su hijo Raúl Thenoux, algo contrariado porque —según me dijo después—, había discutido con un tal Pita del grupo de Lince. Luego le explicaría que no pertenezco a Lince ni a ningún grupo, que investigo por mi cuenta, y accede a darme una entrevista al día siguiente, Enciendo nuevamente la grabadora]
Antonio Thenoux: Entonces en esa época le hacen muchas preguntas al señor Soto.
—¿Qué preguntas?
Antonio Thenoux: Preguntas políticas. En esa época, en esos años había una campaña electoral en Chile. El señor Salvador Allende —el presidente de esa época—, era candidato, no era hombre oficial. Entonces, el señor Soto dice bien claro: ¡De presidente va a salir este hombre, Salvador Allende!
—¡Dijo el nombre!
Antonio Thenoux: ¡Claro! ¡Y van a matarlo! Él lo dijo en esa época. Todos se rieron de Él. En ese círculo, de toda esa gente preparada, se burlaron del señor Soto. ¡¡Se burlaron!! Dijeron que este hombre estaba loco. Yo no estaba invitado a esa reunión, yo estaba de oyente. Entonces, todos hacían preguntas y respuestas sobre el señor Soto, porque Él, todas las preguntas que Él daba, las hacía con mucha, mucha (ininteligible) exactas. Él era un hombre —como podría explicarlo— cohibido en ese momento, estaba rodeado de gente. Entonces, el señor Soto lo que quería era una ayuda económica, si la universidad podía ayudarlo. Todos se negaron, incluso había un señor de la Defensa Civil que se llamaba Oswaldo Osa —que está muerto— que dijo: ¡Este hombre está loco! —por el señor Soto—. La reunión duró como 3 horas más o menos. Entonces, yo vi el problema que había ahí. Cuando terminó la reunión, en esa época, el año 70 —en febrero fue eso—, vi tan solo al señor Soto.
—¿Y qué le dijo?
Antonio Thenoux: (Ininteligible) telepático, y está escribiendo unas hojas, dice que tiene mucho conocimiento de los platillos voladores. No estoy bromeando, es Alfa y Omega. Entonces yo lo vi de lejos.
[Parece que se refiere a que Thenoux, como no fue invitado, estaba muy aparte del grupo de los 14].
Antonio Thenoux: … tuve una entrevista en forma directa en la universidad. En la universidad había un sacerdote, un sacerdote a cargo de la universidad en esos años.
—Agustín Sanchez.
Antonio Thenoux: ¡Claro!, en la Universidad del Norte del año 70. Entonces, en esa época, la universidad tenía mucho movimiento (ininteligible) por la fecha. Pasaron los días y tuve que ir a la casa de Carlos Díaz. Eso fue en febrero del año 70. ¿Cuál fue la sorpresa para mí? Fue que en la casa de Don Carlos Díaz había una reunión. Primer lugar, estaban los rosacruz, es una secta religiosa. Estaba un señor de Defensa Civil que era del Servicio de Inteligencia, estaba, eh… mucha gente. Incluso había… ¡Ah!, había un psiquiatra en esa reunión. Entonces le hicieron (ininteligible) de don Carlos Díaz, lo tenían rodeado en un living y en medio estaba Él.
—¿Todos parados?
Antonio Thenoux: Todos tenían asiento, pero lo tenían a Él en un círculo.
—¿Todos estaban sentados y el señor Soto estaba parado?
Antonio Thenoux: Lo tenían sentado en un círculo. Entonces, toda esa gente de autoridad, gente, eh… —cómo le podría explicar— muy preparada, habían abogados, había gente… Entonces en esa época…
[Se acomoda en la cama y se pierde nuevamente el hilo de la conversación, aunque siempre trata de centrarse en la reunión de los 14, lo sucedido con Oswaldo Osa y la ayuda que le dio al divino Maestro]
—¿Cuando lo conoció?
Antonio Thenoux: Es muy larga la historia, tengo que hablar del año 1970. Yo había comprado esta propiedad, en esa época no había nada acá. Resulta que yo tenía que ir a la Universidad del Norte. En el año 70 yo tenía un amigo que era profesor de electrónica, era español, se llamaba Carlos Díaz Dorado. Nació en Málaga este caballero. Este caballero daba clases en la universidad, era profesor. Yo era un hombre que me dedicaba a investigar —hace muchos años— los platillos voladores. Yo tuve muchas visitas sobre este caso, ¿me entiende?
—¿De ovnis?
Antonio Thenoux: ¡Claro!
—¿Ha visto ovnis?
Antonio Thenoux: Tuve contacto con ellos.
—¿Usted?
Antonio Thenoux: Sí.
—¿Hablando?
Antonio Thenoux: No. Deje conversar. Ya, resulta que yo estaba en la universidad en el departamento electrónico, cuando llegó el profesor Carlos Díaz y me dice a mí, en esta forma: ¡Oiga don Antonio! Le traigo una novedad —me dice—. Estábamos en la universidad. ¿Qué novedad? Le dije…
[Fin de la grabación por falta de espacio en la memoria extraíble de la cámara digital. Sin embargo, Antonio Thenoux, una de las personas que más pudo hablar del divino Maestro en Arica, había mencionado que su nombre aparecía en los rollos, aunque siempre afirmó que nunca los leyó. Lo cierto es que varios Antonios conocieron muy de cerca al divino Maestro: Antonio Ondania (Arica), Antonio Thenoux (Arica) y Antonio Córdova Quezada (Lima)]
3.- Tercera entrevista a Raúl Antonio Thenoux Rivera (†)

Antonio Thenoux (17 de junio de 1958) a la edad de 42 años. El divino Maestro vivió en su casa desde febrero de 1970, cuando Raúl tenía 11 años, y hasta los 13 ó 14 años de edad. (Crédito: Josué Ll.)
Entrevistas a Raúl Andrés Thenoux Mena
Arica, noviembre del 2000
Por el hermano Josué Ll.
¡PRIMICIA MUNDIAL!
EN EXCLUSIVA PARA EL MUNDO: LA ENTREVISTA AL HIJO DEL SEÑOR ANTONIO THENOUX, RAÚL THENOUX MENA, QUIEN TAMBIÉN CONOCIO AL MAESTRO ALFA Y OMEGA EN 1970 EN ARICA
Continuando con nuestro interés de investigar y dar a conocer mas sobre Alfa y Omega, es que pudimos obtener una valiosa información de parte del señor Raúl Thenoux, quien amablemente nos recibió en su domicilio y nos reveló, con lujo de detalles, las experiencias que le tocó vivir. He aquí sus declaraciones:
—Josué: Nos encontramos aquí en la ciudad de Arica, directamente y en exclusiva para el Perú y el mundo, vamos a tener en esto momentos una entrevista con el señor Raúl Thenoux, hijo del señor Antonio Thenoux. ¿Podría decirnos cuando lo conoció usted?
Raúl Thenoux: Yo lo conocí en el año 70 —tenia aproximadamente 12 años—, al hermano Soto. Una persona intachable en su manera de ser, en su manera de hablar, una persona que yo tengo muy bonitos recuerdos, porque todo lo que Él pronosticó ha salido hasta la fecha, todo cierto.
—¿Cómo lo conoció usted?
Raúl Thenoux: Sencillamente que Él vino para acá, por una invitación hecha por mi padre, acá a la casa. Y después nosotros nos trasladamos para este sitio. Y Él puso su pequeña habitación acá y se quedó trabajando, junto con mi padre, en esa fecha.
—¿Se sabe que llegó en el año 1970?
Raúl Thenoux: ¡Claro! Aproximadamente desde que yo tengo uso de razón, llego en el año 70 a Arica.
—¿Hasta que año Él se quedó aquí?
Raúl Thenoux: Estuvo más o menos un año y medio en Arica, y de allí emigró para la hermana y querida República del Perú.
—¿Qué experiencias personales vivió usted con Él?
Raúl Thenoux: Todas las experiencias personales que tengo grabada en mi mente hasta la fecha, la tengo muy claramente. Para empezar, la experiencia de los ovnis, los relatos que Él hacía de sus grandes planos… Era una infinidad de cosas que tendríamos que conversarlo muy detenidamente porque esto abarcaría horas tras horas. Para empezar, yo me recuerdo que el hermano Soto se amanecía escribiendo grandes planos toda la noche y al día siguiente tenía una cara como si no hubiera hecho nada. Yo, lo que quiero decir, que tenía una fuerza de dominio extraordinariamente hecha por nuestro Padre Divino.
—Sabemos que Él trabajó un tiempo en su casa.
Raúl Thenoux: ¡Claro! Él estuvo trabajando exactamente, pero acá se le dio un calor, más que todo de amistad, pasó a ser parte de ser de uno, parte de familiar de uno, porque era una persona muy decente. Gratos recuerdos tengo yo de Él.
—¿Es cierto que viajó a Santiago?
Raúl Thenoux: Sí. Viajó a Santiago, estuvo en Santiago, hizo contacto con Santiago y pasó de carrerita acá, a Arica. Y Él tuvo contacto —antes que se fuera, unos meses atrás— con los Lamas.
—¿Él a qué fue a Santiago?
Raúl Thenoux: Eso mantuvo un hermetismo el hermano Soto, de ese viaje.
—¿Se acuerda cuando fue ese viaje?
Raúl Thenoux: Más o menos fue para vacaciones, que correspondía de inviernos escolares, acá en este país.
—¿Eso fue antes del golpe de estado?
Raúl Thenoux: Fue mucho antes que Él pronosticara el golpe de estado en este país.
—¿Podría asegurar que fue a partir del año 1970? Porque hay una foto, que Él se tomó el 5 de diciembre de 1970, junto a su señor Padre, y en esa época todavía no habría ido a Santiago, ¿habrá sido posterior?
Raúl Thenoux: Más o menos fue antes de esa fotografía, pero fue por unos días que fue a Santiago el hermano Soto.
—¿Usted tiene conocimiento que fue a la Universidad del Norte en ese tiempo, ahora se llama Universidad de Tarapacá?
Raúl Thenoux: ¡Claro! Recorrió varias partes el hermano Soto para ser escuchado por gente que actualmente esta sorprendida por los relatos, y en ese tiempo lo marginaron al hermano Soto porque eran gente que eran profesores y todo, pero no lo escucharon. Y ahora se están dando cuenta de lo que realmente era el hermano Soto.
—¿Ustedes tuvieron conocimiento que tuvo una entrevista en un diario La Tercera?
Raúl Thenoux: Si tuvo esa entrevista en el diario La Tercera, pero fue una entrevista que realmente no dio a la gente entender fácilmente, como se ha escuchado en la hermana Republica del Perú. Esta persona acá, por el hecho que no dieron, no conocieron muy bien su relato, por la sencilla razón que no se dio trascendencia a esta situación. Pero, sin embargo, en el Perú se dio trascendencia, se conoció y se dio la verdad. Lo que está sucediendo actualmente.
—¿Ese periódico es de Arica o de Santiago?
Raúl Thenoux: Ese periódico es de la republica de acá, de este país, de Santiago.
—¿Vio escribir a Luis Soto Romero los Rollos Telepáticos?
Raúl Thenoux: Exactamente lo vi escribir, lo vi.
—¿Lo escribía en cuanto tiempo?
Raúl Thenoux: Escribía un rollo toda la noche. Empezaba desde las ocho de la noche hasta las ocho de la mañana.
—¿Nosotros sabemos que escribía un rollo a dos rollos diarios?
Raúl Thenoux: Exactamente, no se equivocan, porque eran rollos sumamente grandes y a veces se amanecía, y a veces le faltaba tiempo, pero lo escribía.
—¿Recuerda cuántos rollos habría escrito hasta esa fecha?
Raúl Thenoux: Aproximadamente 40 rollos.
—Sabemos que cuando llego a Tacna, en el año 1974, ya había escrito 3000 rollos.
Raúl Thenoux: ¡Claro! Nada de raro que haya seguido escribiendo, haciendo la diferencia de los 40 a los 3000 rollos, lo hizo en Tacna, porque yo en Tacna trate de ubicarlo, en la querida Republica del Perú y en la ciudad histórica de Tacna, y no encontré al hermano Soto, la verdad de las cosas.
—¿Eso fue cuando?
Raúl Thenoux: Eso fue cuando yo tenia 17 años, tenía deseo de verlo. Lo ubiqué por su pasaporte que no estaba y después tuve conocimiento que estuvo en Lima.
—Si. Él permaneció hasta el año 1978.
Raúl Thenoux: ¿En Lima?
—Así es.
Raúl Thenoux: En Lima seguramente sacó su nacionalidad.
—¿Es cierto que de los rollos escritos, hasta esa fecha, ya había enviado varios rollos a varios países?
Raúl Thenoux: Mire, de eso no tengo mayor conocimiento, pero creo imaginar que sí. Por la sencilla razón que en el momento que estuvieron los Lamas entrevistándose, en forma privada con Él, hubo una especie de rollo enviado.
—Esa entrevista dónde fue, ¿aquí en Arica?
Raúl Thenoux: Acá en Arica, en la ciudad de Arica, Chile.
—¿Vinieron aquí en su casa o fue en otro lugar?
Raúl Thenoux: No. Fue en otro sitio que yo desconozco como se hizo este procedimiento, de la entrevista que hicieron, porque los Lamas fueron… Y como quien dice: Vinieron en la mañana y se fueron en la tarde.
—¿Usted los vio?
Raúl Thenoux: No. Pero Él me dijo que estaba hablando con los Lamas y yo no voy a estar… Él me dijo su verdad, porque nunca estaba con mentiras. Todo contaba.
—¿Usted sabe cuántas personas más lo conocieron?
Raúl Thenoux: Lo conocieron varios profesionales y profesores acá en Arica, en la cual al hermano Soto no le creyeron toda su versión, todo lo que está sucediendo, toda su verdad. Estuvieron profesores de la Universidad de Tarapaca, en ese entonces psicólogos, una rama de profesionales, pero hicieron caso omiso de esta situación, pero que ahora esas personas realmente… Incluso hubo un general en retiro del ejercito que también estuvo.
—¿Sabemos que hubo una reunión cuando Él estuvo aquí en Arica en la cual participó su señor Padre?
Raúl Thenoux:¡Exactamente! Las personas, que acabaron varados, estuvieron en esa reunión participaron ahí. Hubo hasta una persona, que era profesor de la universidad, quién grabó el tema de conversación. Y yo me recuerdo al día siguiente que lo escuché. Pero pasó algo bien fuera de lo común. Cuando hubo esa grabación, y hubo una especie de rechazo al hermano Soto, al día siguiente, que después que yo la escuché, a la hora siguiente esa grabación… desapareció de su misma fuente de grabación y la cinta… Fue como no hubieran grabado.
—O sea, estaba la cinta, pero no la grabación…
Raúl Thenoux: No estaba la grabación. Yo la había escuchado.
—¿Y se acuerda algo de eso?
Raúl Thenoux:¡Claro!
—¿Nos lo podría decir?
Raúl Thenoux: En la cual decía, el hermano Soto, que tenia comunicación con el Padre Celestial, que le estaba enviando mensajes para el mundo. De eso me recuerdo exactamente.
—¿Hace cu+anto tiempo escuchó esa grabación?
Raúl Thenoux: Cuando tenía más o menos entre 12 años. Cuando al hermano Soto no lo conocía, al día siguiente lo conocí.
—¿Quién es esa persona que le hizo la grabación?
Raúl Thenoux: Carlos Diaz Dorado, español, que en estos momentos, que tengo conocimiento, que no esta en este mundo, que esta en España.
—¿Él trabajaba aquí?
Raúl Thenoux: Carlos Diaz Dorado era profesor de la Universidad del Norte de Arica
—Sabemos que Alfa y Omega ha dejado evidencias.
Raúl Thenoux: Exactamente, dejó una evidencia. Hay una muralla, sobrepuesta para nuevamente desarmar esa muralla. Allí hay todos los restos, varios retratos, cuadros muy hermosos, pinturas que se conservan intactas.
—Dejó algún recuerdo material, en este caso dibujos, escritos, rollos?
Raúl Thenoux: El recuerdo mas hermoso es la muralla grande que dejó.
—¿Les dijo por qué Él había hecho esa muralla, precisamente en su casa?
Raúl Thenoux: Exactamente. Lo hizo como una expresión de recuerdo, que nosotros tuviéramos presente lo que iba a venir para este mundo.
—¿Usted sabe qué dibujo es?, ¿qué es lo que esté dibujado?
Raúl Thenoux: Platillos Voladores, diversas cosas que hay que analizarlas con profundidad.
—Una pregunta personal. ¿Usted que piensa de Él y cuál sería su mensaje para los investigadores y opinión publica mundial?
Raúl Thenoux: Lo que pienso de Él es muy simple: Es una persona que tiene contacto con el Padre Nuestro Celestial, nuestro Dios querido. Eso es lo yo pienso de Él. Que Él está diciendo exactamente la verdad de lo que está pasando, lo que pasó, lo que sucedió, y lo que ha pasado en este país Él lo pronosticó. Y para las personas que usted me está pidiendo un mensaje, que lo escuchen, lo analicen como yo lo analicé, y se van a dar cuenta que es la pura y santa verdad.
—Qué piensa de sus mensajes, de los rollos, de los escritos, ¿Él ha sido una persona enviada, predestinada?
Raúl Thenoux: No. Es una persona que para mí tiene contacto con el Padre Celestial, y que todos los mensajes coordinan con todo lo que está pasando. Porque a mí me ha tocado ver ovnis acá, en este país.
—¿Tuvo alguna experiencia personal con Él, le habló, le dijo algo?
Raúl Thenoux: ¡Claro! Me dijo el asunto de los ovnis, y esto hay que detallarlo muy profundamente. Me dijo de las cartas que Él percibía a través de su mente, y me leía las cartas que le enviaba el Padre Celestial, hacia Él, y mucha afinidad de esas cosas que tendría que explicar muy detalladamente. Muchas cosas que nos van a dejar… muchas cosas como uno, y estas cosas yo se la comento a ustedes, porque en este país son escépticos y son un poco ignorantes. Yo soy chileno, pero la verdad de las cosas hay que decirlas.
—Muchas gracias.
CIENCIA CELESTE PERÚ

Raúl Thenoux (17 de junio de 1958), hijo de Andrés Thenoux, durante una entrevista en el año 2012. Raúl conoció al divino Maestro en febrero de 1970 desde que tenía 11 años, conociéndolo entre año y medio a dos años. (Créditos: Luis Paúl)
Entrevistas a Raúl Andrés Thenoux Mena
Arica, año 2000
Por el hermano Luis Paúl
Una vez preparado todo en casa de la familia Thenoux, luego de los saludos respectivos, y de la entrevista que un día antes diera su padre, se dio inicio a la entrevista a Raúl Thenoux hijo:
—Luis Paúl: ¿Cómo conoció a Alfa y Omega?
Raúl Thenoux: A través del hermano Soto que… …que así fue porque me narró… lo que está pasando hoy en día, que es la pura y santa verdad.
—Apenas pasó el incidente de las catorce personas en casa del señor Díaz…
Raúl Thenoux: Sí, Carlos Díaz.
—¿Él era español?
Raúl Thenoux: Era español.
—¿Falleció también?
Raúl Thenoux: Falleció pues y en estos momentos no hay ninguna de esas personas vivas.
—¿Ninguna de las catorce?
Raúl Thenoux: Ninguna de las catorce.
—¿Cómo… que sucedió con ellos?
Raúl Thenoux: Sencillamente tuvieron muertes diferentes, unos por muertes naturales otros por accidente.
—¿Al poco tiempo o mucho tiempo?
Raúl Thenoux: No, al poco tiempo. Y mucha gente que se burló del hermano Soto en ese entonces, no tuvieron una muerte muy agradable.
—Por lo que se burlaban…
Raúl Thenoux: La burla… la burla que significó un castigo.
—Su padre dice que él fue el único que lo defendió y lo trajo a la casa.
Raúl Thenoux: Exactamente lo defendió, y ante la burla de las demás personas, de las catorce personas que estaban ahí, y lo trajo a la casa. Después se le hizo una invitación especial y el hermano Soto apareció a los dos días siguientes allá, y al hermano Soto se le atendió como correspondía, nada de burla ni cosas por el estilo. Todo lo contrario, se le atendió con respeto y después se le ofreció un trabajo acá, y el hermano Soto aceptó. Si bien yo me recuerdo esta situación, el hermano Soto estuvo tiempo acá trabajando y acá nadie le faltó el respeto, especialmente todos lo respetamos acá.
—¿Cómo era su forma de ser?
Raúl Thenoux: Su forma de ser… sencillo y serio.
—¿Sencillo y serio?
Raúl Thenoux: Sencillo y serio. Serio por las demás personas, (ininteligible) porque acá en este país las demás personas, lamentablemente, muchas personas son burlescas.
—¿Usted lo vio escribir, dibujar?
Raúl Thenoux: Siii… lo vi escribir y dibujar… horas tras horas en la noche.
—¿Cuántas horas dibujaba?
Raúl Thenoux: Mire empezaba… apenas terminaba el asunto más o menos de las ocho de la noche… nueve. Nueve de la noche… hasta las 6 horas de la mañana.
—¡Toda la noche!
Raúl Thenoux: Toda la noche…
—¿Y cuántas horas dormía?
Raúl Thenoux: Dormía a la hora de colación.
—¿Cómo?
Raúl Thenoux: Hora de descanso.
—¿A qué hora sería eso?
Raúl Thenoux: Más o menos a las trece horas.
—¿A la una de la tarde?
Raúl Thenoux: A la una de la tarde.
—¿Cuántas horas dormía?
Raúl Thenoux: Dormía media hora, pero Él ya estaba repuesto todo.
—¿Y con eso todo el día estaba otra vez…?
Raúl Thenoux: Y con eso todo el día estaba trabajando.
—¿Y cómo… usted lo vio dibujar también?
Raúl Thenoux: Yo lo vi dibujar varias veces en varias ocasiones… por la sencilla razón que él me invitaba y yo iba… lo veía como hacía los planos, todo con esa letra tan insignificante, y con esa limpieza todo y… seguía trabajando, haciendo los dibujos todo.
—Y los círculos eran perfectos.
Raúl Thenoux: Los círculos eran semi perfectos y perfectos… porque tenían que ser no muy perfectos porque… de acuerdo a la ubicación que estaba dando, de acuerdo a lo que tenía que ordenar, para hacer la relación en forma… ehhh de acuerdo a los mapas y de acuerdo a lo que me explicaba muchas veces, a diferentes conjeturas que tenía que hacer por medio de los diferentes mundos que estaba escribiendo.
—¿Le dijo donde vivía antes él?
Raúl Thenoux: Me dijo…
—¿En qué casa?
Raúl Thenoux: Si, yo le mencioné y le pregunté… y él me dijo que estuvo viviendo en… en una ciudad que actualmente es mega puerto de Tocopilla.
—¿Cómo se llama la ciudad, se acuerda?
Raúl Thenoux: Tocopilla.
—En el pueblo de Tocopilla, en la ciudad…
Raúl Thenoux: Era un puertecito que ahora es mega puerto y actualmente…
—¿El nació ahí?
Raúl Thenoux: El nació ahí, nació y se vino después para el norte.
—¿Le dijo que tenía parientes, algo, algún día?
Raúl Thenoux: No, nunca mencionó parientes, nada.
—¿Nunca mencionó nada de eso?
Raúl Thenoux: No.
—¿Sabe de qué trabajaba antes?
Raúl Thenoux: No. Eh…, según me dijo que era… pensionado de la Marina Mercante.
—¿Pensionado de la Marina Mercante?
Raúl Thenoux: Así me dijo, y Él percibía una pensión mensual… acá en este país.
—¿Otros trabajos no le ha mencionado?
Raúl Thenoux: No. No me mencionó otros trabajos, porque yo tampoco le consulté.
—¿Sabe lo que le pasó en el incidente que lo dejó en estado vegetal?
Raúl Thenoux: No. No me mencionó ni le consulté por una… lo consideraba una falta de respeto, pero él se encontraba bien, muy bien.
—A su padre si le comentó eso.
Raúl Thenoux: A mi padre le comentó eso en forma privada.
—¿Él hablaba con los vecinos?
Raúl Thenoux: No.
—¿No hablaba con los vecinos?
Raúl Thenoux: No hablaba con ningún vecino porque acá no teníamos vecinos. Había gente trabajando y él era un sereno nomás. Pero eso era lo que él más deseaba, tener vecinos para poder divulgar lo que estaba haciendo.
—¿Siempre paraba con su Corderito de Plata en el pecho?
Raúl Thenoux: Cuando salía, cuando iba al centro, cuando estaba… en forma… bien bonito era. Salía con su Cordero de Plata, y un Cordero de Plata que era caracterizado… a mano.
—¿Cómo caracterizado?
Raúl Thenoux: Más amplio, más grande. Yo le voy a decir… Mucha gente se compra un cordero de plata chiquito, no él… era una dimensión más o menos… uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis… centímetros por ocho.
—¿Cuándo trabajaba no lo usaba?
Raúl Thenoux: No. Y si lo usaba tenía que protegerlo porque era una falta de respeto también no usarlo… y él me decía que no lo usaba, lo usaba solamente cuando salía, o estaba trabajando… o estaba, perdón, estaba trabajando, cuando él estaba haciendo los planos, toda esas cosas.
—A lo mejor lo llevaba adentro.
Raúl Thenoux: Es posible que lo lleve adentro… que lo lleve adentro.
—¿Usted sabe algo de su niñez, cuando era niño?
Raúl Thenoux: No, no me mencionó nunca eso.
—Su padre justamente me acaba de decir de que había estudiado en el colegio y en la universidad.
Raúl Thenoux: Claro, pasa lo siguiente. Con él tenía más confianza porque era una persona adulta, yo era una persona de 13 años, pero bien me recuerdo todo lo del hermano Soto. Pero yo siempre lo respeté, no andaba con preguntas, porque Él me decía y me daba la ocasión de respetarlo y de hacerle las preguntas.
—¿Qué decía de los Dalai Lamas, se entrevistó con ellos, sabe algo?
Raúl Thenoux: No, no tengo la menor idea.
—¿Sabe cuántas veces viajó a Santiago?
Raúl Thenoux: Viajó acá una sola vez. Y después cuando se retiró (de la casa) tuve conocimiento que había viajado varias veces a Santiago.
—¿Cuándo se fue de acá?
Raúl Thenoux: No, cuando estaba acá. Estaba trabajando. Pidió permiso para viajar a Santiago.
—¿Entonces viajó cuantas veces, sabe?
Raúl Thenoux: Viajó una vez.
—¿Los lamas vinieron a Santiago o a Arica?
Raúl Thenoux: Tuve conocimiento que estuvieron en Santiago.
—¿Y en Arica?
Raúl Thenoux: Y se entrevistaron con él. En Arica también, pero eso fue una entrevista privada.
—Nadie sabe…
Raúl Thenoux: No, nadie sabe.
—¿Alguien vio a los lamas?
Raúl Thenoux: Él nomás. Él y otras personas más que me… tuvo consulta mi padre, que fue la esposa de Carlos Díaz León, que actualmente está fallecido el español, que tuvo conocimiento que los lamas estuvieron acá en Arica.
—¿Ella entonces los vio?
Raúl Thenoux: Para mí que los vio, para mí.
—¿No sabe cuántos han sido?
Raúl Thenoux: No. (ininteligible) …con mucho respeto hay que decir…
—¿Quizás sepa el color de la vestimenta de los lamas?
Raúl Thenoux: No, no lo sé, pero más o menos me imagino como personas que tengan un traje totalmente hasta abajo, con chala, todas esas cosas.
—¿Sabe si alguien tiene rollos en Arica?
Raúl Thenoux: En Arica no, no hay, nooo, hemos… He estado buscando yo acá… no. Solamente las pinturas que dejó acá Soto en Barros Arana, que es propiedad de mi padre.
—El señor Agustín Sánchez, sacerdote…
Raúl Thenoux: ¿Si?
—¿Él también tiene rollos? Su padre dijo que sí tenía, pero que los quemó Agustín Sánchez.
Raúl Thenoux: Ahhh, por ignorancia.
—¿Lo ha quemado siempre?
Raúl Thenoux: Tengo conocimiento que sí, pero no podría decirle que sí, que no.
—No está seguro…
Raúl Thenoux: No estoy nada seguro de esta situación.
—¿Alfa y Omega le explicaba el significado de los dibujos?
Raúl Thenoux: ¡Claaaro…! Él me explicaba.
—¿Y qué decía?
Raúl Thenoux: Muchas cosas, tendría que conversar mucho, mucho, horas de esto, porque era algo bastante complejo.
—¿Qué tiempo estuvo en su casa viviendo?
Raúl Thenoux: Estuvo bastante tiempo, (ininteligible) le podría decir un año más o menos, viviendo en este sitio. El construyó y acá (ininteligible) una piececita con mucha humildad, pero Él la manejaba limpia y ahí dormía y ahí trabajaba… en otra habitación. En la noche ponía la luz y trabajaba toda la noche.
—¿Tenía un foco o no?
Raúl Thenoux: Tenía porque era amplia, suficiente para… al verse… lo que estaba escribiendo.
—¿En su cuarto que tenía, una cama?
Raúl Thenoux: No, era un cuarto donde tenía una cama y era amoblado todo.
—¿Él vivía en un cuarto?
Raúl Thenoux: Sí, él vivía en un cuartito.
—¿Una cama, una…?
Raúl Thenoux: Sí, una cama, pero todo bien proporcionado y cómodo… El cuarto de Él.
—¿Alguna profecía para Chile dijo?
Raúl Thenoux: Sí, dijo muchas profecías (ininteligible)…nunca me dijo… Cuando yo le pregunté… Él me dijo: Va a pasar algo grande en Santiago. Siempre me lo repetía y no me quería decir, que es lo que era.
—¿En Santiago?
Raúl Thenoux: En Santiago de este país.
—¿O Arica?
Raúl Thenoux: No, en Santiago de Chile. Y me dijo… nooo, si va a pasar algo grande. Y yo decía: porqué… No me quería decir y él se reía. Lo más grande fue el golpe militar (de Augusto Pinochet). La masacre más grande que hubo en la historia. Eso es lo más grande que pudo resultar.
—¿Y él mencionó a Allende?
Raúl Thenoux: No, no mencionó a Allende, siempre decía que iba a pasar algo grande, no me mencionó nada. Él me daba una situación como quien dice: Va a pasar esto, averígualo por qué.
—¿Dijo profecías para otros países?
Raúl Thenoux: Muchas profecías dijo. La compra de satélites que hacían… Que hubo una época un problema con los satélites de EEUU en otro país… La cosa dijo que esto… Y ahí hubo un problema bastante serio, y me dijo que esto pasaba por estar comprando satélites. Estaban… estaban pagando sus gastos, estaban pagando su castigo. Los castigos también mencionó para China, para muchos países lo que está pasando hoy en día.
—¿Qué dijo para China, se acuerda?
Raúl Thenoux: Bueno, si bien me recuerdo es lo que está pasando ahora, (ininteligible) vio todo este asunto… lo que está pasando, pero son cosas proféticas que me dijo.
—¿Profecías para Perú mencionó alguna?
Raúl Thenoux: No, nunca mencionó nada para Perú. Nada.
—Habló sobre un meteorito que iba a caer, en EEUU…
Raúl Thenoux: Sí, sí, un meteorito.
—¿Sabe algo?
Raúl Thenoux: No me recuerdo muy bien de eso, para ser sincero, pero hablaba de un meteorito que iba a caer en EEUU e iba a pasar algo. Las torres gemelas… pudo haber sido…
—¿Usted ha visto platillos voladores?
Raúl Thenoux: Sí.
—¿Bastantes veces?
Raúl Thenoux: Muchas veces.
—¿Aquí en su casa, cuando Él estaba presente?
Raúl Thenoux: Cuando estaba presente. Y lo puedo invitar a usted, como a cualquier persona la puedo invitar en la noche para que vea los platillos voladores en este país.
—¿Ehhh… a diario, semanal…?
Raúl Thenoux: Siii… Bueno… ¡Todos los días…!
—¿Diario se ven?
Raúl Thenoux: Diario en la noche.
—¿Antes se veían en esa cantidad a diario?
Raúl Thenoux: No, no se veían en esa cantidad a diario.
—Ahora si se ven a diario.
Raúl Thenoux: Ahora se ve diario y da que pensar esta situación, pero sí, yo lo puedo llevar con esas personas que han viajado con camiones… no han querido viajar en la noche por que… el platillo volador… Incluso, gente que lleva mercadería, como botellas… dice esta gente que el platillo volador le movió las botellas…, sería de color rojo… acá… y no quisieron más viajar en el día, en… a esa hora que estaba anocheciendo. Hay mucho, hay mucho asunto que hablar de los platillos voladores. La gente que quiere ver platillos voladores yo lo invito para salir de acá de Arica, fuera del desierto… se ven.
—¿Qué colores, ha visto diferentes modelos?
Raúl Thenoux: Sí, diferentes colores que se mueven…
—¿Y diferentes modelos o un solo modelo?
Raúl Thenoux: Nooo… diferentes modelos. Hemos visto hechos bastantes misteriosos ah. Un movimiento, muchas veces, más que todo, como la C, que giran… Hablaban sobre el platillo volador: —¿Y por qué hace esos giros? —. La última vez que (ininteligible) platillos voladores que… detrás de esos platillos voladores salían chispitas, salía fuego: — ¡Esto no puede ser, estas son cosas de otro mundo!—. Pero han venido, están viniendo acá…
—Por el movimiento que hacen se puede saber que no son los que hace una nave de acá.
Raúl Thenoux: No, no son de una nave de acá. Imposible… imposible… Bueno yo hago la invitación para que la gente que los quiera ver, los vea…
—¿Sabe dónde compraba sus cartulinas, sus pliegos de papel?
Raúl Thenoux: Ahhh ya… no. Si eso no salía del centro. En la casa Yanaulaqui, una casa antigua que hay acá.
—¿La casa como se llama?
Raúl Thenoux: Yanaulaqui, incluso está en Tacna.
—¿En Tacna?
Raúl Thenoux: Claro…
—¿Filial?
Raúl Thenoux: No… es que ellos son… Yanaulaqui era una familia peruana.
—¿Qué vivía aquí?
Raúl Thenoux: Que vivían acá. El nombre hasta la fecha se respeta, y allá también hay en Tacna, lo mismo.
—¿Y Él compraba aquí en Arica?
Raúl Thenoux: Compraba acá.
—¿Con lápices, con todo?
Raúl Thenoux: Con lápices y todo, todo completo, o sea para darle la calidad que tenía que hacer los rollos de papel.
—¿El desayunaba junto con ustedes, almorzaba junto con ustedes?
Raúl Thenoux: Siiii… almorzaba con nosotros, almorzaba y le gustaba el almuerzo, y era respetuoso, no tengo nada que decir.
—Educado, amable…
Raúl Thenoux: Tenía sus principios. Una persona que tiene principios es educada, es amable y correcto.
—¿Sus días libres eran domingos?
Raúl Thenoux: Claro, sábados y domingos.
—¿Qué hacía esos días?
Raúl Thenoux: Se dedicaba a escribir.
—¿Todo el día?
Raúl Thenoux: Todo el día.
—¿Salía a la calle?
Raúl Thenoux: Poco.
—¿Dónde se cortaba el pelo, sabe?
Raúl Thenoux: No, no me recuerdo
—¿Pero salía y se cortaba…?
Raúl Thenoux: Salía y llegaba bien… bien, bien.
—¿Acá había mascotas antes?
Raúl Thenoux: No, que yo me recuerde no habían mascotas. Las únicas mascotas eran los gatos, que… en la cual a Él le encantaban los gatos.
—¿Le encantaban? ¿Cómo así?
Raúl Thenoux: Por la sencilla razón que… Él me decía que tenía telepatía con los animales.
—¿Hablaba con ellos?
Raúl Thenoux: Claro, en forma telepática y en forma hablada.
—¿Y los gatos como se comportaban con él?
Raúl Thenoux: Lo rodeaban.
—¿Eran cuantos gatos?
Raúl Thenoux: Eran como tres gatos.
—¿A usted le daba consejos?
Raúl Thenoux: A mí no me daba consejos, sencillamente me daba charlas.
—¿Cómo que, qué cosas?
Raúl Thenoux: Me daba tantas charlas ahí… de los diferentes mundos. Le voy a explicar una de las charlas. Por ahí estaba con un lápiz y una cartulina. Yo marqué una forma, como quien dice un puntito, entonces me dijo: Has creado un mundo. Luego (ininteligible) y me dijo: Se creó otro mundo, de este mundo que está, ya no está… (semi – ininteligible ¿viviendo?) …siglos.
—¿Por el solo hecho de escribir nomás?
Raúl Thenoux: El solo hecho de hacer un punto (ininteligible) del hermano Soto.
—Así explicaba…
Raúl Thenoux: Así me explicaba. Seguramente ahí ya estábamos viendo un poco más allá.
—¿Usted conoce a Pilila? ¿Era la cocinera de acá? ¿Qué Él le dijo Pilila?
Raúl Thenoux: No vale la pena mencionar a esa gente.
—¿Por qué motivo?
Raúl Thenoux: Porque es inculta…, totalmente inculta. Además, el hermano Soto no tenía mayor contacto con ella (ininteligible)
—No la, no la…
Raúl Thenoux: No, con gente así, muy baja.
—Ella dice que lo perseguía, lo molestaba al menos…
Raúl Thenoux: Sí lo molestaba y él le decía: Póngase en su lugar. Ella quería hacer las relaciones sexuales con el hermano Soto.
—Y él no aceptaba.
Raúl Thenoux: No, no aceptaba porque no estaba en sus principios y menos con una persona así. Y no creo que él haya aceptado de ninguna persona, porque era una persona intachable, una persona que no puede estar aceptando esas situaciones porque el mismo Dios se lo mandó.
—¿Qué opinión tiene de Él?
Raúl Thenoux: Bueno, mi opinión, la opinión más grande, un ser extraterrestre. Un ser divino. Un ser que dijo la verdad y sigue diciendo la verdad. Un ser intachable… totalmente.
—Un consejo a los hermanos que son nuevos, comienzan o que no conocen su vida.
Raúl Thenoux: El consejo que les puedo dar es el siguiente: Que sencillamente lean y escudriñen como es el hermano Soto y sigan sus principios, sigan como es Él.
—¿Usted vio las escenas de Egipto?
Raúl Thenoux: Si.
—¿Este… Eran imágenes a colores?
Raúl Thenoux: Sí, fueron proyectadas para mí desde un disco volador.
—¿Y cómo serían, como un televisor?
Raúl Thenoux: No, no, no, no, no, no…
—¿Sino?
Raúl Thenoux: Se veía como quien dice una proyección y… había que verlo bien para… porque… de mucha intensidad. Pero sí como una especie de un enfocamiento fuerte. Enfocamiento por la cual se vio como era Egipto, todo ese asunto.
—¿La época de las pirámides?
Raúl Thenoux: También se vio.
—¿Usted vio las pirámides?
Raúl Thenoux: Las vi.
—¿La esfinge?
Raúl Thenoux: No, eso no. Seguramente… Lo que vi fue muy poco, pero mi padre vio mucho más.
—¿Y las pirámides como eran, como las vemos ahora o estaban cubiertas con pintura, algo?
Raúl Thenoux: Nooo, como las que vemos ahora.
—¿O sea, una época más o menos moderna? Sin la esfinge.
Raúl Thenoux: Más o menos.
—¿Vio a los faraones?
Raúl Thenoux: No.
—¿Vio a Moisés?
Raúl Thenoux: No.
—¿Qué escenas veía?
Raúl Thenoux: Escenas que fueron una sola escena que me tocó ver.
—¿Una sola vez?
Raúl Thenoux: Una vez. A mi padre se le presentaron más figuras. Según él me dice.
—¿Qué le contó su padre?
Raúl Thenoux: Me contaba todas esas figuras que… que le contó a usted. Porque da que pensar esta situación, por la sencilla razón (ininteligible) o que proyecciones, o era, como un… Como un privilegio estar viendo eso.
—¿Un pre aviso?
Raúl Thenoux: No, un privilegio.
—Y las escenas… ¿Se veía a los egipcios que hablaban entre ellos?
Raúl Thenoux: No, no, eso no vi.
—¿Solamente como de lejos?
Raúl Thenoux: Claro.
—¿Y qué hacían los egipcios, actividades diarias?
Raúl Thenoux: No, no, mire. Más bien no sé de ese asunto, mi padre allí le mencionó, en forma más, más detallada, porque él las vio mejor que yo. Pero si hubo imágenes con varias cosas más, porque si yo le narro lo que él me contó y le contó más detallado a usted, mucho mejor.
—¿Habló de los militares, de la iglesia católica?
Raúl Thenoux: No, (ininteligible) pero sí una cosa, no podía ver a los militares.
—¿Por qué?
Raúl Thenoux: Porque estaba dando ya a entender, que iban a ser los asesinos en este país.
—Antes que suceda…
Raúl Thenoux: Mucho antes que suceda.
—Mucho antes todavía.
Raúl Thenoux: Entonces tenía una rabia con lo que iba a pasar, porque ya sabía lo que iba a pasar.
—El sabiendo ya…
Raúl Thenoux: Sí, entonces aborrecía a los militares, incluso una gorra militar que yo andaba trayendo, me dijo que me la sacara.
—¿Así le dijo?
Raúl Thenoux: Así me dijo… por el bien mío.
[Al día siguiente, ya sin grabar, le pregunté algunos datos que amablemente respondió]
—¿Cuándo nació usted?
Raúl Thenoux: El 17 de junio de 1958.
—¿Su padre cuando nació?
Raúl Thenoux: (Risas) El 22 de noviembre de 1932.
—¿Su padre nació en Francia o aquí?
Raúl Thenoux: Nació aquí, en Coquimbo. Mi madre fue la que quiso quedarse aquí en Arica.
—¿Su padre fue militar?
Raúl Thenoux: Si, de las fuerzas armadas. Tuvo un alto rango.
—¿Qué rango?
Raúl Thenoux: No recuerdo bien, pero uno más que capitán [El grado siguiente es Coronel].
—¿Le puedo tomar una foto a usted?
Raúl Thenoux: (Risas) Si.
—A ver… Salió oscuro por la poca luz, ¿podemos tomarla afuera?
Raúl Thenoux: Claro… ¿Aquí?
—Junto a los gatos mejor. ¿Sus gatos son descendientes de aquellos gatos?
Raúl Thenoux: No, estos son otros.
—¿Tiene foto de aquellos gatos?
Raúl Thenoux: No.
—Ya. Ahora sí salió bien la foto.
Raúl Thenoux: ¿Vamos caminando por ahí?
—Si. ¿Dónde queda la casa Yanaulaque?
Raúl Thenoux: Vamos a pasar por ahí, aquí nomás queda. Mira, ahí estaba antes, al frente.
—¿Esa o aquella?
Raúl Thenoux: Es la casa (de reja) negra.
—Gracias.
Raúl Thenoux: Algo quería decir, que Chile no hará guerra al Perú. He hablado con un general de la policía y me dijo que sea cual sea el resultado de la Haya, Chile va a aceptar lo que en la Haya se resuelva…
CIENCIA CELESTE PERÚ

Jorge Gárate Espinoza (26 de noviembre de 1958) a la edad de 53 años. Él nació un 26 de noviembre, cumpleaños del divino Maestro, conociéndolo cuando tendría entre 13-14 años y hasta los 16 años de edad. El divino Maestro vivió con la familia Gárate desde 1972 después de dejar la casa de los Thenoux. Dirección: Calle Alejandro Azolas con Bilbao, Arica, Zona Industrial, Chile (Crédito: Luis Paúl)
Entrevista al hermano Jorge Gárate Espinoza
Arica, 30 de julio del 2000
Por el hermano José Goicochea
—José Goicochea: Buenos días hermano, ¿nos podría decir su nombre completo?
Jorge Gárate Espinoza.
—¿Cómo fue que conoció a Luis Antonio Soto Romero, el Cordero de Dios?
Jorge Gárate: Lo conocí ya hace años, era amigo de mi papá, de mi padre, y estuvo acá compartiendo un tiempo con nosotros.
—¿Cómo se llama su papá?
Jorge Gárate: Manuel Hernán Gárate Gárate.
—¿Qué año fue eso más o menos?
Jorge Gárate: Eso fue en el…
—¿72, por ahí?
Jorge Gárate: Sí, más o menos.
—¿Su padre fue el que lo trajo a la casa, acá?
Jorge Gárate: Sí, él fue. Llegaron acá y vino varias veces, y hacía unas escrituras en una mesa que teníamos…
—¿Usted lo vio escribir?
Jorge Gárate: Sí.
—Nos podría narrar cómo hacía las escrituras.
Jorge Gárate: Conversando con uno y Él escribía como si nada, como si la mano escribiera sola, yo a veces conversando con Él. Hacía unos dibujos bonitos, preciosos.
—¿Usted tuvo la oportunidad de leer?
Jorge Gárate: Estaba más chico yo, no le tomaba mucha importancia.
—¿Cuántos años tenía usted?
Jorge Gárate: Yo tenía, a ver… 17 años, 16 años.
—Tengo entendido que usted tiene más hermanos ¿cuántos hermanos en total?
Jorge Gárate: Ocho hermanos; mis hermanos también lo han conocido. Lo que nos extrañaba es que cuando uno entra [a la propiedad] los perros ladran. Y Él entraba y a Él los perros no le hacían nada. Era la única persona que entraba que los perros no ladraban, nada, sino que se sentaban y se echaban, se quedaban quietitos.
—¿Algún recuerdo de Él? ¿En qué se desempeñaba aquí en el taller?
Jorge Gárate: Nos daba una tranquilidad. O sea, como que conversábamos un rato con Él y ya nos renovabamos, ya con ganas de seguir trabajando. Como que llegaban al fondo las palabras cuando conversaba.
—¿Habló sobre el futuro?
Jorge Gárate: Sí. Hablaba siempre de Alfa y Omega, el principio y el fin, del Cordero, un Cordero de Plata que siempre traía, siempre en el lado izquierdo. Eso es lo que más yo recuerdo.
—Cuándo dejó su hogar, ¿hacia dónde se fue?
Jorge Gárate: No. De repente un día se fue y no supimos más de Él.
—¿Con su maletita?
Jorge Gárate: ¡Claro! Si andaba con su bolsita nomás, nada más. Una chaqueta de mezclilla y blue jean.
—Hay una historia que nos contaron, no sé si usted o alguno de sus hermanos narró que Él iba a regresar y que no lo iban a reconocer y los llamaría por sus nombres, ¿recuerda algo?
Jorge Gárate: No, no recuerdo porque yo no he vivido acá con mis hermanos. He trabajado afuera, he viajado por otras partes, otros países. A los pocos años he venido.
—¿No recuerda más usted de Luis Soto?
Jorge Gárate: No, más no recuerdo porque yo pasaba poco tiempo acá y después me iba porque trabajaba afuera.
—Pero sus hermanos, los demás, seguramente han estado más tiempo con Él.
Jorge Gárate: Sí, más. Ellos han compartido más tiempo con Él.
—Le agradecemos por su atención.
Jorge Gárate: De nada.
—Gracias.
CIENCIA CELESTE PERÚ

Familia Gárate en noviembre del 2000. El divino Maestro vivió en casa de los Gárate aproximadamente desde 1972 hasta 1974. Vivienda: Esquina de Alejando Azolas 2691 y Bilbao 1276, Arica, Chile. (Crédito: Josué Ll.)
Entrevistas a Jorge Gárate Espinoza
Arica, 2012
Por el hermano Luis Paúl
Jorge Gárate Espinoza, hijo de Manuel Hernán Gárate Gárate, conoció, junto a su padre y ocho hermanos, al divino Maestro cuando aún era joven. No tiene muchos recuerdos de Él pues en esos tiempos estaba en el colegio, aunque dice que su hermana mayor, que está en Santiago, debe acordarse más. Él contó algunas pocas anécdotas previas a la entrevista, y accedió amablemente a darnos algunos detalles de lo poco que se acordaba del divino Maestro. En el momento de la entrevista (2012) la propiedad estaba semi vacía pues estaba en venta y pronto él también debía irse.
—Luis Paul: Buenos días
Jorge Gárate: Buenos días señor.
—¿Usted conoció a Luis Antonio Soto Romero?
Jorge Gárate: Si. Lo conocí a don Lucho.
—¿En qué año, se acuerda el año?
Jorge Gárate: El año… Más de 15 años.
—¿Usted como se llama?
Jorge Gárate: Jorge Gárate Espinoza.
—¿Su padre?
Jorge Gárate: Manuel Hernán Gárate.
—¿Cómo llegó Alfa y Omega aquí?
Jorge Gárate: Un día pasó y se puso a conversar con mi papá acá. Había una oficina y llegó, y se pusieron a conversar y fue invitado a almorzar.
—¡Almorzó con ustedes!
Jorge Gárate: ¡Claro! Almorzó con nosotros y mi papá lo invitó. Pero él [su padre] falleció.
—¿Ustedes cuántos hermanos eran?
Jorge Gárate: Ocho.
—Ocho hermanos, ¿todos lo han conocido?
Jorge Gárate: Todos los ocho hermanos.
—Y como así se quedó en la casa, ¿lo invitó a cenar y vino al día siguiente, dos días, en una semana?
Jorge Gárate: Mi papá le ofreció a que se quedara.
—¡Ah, él le ofrecio! Y Él aceptó.
Jorge Gárate: Sí.
—¿Ahí mismo se vino, el mismo día?
Jorge Gárate: Estaba un día.
—Ya, pero desde que almorzó por primera vez ¿y lo invitó a quedarse el mismo día?
Jorge Gárate: Sí.
—¡Ah!, ¡así nomás!
Jorge Gárate: Sí.
—¿Sabe dónde vivía antes?
Jorge Gárate: No. No tenía dirección.
—¿Vivía en la calle?
Jorge Gárate: No sé, porque siempre se quedaba en la casa que le ofrecían quedarse, pero no en la calle.
—¿Puede contarnos como fue la actitud de sus animalitos, de sus mascotas?
Jorge Gárate: ¡Ah! Que no dejaban entrar a nadie.
—¿Quiénes?
Jorge Gárate: Los perros pues.
—¿Eran cuántos?
Jorge Gárate: Eran cuatro. Grandes eran los perros, cerraban el portón y no dejaban entrar a nadie. Él abría la puerta y los acompañaban. Todos los perros hasta acá. No le hacían nada.
—Esa misma actitud ha tenido también en Lima con otros animales.
Jorge Gárate: Sí. En todas partes los perros no le hacían nada, al contrario, los miraban, los (ininteligible).
—Tiene todavía sus animales, ¿sus crías?
Jorge Gárate: No. Murieron todos
—¿Las crías que están acá?
Jorge Gárate: No, esas son otras de otras.
[Jorge Gárate previamente había contado algunas cosas que no se le volvieron a preguntar. Una de ellas fue que, como ellos eran ocho hermanos, y hacían bulla, su papá andaba molesto, pero cuando llegaba el divino Maestro, toda la amargura que tenía su padre se le pasaba de inmediato. Otra fue que el divino maestro había dicho que, por haber sido alojado Él allí, las aguas del mar respetarían la propiedad cuando venga la inundación. Su dirección: Avenida Alejandro Azola N° 2691, esquina con Bilbao, queda en la zona industrial, la parte alta de Arica. Esto sugiere que será la parte baja, la ciudad, la que será sumergida bajo las aguas, y quizás también parte de la Zona Industrial, más no donde se alojó el divino Maestro]

La propiedad, esquina Azola con Bilbao, Arica, finalmente fue vendida y convertida en grifo. (Captura de pantalla – Google Maps 2025)
CIENCIA CELESTE PERÚ

Viola van de Wyngard (14 de diciembre de 1915) presidenta del Instituto de Extensión Espiritual de Santiago de Chile. En 1970 el divino Maestro dejó al instituto 300 Rollos Telepáticos, actualmente desaparecidos
Entrevistas a Viola van de Wyngard Bañados (†)
Santiago, noviembre del 2000
Por el hermano Josue Ll.
ENTREVISTA EXCLUSIVA A FUNDADORA DEL INSTITUTO EXTENSIÓN ESPIRITUAL DE CHILE QUE CONOCIÓ A ALFA Y OMEGA
Continuando con nuestras investigaciones en Chile sobre la vida del escritor telepático, vidente y para muchos el enviado Alfa y Omega, en nuestro viaje a Santiago de Chile pudimos conversar con la Fundadora del Instituto de Extensión Espiritual de Santiago de Chile y estas son sus declaraciones:
—Hno. Josué: Su nombre y su ocupación.
Viola van de Wingard Bañados, presidenta fundadora del Instituto de Extensión Espiritual, llamado hoy Alianza Espiritualista Internacional.
—¿Como se inició el Instituto de Extensión Espiritual?
Viola van de Wingard: Se inicia con la unión de varias personalidades espirituales del país que buscaban la unidad en la diversidad.
—¿Por qué cambió de nombre?
Viola van de Wingard: Su nombre fue cambiado por Alianza Espiritualista, en la búsqueda de integrar a la mayoría de los grupos espirituales del país, así como los grupos internacionales que se encuentran trabajando en la ayuda a la Jerarquía Espiritual o Gran Hermandad Blanca para el cumplimiento del plan divino en la Tierra. Como una forma de ser más integrativa y global.
—¿Qué enseñanzas imparten y que labores realizan?
Viola van de Wingard: La alianza no busca enseñar nada, solo integrar los diversos pensamientos, inspiraciones de todos los servidores mundiales, ayudándoles en su difusión y expansión de servicio desinteresado a la humanidad. Creando un sentimiento de unidad, un pensamiento ecológico, la búsqueda del camino de espíritu. Realizando eventos nacionales e internacionales, buscado una expansión de la conciencia de la humanidad hacia valores superiores.
—¿En qué año conoció usted a Luis Soto Romero?
Viola van de Wingard: Exactamente no recuerdo. Creo entre los años 70 o más, en que le conocí, ya que han pasado tantos años.
—¿Cómo y dónde lo conoció usted?
Viola van de Wingard: Dentro del Instituto de Extensión Espiritual (como se llamaba en aquel entonces la alianza). Él nos escribía y tuvimos la suerte de conocer una parte de sus mensajes proféticos.
—¿Quiénes más lo conocieron?, ¿sabe usted sus nombres?
Viola van de Wingard: Aquí en Chile mucha gente. Lamentablemente personas tan antiguas que alguna ya no quedan en esta época. Una de ellas la señora Adriana Cano, maestra de una escuela llamada el Divino Maestro (nuestra antigua tesorera de nuestra institución).
—¿Supo usted de donde vino Él?
Viola van de Wingard: Oriundo de la provincia de Tocopilla, en la 2da Región de Antofagasta (Chile). Lo único que recuerdo es que venía recorriendo varios países, pero Él venía de Perú.
—¿Estuvo Él alojado en alguna casa?
Viola van de Wingard: La verdad no recuerdo.
—¿Cuál fue el mensaje que primero escuchó de Él?
Viola van de Wingard: Sus sublimes escritos que tenían una calidad profética y grandes enseñanzas para la humanidad.
—¿Por intermedio de quién se dio a conocer?
Viola van de Wingard: Aquí en Chile por medio del Instituto de Extensión Espiritual.
—¿Podría decirnos cómo se dio a conocer a la opinión pública?
Viola van de Wingard: Por medio de radio, y principalmente conferencias públicas que Él daba en diversos grupos.
—¿Tuvo entrevistas periodísticas?
Viola van de Wingard: No recuerdo exactamente.
—¿Visitaba domicilios o lugares cuando era invitado?
Viola van de Wingard: Sí.
—¿Dictó conferencias?
Viola van de Wingard: Muchas.
—¿Vio escribir los rollos telepáticos?, ¿en cuánto tiempo lo hacía?
Viola van de Wingard: No tuve ese honor, pero si vi los rollos.
—¿Cuántos rollos telepáticos cree que haya escrito?
Viola van de Wingard: Sin duda infinitos.
—¿Hablaba Él varios idiomas?
Viola van de Wingard: No lo recuerdo.
—¿Observó usted de Él manifestaciones sobrenaturales?
Viola van de Wingard: Un espíritu bondadoso, integrativo, distinto al resto de los seres, abocado a la expansión del conocimiento proyectado a través de Él.
—¿Qué tipo de experiencias vivió usted con Él?
Viola van de Wingard: Solo una integración del llamado servicio jerárquico y la identificación mutua de ayudar a la expansión de la conciencia de la humanidad.
—¿Dejó a usted algún recuerdo material?
Viola van de Wingard: Sí, pero lamentablemente en el cambio de casa —en dos oportunidades en los traslados seguramente—, se extraviaron los escritos y los rollos que el legó al I.E.E.
—¿Qué piensa usted de Él y cuál es su mensaje para los investigadores y opinión pública mundial?
Viola van de Wingard: Un gran servidor, un hombre que se entregó de pleno a su misión, ya que Él se trasladaba por el mundo en una camioneta dando a conocer su mensaje casi puerta a puerta. Escritor de temas religiosos y astronómicos. Pero creo que el mundo no estaba preparado para recibir sus mensajes por prejuicios, como los que existen en todas las épocas. Era un ser noble, digno, un gran inspirado, por no decir un apóstol de su hacer.
Que tenemos que dar la oportunidad, escuchar y valorar a seres que, como Él, son los escogidos divinos para despertar nuestras conciencias para la formación de mejores personas y un mundo mejor. Hoy lamento la perdida de esas reliquias de sus escritos, pero queda algo imborrable, que cuanto se ha podido estar al lado de esos seres se siente que la vida es vida, que el contacto interno y divino existe y es real.
—Muchas Gracias.
a
a
a
a
a
a
a
